12/12/2008ENTREVISTA A ARNALDO OTEGI
“La izquierda abertzale debe construir una estrategia eficaz para alcanzar un escenario democrático”
Entrevista realizada por Iñaki Iriondo y Ramón Sola y publicada por Gara el 30 de Noviembre del 2008 - Ésta es su primera entrevista para un medio nacional desde que salió de prisión hace tres meses. Transcurrido ya un año y medio desde el final del proceso de negociación, Arnaldo Otegi subraya la necesidad de articular una estrategia que supere el actual bloqueo y posibilite saltar el muro contra el que se han estrellado históricamente las reivindicaciones vascas. Y remarca que sólo la izquierda independentista tiene capacidad de mover el escenario político y crear un proyecto ilusionante.
Arnaldo Otegi, interlocutor de la izquierda independentista con el Estado español, aborda la necesidad de que la izquierda independentista en particular y los independentistas vascos en general articulen una estra-
tegia eficaz que permita superar el muro contra el que se han estrellado todos los procesos anteriores: la imposibilidad de dar el salto desde el escenario actual, desgastado pero vigente, a otro democrático. Para
ello sostiene que es necesario articular un bloque independentista a la izquierda del PNV que modifique la correlación de fuerzas en el espacio abertzale. Hubo muchas especulaciones cuando salió de la cárcel y después usted ha mantenido varios meses de silencio.
- ¿Qué ha hecho durante este tiempo? Fundamentalmente, hablar con la gente y escuchar. Lo tenía pensado
durante la estancia en la cárcel. Teniendo en cuenta la situación de
bloqueo existente y viniendo como veníamos de un proceso de negociación con el Estado, había pensado dedicar tres meses a hablar con el máximo número de gente posible para hacerme una radiografía de la situación, de cómo estaba la izquierda abertzale y otros sectores sociales. Esto te permite intuir dónde está el carril central mayoritario de la gente.
- ¿Y cuál es la radiografía que ha obtenido?
Por un lado, hay una sensación muy grande de bloqueo, con una situación terrible en términos represivos. También he percibido indicadores de frustración y escepticismo ante una situación en la que el movimiento abertzale parece estar gripado políticamente. Pero al mismo tiempo he observado que muchos sectores populares están esperando a la izquierda abertzale, porque consideran que sólo ella -aunque no en solitario- tiene capacidad para mover el escenario político y esperan que retomemos la iniciativa para sumarse a un proyecto político ilusionante. Y son sectores muy amplios del país.
- Pero, ¿está la izquierda abertzale en condiciones de plantear esa alternativa?
- Aceptando que todos hemos cometido errores, hay un dato a destacar: ha fracasado la operación política que el Estado diseñó hace treinta años para asimilar al pueblo, troceando el país y negándole la soberanía, e intentando aniquilar a la izquierda independentista. Los instrumentos que se diseñaron para la asimilación del pueblo vasco, como el Estatuto y el Amejoramiento, están desactivados en gran medida gracias a nuestra lucha. Y ésta es una constatación que podemos hacer en términos nacionales, porque es en el conjunto de Euskal Herria en el que se da un cuestionamiento de los marcos vigentes. Hoy nadie piensa que el futuro de este país se va a construir sobre los cimientos puestos hace treinta años. Ésa es la victoria importante de la izquierda abertzale, que ahora hay que saber vehiculizar adecuadamente. Se constata que hay una mayoría popular, una mayoría sindical, una mayoría política que hoy podría estar configurando una alternativa a los marcos diseñados, y es responsabilidad de la izquierda abertzale construir una estrategia eficaz que permita pasar de la actual situación de negación e imposición a un escenario democrático.
- ¿Cuáles son esas condiciones para el cambio que dice que existen?
- La primera y la gran victoria es que hemos hecho fracasar los instrumentos diseñados hace treinta años para asimilar al pueblo vasco y a la izquierda abertzale. La segunda condición es que la mayoría popular y social del país ha asumido que la alternativa democrática, en lo relativo al Estado español, pasa por cuatro territorios y derecho a decidir libre y democráticamente nuestro futuro. Y la tercera condición favorable es que existe un contexto europeo que avala a quienes queremos crear un Estado vasco. Ahí está el ejemplo de esta semana de Groenlandia, al que se puede sumar el de Escocia. Lo fundamental, sin embargo, no es acertar en este diagnóstico, que puede ser ampliamente compartido, sino cómo somos capaces de impulsar una estrategia para el cambio político en Euskal Herria, cómo somos capaces de poner en marcha un proceso que habilite una negociación con el Estado que nos conduzca a un estadio democrático donde desarrollar la opción independentista y socialista en nuestro pueblo.
- Hablaba de crear condiciones para una negociación con el Estado. ¿Cree que existe conciencia exacta de hasta dónde se llegó en el último proceso, por ejemplo, de cuál fue la implicación internacional?
- No existe esa conciencia, porque hemos sido extremadamente discretos en los datos que hemos ido facilitando. Quienes pudimos vivir en primera persona esa experiencia lo que sí podemos trasladar es que hubo una implicación internacional al más alto nivel y que en el centro de Europa nosotros abordamos un debate en términos políticos que recogía la cuestión territorial y el derecho a decidir libre y democráticamente nuestro futuro, y que nuestra posición fue entendida como razonable por buena parte de los observadores internacionales. Y a día de hoy considero que existe por parte de esos agentes la misma predisposición que hubo entonces para colaborar en la creación de un nuevo proceso de negociación. Ese parece un dato importante. Lo es, porque creo que la izquierda independentista tiene que jugar fundamentalmente en tres escenarios.
El primero es vertebrar una alternativa política a la izquierda del PNV que lidere el cambio político desde posiciones independentistas. El segundo es el terreno de la confrontación con los estados, que debe combinar una estrategia de negociación y acuerdo para resolver en términos democráticos el conflicto político con el impulso de una acumulación de fuerzas independentistas y progresistas. Y el tercer escenario es el europeo. El proceso permitió instalar el debate sobre el problema vasco en Europa y la comunidad internacional en general, y a día de hoy se puede decir que, en Europa, mediante la construcción democrática de mayorías amplias en torno a la independencia, es posible acceder a la creación de un Estado.
- Además de la implicación internacional, ¿se puede salvar algo más del último proceso para utilizar lo en el futuro?
- Tanto en Loiola como en la última etapa del proceso se avanzó en términos políticos, aunque eso no quiere decir que se alcanzara un punto satisfactorio en las negociaciones. Pero se avanzó de manera significativa en algunos puntos, aunque no en otros. Y cualquier intento que pase por reeditar un proceso de negociación con el Estado tiene que tener anclajes sólidos. El primer anclaje tiene que ser el indispensable protagonismo del conjunto de la sociedad vasca como auténtico garante del desarrollo del proceso negociador. En segundo lugar, el fortalecimiento del independentismo en este país, la construcción de un bloque popular independentista que articule, en solitario o junto con otros, a esa mayoría que quiere el cambio y a ese sector popular que quiere construir un Estado desde la izquierda. Es decir, ésta es una oferta al pueblo abertzale de izquierdas. Este bloque deberá, además, hacer frente a la represión del Estado. Aquí conviene recordar que las recetas represivas ni van a alterar nuestra posición política ni van a destruir a la izquierda independentista. En tercer lugar, una tarea fundamental es lograr la implicación de la comunidad internacional. Y, por último, hay que recuperar los contenidos políticos y el listón que se dejó en la última etapa negociadora para, a partir de ahí, intentar reconstruirla.
- Habla una y otra vez de un bloque independentista. ¿Cómo se construye y con quién?
- Antes que nada, haría una apelación a la confianza en nuestras propias fuerzas. La izquierda independen tista tiene una base sólida en este país y un recorrido histórico con muchos años de sacrificio, de militan cia, de honradez política y revolucionaria, con buenas dosis de gestión institucional. A partir de ahí, los independentistas tenemos la necesidad de liderar es- te momento histórico, lo que pasa por construir una
alternativa al PNV.
- ¿No ve al PNV en un bloque independentista?
- No. Pero es el PNV el que se autoexcluye tanto en modelo político como en posición social. Este partido tiene perfecto dere- cho a hacer la política que diseñe y decida. Pero lo que se ha comprobado es que este PNV, y este EBB, hace una apuesta por acomodarse al modelo de Estado español negando las vías para construir un Estado para los vascos. Ésa es su apuesta. Y por ello, creo que tenemos que liberarnos incluso de cierto complejo sicológico que tenemos con el PNV. No podemos gastar ni un esfuerzo más en convertir al PNV en lo que no es. El PNV tiene hipotecas políticas, económicas e institucionales con respecto al Estado español y ése es el PNV que existe. Nos corresponde a los independentistas, a todos los que queremos construir un estado en este país, liderar ese proceso sin esperar a nadie, haciendo una oferta a lo que denominaríamos pueblo abertzale de izquierda. Tanto del análisis de los datos electorales como de las muchas conversaciones mantenidas con sectores que no son sólo de la izquierda abertzale, sino del movimiento sindical o del asociativo, se ve que existe una corriente popular y social que quiere que alguien construya una alternativa al PNV desde el independentismo y desde la izquierda, y están esperando que lo haga la izquierda abertzale. Otra cosa es cómo abordamos la política de alianzas para otro tipo de planteamientos que en un momento puedan ser operativas desde el punto de vista político, electoral o institucional. Pero lo primero que tiene que hacer la izquierda abertzale es tomar conciencia de que nos toca liderar, probablemente junto a otros, la estrategia para recuperar la soberanía vasca y abrir el camino a la construcción del Estado vasco. Lo tenemos que hacer, y cuanto más tardemos, más tiempo perdido. Hay condiciones y tenemos que tener ambición de ganar