25/01/2009En Bolivia hay cambio
Por Juan Pedro Denaday
1- Los sectores oprimidos bolivianos vienen siendo noticia por lo menos desde el año 2000, cuando en Cochabamba lograron revertir la privatización del agua. Luego siguieron las luchas sociales que tuvieron su auge en la "Guerra del gas" que terminó, a costa de mucha sangre por cierto, con el gobierno del hoy refugiado estadounidense ex presidente Sánchez de Losada. Quienes predican una suerte de "espontaneísmo" radical consideraron que el desarrollo de un movimiento político bajo el liderazgo de Evo Morales implicaba un freno a ese proceso de movilización social. En verdad, es insostenible que un ciclo de movilización y luchas sociales no cristalice en alguna forma de expresión política. De lo contrario ese movimiento está destinado a perecer. Lo que hay que discutir, en todo caso, es si la expresión política de ese movimiento social es genuina y radical, o falsa y conservadora.
2- El proceso que hoy vive Bolivia es el desarrollo de un nuevo poder político que emergió al calor de casi una década de luchas populares. Tiene sus limitaciones y problemas, pero es absurdo considerarlo una distorsión de ese proceso. El proceso de cambio que vive Bolivia es sumamente complejo. Como alguna vez dijo el gordo Cooke sobre el peronismo histórico, "no es la maravilla de los siglos", pero tampoco una "alienación de la clase trabajadora" como pretenden los charlatanes de la pseudoizquierda verbal. Si las simplificaciones binarias (mal)extraídas de los libros hace tiempo que no pueden dar cuenta de la complejidad de los fenómenos reales, cuando uno se acerca a la Bolivia actual indefectiblemente necesita desecharlos para no perder contacto con lo que está sucediendo.
3- Bolivia decidirá mañana por el SI o por el NO a la propuesta de una Nueva Constitución Política del Estado. También se optará entre que el límite al latifundio sea entre 10.000 o 5000 hectáreas, lo que no es poco si consideramos que en Bolivia hay terratenientes que cuentan con extensiones de 50.000 hectáreas. No es novedad que el país está polarizado. Por el lado de la gran mayoría de los campesinos, los pobres y los trabajadores parece haber la suficiente conciencia política como para dilucidar que aquí se juega algo importante. Que la derecha merece y tiene que ser derrotada. Por si hace falta aclararlo hay que advertir que la aprobación de la Nueva CPE no implica la destrucción del capitalismo, ni mucho menos la implantación de un socialismo que por supuesto no puede ser aprobado por decreto. Es la oportunidad de darle consolidación a las fuerzas sociales populares y progresistas, en oposición a la burguesía y lo peor de la derecha fascista. Hace un rato pase por una esquina cercana a la Plaza Murillo donde había un cartel del trotskista POR que indicaba "Ni derecha cavernaria ni reformismo masista. Por la revolución proletaria. Votá blanco o nulo". A esta altura, uno ya no sabe si reírse o llorar. Pero no vale la pena ni lo uno ni lo otro, puesto que afortunadamente los oprimidos bolivianos no se enredan en fraseologías abstractas que no tienen nada que ver con lo que las actuales relaciones de fuerzas permiten verdaderamente debatir y disputar. Por eso las pintadas predominantes son "Si a Evo. Si a la nueva Constitución" , "Para terminar con el hambre y la exclusión. Vota SI", "Si a la Nueva CPE. Por una Bolivia unida y soberana", entre otras.
4- Las principales figuras del gobierno han hecho recientes declaraciones que permiten una comprensión de lo que se está disputando centralmente en esta contienda electoral. Evo Morales ha señalado que la oposición se concentra no sólo en los prefectos separatistas, sino en "la prensa burguesa y la Iglesia Católica". Tiene toda la razón, solo vasta comprar los diarios y ver un ratito la televisión. La campaña es furibunda, con ese toque particular de odio de clase que le dan la burguesía y el imperialismo cuando pierden espacios de poder. Por su parte, el vicepresidente García Linera ha señalado que la política boliviana transita sobre un trípode del cual es imposible abstraerse: 1) La presencia del Estado en la economía, 2) La búsqueda de la igualdad, 3) La descentralizació n de las decisiones de poder. Quizá a partir de esa caracterizació n pueda advertirse la debilidad política de la oposición, a pesar de que sigue detentando buena parte del poder económico. Las columnas editoriales de los diarios de mayor presencia pública, centralmente La Prensa y La Razón, tienen un tinte liberal que parece demodé. Hablan de la necesidad de dar confianza para la inversión extranjera, cuando el pueblo boliviano ha regado de sangre el territorio nacional en su heroica y pionera lucha contra el neoliberalismo. La única carta que puede explotar la oposición es la de las autonomías. Pero el último tiempo ha dejado al desnudo que es una demanda falsa para hacer un feroz separatismo contra la unidad del país. Son las élites en retroceso que se refugian sobre sí mismas, y apuestan de paso a balcanizar el país. Ahí está la presencia del mercenario yugoslavo Marinkovic, líder del Comité Cívico Pro Santa Cruz, para evidenciarlo. Sobre la base de sus aciertos y de las limitaciones políticas de la oposición es que el gobierno de Evo Morales pasó de ganar con casi un 54% de los votos en 2005, a ser plebiscitado con un 67% a fines del año pasado.
5- El gobierno de Evo ha cumplido con la demanda central de los movimientos sociales: la nacionalizació n de los hidrocarburos. Esto ha permitido una ampliación significativa de la capacidad fiscal del Estado, lo que se ha traducido en medidas de repercusión popular como el bono Juancito Pinto, la Renta Dignidad y la campaña que permitió terminar con el analfabetismo. La Nueva Constitución busca abrir paso a la participación popular, y en particular apunta a una reivindicació n histórica del movimiento originario indígena campesino. Todo esto ha generado que el conjunto del movimiento popular, incluidos sus sectores más radicalizados, se hayan volcado activamente a la campaña por el SI. Sin embargo, a pesar de estos indudables avances, como parte de la situación de "empate catastrófico" que vive Bolivia, el gobierno no ha podido avanzar en medidas más estructurales que permitan erradicar la pobreza y la pobreza-extrema que aún son un flagelo que dibujan el rostro de la sociedad boliviana. Aunque es cierto como dice Evo que una opresión de 500 años no puede revertirse en 3, no es menos cierto que hacia delante, en ese mismo tiempo si puede malograrse la posibilidad de terminar con esa historia de explotación y despojo imperial.
6- Si el proceso revolucionario corre el riesgo de desbarrancarse por posibles inconsecuencias de sus líderes, no es menos cierto que todavía existen serias debilidades en la conciencia y la organización de millones de oprimidos. No es casualidad que la campaña de la oposición se haya centrado en vincular a Evo con la figura del líder venezolano Hugo Chávez y con la acusación de "estar en contra de Dios". Sobre todo el rechazo a emular el naciente proyecto socialista venezolano parece calar hondo en un sector del pueblo, con la complicidad del siempre bienpensante y moderado "progresismo" , que considera que el presidente venezolano suele cometer la osadía de recaer en "excesos".
7- En Villazón, el pueblo fronterizo con La Quiaca, mientras esperaba el colectivo para venir hacia La Paz, me puse a conversar con un hombre boliviano. La charla surgió a raíz de que su mujer, una chola que vendía en la calle, me consultó por la foto de un hombre que aparecía en la revista que estaba leyendo: era el Che Guevara. Este hombre me dijo que en 1967 él estaba enrolado en el ejército y que por ese motivo conocía la zona de Ñancahuzú y Valle Grande. A renglón seguido me dijo que había conocido a Inti y Coco Peredo, a Regis Debray, momento en el cual le disparé una sonrisa cómplice que fue retribuida. Luego me comentó y explicó su visión de la situación política y de lo que estaba en juego. Tras escucharlo atentamente, coincidimos en que los ricos nunca regalan nada, y que los pobres se lo tienen que arrancar mediante la lucha. "No hay que darles tregua", le dije. "Hay que darle pa´ delante", me dijo en un lenguaje menos acartonado y más genuino de este pueblo. De allí me indicó como llegar a un local del MAS, donde me dieron el proyecto de la Nueva Constitución Política del Estado. En el local había algunas fotos de Evo y muchísimas del Che. Entre este hombre que expresaba la dignidad del oprimido que se reconoce como tal, y la señora que trabaja en el alojamiento donde me hospedo, que me dijo que no se había inscripto para votar "porque me da igual", quizá se encuentre una de las claves para el futuro del proceso. Porque si alguna vez León Trotsky señaló que para hacer una revolución se necesitaba una minoría activa y una mayoría simpática o indiferente, no parece ser éste el modelo más apropiado para las sociedades modernas, incluidas las latinoamericanas, aún la boliviana.
8- Para que cada vez el pueblo tenga más poder, participe y se organice hacen falta medidas de fondo que permitan cambiar radicalmente la calidad de vida de los sectores populares. Para ello es necesario ir sacándole el poder económico a la élite local, modelo ejemplar de lumpen-burguesí a apátrida y racista. La hegemonía política que ha obtenido el movimiento popular necesita imponerse por hechos de fuerza sobre la oligarquía minoritaria. No es posible que los muertos los pongan siempre los movimientos sociales, como sucedió meses atrás en la masacre de El Porvenir.
Si como todo parece indicar, la Nueva CPE logra imponerse, el pueblo boliviano y fundamentalmente sus líderes tienen la responsabilidad, porque tienen el mérito de haber construido la posibilidad histórica, de hacer realidad la consigna del MAS "El cambio es imparable". Porque como dijo el Che, que por momentos parece revivir en estas tierras, toda revolución que no avanza, retrocede.