04/02/2008ASAMBLEA PATRIOTICA REVOLUCIONARIA
Reflexión, Acción y Construcción del Socialismo Bolivariano desde el pueblo
Por:
Frente Ncional Campesino Ezequiel Zamora
Frente Nacional Comunal Simón Bolívar
Introducción.
Sin lugar a dudas, las causas de fondo o estructurales que causaron el revés electoral del 2D están colocando al proceso revolucionario en un laberinto. Son las causas y no los resultados, de donde sólo la acción conciente, organizada y consecuente del pueblo, los patriotas y de los revolucionarios venezolanos podrán sacarlo. Esto significa que el impacto de este hecho trasciende al de un acto meramente electoral, proyectándose hacia lo estratégico. No fue que perdimos unas elecciones, sino que la ofensiva revolucionaria para acelerar la transición hacia el socialismo fue contenida, más que por la acción de la contrarrevolución y el imperialismo, por las debilidades y carencias de las que adolece el proceso. No es que la estrategia contrarrevolucionaria no cuente, claro que sí, pero estas ni siquiera están basadas en desmontar los argumentos y la validez de nuestros objetivos, sino en explotar nuestras debilidades, nuestros desaciertos y fragilidades.
La reforma socialista abría un horizonte enorme de posibilidades. Colocaba el marco jurídico y legal para el socialismo, cerraba el cerco sobre la oligarquía venezolana, daba instrumentos al pueblo para empoderase y convertirse en el sujeto protagónico de la revolución, garantizaba la continuidad estratégica al permitir la reelección continua del Comandante Presidente, fortalecía la visión revolucionaria de la seguridad y defensa nacional etc.
Este cuadro, descrito someramente, coloca a la revolución en una situación en la que la iniciativa estratégica que manteníamos desde el 13 de abril de 2002 puede perderse y ser tomada por la contrarrevolución, lo que nos pondría nuevamente en una situación defensiva muy peligrosa. Entre otras cosas, se incrementa el número de flancos débiles que debemos cubrir y el número de combates y batallas que deberemos librar. Por ejemplo, a la falta de partido revolucionario, de organización del pueblo y la inexistencia del Estado Revolucionario, se le suma ahora la temporalidad del Comandante en el gobierno, asumiendo que en el actual periodo, con las debilidades antes mencionadas, sin Chávez en el gobierno no hay posibilidad de avanzar en el camino al socialismo.
Esto obliga, por ejemplo, a una nueva batalla por la reforma socialista que garantice entre otras conquistas la reelección del comandante Chávez, tiempo, esfuerzos y recursos que sin los resultados del 2D habríamos empleado en otro propósito o en otra tarea revolucionaria. Todo esto nos da unas ideas de las implicaciones de fondo del tan sólo aparente revés electoral. Por ello es necesario que estas causas de fondo sean identificadas y atacadas, entre otras razones porque siguen latentes y actuando como un enemigo silencioso pero letal contra la esperanza liberadora de la Revolución Bolivariana.
Desde nuestra perspectiva debemos enfocar el análisis estructural en la cuestión de la hegemonía, que va íntimamente vehiculada a los niveles de conciencia y organización de las masas, la contradicción interna del chavismo, reforma o revolución, la falta de un partido revolucionario, la falta de una dirección estratégica de carácter colectivo y la inexistencia del Estado Revolucionario. Porque todo lo demás, lo que vemos y palpamos a diario, corrupción, incapacidad, negligencia, paternalismo, burocracia clientelismo, parasitismo etc, son efectos de estas fallas tectónicas que subyacen en la revolución.
Hacer esto no significa caernos a cuchillo a diestra y siniestra como lo ha dicho el Presidente, preocupación valida por demás en él como máximo líder, ni en una anarquía que debilite mucho más las fuerzas de la revolución. Pero tampoco podemos despachar el balance y el análisis con un “aquí no ha pasado nada”, porque el pueblo es, a fin de cuentas, el alfa y omega de este cuento, el dueño verdadero de la revolución y está clamando, no tanto porque se castigue a los responsables, sino porque se ataquen las causas de fondo. Efectivamente, de nada serviría cambiar un alcalde por otro, o un gobernador por otro, si el que viene será igual o peor. El problema está en cómo formamos los cuadros de la revolución, por ejemplo, en cómo construimos un autentico partido revolucionario que forme estos cuadros y monitoree su desempeño en los cargos a que estos, por mandato del pueblo o por decisión del partido sean designados, no importa si es como vocero de un consejo comunal o como presidente de la república; en cómo trabajamos el problema de la lucha contra la hegemonía del capitalismo, en cómo potenciamos la demolición del viejo Estado burgués y la edificación del nuevo Estado, fundamentado en el poder popular; en cómo avanzamos en la construcción del PSUV como el partido de la revolución, dando la batalla ideológica en su seno contra el reformismo etc.
Encarar las causas de fondo para superarlas requiere, en primer lugar, caracterizarlas profundamente para comprender sus alcances, el impacto que cada una tiene en el proceso, sus expresiones o manifestaciones concretas en lo político, lo ideológico, lo estratégico y lo táctico y en segundo lugar determinar las tareas centrales, los lineamientos y acciones para avanzar en su superación. Y esto es una tarea principalmente de los revolucionarios y del pueblo. Dejémoslo claro.
Ahora bien, no podemos minimizar la situación en la que en esta hora se encuentra la revolución, ni caer en un escepticismo derrotista frente al futuro de la misma. Tanto lo uno como lo otro son errores.
Se trata de encarar con la objetividad revolucionaria el cuadro actual. Es compleja y difícil la situación, pero no es irreversible. También cuentan las fortalezas, las experiencias adquiridas por nuestro pueblos en esto intensos años de luchas. El 50% que voto por el Sí es una base social muy importante para nuestras pretensiones transformadoras, además está la vocación de vencedores que tenemos como tradición histórica.
Nos encontramos en un laberinto, es cierto, pero este laberinto es revolucionario, es una situación revolucionaria, y por lo tanto tiene salidas, tiene perspectivas, si se asumen de manera consecuente por quienes tenemos el deber de hacerlo: aquellos que nos hacemos llamar revolucionarios y que hoy somos millones en Venezuela.
Es un laberinto cuya salida nos debe llevar a retomar la ofensiva revolucionaria desde el pueblo, desde abajo. Esto es lo hermoso de este momento. Ahora el pueblo tiene la oportunidad de irrumpir con fuerza y colocarse al lado del liderazgo histórico del comandante Chávez, rebasando las estructuras y los seudos liderazgos burocráticos y reformistas y darle al socialismo bolivariano un signo distinto y potenciador.
Es entonces la hora del pueblo y también de los revolucionarios. Son en momentos como estos en donde la acción revolucionaria consecuente, audaz y creativa se hace necesaria. La consigna “Inventamos o erramos” se hace ahora mucho más vigente.
El 2D dejó expuestas verdades de fondo que no se pueden obviar. En primer lugar, que el socialismo no se construye desde arriba, ni desde el Estado, aunque este juegue un papel importante en el proceso. Que pretender corporativizar el movimiento social, decretar liderazgos, limitar la autonomía de las masas etc. es un craso error de cualquier proceso con pretensiones realmente transformadoras y anticapitalista. Que la conciencia revolucionaria o socialista no se construye sólo dándole al pueblo casas, tierras, créditos, es decir sólo con elementos materiales, sino que esto debe ir acompañado de esfuerzos para la formación de una nueva espiritualidad en el seno del pueblo, de una nueva ética, cultivar con el trabajo cotidiano de organización y formación y predicando con el ejemplo, la humildad, la honestidad, la solidaridad, el desprendimiento etc. Hay que decir con Frei Beto “Che, no te estamos escuchando lo suficiente”.
La revolución ha estado signada hasta ahora por una dinámica impulsada desde el mismo Estado y asumida, no sólo como válida si no como normal por la dirigencia formal, basada en el clientelismo, el populismo, el burocratismo, que menoscaba la construcción de conciencia y el papel creador, constructor y esencial del pueblo. Todo se ha querido resolver a realazo, con soberbia y no poco sectarismo. Tareas esenciales de todo proceso revolucionario como la organización, la formación, la autogestión, han sido sustituidas por el tareismo efectista bajo una lógica en donde lo importante es cumplir la meta, lo que importa es darle crédito a la cooperativa después de eso no importa lo que pase, la formación política después, por ahora lo importante es quedar bien con el Presidente o el Ministro y así sucesivamente.
Por un lado se pregona la nueva ética, el desprendimiento, la crítica al consumismo y por otro se promueve desde el Estado estos valores. Por un lado se habla de combatir los errores y denunciar los corruptos y burócratas y por otro se anula cualquier voz crítica, calificándola de contrarrevolucionaria o infiltrada. Lo cierto es que el pragmatismo, necesario en la política, ha signado en gran medida la práctica de la dirigencia oficial. Y en esto ha incurrido el propio comandante Chávez, hay que decirlo, lo que no significa el no reconocimiento a su liderazgo, a su capacidad y a su autoridad ética y moral para conducir la revolución.
Esto ha hecho que se avance sobre bases muy frágiles y hasta ficticias, desde el punto de vista de la organización, el empoderamiento del pueblo y lo que es más importante la construcción de valores socialistas. La acción del Estado no va acompañada de acciones politizantes, formadoras, es decir se desperdician lo que pudiera ser valiosas oportunidades para ideologizar y avanzar en la construcción de la hegemonía socialista, pero pocos desde el Estado, desde los partidos oficiales están interesados en ello, mas allá de las iniciativas aisladas del presidente cada domingo en “Alo presidente”.
Queda claro que construir socialismo es mucho más que uniformar miles con franelas rojas, mucho más que la acción comprometida, franca y valiente de un líder como el comandante Chávez, por mucho que su papel sea central en el esfuerzo de liberación. Incluso es mucho más que tener claro el rumbo, es decir la estrategia y la táctica, el proyecto político, como en este caso lo tenemos. Es necesario también construir partido y formar cuadros, construir pueblo conciente y organizado, construir una nueva ética, una nueva estética, una nueva cultura y combatir de manera concreta las desviaciones vengan de donde venga. Tenemos que emular el ejemplo de Fidel y la Revolución Cubana. Porque en esto estriban fundamentalmente sus victorias y sus conquistas, a pesar de no tener los recursos con que nosotros contamos, supieron colocar el esfuerzo en donde debían hacerlo y cuando debían hacerlo, por encima de toda consideración.
Breve análisis de los bloque en pugna.
Bloque contrarrevolucionario.
Es claro que EL IMPERIO ha logrado imponer en los sectores políticos de la contrarrevolución una direccionalidad estratégica mucho más inteligente y efectiva que los atajos golpistas y guarimberos de los sectores más radicales. Y no es que estemos ante una contrarrevolución pacifica y democrática, sino que el análisis o la apreciación de la situación en Venezuela llevó a los gringos a la conclusión que, sólo a partir de una estrategia de acumulación progresiva, proyectando nuevos rostros o liderazgos, explotando las debilidades estructurales de la revolución, con operaciones de guerra psicológicas de desgaste y desinformación, la famosa guerra sin fusil, podrán ir configurando un escenario propicio para alcanzar su objetivo estratégico. La estrategia sigue siendo tan contrarrevolucionaria como todas las anteriores, el objetivo por lo tanto es también el mismo: derrocar el gobierno revolucionario y restaurar la oligarquía lacaya en el poder.
Este lineamiento estratégico viene dando resultado, hay que reconocerlo y sobre todo, debemos estudiar sus alcances reales, su diseño, sus instrumentos, sus actores etc. Sin duda que la contención de la reforma socialista, por pírrica que sea, se constituye en un avance y un logro de esta estrategia contrarrevolucionaria. Podemos decir que comienza a dar resultados, pequeños pero resultados al fin. Esto movilizará sus bases sociales, que nunca han bajado del 40% de los votantes, proyectará nuevos liderazgos, les dará fe en la ruta a seguir, cohesionará e incrementará su capacidad de movilización. Esto significa, en proyecciones estratégicas, grandes avances que debemos saber medir para no consolarnos con que apenas fueron unos pocos votos de diferencia y que aquí no pasado nada.
Sin embargo, no hay que dejar de tomar en cuenta que la contrarrevolución no es un ente monolítico, que su principal talón de Aquiles está en su división furibunda, en la carencia de liderazgos legítimos y creíbles y de proyecto político alternativo al proyecto revolucionario. El centro de gravedad para su conducción estratégica son los norteamericanos, teniendo aún muchas dificultades en la implantación táctica de sus planes.
Su llamado a la reconciliación no es más que un discurso de distracción, mientras definen o se ponen de acuerdo en cómo explotar la victoria. Por ahora lucen incoherentes en cuanto al planteamiento táctico, mientras que en las elecciones de este año ya se avizoran profundas divisiones en la unidad lograda frente al referéndum.
El rasgo más sobresaliente de la contrarrevolución interna es la puja entre varios factores, tanto por la capitalización del acumulado logrado, como por la conducción del mismo.
BLOQUE PATRIÓTICO Y REVOLUCIONARIO.
La dirigencia burocrática oficial luce más preocupada por esconder sus responsabilidades, por tapar el fondo del asunto, que por hacer un balance profundo donde, claro está, saldrían muy mal parados. Para los sectores más reformistas, mayoritarios en el segmento de dirección del Bloque Patriótico y Revolucionario, el resultado era el esperado y el deseado. Con el mismo mantienen la esperanza de poder disfrutar las riquezas acumuladas en estos años de revolución una vez se vaya Chávez y para ellos eso ya tiene hora y fecha en el calendario. Su acción solapada, aprovechando los bajos niveles de organización del pueblo que lo hace dependiente del aparato burocrático para su accionar y movilización, se basó en no impulsar la campaña con fuerza, negar los recursos a los sectores realmente comprometidos con la reforma, mandar a votar por e NO discretamente, aún cuando aparecieran en vallas y afiches llamando a votar por el SI. Algunos mantiene un discurso gatopardiano, intentando darse una aura crítica frente a los resultados, incluso contra el Comandante Presidente, cuando en la práctica son los principales responsables.
La base chavista está indignada, el clamor porque se produzca un proceso de decantación, una revolución dentro de la revolución, es generalizado. Pero esta fuerza de base está desarticulada, sin liderazgo, sin visión clara frente al qué hacer, por lo que no encuentra cauce para expresarse y transformar la rebeldía frente a un estado de cosas que sabe que dará al traste con sus esperanzas, en una fuerza organizada y con direccionalidad estratégica que apunte a un engarzamiento con el liderazgo histórico del Comandante Presidente.
Ante la inexistencia de un partido, puesto que PSUV está apenas en una fase embrionaria, los niveles de desvertebración del movimiento chavista en estos momentos son sumamente peligrosos. No hay ninguna estructura organizativa que pueda emprender plan de respuesta alguna ante el escenario actual. Hoy como nunca, se hace necesaria la aceleración de la construcción del partido revolucionario. Esta situación profundiza la dependencia del liderazgo del presidente Chávez para la movilización del pueblo, para la conducción estratégica y táctica de la revolución.
El movimiento revolucionario, desde sus trincheras, fija posiciones muy acertadas frente al escenario, exige, como es correcto, rectificación. Sin embargo, creemos que esto debe ir acompañado a su vez de una profunda autoevaluación y autocrítica, para ver cuánto de responsabilidad tenemos en toda esta situación. ¿Hemos sido consecuentes con nuestro discurso y nuestras consignas? ¿Cuando decimos poder popular hemos ido a construirlo en un trabajo cotidiano de organización desde abajo? ¿Cuántos consejos comunales hemos impulsado, hemos construido, hemos formado? ¿Cuando decimos movilización, cuánto somos capaces de movilizar en nuestro barrio, en nuestra fábrica, en nuestro centro de estudio? ¿Cuando decimos defensa popular y guerra de todo el pueblo, que estamos haciendo para que esto sea mucho más que paredes rayadas y gritos en marchas?
No pretendemos con esto invalidar las posiciones críticas ni los aportes que múltiples colectivos hacen día a día desde sus posibilidades para la construcción del socialismo. De lo que se trata en esta hora trascendental de la revolución, es que tengamos la actitud más consecuente posible, que nos exijamos al máximo y que asumamos la cuota de responsabilidad que como revolucionarios tenemos.
Todo lo anterior pone de manifiesto la necesidad que desde el campo popular y revolucionario hagamos, no sólo un profundo balance de las causas que generaron el 2D, sino mas allá. Una caracterización del periodo actual del proceso revolucionario, que pasa por un balance de estos nueve años de lucha, cuánto hemos avanzados en los objetivos revolucionarios, cuál es el estado de la conciencia y de organización de las masas, se ha mejorado la redistribución del ingreso y la disminución de la pobreza, por lo tanto, hemos avanzado en la transformación de la estructura capitalista del aparto productivo, cuál es el mapa o el perfil de la riqueza en Venezuela, se ha acortado la brecha de desigualdad, cuáles son los índices de corrupción reales, cuál es la fuerza real de la contrarrevolución, cuál es nuestra fuerza.
Hacer esta radiografía del período es fundamental para poder acertar en las tareas estratégicas, los lineamientos y la política a impulsar. Lo demás será especulación teoricista, que muy poco ayuda.
Ante el famoso ¿Qué hacer?
Como revolucionarios, tenemos claro que el análisis debemos acompañarlo de la acción, de definiciones concretas. No podemos quedarnos en un debate interminable. La reflexión debe ir junto a la acción, a la construcción y al empuje de respuestas desde el campo popular y revolucionario. Es hora de activar en la práctica consecuente la consigna
solo el pueblo salva al pueblo y responder la vieja pero siempre presente pregunta leninista: ¿Qué hacer?
Desde esta postura, la corriente de pensamiento histórico-político-cultural, cuyas expresiones organizativas y sociales son el FRENTE NACIONAL COMUNAL SIMON BOLIVAR (FNCS

y EL FRENTE NACIONAL CAMPESINO EZEQUIEL ZAMORA (FNCEZ), lanzamos al pueblo chavista, al movimiento popular y revolucionario y a los sectores honestos y patriotas de la pequeña y mediana empresa, esta ideas-propuestas con el único ánimo de aportar a la tarea de activar el potencial liberador del poder constituyente del pueblo venezolano para organizar una gran fuerza patriótica y revolucionaria que desde abajo tome la iniciativa y pase a la contraofensiva, esta vez como sujeto protagónico para superar las deficiencias, debilidades y amenazas de la revolución y junto al líder indiscutible, el Comandante Presidente Hugo Chávez, derrotar al imperialismo, deslastrar al proceso de reformistas y corruptos, construir el partido revolucionario e impulsar el Proyecto Nacional Simón Bolívar como programa revolucionario y sentar las bases de la nueva sociedad, la sociedad basada en los valores y el espíritu del Socialismo Bolivariano.
Lo hacemos con la mayor amplitud, sin sectarismo ni dogmas, entendiendo que sólo la articulación de una portentosa fuerza de este tipo podrá vencer los grandes retos para avanzar. No queda otro camino que la activación del pueblo como sujeto y objeto de la revolución y la unidad de todas las voluntades y sectores que estemos firmemente comprometidos con el ideal de una patria soberana, justa y democrática, es decir la patria socialista y bolivariana.
Ante la pregunta ¿Qué hacer? nuestra respuesta es precisamente, organizar pueblo, batir la contrarrevolución y el imperialismo en el espacio político ideológico y cultural, pues es en este espacio en donde se va a definir estratégicamente el conflicto antagónico revolución o capitalismo. Para ello debemos irnos a las bases del pueblo, a los barrios, al campo, a las fábricas, a los liceos y universidades. Esto, que pareciera una verdad de perogrullo es la esencia de cualquier repuesta seria y consecuente al laberinto en que está la revolución. Solo el poder popular salvará y podrá levantar la sociedad socialista. Y para ello se requiere la acción conciente, permanente y planificada de los revolucionarios y los patriotas del país.
Lo que está planteado es la materialización de un Proyecto Nacional que reivindique la soberanía, que genere desarrollo integral basado en el humanismo, la igualdad, la justa distribución de las riquezas, el respeto al ecosistema, que garantice la mayor suma de felicidad posible, como lo propone el Libertador. Creemos que ello es perfectamente posible en el marco del PROYECTO NACIONAL SIMÓN BOLÍVAR como programa revolucionario para esta fase de la construcción del socialismo bolivariano y en el marco de la Revolución Bolivariana.
En concreto, proponemos la construcción de una plataforma que agrupe a diferentes frentes y movimientos sociales, así como a pequeños y medianos empresarios que pudiéramos llamar ASAMBLEA PATRIÓTICA REVOLUCIONARA y que será básicamente un espacio para la reflexión, la acción y construcción del Socialismo Bolivariano desde el pueblo. Esta plataforma unitaria, amplia y pluralista, tendrá como fin estratégico la organización de todas las voluntades posibles para impulsar las tareas estratégicas y tácticas centrales de la revolución en este período.
Como base para la configuración de esta propuesta, presentamos las ideas que a continuación desarrollaremos, más con el propósito de animar el debate que como propuesta definitiva, pues insistimos, entendemos que esta es una tarea que debe ser adobada con los más amplios aportes y su diseño concreto debe ser la consecuencia de una profunda confluencia de voluntades y compromisos, de sueños y de ideas, para que no caiga en la suerte de otras tanta iniciativas, que al estar preñadas de sectarismo y vanguardismo, nacen condenadas al fracaso.
Desde el FRENTE NACIONAL COMUNAL SIMÓN BOLÍVAR –FNCSB- y desde el FRENTE NACIONAL CAMPESINO EZEQUIEL ZAMORA, -FNCEZ- asumimos la tarea y el reto de trabajar por la unidad y la confluencia de los revolucionarios y patriotas con respeto, con amplitud, sin sectarismo, para edificar el socialismo bolivariano.
1. ASAMBLEA PATRIÓTICA REVOLUCIONARIA.
a. DEFINICION Y CARÁCTER.
Concebimos la ASAMBLEA PATRIÓTICA REVOLUCIONARIA (APR) como un espacio de confluencia y articulación de los sectores populares, revolucionarios y patrióticos del pueblo venezolano, convencidos que el camino para superar la profunda desigualdad y atraso en el que lo ha sumido el capitalismo es precisamente el
Socialismo Bolivariano, que venimos amalgamando en el marco de la Revolución Bolivariana bajo el liderazgo del Comandante Presidente y que tiene su marco programático para el actual periodo revolucionario en
EL PROYECTO NACIONAL SIMON BOLIVAR.
La APR sería un espacio para articular a quienes creemos firmemente en el potencial liberador de la Revolución Bolivariana, más allá de sus limitaciones y debilidades y quienes creemos que es precisamente la irrupción de una
Corriente Patriótica y Revolucionaria, parida desde abajo por la misma revolución, la que podrá cristalizar sus objetivos estratégicos. Pero esa fuerza hay que construirla igualmente desde abajo, activando al pueblo desde sus múltiples espacios políticos, sociales y territoriales. Esto supone la acción conciente y consecuente de los revolucionarios y patriotas venezolanos para ir tejiendo una arquitectura de poder popular que empodere a las mayorías e impulse las tareas centrales de la revolución y que en este período siente las bases del socialismo Bolivariano.
Asumimos la APR desde la consigna:
Organizar, formar y movilizar al pueblo para construir el Socialismo Bolivariano. Esta consigna sintetiza la concepción política misma de la propuesta. Es decir, creemos que no hay camino para esta revolución si no es con el pueblo empoderado, si no somos capaces de impulsar la formación del ciudadano socialista, portador de la ética y la moral revolucionaria, si ese pueblo no está organizado y en movilización permanente para empujar, acompañar, producir y construir los cambios. Ese proceso es posible si los revolucionarios y patriotas entendemos esto y actuamos en consecuencia. No surgirá como un fenómeno espontáneo de las masas sino como un proceso permanente, continuo y sistemático de organización y movilización que, insistimos, requiere la acción consecuente de quienes tenemos el deber de hacerlo: los revolucionarios y patriotas.
Para ello, debemos volcarnos al encuentro del pueblo que está en los barrios, en el campo, en las fábricas, en las asociaciones de pequeños y medianos productores, en la pequeña y mediana empresa. Allí están todas las repuestas y todas las salidas revolucionarias para este proceso. Sólo hay que organizarlos, por eso es necesario los espacios de articulación, de manera tal que puedan dotarse de direccionalidad estratégica y táctica, de plataforma de lucha y de los instrumentos idóneos para alcanzarlos. Por eso es que requerimos urgente la conformación de esta plataforma orgánica, bajo una visión amplia, pluralista y objetiva.
Desde esa perspectiva creemos que la APR debe abrir espacios de unidad a los sectores productivos nacionales, cuyos intereses puedan tener salida dentro de la Revolución Bolivariana, lo que no significa entenderlos como la fuerza motriz de la revolución. Son sectores que no tiene salida dentro del modelo rentista pero mucho menos dentro de esquema neoliberal, por lo que son proclives a posiciones patrióticas y creen en la construcción de un socialismo que les garantice sus intereses. Por ello el carácter patriótico de la APR. En un período en que la continuidad de la revolución depende de que seamos capaces de derrotar al imperio, eliminar la contrarrevolución interna, instaurar la ética socialista, materializar el Proyecto Nacional etc., la participación de los más amplios sectores es fundamental, teniendo claro que la vanguardia del proceso debe recaer en el pueblo organizado.
En esta misma línea, nuestra propuesta de ASAMBLEA, es PATRIOTICA porque el impulso del proyecto nacional requiere la unidad del pueblo con sectores productivos patrióticos que permitan la construcción de un gran músculo económico que haga viable la revolución productiva del atrasado modelo rentista que hasta hoy impera. Y es REVOLUCIONARIA porque no deja duda frente la opción por la que optamos: El Socialismo Bolivariano, que debe ser edificado y encarnado por el pueblo urbano, campesino, obrero, estudiante, excluidos por el modelo capitalista.
Asumimos el Socialismo Bolivariano porque creemos que en el pensamiento, en la visión, y en la acción libertaria de Bolívar está el principio y el fin para cimentar la ideología y el amasijo de ideales que deben ser el cemento del socialismo venezolano. No es por lo tanto mera retórica estética lo de nuestra apuesta por el pensamiento bolivariano, sino que creemos firmemente que el socialismo venezolano e incluso el socialismo latinoamericano no puede ser otro que el socialismo pensado y concebido desde Bolívar y toda la tradición histórica que desató y que ha sido enriquecida por lo mejor del pensamiento liberador y revolucionario latino-caribeña y avanzó o avanza desde el liberalismo, transitando por el pensamiento revolucionario democrático y socialista hasta arribar al marxismo.
La APR debe levantar con mucha fuerza el antiimperialismo, entendiendo que es esta la mayor amenaza para la revolución y que la construcción del socialismo bolivariano pasa por derrotar los planes hegemónicos del imperio norteamericano, no sólo contra Venezuela sino contra América Latina. Sin esto, no hay posibilidad que el proyecto socialista se materialice. El carácter antiimperialista debe ser una actitud concreta de movilización y de preparación del pueblo, para enfrentar en cualquier terreno al imperio. Debe, por lo tanto, trascender del clásico consignismo para asumir una posición consecuente de lucha antiimperialista.
En proyecciones estratégicas, la APR debe avanzar hacia la conformación de una gran corriente revolucionaria y patriótica, que logre perfilar al pueblo como protagonista de su proceso de liberación, la conformación de una vanguardia revolucionaria de nuevo tipo y el engarzamiento histórico con el Comandante Presidente.
b. PRINCIPIOS de la ASAMBLEA PATRIÓTICA REVOLUCIONARIA.
Quienes apostemos por la construcción de este espacio, debemos dotarlo de un conjunto de principios que expresen su esencia. Esto es un trabajo que deberemos hacer entre todos los factores que confluyamos en la iniciativa.
Serán principios básicos, que definiremos en colectivos y que asumiremos como rectores de la vida política, organizativa y programática de la APR. Son fundamentales para crear un marco que unifique la visión, el accionar, el funcionamiento, el plan de acción, las tareas del momento etc. Esto ayudará enormemente a la funcionabilidad de la APR y la dotará de mecanismos para la confluencia en concreto más allá de las manifestaciones de intención. Si coincidimos en esos principios y nos nucleamos alrededor de ellos, el camino estará adelantado, aún cuando en muchos otros temas o tópicos podamos mantener la divergencia lógica y natural. Entonces, se trata, como siempre se ha dicho, en potenciar las coincidencias y trabajar progresivamente las diferencias.
De esta manera, El FRENTE NACIONAL COMUNAL SIMON BOLIVAR Y EL FRENTE NACIONAL CAMPESINO EZEQUIEL ZAMORA, proponemos como punto de partida del debate para este punto, los siguientes principios básicos que, desde nuestra visión, creemos que deben ser el marco mínimo para el impulso de la APR.
PRIMERO: El reconocimiento al liderazgo del comandante Chávez.
SEGUNDO: El papel fundamental del pueblo en la construcción del socialismo bolivariano.
TERCERO: El trabajo de organización, formación y movilización desde abajo.
CUARTO: El pensamiento bolivariano como ideología fundamental de nuestra revolución.
QUINTO: Decir y hacer, para superar el teoricismo y la unidad de micro o macro cogollos.
SEXTO: Asumir el Proyecto Nacional Simón Bolívar como plataforma programática de la revolución para el actual período.
SEPTIMO: Asumir que el impulso del PSUV es una tarea estratégica, pues allí está por ahora la mayor posibilidad de avanzar hacia la construcción del Partido de la Revolución Bolivariana.
OCTAVO: Asumir la consigna ORGANIZAR, FORMAR Y MOVILIZAR PARA CONSTRUIR PODER POPULAR, como eje del accionar revolucionario.
c. EJES DE DISCUSIÓN DE LA SAMBLEA PATRIOTICA REVOLUCIONARIA.
En resumen, de los razonamientos y motivos expuestos en la introducción del presente documento podemos inferir que son fundamentalmente tres las causas del revés con consecuencias estratégicas producido el 2D: Las contradicciones reforma – revolución, los bajos niveles de organización y conciencia de las bases populares y la caracterización y valoración incorrecta del periodo en la revolución.
Desde esa perspectiva, y en busca de darle la respuesta más acertada a esas debilidades identificadas al interior de la Revolución y evitar que la contrarrevolución avasalle al pueblo y su Revolución con sus mercenarios medios de comunicación, es que proponemos se abra un debate sincero desde todos los espacios geosociales y desde lo mas genuino de las masas o bases populares sobre temas trascendentales para la consolidación y avance de la Revolución en esta fase del proceso y en tal sentido proponemos los siguientes ejes para abordar la discusion:
1.- Socialismo Bolivariano.- Entendiendo la necesidad que las bases populares e incluso su dirigencia asuma la discusión libre pero responsable sobre el Socialismo que estamos construyendo en la Revolución Bolivariana y su proceso transformador.
2.- Ética Socialista.- La construcción del Socialismo seria impensable sino se edifica sobre la base de una nueva ética, que tenga como fundamento una nueva comunidad de valores que suprima de raíz los antivalores del capitalismo en todas sus expresiones.
3.- El partido de la Revolución Bolivariana. PSUV.- Hemos sostenido que en el transcurso de la historia Venezolana las grandes conquistas del pueblo se han malgastado por la carencia de una dirección estratégica colectiva que garantice la unidad política y táctica en el desarrollo del proyecto emancipador, para que el mismo trascienda el liderazgo de sus propulsores. Necesario es entonces, que las masas se apropien abiertamente de su discusión y construcción.
4.- Poder Constituyente Revolucionario del pueblo. Iniciativa popular para la Reforma Constitucional.- El poder Constituyente Revolucionario del Pueblo no se puede reducir a una formalidad que se exprese en la temporalidad en que se convoca una asamblea Constituyente o se dicte una Constitución; sino, que es permanente y se reaviva cuando se ponen en peligro los intereses supremos y soberanos de su titular. Lo sucedido el 2D, más que enervar o agotar ese poder del Pueblo, lo debe reactivar para manifestarse con más bríos y emprender con todo vigor la discusión desde las bases del pueblo, de todo lo necesario para acometer la iniciativa Constitucional que la Revolución Bolivariana requiera para allanar el camino hacia el SOCIALISMO.
5.- Políticas Públicas.- La brújula que debe orientar a todo revolucionario es el estado de ánimo de las masas o bases del pueblo para poder valorar adecuadamente el periodo revolucionario; pero ello solo no es suficiente, es además inexcusable concebir Políticas Publicas Revolucionarias que favorezcan las necesidades colectivas apremiantes; en principio porque es una obligación Constitucional y política del Gobierno Revolucionario y además, porque esto coadyuva a generar conciencia y confianza para vivir en Socialismo. La discusión popular en todos los espacios que abarca la Asamblea Patriótica Revolucionaria nos debe alumbrar soluciones urgentes a problemas como seguridad publica, abastecimiento de alimentos, vivienda, pobreza etc.
d. PLATAFORMA INTEGRAL DE LUCHA.
La APR deberá dotarse de una Plataforma Integral de Lucha que recoja las tareas centrales de este período, para avanzar en la culminación de la Liberación Nacional y paralelamente ir cimentando el socialismo bolivariano. Para nosotros, la Revolución Bolivariana inició un proceso, que en perspectiva apunta a la superación de los mecanismos y eslabones que nos hacen una República neocolonial, es decir que apunta a lograr la liberación nacional, sentando así las bases reales, tanto espirituales como materiales para la superación del modelo capitalista dependiente.
Por lo tanto, todas las tareas revolucionaras del momento están intrínsecamente orientadas en la perspectiva de la liberación nacional, asumiendo que no hay socialismo sin liberación nacional, ni liberación nacional sin socialismo. Entonces, el objetivo estratégico del período es empujar, profundizar y completar el proceso de emancipación nacional en todos los órdenes: político, económico, social, cultural, militar tecnológico. Es decir, este es el marco estratégico del período, que se desglosa en múltiples tareas concretas y en líneas de acción que deberemos definir en los planes y en la plataforma de lucha.
Es por ellos que proponemos como plataforma programática el PLAN DE DESARROLLO ESTRATÉGICO SIMÓN BOLÍVAR. Este plan, que impulsa el Presidente desde el gobierno, creemos que recoge en gran medida, no totalmente, los lineamientos del programa revolucionario para el actual período. Debemos estudiarlo, analizarlo y hacer que el pueblo se apropie de él, para que lo enriquezca y encarne y le de un carácter mucho más profundo.
Cuando hablamos de una Plataforma Integral de Lucha nos referimos a la necesidad de que nos dotemos de un plan de acción con visión estratégica global, que evite el tareismo y el coyunturismo muy frecuente en el campo popular y revolucionario. Por ejemplo, es cierto que la reelección del Comandante Chávez es hoy una tarea importante que debemos impulsar, sin embargo, repetimos, tenemos que verla en un campo de lucha mucho más global, en donde las tareas del pueblo y del campo popular y revolucionario son muchas más. Debemos evitar la visión parcial y corta de las tareas y de las luchas revolucionarias en la Venezuela de hoy, e insistimos dotarnos de una visión global y estratégica.
Como materia para el debate proponemos la siguiente plataforma de lucha:
EN LO POLITICO:
1. Luchar por la aceleración de la construcción del Estado revolucionario basado en el poder popular.
2. Luchar y aportar en la construcción del poder popular, principalmente desde los consejos comunales. En este campo debemos esforzarnos por construir ciudades comunales revolucionarias.
3. Trabajar por perfilar desde las bases del PSUV una corriente revolucionaria y patriótica, que dispute la hegemonía ideológica al reformismo.
4. Luchar porque los candidatos del PSUV a las elecciones regionales y municipales del 2008 sean elegidos por las bases, salvo aquellos casos que, por razones de estrategia nacional, deben ser designados por el Presidente.
5. Impulsar desde abajo la iniciativa de carácter popular para reformar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Esta tarea la entendemos como un esfuerzo genuinamente popular y autónomo que permita al pueblo introducir los cambios constitucionales para el avance de la revolución, entre ellos la reelección continua, para garantizar la continuidad del Comandante en el gobierno.
6. Acompañar y empujar las leyes Habilitantes.
EN LO ECONÓMICO:
1. Trabajar en la formulación de una propuesta de transformación del modelo productivo, elaborada desde el pueblo, que enriquezca lo hasta ahora propuesto por el Comandante. Esta deberá abordar, entre otros temas:
a. El modelo de propiedad.
b. La renta.
c. El modelo socialista de desarrollo agrícola.
d. El modelo socialista de desarrollo industrial.
e. El desarrollo socialista científico tecnológico.
f. El sistema financiero socialista.
2. Impulsar y defender los planes y programas que el gobierno revolucionario impulse en materia económica, como parte de los esfuerzos por una mejor distribución de la renta y por la transformación del modelo productivo rentista y capitalista. En este sentido, creemos que es tarea de los revolucionarios la conformación de núcleos de desarrollo endógenos y de empresas socialistas; creación planes de recuperación de cooperativas socialistas en donde podamos ir construyendo referentes populares de carácter productivo y revolucionario.
EN LO SOCIAL:
1. Luchar por la eficiencia y la efectividad de las misiones sociales, ya que esto redundará en el avance en la lucha contra la pobreza y la exclusión. Esta lucha debemos asumirla incorporándonos a su impulso en nuestros espacios de acción y trabajando para organizar las masas, de tal forma que se empoderen de las misiones.
2. Elaborar una propuesta desde el pueblo que acelere la política pública de construcción de viviendas. En esta materia consideramos que el Estado debe transferir a los consejos comunales la ejecución de gran parte de los planes de construcción de vivienda, por la vía de la cogestión.
3. Luchar por la aceleración de la transformación del sistema educativo que promueva la formación del ciudadano socialista.
4. Trabajar junto al gobierno revolucionario en toda política que apunte a la construcción de una nueva estructura económica y social justa y éticamente aceptable.
EN LO ÉTICO-CULTURAL:
1. Impulsar el PROYECTO ÉTICO SOCIALISTA BOLIVARIANO en el seno del pueblo. Esto implica darle contenido más profundo a los lineamientos propuestos por el Comandante en su visión, expresada en el PLAN ESTRATÉGICO NACIONAL SIMÓN BOLÍVAR, centrando el debate y la acción en el problema de la hegemonía, la construcción de la conciencia revolucionaria y del ciudadano socialista.
2. Combatir de manera frontal y sin contemplaciones la corrupción y su impunidad en todas sus manifestaciones. Para ello, deberemos definir un plan de acción popular contra este flagelo que carcome los cimientos morales de la revolución. Entre ellos está el impulso de una gran red de contraloría social contra la corrupción, las acciones de calles tanto nacional como a nivel local, promover que, por vía constitucional, la corrupción sea definida como un delito de lesa patria o de alta traición y se aplique la máxima pena a quienes incurran en ella.
3. Luchar por una política de cultura de carácter popular que baje al pueblo y que este sea su hacedor fundamental, que reivindique nuestra identidad como pueblo.
4. Luchar porque se regule la programación de la TV privada, que promueve valores ajenos a nuestra cultura, tales como la explotación de la mujer como objeto sexual para la publicidad, la violencia etc. Dentro de ello debe incluirse la obligatoriedad de que toda película extranjera debe ser doblada al español.
5. Luchar porque se inicie un gran debate y una campaña en todos los espacios contra el consumismo y el despilfarro.
EN LA SEGURIDAD Y DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA:
1. Elaborar desde el campo popular y revolucionario aportes para la formulación del pensamiento militar revolucionario venezolano y luchar por su implantación. Partimos de que la visión estratégica de la seguridad y defensa hoy en Venezuela debe ser la preparación de la Guerra de Resistencia, basada en la guerra de todo el pueblo.
2. Impulsar las milicias bolivarianas. Debemos trabajar porque en todo espacio territorial o social del pueblo se conformen estos instrumentos de defensa de la revolución. En especial, debemos proponer y luchar porque cada consejo comunal tenga su milicia bolivariana.
3. La propuesta de seguridad y defensa debe abordar los siguientes ámbitos:
a. Seguridad de Estado.
b. Seguridad Pública.
c. Seguridad fronteriza.
Revolución y Socialismo desde abajo.
Viva Bolívar y Zamora.
Viva el socialismo Bolivariano.
Ahora y siempre con Chávez y la revolución bolivariana.
Organizar, Formar y movilizar para Construir Poder Popular.
Con el pueblo todo, sin el pueblo nada.
Patria socialismo o muerte. VENCEREMOS!!!