quiénes somos
prensadefrente@gmail.com
A. Latina/ Internac.
Venezuela
Tucumán
Salta/ Jujuy
Sgo. del Estero
Sta. Cruz/ Chubut
Rosario/ Santa Fe
Rio Negro/ Neuquén
Mendoza
La Plata
Gran Buenos Aires sur
Gran Buenos Aires oeste
Córdoba
Chaco/ Formosa
Capital Federal
análisis político
barriales
campesinos/ originarios
comunicación popular
cultura
derechos humanos
estudiantes
género
desocupados
trabajadores
otros medios
organizaciones populares
enlazan a esta página

15/09/2009
LAS TAREAS PARA LA CONTRUCCION DE UN SINDICALISMO DEMOCRATICO Y PARTICIPATIVO
¿Sindicatos paralelos?


Por Alejandro Belkin -
La tarea de construir un sindicalismo democrático y participativo no es para nada sencilla, especialmente en el ámbito de la actividad privada, cada paso se encuentra plagado de múltiples dificultades.

El crecimiento económico que transitó el país a partir del año 2003, abonó el terreno para la lucha sindical y permitió la emergencia de una extendida camada de activistas anti-burocráticos. Este proceso nos plantea nuevos y renovados desafíos. ¿Cómo ayudamos a consolidar y a desarrollar estas flamantes experiencias sindicales? Se han formulado diversas respuestas. Algunos compañeros han planteado que tenemos que crear sindicatos paralelos en todos los sectores. La política de construcción de nuevas organizaciones gremiales, ¿es el mejor camino?

La pregunta así planteada pensamos que se encuentra formulada de manera incorrecta. La pelea principal no es una cuestión de estructuras organizativas, ni tampoco un tema estatutario. El objetivo radica en ganar a la clase trabajadora para una política sindical democrática y participativa, opuesta a la que sostienen las direcciones burocráticas.

Sin dudas, los avances que vayamos logrando en este sentido, para que se hagan efectivos, deben cristalizar necesariamente en organización. De esta forma, iremos acumulado fuerzas. Sin embargo, tenemos que ser muy cuidadosos en este proceso. No hay fórmulas mágicas, ni recetas que se puedan aplicar en todos los casos. Las formas organizativas más apropiadas dependerán, fundamentalmente, de las relaciones de fuerzas que los trabajadores hayan logrado construir, en cada momento y en cada lugar.

Construir con los trabajadores
Para desarrollar un trabajo sindical serio, debemos ir al encuentro de los trabajadores donde ellos estén, formando parte en su proceso de organización y concientización. Por esa razón, como regla general, debemos militar en las organizaciones donde se encuentren los trabajadores. Aunque esas organizaciones sean sindicatos completamente burocratizados, allí debemos estar. Es la única forma de fundirnos en el movimiento real. Sólo formando parte de las necesidades concretas de los trabajadores, de sus experiencias cotidianas, podemos desplegar nuestra política con posibilidades ciertas de éxito.

En la gran mayoría de los casos, las asociaciones gremiales en las que se encuentran encuadrados los trabajadores, no son las que nosotros quisiéramos. Sin embargo, si los mismos compañeros las reconocen como propias –por acción u omisión- ese es el terreno sobre el que debemos actuar.

Insistimos con esta idea, todo aquel que quiera hacer un trabajo político serio, que busque construir poder real, debe fusionarse con las masas obreras, trabajar donde ellas se encuentren. La necesaria vinculación que debemos establecer con los trabajadores tiene un objetivo bien preciso: ganar a las bases para una política sindical distinta de la sostenida por las direcciones burocráticas. Dicho en otros términos y para que quede claro a donde apuntamos, no se trata de recuperar los sindicatos en general –formulación que en sí misma es una abstracción si no se le da un contenido determinado- sino de promover en las bases una política sindical democrática y participativa.

Si logramos vincularnos con las necesidades concretas de la clase trabajadora y ganarla para nuestra política sindical, en ese momento y sólo en ese momento, pasa a segundo plano la organización formal que las contenga. No se trata de una cuestión de siglas, el problema reside en convencer a los trabajadores para que se involucren y adopten una política sindical democrática y participativa. Una vez que los trabajadores han logrado organizarse y adoptaron la política que estamos proponiendo, se transforma en una cuestión táctica la organización donde se encuadren.

La tarea de organizarse en los lugares de trabajo es de por sí muy complicada. Se deben esquivar las persecuciones de las patronales y las conducciones burocráticas. Si además, cuando los compañeros recién empiezan a organizarse, le endosamos la misión de formar un nuevo sindicato, es muy probable que sólo consigamos abortar cualquier proceso incipiente de organización sindical.

La dictadura patronal
Los lugares de trabajo son ámbitos donde la democracia se encuentra completamente ausente. Cuando traspasamos el portón de la fábrica, ingresamos en el reino de la patronal. Dentro de los establecimientos, los empresarios son los únicos soberanos, con poderes absolutos. Allí la gerencia de la empresa es quien manda, los trabajadores sólo deben obedecer. El sistema fabril se asemeja al régimen carcelario. Los mecanismo de control del personal se emparentan con la disciplina castrense.

Cualquier actividad que intente salirse de las normas impuestas por la jerarquía patronal se sanciona despiadadamente. Sabemos que el peor castigo para los trabajadores consiste en quedarse sin trabajo. Por estas razones, el trabajo sindical en el sector privado debe realizarse con sumo cuidado. Debemos redoblar las medidas precautorias. Se vuelve indispensable desplegar nuestra actividad de forma secreta ó clandestina. Las condiciones del enfrentamiento no las determinamos nosotros, son las que nos ha impuesto el enemigo.

La legislación vigente ampara la actividad gremial. Sin embargo, esto no impide que diariamente los empresarios persigan, sancionen y despidan a trabajadores, activistas y aún a delegados gremiales, legítimamente electos. La mejor protección que pueden tener los militantes sindicales reside en la propia organización obrera. Despertar ilusiones excesivas, en la legislación laboral, puede resultar muy peligroso para la construcción sindical.

Estos conceptos, que pueden resultar familiares para los cuadros más experimentados, deben ser aprehendidos por las nuevas camadas de activistas. Debemos educar a los jóvenes que se incorporan a la militancia gremial, señalarles la necesidad de pensar la construcción sindical en el largo plazo. De esa forma, evitaremos medidas equivocadamente desmesuradas ó impaciencias que pueden costar muy caras.

Junto con el dispositivo de control -de tipo carcelario- que impone la patronal, nos enfrentamos con las medidas persecutorias de las direcciones sindicales burocráticas. Este sistema bicéfalo de vigilancia, establece márgenes muy estrechos para nuestra actividad. En la mayoría de los casos, el conjunto de estos elementos, nos constriñe a trabajar dentro de las estructuras tradicionales. No hay resquicios suficientes para impulsar formas de organización alternativas. Este contexto nos obliga, en muchas ocasiones, a desarrollar nuestra disputa por las masas participando de las organizaciones sindicales ya existentes.

La pelea por la conciencia de nuestros compañeros
Uno de los principales obstáculos con el cual nos enfrentamos diariamente, en nuestra lucha cotidiana por construir un nuevo sindicalismo, es la propia conciencia de nuestros compañeros. El individualismo y la desconfianza en la acción colectiva, ideas propagadas por la patronal, se han hecho carne en fracciones importantes de la clase trabajadora. La otra cara de estos males es el tipo de sindicalismo que genera, que tiene características delegativas y sustitucionistas. Los compañeros esperan que el delegado sindical les resuelva todas sus dificultades. Si no logramos superar el individualismo que se ha instalado en amplios sectores de nuestra clase y si no conseguimos que los mismos trabajadores se involucren en la solución de sus problemas, será imposible sentar las bases de otro modelo sindical.

Debemos apostar por generar otro tipo de paradigma, superando las salidas individuales y delegativas, apostando por la participación masiva de los compañeros en la vida sindical. Por esa razón, afirmamos que la pelea principal es por la conciencia de los trabajadores. Debemos disputarle, compañero por compañero, a la patronal y a la burocracia sindical.

Conclusiones
¿Debemos impulsar estructuras sindicales paralelas? La tarea principal consiste en ganar a los trabajadores para una política sindical democrática y participativa. Este debe ser el eje de nuestra política. Por ese camino, iremos construyendo poder propio, que nos permitirá en el futuro plantearnos objetivos superiores.

La formación de gremios alternativos es un problema táctico, en cierta medida secundario, debe estar al servicio de impulsar y consolidar formas democráticas de construcción sindical. No debemos confundir las herramientas, los medios, con los fines. Como sostiene Victorio Paulón, “la libertad y la democracia sindical no son la condición previa para que la clase trabajadora rompa con el sometimiento que padece sino el objetivo a lograr”.

En muchos casos, tendremos que llevar a cabo nuestra lucha en el interior de las estructuras tradicionales, en otras situaciones, la mejor opción consistirá en la formación de agrupaciones gremiales, y seguramente habrá lugares, donde la construcción de sindicatos paralelos resultará la mejor alternativa. Pero en todos los casos, debemos recordar que sólo el compromiso de los trabajadores con la vida sindical y su participación democrática puede garantizar el desarrollo y la consolidación de otro tipo de sindicalismo, que se encuentre al servicio de los verdaderos intereses de la clase trabajadora. La tarea fundamental no es construir un nuevo sindicato, sino un nuevo sindicalismo.

Alejandro Belkin - 07/09/2009

Del mismo autor en Prensa De Frente:

- El oficialismo perdió votos por derecha


- La derrota del Casino

Comentarios:

Martes 22, Septiembre 2009 - 13:58 hs.
Comentario de: NANO [Visitante]
en general coincido con el articulo, solo me suena mal lo de "participativo" a veces hay asambleas de muchos "prticipantes" solo para hacerle coro a posturas totalmente reaccionarias, claro que no es la culpa solo de los "participantes" sino de los grupos que mas conciencia tienemos que no fuimos capaces de convertirlos "protagonistas"
Sábado 26, Septiembre 2009 - 11:41 hs.
Comentario de: EL CHINO FER [Visitante]
Coincido totalmente con el articulo x.q. estamos en lucha contra un sindicato asociado con la patronal y su vez con el estado x. q. las empresas resiben subsidios grosos para mantener la fuente de trabajo, con referencia a la partisipacion como le encaras al trabajador cuando estos tres poderes estan asosiados. me gustaria escuchar algunos comentarios.
Sábado 26, Septiembre 2009 - 13:24 hs.
Comentario de: Amigo de Durriti [Visitante]
Sinceramente no tengo acuerdo con el artículo. Aunque sí acuerdo con impulsar al interior del movimiento obrero un sindicalismo "democrático y participativo", la crítica que hace a impulsar sindicatos paralelos per se, como "abstracción", encaja como anillo al dedo a este llamado a "la democracia" y "la participación". Creo que el comentario de NANO pega en esta tecla. La democracia y la participación deben tener un contenido concreto. Por eso me llama la atención dos cuestiones. 1. Que no se mencione la necesidad de impulsar la independencia absoluta de la patronal, sus partidos políticos (PJ, UCR, ARI, etc) y sus cómplices gremiales (la CGT, y en muchos casos la CTA). El problema de la conciencia tampoco es abstacto ni se puede resolver mediante cátedras contra el individualismo. El problema esencial de los trabajadores argntinos es que el peronismo y su burocracia sindical ha logrado demoler cualquier experiencia que se direcione hacia "la conciencia de clase". Creo que la izquierda por lo general se adapta bastante a esto y no combate contra la "colaboración entre el capital y el trabajo" que desde la burguesía, las centrales sindicales burocrátizadas y la centroizquierda tanto se fomentan. 2. También en función de la abstracción, llama la atención que no se mencionen las experiencias concretas que sectores importantes de nuestra clase hacen en los lugares de trabajo. Sobre "sindicatos paralelos" está la experiencia del SUBTE y los ajeros de Mendoza (las únicas 2 que yo conozco), que además defienden la democracia y la participación. Está la lucha de Terrabusi (que ayer fue reprimida brutalmente), el SUTEBA La Plata, las luchas metalúrgicas como SIDERCA Campana, Paraná Metal en Villa Constitución o Mahle en Rosario. Todas tienen el precedente del "sindicalismo de base" (así lo llamaron los medios) que surgió en el 2007. También está Zanon, que no solo es un emblema de democracia y participación, sino de independencia de los patrones y sus partidos, de la coordinación y la solidaridad con todas las luchas, de la unidad entre ocupados y desocupados y con los estudiantes. Creo que como dice Osvaldo Bayer, esta experiencia retoma mucho de lo mejor que dio nuestra clase en sus origenes, no por casualidad se da en la Patagonia. El nuevo estatuto de los ceramistas es un buen texto para debatir, no? Creo que está buena la reflexión y el debate, pero habría que conretizarlo más y ver cuáles son las formas en las que podemos avanzar para coordinar y unificar las distintas experiencias y así potenciar nuestas fuerzas dispersas, sin por ello anular las diferentes experiencias particulares. Salud y libertad.
Martes 29, Septiembre 2009 - 00:29 hs.
Comentario de: Julio de la CTA [Visitante]
Hay muchas experiencias de nuevos sindicatos,además de los nombrados:el de la pesca de Mar del Plata,el NOS (gastronómicos)el de la Salud,el de mineros (de la Barri Gold)el UCRA (choferes)etc. La cuestión,sin embargo, no pasa por crear nuevas organizaciones sino un nuevo modelo sindical, a veces peleando al interior de las organizaciones y otras creando nuevas. Serán los trabajadores quienes lo definan.Lo cierto es que la mayoría de los viejos sindicatos son empresas que no necesitan de sus afiliados para subsistir y más de la mitad de los trabajadores no están afiliados a ninguno.
Miércoles 11, Noviembre 2009 - 14:05 hs.
Comentario de: Carlos [Visitante]
La verdad que el artículo no está mal. Pero es extremadamente abstracto, y no da cuenta de la realidad y particularidad que implica la labor sindical en sí. Siguiendo el comentario anterior la cuestión no pasa por sindicatos paralelos o no, sino por crear nuevos modelos de organización sindical producto de la propia dinámica de los trabajadores. Me parece en parte que el compañero que escribe la nota principal tiene escasa o nula experiencia sindical, y de ahí su caracter abstracto en el sentido de que al artículo le falta peso específico. Saludos


Completá y presioná "Publicar":


Obligatorio (puede ser un apodo)

Obligatorio. Tu mail no aparecerá publicado, sólo lo utilizaremos para comunicarte las repercusiones de tu comentario.

 
Guarda en la PC tu nombre y email para un próximo comentario, ¡desmarcalo si la compu no es tuya!


authimage




Post anterior: RSE, maquillaje petrolero en Patagonia. Por Marc Gavaldá y Hernán Scandizzo

Siguiente post: 15/09: Desalojan familias campesinas en Misiones


ALBA TV #53: Un noticiero de colectivos y movimientos | Alba Tv

XVI Encuentro de la Unión de Asambleas Ciudadanas en Quimilí
portada
Lucha por vivienda digna en Ledesma
portada
Brutal represión a Ledesma
portada
9 años de la Masacre de Avellaneda: Darío y Maxi, Presentes!
portada
Jornada Nacional de Lucha de trabajadores cooperativistas
portada
Termino el III Foro Nacional de Educación para el Cambio Social
portada
El Campamento del Sol
portada