quiénes somos
prensadefrente@gmail.com
A. Latina/ Internac.
Venezuela
Tucumán
Salta/ Jujuy
Sgo. del Estero
Sta. Cruz/ Chubut
Rosario/ Santa Fe
Rio Negro/ Neuquén
Mendoza
La Plata
Gran Buenos Aires sur
Gran Buenos Aires oeste
Córdoba
Chaco/ Formosa
Capital Federal
análisis político
barriales
campesinos/ originarios
comunicación popular
cultura
derechos humanos
estudiantes
género
desocupados
trabajadores
otros medios
organizaciones populares
enlazan a esta página

25/09/2006
UN ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN COLOMBIA POR JULIÁN RODRIGUEZ CASTAÑO
Desarrollo y conflicto armado en el Magdalena Medio

Julián Gutiérrez Castaño es Licenciado en Etnoeducación y Desarrollo Comunitario de la Universidad Tecnológica de Pereira;UTP-, con estudios en Active Non Violence en Christian Peacemaker Teams en Chicago, Estados Unidos. Ha trabajado con el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio/ Laboratorio de Paz y otras Organizaciones No Gubernamentales; con comunidades indígenas, campesinas y habitantes de la calle. Ha realizado charlas sobre el Conflicto Armado en el Magdalena Medio y su relación con los aspectos económicos, sociales y culturales, en Colombia y Estados Unidos. En la actualidad trabaja con la organización internacional Equipos Cristianos de Acción por la Paz –ECAP- (Christian Peacemaker Teams ;CPT-) en Colombia y Estados Unidos. En este artículo abordo y conecto temas como el discurso del desarrollo, los intereses económicos en el Magdalena Medio, los actores armados del conflicto colombiano y las alternativas de desarrollo y solución del conflicto; con la intención de mirar el conflicto armado colombiano desde una perspectiva más amplia, descubrir sus múltiples conexiones con nuestra sociedad y explorar las posibles soluciones que existen en el panorama nacional.

INTRODUCCIÓN

Desarrollo y Conflicto Armado en el Magdalena Medio aborda y conecta el discurso del desarrollo que se maneja globalmente, los intereses económicos en el Magdalena Medio, el modelo económico y su relación con el proyecto paramilitar; y los procesos de autodeterminación de la región que se constituyen en alternativas de desarrollo y soluciones al conflicto armado.
El discurso del desarrollo se ve como una mirada critica a la idea que se ha construido a partir de la mitad del siglo XX, la de un discurso económico neutral que responde a la lógica evolución del ser humano hacía la perfección a través del crecimiento económico, esto implica develarlo como un discurso altamente político que responde a la expansión de la cultura occidental y el capitalismo.
Los intereses económicos en el Magdalena Medio se abordan como factores determinantes que desencadenan una serie de conflictos, precisamente al ponerse en práctica un discurso del desarrollo que excluye a la mayoría de la población en favor de una economía altamente extractiva y concentrada en unos pocos.
El modelo económico y su relación con el proyecto paramilitar se muestran como una estrategia de algunos sectores de la sociedad para apropiarse de los medios de producción, controlar los intereses económicos de la región, y modernizarla a partir de una ideología política y económica excluyente.
Los procesos de autodeterminación se enseñan como alternativas de desarrollo y solución al conflicto que se constituyen en una esperanza y un derrotero a replicar en el territorio nacional para avanzar en la construcción de una nación más justa con las personas y la naturaleza.

¿QUÉ ES DESARROLLO?

De qué hablamos cuando hablamos de desarrollo, en la actualidad la palabra desarrollo significa tantas cosas, y tan diferentes, que antes de problematizar sobre el discurso del desarrollo y el conflicto armado en Colombia, debemos descubrir qué significa esa palabra.
El concepto de desarrollo tiene su origen en la ciencia económica, por allá en los años 30’s, y es a partir de esta ciencia que comienza su carrera arrasadora. En la posguerra se configura como la base sobre la cual se sustentará y justificará la política imperialista de los Estados Unidos. El 20 de febrero de 1948 el presidente Harry Truman, el mismo que había abogado convincentemente por la utilización de la bomba atómica contra Japón, pronunció el discurso que inauguró el desarrollo como una política de mundial ante una Europa destrozada, anunciando el porvenir que esta política iba a traer a la humanidad, dejando entrever que allí donde hubiera necesidad iba a aparecer la ayuda para el desarrollo (Escobar, 1999. Sachs, 1996).
Pasaron unas décadas, se superó la era de las políticas desarrollistas, y los 80’s sorprendieron al mundo dividido en tres –según los entendidos-: el desarrollado, el que estaba en vías de desarrollo y el subdesarrollo (Max-Neef, 1996). Se cambió el modelo por el del neoliberalismo, mas no la ilusión de desarrollo, ésta se siguió alimentando con el sueño de llevar al mundo al mismo lugar a donde habían llegado Norteamérica, Europa occidental, y algunos países asiáticos y oceánicos.
En el camino surgieron algunos inconvenientes, bueno, algunos de ellos ya estaban presentes desde años atrás, pero a nivel global comenzaron a oírse voces de protesta. Por aquí y allá, en los países ricos y en los países pobres, se comenzaron a expresar inquietudes frente al desarrollo. De alguna forma éste no había mejorado la calidad de vida;, las personas descubrían decepcionadas que consumo no significaba felicidad (Carrisoza, 1996); no había traído justicia social, sólo había agudizado los problemas sociales existentes; y como añadidura había provocado graves daños ambientales y la desaparición de muchas culturas (Escobar, 1999; Álvarez y Sachi, 2003).
La crítica no siempre apuntó a la desestabilización del desarrollo como meta, pues fueron pocos los que más allá de cómo se ponía en práctica, se preguntaron qué significaba. Esto implicaba descubrir al desarrollo en sus orígenes, verlo como un discurso nacido en un momento histórico, atado a una cultura específica, correspondiente a unos intereses particulares (Escobar, 1999). Pocos cuestionaron la máxima que el desarrollo es una conclusión universal a la que todas las culturas y pueblos aspiran llegar después de seguir una línea evolutiva de progreso material y crecimiento económico (Griffiths, 1999).
Son muchos los disfraces que ha vestido el desarrollo, los economistas han aplicado sobre él una gran cantidad de maquillaje. Cada crítica al concepto de desarrollo recibió por respuesta un elaborado eufemismo que pretendía modificar la realidad con adjetivos consoladores. En 1972 El Club de Roma y el Michigan Institute Technology –MIT- hablaron de ‘Los límites al crecimiento’, haciendo énfasis en la necesidad de detener el crecimiento económico y el consumo desaforado en los países más ricos para conservar la naturaleza (Carrisoza, 1996). La respuesta fue ;Nuestro futuro común;, consigna que implicaba que los ;tres mundos; tenían el mismo futuro, y por lo tanto, todos debían hacer el mismo esfuerzo para conservar la naturaleza. Este esfuerzo fue patrocinado activamente por el Banco Mundial con su campaña ;Caring for the world; (Sachs, 1996).
A partir de los años 70;s los adjetivos surgen a la misma velocidad en que se deteriora la naturaleza, se agudizan los problemas sociales y se exterminan identidades culturales. Desarrollo sostenible, desarrollo sostenido, desarrollo sustentable, desarrollo humano sostenible, desarrollo social, desarrollo integral, ecodesarrollo, etnodesarrollo, un largo etcétera. Cada propuesta crítica recibía una contrapropuesta que se limitaba a apropiarse del título de la propuesta y camuflar el discurso económico dentro de las preocupaciones culturales, sociales y ambientales (Álvarez y Sachi, 2003); detrás permanecía incólume una lógica productivista-acumulativa sustentatada sobre las bases deshumanizadoras de las estadísticas, la macroeconomía y la planificación (Max-Neef, 1993). De hecho, este reacomodamiento del discurso, antes que proteger la naturaleza y la humanidad, sirvió como excusa para integrar la naturaleza a la economía por medio de privatizaciones que le daban el status de mercancía y excluir a quienes no pudieran comprarla (Escobar, 1999).
El resultado de más de 80 años de políticas de desarrollo no es el esperado, la meta del desarrollo no se alcanzó, algunos países desarrollados se sobredesarrollaron (consumen más allá de sus necesidades), otros, junto con los que estaban en vía de desarrollo, están ahora en vías de subdesarrollo, mientras los sudesarrollados ven con angustia como los papeles se han invertido y ellos se han convertido en la meta; más allá se abre un abismo, el terrible mundo del infradesarrollo (Max-Neef, 1993; Sachs, 1996).
Colombia no es la excepción, como casi todos los países del mundo, nosotros también hemos entrado en esa carrera de locos. Sólo que nuestras condiciones le añaden un par de agravantes más al problema. Nuestra diversidad, sumada a una historia de conquista y colonización hace que en nuestro territorio converjan culturas distintas, y eso le complica un poco más las cosas a los que quieren ver un país desarrollado bajo la lógica occidental. Es así como un proceso que es en esencia conflictivo y violento, pues en el fondo se trata de arrasar con las prácticas culturales para unificar el mundo alrededor de una visión económica que no teme explotar todo lo que pueda calificar como recurso, alcanza unos niveles inimaginados de barbarie cuando se encuentra frente a las resistencias culturales e ideológicas existentes en el país.
Las visiones de desarrollo se han clasificado en tres grandes perspectivas: 1) La perspectiva fortaleza, 2) La perspectiva astronauta y 3) La perspectiva del hogar (Sachs, 1996). Cada una de estas posiciones tiene unas consecuencias geopolíticas y de configuración interna de las naciones que se replican de forma muy parecida alrededor del mundo.
La perspectiva fortaleza nos dice que "El desarrollo, desafortunadamente, tendrá que ser restringido espacialmente, pero puede ser durable para las partes más ricas del mundo" (Sachs, 1996:23). Desde esta perspectiva el sur ha dejado de ser una tierra promisoria, joven y emergente, para convertirse en una zona de turbulencia y amenaza que debe ser controlada. Desde el norte las transnacionales deben hacer lo posible por obtener sus riquezas y hacer del proceso productivo algo que las favorezca, mientras en lo político y económico se reducen las ayudas para el desarrollo, se restringe la inmigración, se rechazan los refugiados, se mantiene el proteccionismo y se fomenta la competitividad.
La conclusión a la que llega es que la humanidad no podrá disfrutar en su totalidad de los beneficios del desarrollo, pues los recursos no son suficientes "Si todos los países siguieran el ejemplo industrial, se necesitarían cinco o seis planetas para servirnos como fuentes para insumos y como depósitos para los desechos del progreso económico" (Sachs, 1996:19), por lo tanto los países más ricos deben protegerse construyendo una fortaleza que los separe del mundo subdesarrollado.
Esta posición tiene un fuerte componente militar, ya que es a través de la fuerza que se obtienen los recursos necesarios para mantener la calidad de vida alcanzada por los países ricos y la clase alta de los países pobres, que están por fuera de las fronteras propias, es en este contexto que se comprenden las guerras del petróleo libradas en el medio oriente durante los últimos quince años. A nivel nacional se refleja en el Plan Colombia, en la militarización y el apoyo de grupos paramilitares con el fin de asegurar la expansión del capitalismo y la acumulación de capital privado para bien de unos pocos que viven encerrados en sus propias fortalezas. Max-Neef (1985) habla del ecoson –ecopersona-, una medida para mostrar el consumo de energía al que tiene derecho cada persona, según dicha medida cada ser humano que vive al estilo desarrollado de Norteamérica consume 48 veces lo que le corresponde.
La perspectiva astronauta ve el desarrollo como una cuestión de corresponsabilidades de todos los pueblos, su nombre hace referencia al momento en que los humanos logran salir al espacio y ver el planeta tierra como un sistema en el que todo está relacionado, asume que el mundo, como objeto de estudio, se puede conocer y controlar. Mediante el Plan Marshall Global se propone estabilizar la población mundial, desarrollar tecnología ambiental sana, modificar las reglas económicas, realizar tratados colectivos y hacer campañas para formar ciudadanos planetarios (Sachs, 1996).
En la perspectiva astronauta tienen la misma responsabilidad sobre la destrucción de la naturaleza Inglaterra y Ecuador, por ejemplo, en consecuencia los dos países deben adoptar unas prácticas más ecológicas para detener dicha destrucción, en esa tarea van a contar con el favor de la diosa tecnología; claro está que como Inglaterra es un país más desarrollado tecnológicamente que Ecuador, a este último le corresponderá el papel de aprendiz, mientras los británicos, que tan poco daño le hicieron al planeta con su revolución industrial, se convierten en el paradigma del ambientalismo.
Esta visión obvia que los más graves daños a la naturaleza han sido causados por unos pocos países privilegiados, que éstos no tuvieron límites durante su recorrido lineal hacia el progreso, y en consecuencia, ignora de manera muy conveniente que son estos países los que deberían hacerse responsables por un porcentaje mayor de los daños ecológicos causados a la madre tierra.
La perspectiva del hogar ve en la naturaleza el sustento de la vida, si esta perece, muere la vida. Habla del desarrollo como un resultado de la autodeterminación de los pueblos, aboga por el abandono de las prácticas colonialistas e intervencionistas de los países desarrollados sobre la política de los países más pobres. Va más allá de los límites al crecimiento propuestos en 1972, argumentando que las potencias mundiales deben retirarse de los territorios que están por fuera de su nación y reducir entre un 70% y 40% sus niveles de consumo (Sachs, 1996).
Las prácticas imperialistas de influencia sobre las políticas nacionales de países débiles desde el punto de vista económico y militar, es la principal causa del subdesarrollo en estos países, pues este concepto sólo existe como categoría occidental-capitalista para encasillar a los países que no encajan en sus esquemas (Escobar, 1999). Una vez reconocida la autodeterminación, se abrirán los caminos para un devenir de acuerdo a las expectativas particulares de cada cultura.

INTERESES ECONÓMICOS EN EL MAGDALENA MEDIO

La región del Magdalena Medio colombiano está ubicada en el centro del país y coincide con la parte central del río Magdalena. Existen diferentes delimitaciones de esta región, pero la mayoría concuerdan en delimitarla como la zona de Colombia en la que el río Magdalena atraviesa los departamentos de Caldas, Cundinamarca, Boyacá, Antioquia, Santander, el sur de Bolívar y el sur del Cesar (Quijano, 2005; Martínez, 2005).
Esta región representa varios intereses en el panorama económico nacional. Está ubicada en el centro de Colombia, lo que la convierte en paso obligado para conectar el sur y el norte del país, así como el occidente y el oriente. La región es atravesada por una troncal que comunica al centro del país, incluyendo Bogotá, con la costa Caribe. El río Magdalena es una vía de comunicación natural que hoy sólo es utilizada por la industria petrolera, los pobladores de la región, algunos paisajistas, y un sector reducido de transportadores comerciales. La región también es atravesada por el ferrocarril, aunque en desuso y víctima de lo que se ha denominado el Cartel del hierro, que se dedica a hurtar las fías férreas para venderlas como chatarra; y varios gasoductos, objetivo de otro cartel, el de la gasolina, que por años ha sido una fuente de financiación del paramilitarismo 37% de la producción mensual de ECOPETROL caía en las manos del Cártel en el año 2000, esto equivalía a 183 millones de dólares mensuales- (Loninsigh, 2001).
La refinería más grande de petróleo se encuentra ubicada en Barrancabermeja, la ciudad más grande de la región, calificada como la capital natural del Magdalena Medio. Pero no solo se halla la refinería más grande, también se encuentran muchos yacimientos de oro negro. La existencia de la refinería y los yacimientos implican que de la región salga la producción petrolera, y los productos elaborados a partir del petróleo, hacía distintas ciudades de Colombia y el exterior del país.
La serranía de San Lucas, ubicada al final de la cordillera central sobre los departamentos de Antioquia y Bolívar, tiene gran potencial aurífero, de hecho es reconocida como uno de los mayores yacimientos de oro a nivel mundial (Loninsigh, 2001). La minería se práctica en la región desde la época colonial, pero no fue sino hasta la colonización de mediados del siglo pasado que se desarrollo una importante actividad minera artesanal (Fajardo, 2005). En la actualidad la multinacional Sociedad Kedahda S.A., subsidiaria de la Anglo Gold Ashanti, ha conseguido que el Estado le ceda miles de hectáreas para la explotación en la zona, al tiempo que el Estado ha incrementado la persecución judicial contra los líderes de la zona y los paramilitares han venido asesinando, desplazando la población y robando las minas de los mineros artesanales (Ramírez, 2005). Muchas de las minas que han sido legalizadas en los últimos años, mientras el Gobierno negocia el proceso de paz con los Paras, han sido hurtadas y formalizadas con métodos poco convencionales por éstos.
En el sur del departamento del Cesar existen varios yacimientos de carbón, al igual que en la cordillera oriental en Santander. La explotación del carbón por las grandes empresas ha estado signada por el abuso de los trabajadores y el asesinato de sindicalistas. En este sentido existen procesos legales contra la Drumond Company, ya que esta empresa en particular se ha destacado por violar los derechos de sus trabajadores (Ramírez, 2005).
El valle del río Magdalena tiene las mejores tierras del país, el agua es abundante y los cultivos crecen con mucha facilidad. Muchos campesinos de la región poseen pequeñas fincas en las que viven dignamente, tienen cultivos de pan coger, cultivos para la venta, animales domésticos y ganado. Además en el río Magdalena y sus afluentes sobra el pescado. Todos estos factores garantizan que las familias de la región puedan sobrevivir con fincas pequeñas.
Esta situación ha venido cambiando a partir de la expansión de la ganadería y los cultivos de palma africana. Muchos agroempresarios y ganaderos han adquirido sus tierras comprándolas, pero también han existido desplazamientos forzosos. En la región es muy conocida la frase o vende usted o vende la viuda para explicar la forma en que el latifundio se ha expandido de forma rápida en los últimos años sin que haya habido mucha resistencia de los campesinos (Quijano, 2005).
Los latifundios dedicados a los monocultivos y ganadería no sólo afectan a los campesinos, también sufren los pescadores y el ecosistema. Se ha observado que la expansión de la ganadería va acompañada de un proceso de potrerización de la tierra, a causa de esto las riberas de los ríos han venido perdiendo estabilidad y cediendo tierras al agua, estas tierras disminuyen la profundidad de los ríos considerablemente. Otro factor a tener en cuenta es el constante avance de los pastos sobre las ciénagas, estas pierden su capacidad de absorción de agua en épocas de invierno, y sin esponjas naturales de agua las inundaciones son cada vez más frecuentes durante los inviernos el agua pasa de ocupar 10% del territorio del Magdalena Medio al 66%- (Sierra y Santos, 2005). La palma africana también necesita mucha agua, y generalmente toma más de la que las ciénagas están en capacidad de suministrarle sin arriesgar el equilibrio ecológico.
A esto se suma la valorización que sufre la tierra a partir de las inversiones estatales, como la vía Barrancabermeja-Medellín, el Puente Barrancabermeja-Yondo (Antioquia), los Puertos de Barrancabermeja y La Gloria (Cesar), un posible aeropuerto en el municipio de Sábana de Torres (Santander), etc. Estas inversiones hacen la tierra más atractiva y colocan a las familias campesinas en situaciones de riesgo, ya que no van acompañadas de mecanismos de prevención del Estado en zonas de riesgo de desplazamiento. Todo esto ha desembocado en una crisis humanitaria reflejada en masivos desplazamientos del campo hacía las ciudades.
La ganadería se ha expandido en la región con el impulso de dos factores, la caída registrada por la agricultura a partir de la apertura económica de los 90s, y la participación activa de los paramilitares en el desplazamiento de familias campesinas. (AAVV, 2005). Como consecuencia de este proceso de expansión de latifundios ganaderos, la tierra hoy se encuentra repartida inequitativamente, un 60% de los propietarios posee fincas de menos de 20 hectáreas, sumando solamente el 7% de la tierra, mientras que el 93% del territorio está en manos de los agroempresarios y ganaderos (Sarmiento, 2005). El proceso de acumulación de la tierra y los medios de producción efectuado durante el auge del Proyecto Paramilitar ha sido de tales dimensiones que se ha calificado de Contrarreforma Agraria (Cortés, 2003).
El caso del monocultivo de palma africana o palma de aceite guarda muchas similitudes con el auge de la ganadería, también en este caso los paramilitares han actuado activamente en el desplazamiento de las comunidades para convertir sus territorios en cultivos de palma. Adicionalmente el Plan Colombia ha influido de dos maneras, está financiando los proyectos de cultivo de palma y está fumigando con glifosato en zonas donde no hay cultivos de coca, con el fin de acabar los cultivos de pan coger y empujar a los campesinos a insertarse en un cultivo que es de vital importancia para Estados Unidos (Loninsigh, 2001) -se espera que en el futuro la carencia de petróleo a nivel mundial, sea reemplazada con combustible obtenido de la palma africana- (Houtart, 2006).
En la región existe una economía ilegal muy rentable que conjuga varias problemáticas. Hay cultivos de coca ubicados en zonas de control de los paramilitares y las guerrillas, estos cultivos juegan un papel clave en la financiación de la guerra (Cortés, 2003). Existe el ‘Cartel de la gasolina, que es de control paramilitar; la gasolina no sólo se puede vender de contrabando, también se puede canjear, y lo más importante, es un insumo básico en la elaboración de cocaína. El Plan Colombia también hace presencia con sus fumigaciones, éstas generan desplazamientos masivos de población campesina, pues las fumigaciones no sólo atacan la coca, también dañan los cultivos para el consumo y la venta, cortándole cualquier entrada económica a las familias (Isardy, 2005).

DISCURSO DEL DESARROLLO PARA LA GUERRA

El discurso del desarrollo en Colombia tiene graves consecuencias, aunque en el país se pueden ver ejemplos de la perspectiva astronauta y del hogar, incluso de procesos intermedios entre estas tendencias, es la perspectiva fortaleza y su carga de exclusión social la que se impone. Esta afirmación se puede sustentar de muchas formas, un argumento simple es el hecho de que Colombia aparezca como uno de los países con mayores índices de injusticia social, la brecha social que separa a los ricos de los pobres lo ubica entre los once países del mundo donde la riqueza está peor distribuida (El Tiempo, 17/02/2006).
Los grupos guerrilleros que operan en el país se originaron debido a esta injusticia social, y mientras está siga existiendo, es casi seguro que estos grupos seguirán operando (De Roux, 1996). Pero los grupos guerrilleros de ideología comunista también responden al llamado del desarrollo, creen ciegamente en la tecnología, el crecimiento económico y en el dominio de la naturaleza por el hombre, la gran diferencia es que ellos proponen una mejor repartición de la riqueza (Max-Neef, 1985). Uno de los pilares del discurso del desarrollo es la planeación, y ésta se perfeccionó en la Unión Soviética de Stalin (Escobar, 1999). Durante el siglo XX la Unión Soviética vivió un acelerado proceso de industrialización gracias a una meticulosa planeación que le rendía honores al concreto y las chimeneas (Griffiths, 1999). O sea que la reflexión sobre el desarrollo y las alternativas para el país van mucho más allá de la dicotomía entre izquierdas y derechas.
Es un lugar común la creencia que el paramilitarismo, o las Autodefensas Unidas de Colombia, surgen por la existencia de grupos armados de izquierda en Colombia, mas ese razonamiento es totalmente equivocado. El paramilitarismo, o Proyecto Paramilitar surge para consolidar un proyecto de modernización nacional que favorece a unos sectores de la sociedad colombiana y las multinacionales (López, 2005). Este proyecto encuentra en las guerrillas una excusa para su accionar, pero los intereses que persigue poco tienen que ver con la eliminación de éstas, se trata más bien de un avance de la propiedad privada y el acaparamiento de los medios de producción para modernizar la economía con procesos más formales de producción, esto se ha visto en diferentes áreas: en la minería, en el negocio de las apuestas, pero especialmente en el campo, mediante la instalación de la agroindustria, sin importar que en el proceso sea necesario desplazar casi cuatro millones de campesinos -hasta la fecha-.
Antes de hablar del Proyecto Paramilitar se debe hacer una aclaración. En Colombia esta estrategia se ha escondido detrás del eufemismo Autodefensas Unidas de Colombia AUC- (Díaz y Quijano, 2004). Ese nombre es incorrecto y malintencionado, pues tiene como objetivo confundir a las personas y jugar con las palabras de tal forma que el paramilitarismo sea aceptado como una expresión lógica y valida de las víctimas de las guerrillas.
Autodefensas tiene la virtud de negar cualquier vínculo con los militares, ya no se trata de militares actuando por fuera de su misión, o mercenarios que actúan con la complicidad de las Fuerzas Armadas y el Estado, sino de comunidades que deciden asumir su propia defensa frente a grupos terroristas que las atacan. Si bien la guerrillas se han constituido en un peligro para unos sectores de la sociedad, no se puede obviar que el grupo fundacional de los paramilitares fue Muerte A Secuestradores,y que éste había sido formado por los narcotraficantes con asesoría de los militares para proteger la propiedad privada, controlar las organizaciones de base y combatir las guerrillas (Isardy, 2005).
Adicionalmente, la denominación de autodefensas niega la financiación de grupos o personas que se juegan el control de intereses económicos creando ejércitos privados. Se asume que las autodefensas son una expresión local, autóctona, y por lo tanto son los mismos miembros de la comunidad los que toman las armas de forma voluntaria, y no mercenarios reclutados y pagados para integrar un ejército paramilitar.
Por último, el vocablo autodefensa no hace alusión a una intencionalidad de largo plazo, crea el imaginario de una situación coyuntural ante la cual la población decide armarse, cuando lo que se ha visto en Colombia es un grupo armado que se expandió hasta tener presencia nacional, que busca dominar zonas estratégicas y ha consolidado un poder económico, político y social (Díaz y Quijano, 2004).
Para los analistas del conflicto armado colombiano, no se debe hablar entonces de Autodefensas Unidas de Colombia, sino de Proyecto Paramilitar, ya que se trata de un movimiento armado que obedece a un plan de largo aliento, que tiene unos objetivos claros, y que como nos muestran los hechos presentes, está en un momento muy avanzado. El Proyecto Paramilitar cuenta con tres fases: 1) Confrontación, 2) Control territorial y 3) Legitimación (Loninsigh, 2001; López, 2005).
La fase de confrontación es violenta por definición, en ese momento el paramilitarismo entra a disputar el territorio con las guerrillas y se dan fuertes combates. Claro está que no en todos los casos el paramilitarismo ha entrado donde había guerrillas, hay territorios que debido al fuerte dominio subversivo no han sido disputados, y hay otros donde el paramilitarismo ha hecho presencia sin que hubiera guerrilla. En esta etapa abundan las masacres y acciones bélicas contra la población civil, muchas de estas acciones han sido ejecutadas con la complicidad y colaboración de las Fuerzas Armadas, como es el caso de la masacre del 16 de mayo en Barrancabermeja (Loninsigh, 2001).
En la fase siguiente, la de control territorial se reducen los enfrentamientos, el bando enemigo ha sido vencido o ha tenido que huir y la resistencia armada cesa. Una evidencia clara de los vínculos entre el paramilitarismo y el Estado es que en los territorios de control paramilitar no hay enfrentamientos con las Fuerzas Armadas. La geografía del conflicto armado colombiano nos muestra que mientras las Guerrillas se ubican en las montañas, el monte y la selva; los paramilitares tienen cuarteles ubicados en los centros poblados, generalmente no muy lejos de los batallones o las estaciones de Policía. (Cortés, 2003). Durante este fase los paramilitares se mimetizan con la población civil y se convierten en una autoridad más, imponen códigos morales autoritarios y castigan severamente cualquier trasgresión de la ley (Díaz y Quijano, 2004). El elemento más importante de esta fase, es que se eliminan los obstáculos para la entrada de capital privado y aumentan las inversiones económicas (López, 2005).
El momento de control territorial representa una amenaza para los líderes sociales, comunitarios, sindicales, profesores y profesoras de colegios, universitarios, etc. La acción paramilitar deja de ser general para enfocarse en las personas críticas y opositoras al status quo. Se podría decir que está ha sido la fase más larga del proyecto paramilitar, que se ha practicado de manera ininterrumpida históricamente, desde mucho antes que comenzara a rodar el proyecto de la muerte, y que aún hoy persiste.
La última fase corresponde al momento de legitimación de las estructuras construidas a partir del accionar paramilitar. Este momento se caracteriza por una fuerte actividad política de los paramilitares, mientras que las acciones armadas pasan a segundo plano (Cortés, 2003). Se podría decir en términos generales que es la fase actual, y que sus expresiones más evidentes son la paramilitarización del Estado (Congreso, DAS, Incoder, etc.) y el ‘Proceso de Paz’ que adelanta el Gobierno con las AUC. La primera observación que se debe hacer al respecto es que no se puede adelantar un proceso de paz entre bandos amigos, son muchas las sentencias de la Corte Interamericana de Justicia al Estado colombiano por su complicidad y participación en acciones y masacres efectuadas por los paramilitares (El Tiempo, 2006/07/28).
La segunda observación es que a través de este proceso sólo se está transformando la estructura militar y legalizando la situación jurídica de los paramilitares, al tiempo que se avanza en la legalización de los bienes adquiridos por las armas. En lo militar han comenzado a aparecer ‘cooperativas de seguridad privada’ al mejor estilo de las Convivir de la Gobernación de Antioquia de Álvaro Uribe en los 90’s, organizaciones integradas por desmobilizados, ahora armados legalmente, con nombres como Aguilas Negras, Dyna Power, ‘Power Rangers, etc. En lo económico los paramilitares han anunciado que sólo devolverán 300 mil hectáreas de las más de tres millones que han sido hurtadas a familias desplazadas del campo, en este sentido se ha manifestado la Corte Constitucional colocándole algunas condiciones al proceso entre Gobierno y Paras, pero aún así hay serios indicios de que ningunos de los dos está dispuesto a obedecer sentencias contrarias a sus intereses (El Tiempo, 2006/08/02; La Tarde, 2006/08/06).
El discurso del desarrollo que se impone en Colombia va más allá del ;Proyecto Paramilitar,éste es sólo una pieza más del rompecabezas, la consolidación de la erspectiva fortaleza articula diferentes aspectos que involucran actores nacionales e internacionales. Ya Foucault había señalado las primeras apariciones de grupos paramilitares en el siglo XIX como un fenómeno paralelo al fortalecimiento de la burguesía y la expansión de la propiedad privada (Díaz y Quijano, 2004).
La intervención de Estados Unidos en este proceso se hace evidente a través del Plan Colombia, existen evidencias de una alianza entre paramilitares-Plan Colombia en el desarrollo de algunas acciones militares (Loninsigh, 2001), además se ha visto una correlación económica entre Plan Colombia, control de los medios de producción y Paramilitares. Por último entra en juego el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos, donde se consolidan intereses económicos de los agroempresarios, en detrimento de la economía de los pequeños agricultores, coincidencialmente el mismo sector de la población que ha sido objetivo de un desplazamiento sostenido durante los años de auge del paramilitarismo ¿Será que el desplazamiento masivo de familias campesinas era una medida preventiva frente al escenario de resistencia en el campo hacia el TLC?

ALTERNATIVAS DE DESARROLLO Y SOLUCIÓN DEL CONFLICTO ARMADO

Las alternativas de desarrollo que se plantean hoy en día en el país responden a las perspectivas de desarrollo que habíamos esbozado en un principio. La perspectiva fortaleza se puede ver a través de proyectos de envergadura nacional como el Plan Colombia, el Proyecto Paramilitar y la posición que asumen sectores privilegiados de la sociedad y el gobierno. Estas iniciativas se caracterizan por ahondar en la brecha que separa a ricos y pobres, invertir en el fortalecimiento de las fuerzas militares para conservar el orden social, hacer énfasis en el progreso material de la nación y la inserción de Colombia en procesos globales de expansión del mercado y la economía capitalista, sacrificando la cultura y la naturaleza en la integración (Escobar, 1999).
La perspectiva astronauta se ve en algunos sectores de la sociedad colombiana que, aunque tienen coincidencias con el modelo económico actual, también mantienen una preocupación por la conservación del medio ambiente, rechazan el uso de la violencia como medio de integración forzado, y apelan al diálogo y el convencimiento para lograrlo. La Unión Europea hace presencia en estos procesos a través de los Laboratorios de Paz que se están ejecutando a nivel nacional. Vale decir que algunos de estos Laboratorios han resistido los embates del Gobierno por cooptarlos y ponerlos a trabajar de acuerdo a sus intereses; y hay situaciones en que apoyan procesos que se acercan más a una perspectiva del hogar.
La perspectiva del hogar está representada en cientos de iniciativas de base que se ubican a lo largo y ancho del país. En general se trata de procesos pequeños, locales, comunitarios, con una fuerte identidad cultural, usualmente desconocidos, sin ambiciones de carácter nacional, pero con una critica tan profunda que desestabiliza las raíces del orden social que se pretende imponer a través de la violencia (Max-Neef, 1985; 1996). Son precisamente estas características las que han hecho estos procesos objeto de persecución del Estado y algunos poderes económicos.
En este contexto podemos destacar en lo rural las Zonas Humanitarias, las Comunidades de Paz, que están compuestas en su mayoría por población afrocolombiana y se desarrollan en territorios colectivos aafrocolombianos; algunos Espacios Humanitarios, los procesos de las comunidades indígenas, organizaciones alrededor de alguna actividad específica (minería, agricultura, etc.). En lo urbano sobresale el trabajo de muchas organizaciones de base que representan los intereses de la población. Estos procesos tienen en común la autodeterminación, propuestas alternativas de desarrollo que combinan lo universal con lo durable (Sachs, 1996) y la creación de redes de solidaridad y comunicación que los mantienen unidos y convierten sus luchas en una sola lucha, no solo en el territorio colombiano, también trascienden a lo global integrándose a lo que se ha denominado el Movimiento Altermundialista (Mattelart, 2003).
Los procesos que ubicamos dentro de la perspectiva del hogar reciben poco o ningún apoyo del Estado, antes podríamos hablar de una persecución que busca desestabilizar las organizaciones a través del aparato judicial, de las fuerzas militares y de los paramilitares. La comunidad internacional se relaciona con estos procesos casi siempre de manera no oficial, por medio de ONGs o individuos. El Estado ha creado una serie de filtros que tienen el objetivo de administrar y redirigir las ayudas de la comunidad internacional, como la Agencia Colombiana de Cooperación Internacional ACCI-. En algunas ocasiones la voz del donante es escuchada y la ayuda va a parar donde estaba dirigida inicialmente, sin mayores condiciones, pero la mayoría de las veces los procesos de autodeterminación son distorsionados, relacionados con grupos subversivos a través de los medios masivos de comunicación y canales oficiales de información con el objetivo de cortar la solidaridad que reciben.
La solidaridad con estos procesos no debe verse solamente en términos económicos, si bien los recursos económicos juegan un papel muy importante, no son la base que los sostiene. El acompañamiento nacional e internacional a los procesos locales de autoderminación puede verse en apoyo humano, siempre hacen falta profesores y profesoras, médicos y médicas, intelectuales solidarios con estas causas y dispuestos a invertir tiempo y trabajo en estos procesos.
Otro elemento clave que brinda la solidaridad externa con estos procesos es la seguridad (Cortés, 2003). El Estado Colombiano es un actor dentro del conflicto armado y como tal ha violado los derechos humanos de muchas personas. La mala publicidad se puede convertir en un suicidio político para el Gobierno, las multinacionales, las Fuerzas Armadas e incluso para los paramilitares y las guerrillas. En este sentido una buena red de información para divulgar noticias y hacer presión en situaciones específicas puede ser la mejor defensa de estos procesos cuando se ven acosados por las armas.
Los procesos que responden a la perspectiva de desarrollo del hogar no deben verse como procesos comunitarios con un impacto que se queda en el plano local. Casi todos estos procesos se plantean la defensa de lo local, del territorio, y con éste, de la naturaleza (Escobar, 1999). Desde este punto de vista, la solidaridad se convierte en una responsabilidad, ya que en estos procesos se está jugando el futuro de todos y todas las habitantes del planeta. Dicha solidaridad no debe venir solamente de afuera, también debe ser entre distintos procesos, pues es mucho más factible que tengan éxito en la medida en que actúen en conjunto. La modernidad y el proceso de homogenización del mundo a través de la economía pueden parecer imparables, pero si se ven como una serie de relaciones culturales en las que se han venido imponiendo los valores culturales occidentales, se concluye que el balance de estas relaciones puede ser más justo si se encuentra con culturas preparadas para ello (García, 2001; Polanco, 2003).
El Magdalena Medio fue y es teatro de acción de varios movimientos armados. En los 60 comenzó su accionar el Ejército de Liberación Nacional ELN- en el municipio de San Vicente de Chucurí. También en los 60 se comenzaron a crear escuadrones paramilitares con el auspicio del Ejército. Más tarde, en los 80s, el narcotráfico fundaría el movimiento Muerte A Secuestradores –MAS-, grupo fundacional del Proyecto Paramilitar que recogía la cosecha plantada por las Fuerzas Armadas en décadas anteriores. Adicionalmente hay presencia activa de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Colombia/Ejército Popular FARC/EP-, y algunos reductos del Ejército Revolucionario Popular ERP-.
La región no solamente es teatro de la muerte y la violencia, en el Magdalena Medio se fundó el sindicato más antiguo y fuerte de Colombia, la Unión Sindical Obrera USO- de la Empresa Colombiana de Petróleo ECOPETROL-, nacionalizada en los años 50s gracias al mismo sindicato. En los años 70s se crea la Organización Femenina Popular OFP-, movimiento de mujeres contra la guerra que tiene para Colombia el significado que las Madres de la Plaza de Mayo tienen para Argentina. Además existen organizaciones como el Comité Regional de Derechos humanos CREDHOS-, el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio/Laboratorio de Paz
PDPMM/LP-, la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra ACVC-, la Asociación de Trabajadores Campesinos de Cararé, etc.
En los 90s comienza el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio PDPMM-, al que más tarde se le uniría la Unión Europea con el Laboratorio de Paz del Magdalena Medio. Este proyecto sobresale porque cuando llegó a la región encontró unas iniciativas de base muy fuertes, lo que le permitió entrar a apoyar y fortalecer unos procesos de autodeterminación, aunque en muchos casos haya llegado a fundar proyectos. Es por esta razón que argumentamos que el Laboratorio de Paz del Magdalena Medio y la unión Europea, a pesar de responder a una perspectiva de desarrollo astronauta, termina fortaleciendo, en algunos casos, una perspectiva de desarrollo del hogar, y no la perspectiva fortaleza como argumentan sus críticos (Loninsigh, 2005; 2006).
Dentro de las iniciativas que apoya el Laboratorio de Paz se destacan los Espacios Humanitarios, que son procesos comunitarios en los que la sociedad civil marca fronteras con los actores armados y busca a través de procesos de diálogo y desarrollo local encontrar salidas al conflicto armado, debatir sobre su futuro económico y participar en la política local y regional (Fajardo, 2005).
El Laboratorio de Paz apoya trece espacios humanitarios en la región, entre estos se destacan el proceso que adelanta La Asamblea Constituyente de Micoahumado, donde la población logró concretar el primer desminado humanitario en Colombia a través de la interlocución directa con el ELN. La Zona de Reserva Campesina de la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra, un proceso de autodeterminación local nacido en el sur de Bolívar y el Noreste antioqueño que aspira a constituirse en Zona de Reserva Campesina. El trabajo realizado por la Asociación de Trabajadores Campesinos del Cararé -ATCC-, quienes en 1990 obtuvieron el Premio Alternativo de la Paz The Right Livehood como reconocimiento a sus esfuerzos (Isardy, 2005).
En la serranía de San Lucas se ha constituido la Federación de Agromineros del Sur de Bolívar FEDEAGROMISBOL-, quienes a través de la organización comunitaria enfrentan el embate la Sociedad kedahda S.A., subsidiaria de la multinacional Anglo Gold Ashanti. La minería artesanal, al igual que la pesca artesanal, que se ven en la región, no responden a la lógica capitalista, para éstas no se trata de acumular capital a través de los metales preciosos o pescados, se trata de obtener lo necesario para vivir, en este sentido son prácticas que llevan un ecologismo innato, mucho más fuerte que aquél que se sustenta en las palabras y el discurso ambiental (Álvarez y Vichi, 2003). En el caso de los mineros se han propuesto hacer del Sur de Bolívar una Zona de Reserva para la Minería Artesanal, como mecanismo de defensa frente al desplazamiento y las multinacionales.
En la ciudad de Barrancabermeja está la Organización Femenina Popular OFP- que durante treinta años ha resistido la presencia de la subversión, el paramilitarismo y la irresponsabilidad del Estado. La OFP se ha extendido a otras regiones de Colombia, su trabajo en Ciudad Bolívar en Bogotá empieza a ser reconocido. Los comedores populares de la OFP, los servicios que prestan en barrios pobres de Barrancabermeja y otras ciudades, la participación en espacios de discusión civilistas y las propuestas alternativas al conflicto armado Las Mujeres no parimos ni forjamos hijos para la Guerra fortalecen día a día a la OFP. La creación y fortalecimiento de un movimiento de mujeres es valioso no sólo en la región, también a nivel nacional, por medio de éste se podrían cuestionar los valores masculinos-guerreristas de nuestra sociedad y revaluar los aspectos femeninos que tanto nos hacen falta, como la comprensión, el respeto, el cuidado de otros y otras, la paciencia, la solidaridad, etc. (Lorente, 2003).
También en Barrancabermeja se destaca el proceso de Ciudadela Educativa, donde la comunidad y los empresarios llegaron a un acuerdo que podría convertirse en modelo nacional, pues muestra como mediante el diálogo y la negociación respetuosa se pueden llegar a acuerdos que benefician a la población y los inversionistas. En este caso la comunidad convenció a los empresarios de que si querían seguridad, era más importante invertir en un proyecto educativo y productivo local, que en la creación de un fortín para proteger su central generadora de eléctrica. Este experimento todavía funciona hoy en día, sus resultados pueden verse en una organización educativa conectada con una red de centros educativos aledaños y una serie de proyectos estudiantiles de pesca, agricultura, viveros, etc. (López, 2005)
Estos son solo algunos de los procesos que nos presentan propuestas de desarrollo alternativas al discurso del desarrollo imperante y al conflicto armado, se podrían nombrar más, pero ese no es el objetivo. Colombia está llena de pequeñas muestras de esperanza parecidas a las del Magdalena Medio, ninguna de ellas aspira a someter al país a una ideología o a sus expectativas, pero si aspiran a tener el derecho y el poder suficiente para decidir sobre su futuro de manera coherente con su identidad, de salvar su territorio para las próximas generaciones, de convivir respetuosamente con la naturaleza y construir sociedades más justas.

BIBLIOGRAFÍA
AAVV. (2005) Sistematización del Espacio Humanitario de Aguachica. En Gutiérrez, Julián; Suárez, Oscar; y Bayona, Manuel. Relatos desde la memoria. Sistematización de experiencias del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio. Barrancabermeja: PDPMM.
Alvárez, Sonya y Sachi, Mónica. (2003). Pobrezas y desafios multiculturales: relaciones y paradojas. En Zambrano, Carlos Vladimir. Etnopolíticas y racismo: conflictividad y desafíos interculturales en América Latina. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.
Ángel Maya, Augusto. (1996). Desarrollo sustentable o cambio cultural: una reflexión sobre el desarrollo agrario. En AAVV. La gallina de los huevos de oro: debate sobre el desarrollo sostenible. Bogotá: CEREC.
Carrisoza, Julio. (1996). La evolución del debate sobre el desarrollo sostenible. En AAVV. La gallina de los huevos de oro: debate sobre el desarrollo sostenible. Bogotá: CEREC.
Christian Peacemaker Teams. (2005) COLOMBIA: Police arrest leaders of Micoahumado Peace Community. En www.cpt.org.
Cortés Lombana, Norberto (2003). Relación del conflicto armado en Colombia con el desplazamiento y la resistencia indígena. Organización Indígena de Colombia, ACNUR y Red de Solidaridad. En Zambrano, Carlos Vladimir. Etnopolíticas y racismo: conflictividad y desafíos interculturales en América Latina. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.
De Roux, Franciso José. (1996). Documento central de diagnóstico. Conclusiones y recomendaciones. Bogotá: PDPMM-CINEP.
Díaz, Luz Adriana y Quijano, Claudia Milena. (2004). El ejercicio del castigo en la relación entre actores ilegales y población civil: caso Barrancabermeja 1998-2003. Bucaramanga: Tesis de grado de Trabajo Social, UIS.
Díaz Polanco, Héctor (2003). Cuestión étnica y cambio social en América Latina. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. En Zambrano, Carlos Vladimir. Etnopolíticas y racismo: conflictividad y desafíos interculturales en América Latina. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.
El Tiempo. (17 de febrero de 2006). Detenidos en 1938. En www.eltiempo.com
(28 de Julio de 2006). Corte Interaméricana de Derechos Humanos condena al Estado por masacre de Ituango. En www.eltiempo.com
(2 de Agosto de 2006). Polémico borrador del decreto que reglamenta la Ley de Justicia y Paz se está modificando. En www.eltiempo.com
Escobar, Arturo. (1999). El final del salvaje. Naturaleza, cultura y política en la antropología contemporánea. Bogotá: CEREC e ICAN.
Fajardo, Ana Cecilia. (2005) Sistematización del Espacio Humanitario de Micoahumado. En Gutiérrez, Julián; Suárez, Oscar; y Bayona, Manuel. Relatos desde la memoria. Sistematización de experiencias del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio. Barrancabermeja: PDPMM
Foucault, Michel. (1972). The archaeology of knowledge. London: Routledge.
Galeano, Eduardo (1998). Patas arriba: la escuela del mundo al revés. Bogotá: Tercer Mundo Editores.
García Canclini, Néstor (2001). Cuturas Hibrídas: estrategías para entrar y salir de la modernidad. Ciudad de México: Grijalbo.
Griffiths, Jay. (1999). Pip, Pip: A sideways look at time. London. Flamingo.
Gutiérrez, Julián; Suárez, Oscar; y Bayona, Manuel (2005). Relatos desde la memoria. Sistematización de experiencias del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio. Barrancabermeja: PDPMM.
Houtart, Francois. (2006). Palma Africana: un proyecto mundial social y ecológicamente destructor. En http:7/es.geocities.com/justiciaypazcolombia/
Isardy Argüello, Richard. (2005). Sistematización de la experiencia de organización y trabajo comunitario de las comunidades La Pedregosa, La Yumbila, Mata de Guadua y La Caoba durante la ejecución del proyecto de adecuación de la vía Puerto Pacheco-La Pedregosa. En Gutiérrez, Julián; Suárez, Oscar; y Bayona, Manuel. Relatos desde la memoria. Sistematización de experiencias del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio. Barrancabermeja: PDPMM
La Tarde. (16 de Agosto de 2006). Nueva Ley de Justicia y Paz sería inviable y una burla. En www.latarde.com
Loningsigh Ó, Gearóid (2001). La estrategia integral del Paramilitarismo en el Magdalena Medio. En www.redcolombia.org
(2005) Laboratorios de Paz en Colombia ¿El Plan Colombia de la Unión Europea? En www.prensarural.org
(2006). Espacios Humanitarios para las transnacionales. En www.prensarural.org
López, David (2005). Sistematización del proyecto Ciudadela Educativa y desarrollo integral de la Comuna 7 de Barrancabermeja. En Gutiérrez, Julián; Suárez, Oscar; y Bayona, Manuel. Relatos desde la memoria. Sistematización de experiencias del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio. Barrancabermeja: PDPMM
Lorente Molina, Belén. (2003). Desarrollo, calidad de vida y Derechos Humanos: apuntes para una discusión desde el Trabajo Social. En Zambrano, Carlos Vladimir. Etnopolíticas y racismo: conflictividad y desafíos interculturales en América Latina. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.
Martínez, Sandra. (2005) Sistematización del proyecto Propuesta educativa para la población carcelaria de Barrancabermeja. En Gutiérrez, Julián; Suárez, Oscar; y Bayona, Manuel. Relatos desde la memoria. Sistematización de experiencias del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio. Barrancabermeja: PDPMM
Mattelart, Armand. (2003). Geopolítica de la Cultura. Bogotá: Ediciones desde abajo.
Max-Neef, Manfred. (1985) La economía descalza. Señales desde el mundo invisible. Montevideo: Nordan comunidad.
(1993) Desarrollo a escala humana: conceptos, aplicaciones y reflexiones. Segunda parte: Algunas reflexiones para seguir pensando. Barcelona: Editorial Icaria.
(1996). Desarrollo a escala humana. Una opción para el futuro. Medellín: Proyecto 20 editores.
Plan Operativo Global I fase del Laboratorio de Paz del Magdalena Medio. (2002). Barrancabermeja: CDPMM.
Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio/Laboratorio de Paz. En www.pdpmm.org.co
Quijano Mejía, Claudia Milena (2005). Sistematización de la experiencia de los Núcleos de pobladores del Magdalena Medio. En Gutiérrez, Julián; Suárez, Oscar; y Bayona, Manuel. Relatos desde la memoria. Sistematización de experiencias del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio. Barrancabermeja: PDPMM.
Ramírez Villegas, Mauricio. (1996). El concepto de Desarrollo Humano Sostenible. En AAVV. La gallina de los huevos de oro: debate sobre el desarrollo sostenible. Bogotá: CEREC.
Ramírez Cuellar, Francisco. (2005). The profits of extermination: how U.S. corporate power is destroying Colombia. Canada: Common Courage Press.
Sachs, Wolfgang. (1996). La anatomía política del desarrollo sostenible. En AAVV. La gallina de los huevos de oro: debate sobre el desarrollo sostenible. Bogotá: CEREC.
Sarmiento, Luz Dary. (2005). Sistematización Red de Jóvenes del Magdalena Medio. Jóvenes tejiendo futuro. En Gutiérrez, Julián; Suárez, Oscar; y Bayona, Manuel. Relatos desde la memoria. Sistematización de experiencias del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio. Barrancabermeja: PDPMM.
Sierra Mendoza, Rosauro y Santos, José Alberto. (2005). Sistematización de la Propuesta ambiental para el desarrollo sostenible del sector pesquero en el Magdalena Medio. En Gutiérrez, Julián; Suárez, Oscar; y Bayona, Manuel. Relatos desde la memoria. Sistematización de experiencias del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio. Barrancabermeja: PDPMM.




Comentarios:

Martes 13, Noviembre 2007 - 20:42 hs.
Comentario de: toniv [Visitante]
cehiraseha


Completá y presioná "Publicar":


Obligatorio (puede ser un apodo)

Obligatorio. Tu mail no aparecerá publicado, sólo lo utilizaremos para comunicarte las repercusiones de tu comentario.

 
Guarda en la PC tu nombre y email para un próximo comentario, ¡desmarcalo si la compu no es tuya!




Post anterior: "Deberíamos pensar el deporte como un derecho más de las mujeres"

Siguiente post: Desafíos de la izquierda a cinco años de 2001


Bolivia, secesión y fraude

IMPA - Acto por la recuperación de la Fábrica

La lucha de los trabajadores de la textil Mafissa

Testigo de una rebelión


Campaña por la libertad

Gabriel Roser, todo sobre la Campaña por su libertad



Masacre de Avellaneda,
últimas semanas



anticumbre

Anti Cumbre de las Américas




Destacados











Otros medios


Organizaciones populares


Enlazan a Prensa De Frente