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01/07/2006
LA SITUACIÓN ACTUAL DEL PAÍS ANDINO
Bolivia marcha por un indefectible camino libertario

Por Jorge Luis Ubertalli para Prensa De Frente

En vísperas de la Asamblea Constituyente que refundará el país empoderando a los indígenas, obreros y campesinos y pueblo en general, la revolución boliviana avanza hacia la democratización total de las estructuras políticas, la centralización de recursos económicos fundamentales en manos del Estado y la inclusión de los pobres y desarrapados en la vida nacional, en el marco de una transición al socialismo.

Causachum Evo, wanichum gringos y explotadores! deberá ser la consigna que una a bolivianos, argentinos e indolatinoamericanos en general en el recibimiento del compañero Evo, que el 29 de junio llegará a nuestro país.


Evo ukamau

“Las comunidades campesinas de principio son socialistas. De principio tienen esa conciencia en la comunidad. El ayllu sigue siendo parte del socialismo comunitario, la cosa es como teorizar esta situación....” decía Evo a quien esto escribe en una entrevista llevada a cabo en Cochabamba, mayo del 2000, en el marco de la recién ganada por el pueblo Guerra del Agua.(1) Y ante una pregunta, respondía: “Fundamentalmente, la base de todo es la unión obrero-campesina. (...) Lo que falta es conciencia, concientización a las masas campesinas y obreras. También es necesario que los obreros, como en aquellos tiempos (del 52) puedan tener la misma mentalidad revolucionaria y no de sometimiento. Hay que reconstruir el país y acabar con el sistema que nos ha traido hambre y miseria”.

Hoy esas palabras son realidades. La nueva Bolivia marcha por un indefectible camino libertario, antiimperialista y soberano. Un Evo ukamau, de nosotros, indolatinoamericano, hijo del pueblo desarrapado de Bolivia, dignifica con sus acciones a los postergados, superexplotados y humillados a lo largo de mas de 500 años.

Nacionalización de los hidrocarburos; “revolución agraria” en el marco de una redistribución de tierras improductivas, apropiadas mañosamente por una burguesía cipaya y parasitaria en el marco de las dictaduras militares que asolaron el país; nacionalización de empresas estratégicas y recursos naturales en su conjunto, rebaja de salarios de altos funcionarios de la administración pública en el marco de una aumento del salario real de las masas empobrecidas; concreción de acuerdos integrales con Cuba y Venezuela en el marco de la integración de la Alternativa Bolivariana para las Américas(ALBA) y el Tratado de Comercio entre los Pueblos (TCP), opuestos al engendro colonial del ALCA y los TLC pergeñados por EE.UU.; alfabetización, en castellano y lengua materna (quéchua, aymara, guaraní) de todo el pueblo boliviano, hasta entonces privado en gran parte del acceso a la educación por la rosca burguesa y proimperialista que se hizo del país durante tanto tiempo; acceso a la salud, a la identidad -a través del programa de cedulación y carnetización que permitirá ejercer sus derechos a mas de 1.800.000 personas hasta ayer olvidadas y manipuladas-; combate a la corrupción; planes quinquenales de desarrollo enfatizando en la industrialización de los recursos básicos y concreción de la Asamblea Constituyente, que empoderará a indígenas, obreros, campesinos y pueblo en general en el marco de la refundación del país y la revolución “democrática y cultural” ya en marcha, son algunas de las realizaciones que la revolución boliviana, peleada y querida por todo el pueblo trabajador durante años de luchas, masacres y epopeyas colectivas, está llevando a cabo bajo el signo del compañero Evo Morales.


Indígenas y revolución

“Estamos acá para decir: basta a la resistencia. De la resistencia de 500 años a la toma del poder para 500 años, indígenas, obreros, todos los sectores para acabar con esa injusticia, para acabar con esa desigualdad, para acabar sobre todo con la discriminación, opresión donde hemos sido sometidos como aymaras, quéchuas, guaraníes...”, dijo Evo en su discurso inaugural del 22 de enero de este año, cuando era ungido presidente de Bolivia. Y en esa dirección, luego de poco mas de 120 días de gobierno, camina la revolución boliviana.

Hace pocos días, en Buenos Aires, el ministro de Educación de la nueva Bolivia, Felix Patzi, nos decía que la sociedad indígena que se planteaba construir no era una sociedad racista contestataria, ni tampoco una que tomara sólo las formas de lo indígena. Etnia y clase, en Bolivia e Indoaméricalatina, son homólogas, nos dijo. Los oprimidos culturales y políticos son los explotados económicos y viceversa. La explotación clasista y la opresión étnico-cultural, entonces, son las dos caras del mismo fenómeno: el capitalismo explotador y colonizador. Por lo tanto, la sociedad indígena por construir es aquella basada en la producción y apropiación colectiva de la riqueza, en el marco de una rotación del poder político y un respeto por las diferencias en el marco de la unidad. Para decirlo en pocas palabras: la sociedad indígena es la sociedad socialista, donde la técnica y la ciencia se agreguen a formas comunistas agrarias tradicionales de organización, hoy modernizadas, pero sin olvidar las pautas solidarias, de reciprocidad y compartimiento, que fueron atesoradas culturalmente por la comunidad originaria desde el advenimiento de la conquista. La sociedad indígena, entonces, no es ni puede ser capitalista, depredadora, opresora ni explotadora. Tampoco excluyente desde la racialidad o culturalidad. Es una sociedad donde los explotados se constituyen en poder para liberar a todos de la opresión y la explotación.

“La fe en el resurgimiento indígena no proviene de un proceso de ‘occidentalización’ material de la tierra quéchua (aymara o guaraní, según el caso N. de R). No es la civilización, no es el alfabeto del blanco, lo que levanta el alma del indio. Es el mito, es la idea de la revolución socialista. La esperanza indígena es absolutamente revolucionaria”, sostenía en la década de los años 20 del pasado siglo José Carlos Mariátegui (prólogo a la Tempestad de los Andes, de Valcarcel, citado en Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad peruana, capítulo 2).

Citando a Valcárcel, Mariátegui afirmaba que “el proletariado indígena espera a su Lenin”. Y continuaba: “La reivindicación indígena carece de concreción histórica mientras se mantiene (sólo) en un plano filosófico o cultural. Para adquirirla -esto es para adquirir realidad, corporeidad- necesita convertirse en realidad económica y política”. Esto último, la estructura socio-política, es el núcleo, tal cual lo definía el compañero Patzi, de la reivindicación indígena. Es éste(estructura) lo que dá identidad, no las formas (periferia, vinculada con las superestructuras, homologadas con lo ‘folklórico’) lo que la define.

Hace pocos días, el compañero presidente Evo Morales, en la celebración del 66 aniversario de la fundación de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, dijo en un discurso que los mineros debían volver a constituirse en vanguardia del proceso popular en ciernes. Pero no para volver al 52, cuyas banderas revolucionarias fueron luego arriadas por la rosca emenerrista y burocrática, sino para avanzar en el proceso revolucionario, signado por la alianza obrero-campesina-popular en transición al socialismo.

El imperialismo y sus socios, que saben lo que significará la profundización del proceso revolucionario boliviano en el marco de una Indoamérica profunda y con ansias libertarias, quieren ahogarlo a toda costa. Ya saben que Evo no se vende ni se “civiliza”, que no será un títere ‘light’ ni un ‘progre a la violeta’ del imperialismo. Por eso conspiran para derribarlo, como ya sostuvo en su momento el compañero Hugo Chávez. Una de las tácticas del imperialismo norteamericano, sino la más importante, para sus logros, es aislar a Bolivia del concierto de sudamérica y el resto del continente-pueblo (como decía el compañero Salvador Allende) que la contiene. Ante la conspiración imperialista -que recurre desde los atentados terroristas como los llevados a cabo en marzo en La Paz hasta la desestabilización económica y política y la organizada desinformación y calumnia mediática- se hace necesaria la solidaridad internacional con el gobierno y pueblo de Bolivia. En eso estamos, y construiremos un muro de pueblo para impedirle el paso a los reaccionarios, golpistas y explotadores de cualquier parte que quieran abortar la nueva Bolivia que nace.

Recibamos a Evo este 29 de junio con el grito emblemático de la liberación boliviana: Jallalla Bolivia!. Causachum Evo, Wanichum Gringos y Explotadores!.

Y junto al Che e innumerables compañeros y compañeras que dieron su vida por la revolución boliviana y el socialismo, aunemos esfuerzos en la Solidaridad con Bolivia.

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