19/02/2006Informe sobre la LES y el 20 de febrero. Parte 2: Historia de un día.
Revista Desatormentándonos (Humanidades - UNLP)
Abril de 1997
En Abril de 1997, a poco de cumplirse el primer aniversario del 20 de febrero, la agrupación AULE de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) editó la revista
Desatormentándonos. En ese primer número, el informe central estaba compuesto por cuatro notas sobre la Ley de Educación Superior y su introducción en el Estatuto de la UNLP. Reproducimos en esta segunda parte los siguientes artículos:
- 20 de febrero: HISTORIA DE UN DÍA.
- PENAS Y OLVIDOS. Lecciones de democracia en fascículos coleccionables.
- RESTOS DEL DILUVIO
DESATORMENTÁNDONOS
Nro. 1, abril 1997, editada por AULE (Agrupación Unidad para la Lucha Estudiantil), Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación- UNLP
HISTORIA DE UN DÍA
Cuando el 20 de julio del 95 el Senado aprobó la Ley de Educación Superior (LES), las épocas de las grandes asambleas y manifestaciones habían pasado. Son complejos los factores que conducen a semejante desmovilización estudiantil, que más tarde se irá profundizando.
De la Ley al FOMEC
El 22/7/95 se desarrolló en Santa Fe el Congreso Nacional de Centros de Estudiantes, organizado por la FUA. Allí se restringía la participación y sólo podían concurrir tres delegados por Centro: el presidente, uno por la primera fuerza y uno por la segunda.
En esa oportunidad se convalidaron decisiones que había tomado la Junta Representativa de FUA el 28/6, cuando se declaraba la "voluntad de ratificar, a pesar del proyecto de ley, los estatutos vigentes hasta el momento en las Universidades Nacionales... La ley no pasará". En el CNC se decidió "garantizar la no aplicabilidad de la ley en los hechos, entendiendo esto como impedir que se consuma cualquier acto que contemple en todo o parte los puntos de la ley" e "impulsar el compromiso público de los rectores y sus órganos de cogobierno para que se expidan por la no aplicación de la ley".
En agosto de ese año, las autoridades de la UNLP propusieron al Consejo Superior la presentación ante la Justicia de una declaración de inconstitucionalidad de algunos artículos de la LES, que se refieren a la autonomía institucional y académica. En la demanda, formalizada dos meses y medio después, se planteaba que "establecer evaluaciones externas, llevadas a cabo por un órgano extraño a las universidades para el control de tareas académicas, es una manifiesta violación al concepto de autonomía". También se sostenía que el artículo 49 de la nueva ley "otorga facultades inconstitucionales a la comisión de evaluación y acreditación universitaria".
Sin embargo, en la misma reunión de Consejo del 22/8, el presidente Lima presentó la propuesta de incorporación al FOMEC, por el cual la universidad debía ajustarse al Programa de Reforma de la Educación Superior (PRES), que introduce una serie de modificaciones acordes a lo que establece la LES. Por ejemplo, la creación de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria, que coordinará y llevará adelante la evaluación externa de las universidades, acreditará los posgrados, títulos, carreras y evaluará los proyectos de creación de universidades, entre otras funciones.
La información sobre la creación del FOMEC se conocía desde noviembre de 1994, pero las autoridades la ocultaron para no permitir que la comunidad universitaria pudiera opinar y debatir. Sólo los consejeros pudieron acceder a la información unos días antes de que se tratara el tema en los consejos académicos. Incluso el proyecto fue aprobado en el Consejo Superior antes de que la totalidad de las facultades hubieran adoptado una posición al respecto. Es decir que se criticaba y se calificaba de inconstitucional a lo que la propia universidad terminó aceptando.
Estas características sobre la forma de aprobación del FOMEC son anticipatorias de lo que podía pasar meses más tarde. A lo ya enunciado se le suma un hecho que fue utilizado para desviar la atención sobre la gravedad de lo que se estaba decidiendo. Si bien la FULP consideró que no era necesaria una manifestación, igualmente se realizó una concentración en el Consejo Superior. La sesión fue interrumpida por una lluvia de huevos que a esa altura, en lugar de ser una medida de fuerza, podía interpretarse más como un signo de debilidad de un movimiento estudiantil que no estaba en condiciones de realizar acciones masivas.
La presidencia reaccionó como nunca lo había hecho una autoridad universitaria en los últimos años: "Dio intervención a la justicia federal con el objeto de que garantice el normal funcionamiento del cuerpo". Evidentemente la reunión no fue normal: "La universidad estuvo ayer fuertemente custodiada por la policía... Durante las siete horas que duró la sesión las puertas del rectorado permanecieron cerradas y custodiadas, del lado de afuera, por efectivos del Comando de Patrullas y, de adentro, por personal de civil de la Policía Federal". De esta manera entraba el FOMEC en la UNLP, el 29/8/95.
Silencio y reforma
En la segunda mitad de 1995 nunca se debatió acerca de la postura que debía tomar la universidad respecto a uno de los puntos de la ley que la afectaban directamente, como era el de la imposición de reformar el estatuto. El Poder Ejecutivo, a través del decreto que reglamenta la ley, brindaba facilidades para proceder a ese trámite: "Nadie va a sabotear la aplicación de la ley bloqueando las asambleas", decía Del Bello. "Si la Asamblea Universitaria que debe adecuar los estatutos universitarios no puede reunirse en el plazo de 180 días por falta de quórum, igual tendrá que sesionar con los asambleístas que concurran".
El Consejo Superior se reunió sorpresivamente el 29 de diciembre del 95, cuando la actividad académica ya había concluido y la universidad estaba despoblada. Allí se resolvió convocar para el 15/2/96 a Asamblea Universitaria para reformar el estatuto de acuerdo a la LES. En una sesión que duró tres horas, la presidencia ya tenía preparada minuciosamente la cantidad de artículos que se necesitaban reformar, tarea que no se hace de un día para otro y que era desconocida por la comunidad universitaria. Pero siempre se intenta instalar algún tema que desvíe las discusiones fundamentales; en este caso la cuestión de la posibilidad de nuevas relecciones para el presidente Lima.
Las condiciones que rodearon la convocatoria a la Asamblea atentaron contra cualquier tipo de participación. En la fecha prevista no era posible que estudiantes y profesores pudieran acceder a la información sobre los temas de discusión, ni mucho menos intercambiar opiniones y generar debates entre los distintos claustros. Era algo que había sido pensado para que fuese así, lo que quedó claro al dictarse un asueto desde el día anterior a la sesión, que vació las facultades e impidió, por ejemplo, que se realizaran asambleas que habían sido convocadas por la FULP.
Desde la presidencia de la UNLP, sin ningún tipo de fundamentación, se describía un clima de "tensión" en el ámbito universitario, que le sirvió de excusa para informar, el 9/2, que la Asamblea Universitaria se realizaría a puertas cerradas, que se había contratado seguridad privada para el interior del edificio donde se iba a sesionar (ex Jockey Club), y que la Policía de la Provincia custodiaría la entrada al edificio. Parte de esta campaña de provocaciones se completa con la descalificación hacia toda opinión que se opusiera a la reforma. Sobre una simple concentración realizada el 12/2 en las puertas del rectorado, el presidente Lima calificó gratuitamente a los estudiantes de autoritarios, marginales y de carecer de representatividad.
En el movimiento estudiantil, desde diciembre se habían organizado reuniones para poder definir una posición en conjunto. Al verse en minoría, y para evitar alguna decisión en contrario a los planes de la presidencia, la conducción de la FULP abandonó las reuniones de este organismo, eludiendo todo tipo de debate en los ámbitos correspondientes y sin expresar públicamente, con anterioridad al 15/2, qué postura adoptaría.
Sesiones secretas
El 15/2 el diario El Día describía el escenario: "Está prevista una serie de medidas de seguridad que incluye el control policial afuera -con la Policía Bonaerense- y adentro -efectivos de la Federal- del edificio y un estricto control del ingreso a cargo de personal de seguridad privada". En otras páginas se intentaba representar el debate democrático en tres notas firmadas por el vicepresidente Dibbern, el decano de Medicina Fassi y el presidente de la FULP. Éste, condenando a sus compañeros por el hecho de pensar distinto, decía: "Hoy nos encontramos con la Asamblea Universitaria, el ámbito más demostrativo que poseemos los estudiantes como miembros del cogobierno, no podemos bastardear los ámbitos por los cuales nosotros mismos luchamos. En su fortalecimiento debe también comprometernos la construcción de una alternativa al menemismo, la cual no debe ser trasnochada canción de los iluminados de siempre que ante todo persiguen la violencia".
El operativo de "seguridad" comprendió además 200 efectivos de la Policía de la Provincia (entre Infantería y Servicio de calle), cuatro tanquetas hidrantes y lanzagases, decenas de patrulleros, helicóptero, etc., mientras que la zona estuvo vedada al tránsito hasta Plaza Italia. Antes de que a las 7 horas los estudiantes realizáramos el "abrazo educativo", un cordón de policías cubría la entrada por la calle 48. Esas eran las condiciones en que sesionaría el órgano máximo de gobierno de la UNLP.
La medida de fuerza llevada adelante ese día era un medio para expresar en la calle lo que pensábamos y reclamábamos, era ocupar los espacios que son nuestros, como cuando se realiza una marcha o se toma un edificio con el fin de hacer oir las reivindicaciones. Sin duda que hubo consecuencias no deseadas, que muestran la carencia de organización entre los sectores participantes. Sin embargo, en forma pacífica pudieron cumplirse algunos objetivos básicos: concentrar en la puerta de la Asamblea para manifestar una posición contraria a la de las autoridades de la UNLP, lograr que la reforma del estatuto no pasara desapercibida y postergar la Asamblea para poder generar mayor movilización y participación.
Desde el oficialismo de la UNLP se descalificó la medida de lucha, caracterizándola de "violenta", mezclándola con otros hechos ajenos a la movilización, e ignorando el reclamo de seis centros de estudiantes y la mayoría de las agrupaciones estudiantiles. "Esta violencia para que la universidad no pueda funcionar autónomamente me hace acordar a la noche de los bastones largos" (Luis Lima). "Este tipo de manifestaciones deben cortarse de raíz... creo que todo esto es producto de algún movimiento violento" (Carlos Menem). Todos repudiaron. La manipulación de los hechos incluyó una solicitada publicada el 16/2, en la que se utilizó la firma de asambleístas que no estuvieron de acuerdo en avalarla o que ni siquiera fueron consultados. En ella se acusó a los estudiantes de "intolerantes" y declararon que su voluntad es "ejercer democráticamente nuestros derechos y obligaciones institucionales en el marco del pluralismo y el libre debate de las ideas". Los decanos repudiaron los "actos de violencia que impidieron la realización de la Asamblea". El bloque de senadores de la UCR bonaerense exhortó a Duhalde a que asuma "su indelegable responsabilidad de preservar el funcionamiento de las instituciones".
El rectorado inició abiertamente una campaña de persecusión ideológica, informando que sancionaría a estudiantes y docentes que participaron de la manifestación. Se anunciaron apercibimientos, expulsiones y se iniciaron sumarios, sumándole difamaciones de todo tipo y atemorizando a los estudiantes para que no se hiciera otra movilización.
Luis Lima denunció delitos de "acción pública" y solicitó al juez federal Manuel Blanco que "ordene medidas preventivas a la Policía Federal y demás autoridades para garantizar el funcionamiento de la próxima convocatoria", a realizarse el martes 20/2.
Durante esos días existieron diferentes reuniones entre funcionarios universitarios y los encargados de seguridad del gobierno provincial. "Los principales funcionarios del rectorado mantuvieron ayer contactos con altos jefes policiales, con quienes hicieron un «balance muy crítico» del operativo de seguridad desarrollado por la policía bonaerense en el Jockey". (17/2) "Este mediodía se coordinarán las medidas de seguridad para garantizar la concreción de la Asamblea Universitaria. Con ese sentido se comunicarán hoy el secretario general de la UNLP, Claudio Contreras y el prosecretario, Guillermo Tamarit, con el juez federal Manuel Blanco y las autoridades policiales". (19/2) "Durante todo el día de ayer, funcionarios de la Universidad mantuvieron reuniones con jefes policiales y representantes de la justicia. En las primeras horas de la tarde, el prosecretario general de la Universidad, Guillermo Tamarit, se entrevistó en la sede de la Unidad Regional con el jefe de esa repartición para enterarse de los detalles del operativo, y volvió a hacerlo por la noche". (20/2)
El día de los bastones
En la noche del 19/2 las diferentes agrupaciones discutían cuáles deberían ser los pasos a seguir. La situación no era la misma que la de la semana anterior, y mientras se desarrollaba una reunión en la facultad de Exactas se observaba que más de un patrullero transitaba por las calles interiores de los terrenos de la universidad en el bosque. El tema de hacer un nuevo "abrazo" había provocado algunas discusiones, sobre todo porque se infería que resultaría imposible hacerlo, por el vallado que a esas horas ya se estaba colocando en la zona de Plaza Rocha. Existían posturas distintas, sobre todo por los variados significados que se atribuían a esa medida, producto de las diferentes experiencias y visiones de la situación de cada una de las agrupaciones. Sin embargo, nadie iba a dejar de ir a la plaza a manifestar y denunciar lo que se estaba haciendo con esa reforma.
El 20/2, desde la hora cero se montó el operativo de "seguridad" alrededor de Plaza Rocha. Los diarios informaban: "Habrá una fuerte custodia policial para la UNLP. Desde anoche se encuentra cerrado el acceso a las adyacencias de la Biblioteca Pública en donde sesionará la Asamblea Universitaria". "Plaza Rocha, zona vedada. El interior de la Biblioteca estará custodiado por la Policía Federal y seguridad privada. El operativo en la calle estará a cargo de la Bonaerense. Se cerrarán todos los accesos a Plaza Rocha en las esquinas inmediatas anteriores. El cambio de sede responde a la necesidad de contar con un espacio amplio que pueda ser vedado al tránsito vehicular y peatonal, y de esa manera, disgregar a los manifestantes".
Unos 700 efectivos mantuvieron la ciudad sitiada y a partir de las 7 comenzaron las detenciones, en algunos casos a 10 cuadras de la plaza, realizadas por personal de civil, en autos particulares y sin identificación. Se secuestró, utilizando la figura inconstitucional de la averiguación de antecedentes, a 240 personas que fueron trasladadas a la Guardia de Infantería (1 y 60), donde funcionara un campo de concentración durante la dictadura militar. Ningún estudiante logró llegar a la plaza, ninguna manifestación en oposición a la reforma del estatuto había podido realizarse.
Cerca de las 8 Radio Universidad informaba que se estaba llegando al quórum para sesionar, ya que los asambleístas eran trasladados en patrulleros hacia la Biblioteca de la UNLP. "A las 9 llegaron los asambleístas en micros fuertemente custodiados". A las 9:30 comenzó la sesión. Los asambleístas habrán podido observar el vallado, la policía montada, los patrulleros y camiones, las detenciones en las inmediaciones. Algunos pasaron sin problemas en medio de todo este dispositivo ya que poseían credenciales especiales para evitar ser detenidos. Asambleístas del claustro de profesores, en cambio, denunciaron más tarde a través del contestador automático de Radio Universidad, que la policía no les permitió el ingreso a la Biblioteca. En la mañana, algunos consejeros estudiantiles detenidos en 1 y 60 expresaron que tenían derecho a concurrir a la Asamblea, pero no fueron reconocidos como tales y no figuraban en las listas de asambleístas. Tuvieron que seguir escuchando desde un galpón del cuartel cómo la sesión continuaba sin ellos.
Al mediodía los estudiantes se organizaron y marcharon hacia 1 y 60 para exigir la liberación de los detenidos. Allí la represión policial dispersó a los manifestantes. Más tarde, estudiantes, familiares, abogados, se concentraron en la puerta trasera de la Guardia de Infantería. Una nueva movilización fue acompañada por otros sectores sociales. A las 19:15 se desató la brutal represión policial en el bosque. Gases lacrimógenos, balas de goma, palazos, golpes efectuados por personal policial y de civil, ocasionaron decenas de heridos. Se produjeron 11 nuevas detenciones, quienes fueron apartados del resto. Adentro, los estudiantes fueron concentrados a los empujones en un rincón del patio. Durante todo el día se sufrió la intensa vigilancia, la presencia de personal apuntando con armas, portando palos, escudos, lanzagases y perros, mientras que desde la terraza se los fotografió y filmó permanentemente.
Luego de la liberación de la mayoría, a los 11 últimos detenidos se les inventó una causa por "atentado y resistencia a la autoridad, lesiones graves y daños calificados". A las 7 del día siguiente fueron trasladados cada uno a distintas comisarías, para evitar cualquier tipo de reclamos masivos. Serían liberados a la noche "por falta de méritos" en el juzgado de 8 y 56, luego de una multitudinaria marcha de repudio.
Si bien la información de lo que sucedía se conoció desde temprano, la Asamblea siguió sesionando. Algunos consejeros hicieron referencia al tema y se retiraron. Los demás permanecieron avalando semejante operativo, y se desinteresaron de los estudiantes detenidos. A las seis horas del comienzo de la Asamblea, se aceptó que una comisión se interiorizara de la situación de los detenidos, pero que eso se se realizara cuando hubiera concluido la Asamblea. En 1 y 60 nadie se hizo presente representando a dicha comisión.
Concretada la reforma, tampoco existió el más mínimo interés en la situación de los estudiantes, no hubo cambios de actitudes por parte de la presidencia, ni de los decanos, ni de los consejeros que sesionaron, ni de la conducción de la FULP.
Cada uno buscó la justificación más adecuada a sus conveniencias, que muchas veces coincidió con la expresada por el gobernador, el secretario de seguridad, el jefe de policía y hasta el presidente de la Nación. A los pocos días la UNLP publicó una solicitada en donde califica como un logro la continuación de la sesión de la Asamblea.
Pequeñas anécdotas...
El 27/2 se realizó una reunión extraordinaria del Consejo Académico de Humanidades. Se había solicitado especialmente la presencia del consejero por la minoría estudiantil que había estado detenido, quien repudió el accionar policial, a la presidencia de la UNLP, a los consejeros académicos y autoridades de la facultad que continuaron sesionando, y a la conducción del CEHCE y de la FULP que nunca se interesaron por los derechos de los estudiantes detenidos, reprimidos, heridos, intentando eludir sus responsabilidades en todos estos hechos. El decano José Luis de Diego no expresó ninguna posición sobre lo sucedido y sólo posteriormente hizo declaraciones a la prensa: "lo que ocurrió amerita largamente una reunión extraordinaria del Consejo Superior para que se debata el tema". En la sesión de ese órgano realizada el 2/4 tampoco diría una palabra sobre lo acontecido.
A través de una marcha que se organizó a comienzos de marzo, y en dos documentos elaborados por distintas agrupaciones y presentados ante el Consejo Superior, se exigió la renuncia de los responsables, entre ellos el presidente de la UNLP. Lima continuó con el mismo discurso utilizado desde febrero: los que le piden la renuncia son totalitarios. "Lo que puede ocurrir es que algunos busquen la intervención y no se animen a expresarlo... Entre los elementos de ataque que se están empleando contra la Universidad pública y gratuita, uno de los más comunes consiste en pretender hacerla cargar con culpas que no tiene... Desacredita a la Universidad a través del descrédito de sus órganos estatutarios de cogobierno".
Acá no pasó nada
Durante el resto de 1996 hay por lo menos tres hechos que tienen relación con todo el proceso que venimos describiendo. El primero es insólito, ya que luego de realizarse gran cantidad de asambleas universitarias que reformaron los respectivos estatutos, el 8/9 aparece en Clarín la siguiente información: "La Mesa Ejecutiva de la FUA resolvió lanzar una campaña nacional para solicitar la suspensión de la aplicación de la LES en las universidades nacionales; le exigirá al Congreso que la derogue y les pedirá a las autoridades universitarias que no convoquen a las asambleas que deben adecuar los estatutos a la norma". Si nos remitimos a los primeros párrafos de esta segunda nota, ya cualquier decisión de la FUA resulta muy poco creíble.
El segundo hecho se refiere a un cambio a nivel estudiantil. El 5/10 se realizó el XIV Congreso de la FULP, y allí un sector de las agrupaciones que participaron en las movilizaciones de febrero obtuvo la conducción. Franja Morada abandonó el plenario final al conocer su derrota y, como desde febrero -en realidad desde mucho antes- se dedicó a vaciar el organismo que nuclea a todos los estudiantes platenses.
El tercer hecho es representativo de las buenas relaciones que sigue manteniendo la presidencia de la UNLP con el gobierno provincial. La universidad y la secretaría de Seguridad firmaron el 23/12 un convenio de cooperación y asistencia técnica para la Policía Bonaerense, que recibirá "auxilio técnico y científico de máximo nivel, permitiéndole optimizar sus prestaciones, evaluar su desempeño y funcionalidad para dotarla de los mejores instrumentos para su perfeccionamiento". El acuerdo fue suscripto por el presidente de la UNLP, el secretario de Seguridad y el jefe de Policía. También asistieron el secretario y prosecretario general de la universidad, Claudio Contreras y Guillermo Tamarit. En el convenio se establece que ambas partes acordarán acciones y programas, y la participación del personal de cada una de las entidades. La universidad realizará tareas de docencia, capacitación, investigación y asistencia a la Policía, brindando conocimientos en temas como informática, comunicaciones, sistemas de control, educativos, entre otros. La mejor noticia para terminar el año.
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PENAS Y OLVIDOS
Lecciones de democracia en fascículos coleccionables
MANDATO
"Garantizar la no aplicabilidad de la ley en los hechos, entendiendo esto como impedir que se consuma cualquier acto que contemple en todo o parte los puntos de la ley".
Conclusiones del Congreso Nacional de Centros de Estudiantes FUA, 25/7/95.
ENDEMONIADOS
"Autoritarios, marginales, carentes de representatividad, delincuentes, fascistas, manga de fascinerosos, intolerantes, totalitarios, violentos".
Conceptos de Luis Lima, refiriéndose a los estudiantes (Radio Universidad, El Día, Hoy; 13/2 a 1/4/96).
"Yo creo que cuando se terminan los argumentos y empiezan los calificativos, algo no está funcionando bien. Cuando se tergiversa la verdad, también algo no está funcionando bien".
Luis Lima (Hora Clave, 22/2/96).
GARANTÍA
"Funcionarios universitarios repudiaron enérgicamente la actitud de los activistas que bloquearon el acceso a la asamblea y dijeron que la policía, a la que se había alertado sobre posibles incidentes, se había comprometido a garantizar el ingreso de los asambleístas".
(El Día, 16/2/96).
SEGURIDAD I
"La presencia policial, al decir de algunos asambleístas fue 'ostentosa, pero no efectiva', ya que mientras en las proximidades se estacionaron seis tanquetas, más de 10 patrulleros, uno de ellos de la división explosivos y sobrevolaba un helicóptero, sólo un poco más de 50 efectivos custodiaban el edificio.
Dirigentes de la Franja Morada denunciaron la 'inacción del poder político que desamparó a los asambleístas'".
(Hoy, 16/2/96).
AUTONOMÍA I
"El 15 de febrero la Asamblea Universitaria no pudo sesionar porque se le impidió hacerlo por la fuerza. Se produjo de esta manera una grosera violación a la autonomía universitaria".
Luis Lima (El Día, 1/4/96).
AUTONOMÍA II
"Habrá una fuerte custodia policial para la UNLP".
Titular (Hoy, 20/2/96).
INTERVENCIONES
"Me llamó (sic) el ingeniero Lima, que es el presidente, preocupado, me dijo mire, tenemos que brindar la tranquilidad a los congresales para que ingresen".
Pedro Klodczyk (Día D, 25/2/96).
NO SABÍAN
"Durante todo el día de ayer, funcionarios de la Universidad mantuvieron reuniones con jefes policiales y representantes de la Justicia.
En las primeras horas de la tarde, el prosecretario general de la Universidad, Guillermo Tamarit, se entrevistó en la sede de la Unidad Regional con el jefe de esa repartición para enterarse de los detalles del operativo, y volvió a hacerlo por la noche.
Hubo distintos contactos entre funcionarios universitarios, policiales y del área de Seguridad de la Provincia, para coordinar las medidas que permitan frenar el nuevo intento de grupos radicalizados".
(El Día, 20/2/96).
PLAZA CERCADA
"El cambio de sede responde, precisamente, a la necesidad de contar con un espacio amplio que pueda ser vedado al tránsito vehicular y peatonal, y de esa manera, disgregar a los manifestantes".
(El Día, 20/2/96).
SECUESTRO Y REPRESIÓN
"Simplemente que no satisfizo la explicación, de pronto dice soy estudiante, o no acreditaba quien realmente decía ser o realmente la intención de esa persona quedaba en duda, es una posición un poco subjetiva, por ahí un policía pudo haber hecho unos traslados un poco caprichosos. (P: ¿No le parece insólito detener al 40% de la gente de una marcha?) No era gente de la marcha, no fue tampoco la intención, fue quitar de circulación todo aquello que podía generar algún tipo de violencia".
Pedro Klodczyk (Día D, 25/2/96).
EXCESOS
"Hay casos puntuales donde algún personal excedió el marco de su actuación normal. Cuando el juez Labombarda se constituye y habla con las personas demoradas, uno que tiene un bombachón tipo combate, este tipo de cosas que más o menos marcan algún tipo de actividad dentro de lo que no es el reclamo estudiantil, tenía una presunta mordedura de un can o algo por el estilo, así que ya en el acto se inició sumario".
Pedro Klodczyk (Open Noticias, 21/2/96).
DISUASIÓN
"Hemos visto la gente de las tanquetas, que tienen más que nada una función disuasiva, soportar estoicamente eso que muchas personas no soportarían, que se los insulte y se los agreda de esa manera".
Pedro Klodczyk (América Noticias, 22/2/96).
EL MISMO ORIGEN DE LA REPRESIÓN
I.
"Antes de los que fueran baleados, que yo eso no lo avalo ni lo pedí, el jueves anterior los consejeros de la Universidad de La Plata fueron agredidos, se les impidió ir a la Asamblea".
Luis Lima (Hora Clave, 22/2/96).
II.
"La policía actúa con exceso ante grupos organizados. No podemos justificar ningún exceso pero la policía tiene que actuar con la firmeza necesaria para que todos puedan ser respetados en sus derechos".
Eduardo Duhalde (Telenoche, 21/2/96).
III.
"Esto es producto de algo muy claro, que es el activismo político violento de algunos sectores. Entonces sabemos cuál es el origen, y sobre eso vamos a actuar con absoluta firmeza".
Alberto Piotti (América Noticias, 21/2/96).
IV.
"El análisis que hay que hacer es a partir del día jueves anterior, y yo le preguntaría quién impidió que la Asamblea del jueves se llevara a cabo... La violencia es la antítesis de la democracia, y la violencia tiene un origen y tiene un germen".
Alberto Piotti (Hora Clave, 22/2/96).
V.
"Contreras sostuvo que los incidentes registrados se debieron a "un grupo minoritario que intentaba impedir las normas de realización de la Asamblea".
(Todo Noticias, 21/2/96 y El Día, 22/2/96).
VI.
"Franja Morada repudia todos estos hechos, repudia la violencia que los sectores estudiantiles violentos quieren impulsar dentro de la Universidad, pero también repudia la violencia del gobierno provincial cuando usa la fuerza pública indiscriminadamente y sin tener en cuenta que somos personas".
Secretaria de Franja Morada La Plata (América Noticias, 21/2/96).
VII.
"Viene de retrotraernos al día jueves, cuando iba a sesionar el congreso universitario para adaptar el estatuto a esta reforma. No se pudo llevar a cabo por falta de quórum, por impedimento de una manifestación que fue más allá de la de los meros estudiantes, ahí hubo acciones violentas... No mantuvimos la profesionalidad que deberíamos haber mantenido, la cohesión y la respuesta justa ante la agresión, que la hubo".
Pedro Klodczyk (Día D, 25/2/96).
AGRESIONES
"Hay una nueva aparición del grupo a la tardecita donde la violencia es mayor, donde se detiene a 11 ó 12 personas que están procesadas y detenidas en este momento por delito de atentado y resistencia a la autoridad, daño y lesiones, hay personal lastimado, alguno con cierta gravedad, y fue donde se fue normalizando la situación del resto".
Pedro Klodczyk (Open Noticias, 21/2/96).
EL SITIO DE LA DEMOCRACIA
"Condenamos este tipo de violencia, yo diría que es una violencia de corte netamente nazi fascista. La democracia estaba ahí en la sede universitaria o en el lugar donde estaba deliberando la asamblea universitaria; la violencia, esta suerte de gimnasia subversiva, estaba en la calle".
Carlos Menem (América Noticias, 22/2/96).
SITIO ELEGIDO
"Honrando nuestro compromiso de debatir, sin caer en la demagogia o el facilismo, seguimos defendiendo la Educación Pública en el marco de la pluralidad (sic)..."
Boletín Franja Morada (Mayo 1996).
HÉROES
"A pesar de estos hechos, la Asamblea Universitaria logró sesionar y aprobar su nuevo Estatuto, ratificando la gratuidad de la enseñanza universitaria, los alcances de la autonomía y la representación plena de los claustros en el gobierno de la Universidad".
Solicitada UNLP (22/2/96).
INTERVENCIONES
"Qué es lo que pasa si la Asamblea no se puede realizar. La Ley en uno de sus artículos dice que una de las causas de intervención de la Universidad es que no se cumpla la LES, o sea que impedir el funcionamiento de la Asamblea es buscar la intervención de la Universidad. En la Asamblea se pueden plantear todas las posturas, se pueden defender todas las posiciones, se puede, como se hizo el día martes (sic), cada no plantear su posición".
Luis Lima (Hora Clave, 22/2/96).
LIBERTADES
"La otra alternativa era parar la asamblea hasta que los dejaran libres, para que después no nos pudiéramos reunir y nos intervinieran la Universidad".
Luis Lima (El Día, 10/3/96).
PACTOS AJENOS
"El presidente del bloque de diputados radicales atribuyó la represión a "un acuerdo" entre grupos radicalizados y la policía bonaerense para justificar una eventual intervención a las universidades nacionales".
(Hoy, 22/2/96).
GOLPES
"Después de la represión, nos replanteamos el tema y vimos que la sociedad solamente se enteró de los hechos de violencia, tanto de derecha como de izquierda, y nunca se tuvo en cuenta lo que pasó adentro de la Asamblea, donde se garantizó que el menemismo no le torciera el brazo a los estudiantes".
Presidente del Centro de Estudiantes de Derecho, agrupación Franja Morada (El Atajo, 10/5/96).
PERTENECER...
"Nosotros tratamos de no condicionarnos por pertenecer al Partido Justicialista, más allá de que la ley la haya hecho el gobierno. Tampoco nos condicionó lo actuado por la policía. Lo cierto es que la nuestra es una situación muy complicada".
Presidente del Centro de Estudiantes de Periodismo, agrupación Rodolfo Walsh (El Atajo, 10/5/96).
SEGURIDAD II
"Al día siguiente de la Asamblea se realizó una marcha en calle 7 que partió desde Plaza Italia. Representantes de la Federación Universitaria asistimos y fuimos absolutamente repudiados por gente que estaba de acuerdo con la movilización de todos los sectores. En ese momento evaluamos que no estaban dadas las condiciones mínimas de seguridad como para movilizar a una agrupación con sus banderas, como corresponde. Creíamos que eso iba a generar un conflicto y que iba a disgustar mucho a la gente".
Presidente del CEHCE (agrupación Franja Morada) en el Consejo Académico (27/2/96, acta 162).
ATAQUES
"Me piden la renuncia a mi porque soy el presidente de la Universidad, para atacar a la institución, a la imagen de la universidad democrática, porque son totalitarios".
Luis Lima (El Día, 10/3/96).
EXPRESIONES
"Hay quienes quieren destruir este modelo de Universidad, para sustituirlo por otro, autoritario, en el que haya ideas admitidas e ideas prohibidas...
La autonomía, el cogobierno y la más absoluta libertad de expresión han demostrado cuál es el camino.
Entre los elementos de ataque que se están empleando contra la Universidad pública y gratuita, uno de los más comunes consiste en pretender hacerla cargar con culpas que no tiene..."
Luis Lima (Tiempo Universitario, abril 1996).
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RESTOS DEL DILUVIO
El hecho saliente del 20 de febrero fue el accionar del aparato represivo. Por eso lo que sucedió excede el ámbito universitario, y tiene relación con los innumerables conflictos sociales que provoca la aplicación del actual modelo económico, social y político. En este caso el operativo policial fue sentido por cualquier joven, cualquier persona, que se acercara a la zona sitiada. Por otra parte, debe señalarse como fundamental que diferentes sectores sociales se solidarizaron con los estudiantes y se movilizaron cuando apenas se supo lo que estaba pasando.
Sin dejar de tener en cuenta este contexto, aquí queremos mirar hacia el interior de la universidad, qué fue lo que pasó en el conjunto de la comunidad, por qué es que se llegó a esta situación, por qué desde una institución que siempre se vanagloria de su historia democrática y en defensa de la libertad, se permitió semejante violación a los derechos humanos.
La actuación policial fue repudiada por todos los sectores políticos y universitarios. Pero no se trata de los mismos cuestionamientos y tampoco son similares las interpretaciones sobre quiénes son los responsables de lo sucedido. Algunos creen que sólo se trató de unos pocos disparos de más. Otros se pierden en toda una mezcla de argumentaciones: terminan culpando a los propios estudiantes, pero aclarando que el modelo al que llaman menemista sólo cierra sobre la base de la represión.
Es sencillo y muy común atribuir al modelo muchos de los males por los que atraviesa actualmente nuestra sociedad, pero generalmente la intención no es la de efectuar un análisis riguroso sobre cuáles serían los cambios estructurales necesarios para la solución de dichos problemas. El propósito es despersonalizar decisiones políticas concretas, naturalizar y presentar como inevitable un rumbo de acción; por eso pocas veces se profundiza sobre qué es el modelo, quiénes lo aplican directa e indirectamente, quiénes lo avalan. En este caso es la universidad, digamos, los representantes de su órgano máximo de gobierno, quienes actuaron con la lógica perversa del modelo, resguardando intereses individuales, ignorando o minimizando lo que sucedía en las calles, y manteniendo una concepción política e ideológica acorde con los planes educativos gubernamentales.
La explicación oficial sobre los hechos se remonta al jueves 15/2, y aquí quedan incluidos todos los que, a pesar de decir que no tenían ningún tipo de responsabilidad, se vieron obligados a ensayar algún tipo de relato que los dejara sin culpas: representantes del gobierno y de la oposición, funcionarios del rectorado, asambleístas, dirigentes de Franja Morada. Todos coinciden en que lo que había sido una medida de protesta y de lucha de los estudiantes, debía entenderse como un acto antidemocrático, realizado por un grupo de violentos, fascistas y autoritarios. Ante tal incitación la policía debía actuar para evitar desbordes y en ese enfrentamiento, naturalmente, se descontroló y cometió excesos. Después aparecieron los repudios, no sólo hacia el accionar policial, sino también a todo tipo de violencia, es decir, a los estudiantes provocadores que quisieron sobrepasar el estado de derecho. En un mismo nivel se ubica por un lado a un conjunto de estudiantes, perfectamente identificados con sus banderas, cuyo fin es expresar en la calle sus ideas -único lugar donde era posible hacerlo-; y por otro al poder estatal resuelto a utilizar el aparato represivo, en un operativo que incluyó a centenares de agentes de las policías Federal y Bonaerense, fuertemente armados y muchos de ellos sin identificación. Ese es el escenario que se intenta construir para concluir en la justificación de semejante despliegue, aunque se especifique el descontento con determinados abusos (no deberían haber fusilado a un camarógrafo del multimedios más importante del país). En la versión oficial no se trató de un acto de represión institucional y policial, sino que fueron incidentes entre estudiantes y la policía. Esos son los dos demonios, y el origen de la represión tiene su base en la violencia instalada por los estudiantes. A una prudente equidistancia se ubican los defensores y garantes de la democracia. De esta manera se niega el contexto y se presentan los hechos aislados. Se reducen a simples excesos lo que es parte de una realidad cotidiana y producto de decisiones políticas.
Desde el rectorado se condena el uso de la fuerza, pero no pueden ocultar que han sido ellos mismos los que aceptaron que hay un tipo de violencia permitida: la que se ejerce sobre la sociedad a través de la aprobación de leyes injustas, la que introduce en la universidad a las fuerzas policiales, la que cercena el derecho a opinar, a expresarse, el derecho a transitar libremente por la calle.
Se emplearon distintos elementos en la construcción de un argumento que justificara la reforma del estatuto. Se trató, por ejemplo, de negar y desautorizar toda postura crítica, al tiempo que se provocaban temores y tensiones instalando la figura de un enemigo peligroso: un grupo de estudiantes que -se dijo- no representaban a nadie. No hay lugar para otras posturas, ya que se plantea que el que se oponga a reformar el estatuto está pidiendo la intervención del gobierno nacional. Se pretende identificar a quienes conducen la universidad con la propia institución, por lo tanto se niega la posibilidad de cuestionarlas por las decisiones que adoptan. El círculo se cierra al denunciar que se están atribuyendo equivocadamente culpas a la universidad -en realidad a quienes la conducen- y eso deteriora su imagen y su posición para negociar con el gobierno. La idea se completa: oponerse a la reforma es querer la intervención, por lo tanto, es asimilar al que adopte esa posición con el menemismo.
El concepto que se utiliza para reforzar esa posición irreprochable es el de autonomía. Sin embargo, es la aceptación de la LES la que abre el camino a consecuencias perjudiciales para la autonomía. Ya el hecho de reformar un estatuto por una exigencia externa es anticipatorio de lo que puede seguir. Incorporarse al FOMEC es perder autonomía, así como pedir la intervención de la policía en la universidad (justamente, uno de los puntos de la LES que tanto se criticó). Lo que se quiere hacer creer es que gracias a la policía se salvaguardó la autonomía: ésta había sido violada por los estudiantes el martes 15/2 porque la asamblea no logró reunirse. Lima llegó al límite de su argumentación diciendo que lo que había pasado le recordaba a la noche de los bastones largos. Nuevamente la comparación: estudiantes -es decir, miembros de la comunidad universitaria-, son lo mismo que todo el poder represivo, en este caso de una dictadura que cambió la historia de la universidad pública. Lo similar es la presencia del aparato represivo en la universidad. La diferencia es que aquella vez los profesores y las autoridades universitarias compartieron un mismo reclamo con los estudiantes, defendiendo la libertad e integridad de sus alumnos -prácticamente lo contrario a lo que vivimos hace un año.
El marco de análisis para explicar lo sucedido comprende dos aspectos. Por un lado, el proceso de adaptación de la conducción universitaria a la política educativa del gobierno nacional. Por otro, las formas que se han adoptado para ejercer la actividad política, lo que está en relación con el sistema "democrático" que rige en la UNLP.
En cuanto al primer punto, basta con remitirse a la primera parte de este informe para entender la presencia de sectores a favor de la reforma del estatuto. Decir que es necesario hacer esta reforma para limitar los aspectos nocivos de la LES, es en realidad una postura poco creíble, cuando desde el 90 se viene haciendo lo contrario: abrir el camino al proyecto gubernamental, legitimado posteriormente con la aprobación de la ley. Fundamentar la reforma por los logros que allí supuestamente se obtuvieron es absolutamente demagógico, cuando se alude a valores o medidas que deberían regir desde hace años en la universidad y que, si han sido modificados o cercenados es exclusiva responsabilidad del sector que conduce la institución.
Lo sucedido demuestra hasta dónde están dispuestos a llegar para presentar esta política como la única posible. No sólo en lo referido a las autoridades, sino también a la mayor parte de profesores y graduados que, o estuvieron sesionando, o no se los vio en ningún lado, o a los dos días siguieron dando clases normalmente como si nada hubiera pasado. Ni siquiera un hecho así produjo alguna modificación en la situación política de estos claustros, en donde la mayor parte de los sectores prefieren cerrar filas con la gestión de Lima y con los oficialismos de sus respectivas facultades. Estas ausencias llaman la atención porque los estudiantes estuvimos más acompañados por sectores sindicales, organismos de derechos humanos, etc., que por nuestros propios profesores. ¿Es que nadie se opone a esta política aparentemente hegemónica?. Las excusas sobre la necesidad de sobrevivir en la estructura académica universitaria aceptando determinadas exigencias, ya no son suficientes para un caso en donde se trata del abandono de principios tan básicos como la defensa de los derechos humanos.
Este tema se relaciona con el sistema político vigente en la universidad, en donde la complicada construcción de redes clientelísticas y la existencia de camarillas profesorales, que tienen el poder de tomar decisiones de acuerdo a sus propios intereses, dejan poco margen para los que decidan plantear cuestionamientos.
Uno de los problemas estructurales es la existencia de un sistema representativo retrógrado. No sólo no existe la igualdad entre los claustros, sino que la representatividad en cada uno de ellos no es proporcional, adoptándose el sistema de mayoría y minoría. De esta manera queda deformada la representatividad entre la primera y segunda fuerza, y también se excluye a otras fuerzas de los consejos académicos. Si esta serie de exclusiones impuestas en cada facultad se sumaran en la asamblea universitaria, es evidente que la realidad política del órgano máximo de gobierno podría ser muy distinta. Tampoco existen mecanismos de elección directa, y el actual sistema permite decidir a través de pactos secretos quiénes ejercen los cargos ejecutivos, y sin la necesidad de presentar propuestas políticas claras.
Esta estructura es utilizada para el ejercicio de determinadas prácticas que permiten tomar decisiones sin que se generen discusiones, resolviendo de antemano las eventuales diferencias. Los órganos colegiados sólo sesionan para votar, y únicamente cuando los resultados son previsibles. Incluso comienzan a ser costumbre las deliberaciones a distancia del Consejo Superior cuando se tratan temas polémicos.
El 20/2 puso al descubierto los abusos que este sistema político hace posibles. Decidir el futuro sin que nadie lo sepa ni pueda opinar, facultades vacías, dictar seis días de asueto porque sesiona un órgano de gobierno. ¿Qué es lo que está pasando cuando un órgano colegiado sesiona vallado y con semejante demostración de fuerza? Muchos valores comienzan a perder su sentido, como el caso del cogobierno. ¿Qué fundamenta continuar una sesión cuando se tiene conocimiento sobre asambleístas y estudiantes que están detenidos?.
Entre los estudiantes, la lucha contra los planes gubernamentales había comenzado hace varios años. Nunca pensamos que la desilusión, las sanciones por la fuerza, la privación de la libertad, podrían fragmentar y golpear tanto al movimiento estudiantil. No vamos a referirnos a la ruptura con la única agrupación estudiantil que se quedó avalando la reforma, sino que nos interesa pensar las consecuencias que todo esto produjo en los sectores que fuimos parte de lo sucedido en febrero del 96, de este lado de las vallas.
Analizando los métodos empleados para adecuar el estatuto a la LES, queda una sensación de impotencia, agravada con la impunidad posterior. El peso se siente y se traduce en la falta de perspectivas, en cómo pensar la actividad política más allá del corto plazo, cómo superar las debilidades que se presentan a nivel individual y subjetivo. El oficialismo demostró que puede hacer lo que quiere y seguir como si nada hubiera pasado. Nosotros, por nuestra parte, observamos que muchos compañeros terminan asumiendo una postura pasiva, y vivimos cada alejamiento como una derrota. Las discusiones internas han producido quiebres, separaciones y hasta agrupaciones disgregadas y disueltas. De la participación en grandes movimientos, se pasa a la pérdida del sentido de trabajos al interior de la universidad. De los días en los que a cada instante la actividad se intensificaba, pasamos a un momento de aparente tranquilidad, en donde sin embargo, las reformas siguen avanzando.
Uno de los hechos que se presenta como consecuencia del 20/2 es el cambio de conducción de la FULP. Sin embargo, no es producto de una modificación en la situación general ni de un cambio en la visión de los estudiantes sobre este organismo; tampoco esas transformaciones surgen desde los niveles superestructurales. El remplazo de la conducción puede ser visto simplemente -aunque no es poco- como un hecho político: un signo de que estos sectores que citábamos pueden ser derrotados aún cuando las reglas del juego están hechas a su medida. Este golpe al oficialismo no mejora sin embargo la relación en el conjunto de sectores opositores. Un hecho que puede reflejar las marcas que ha dejado lo sucedido en el movimiento estudiantil, es que a un año del 20/2 no se haya podido organizar una actividad en conjunto entre los que aquel día estuvimos en la Guardia de Infantería o escapándole a los palos y las balas.
Si bien se observan muchas continuidades respecto a lo que viene pasando desde hace años, el 20/2 señala un límite. Los órganos de gobierno universitario han sido degradados por la sesión de una asamblea que debería declararse nula. El actual estatuto es producto de esa asamblea, por lo que su legitimidad se resiente. La participación política es atacada en este sistema, y queda limitada a espacios reducidos sin posibilidades de que puedan escucharse otras voces. Esta es la lógica política que termina aceptando la universidad, un modelo de exclusión, de democracia meramente formal.
El escenario ha cambiado. Desde el 91 veníamos oponiéndonos a la aprobación de una ley. La etapa de las formalidades y sanciones legales terminó el 20/2, de una forma que no imaginábamos, pero que no es muy distinta a como son implementadas otro tipo de leyes necesarias para el avance del modelo. La pelea sigue en otros niveles, casi como en una resistencia aislada y desorientada. Porque nunca se sabe qué se proponen los administradores de la crisis, jamás lo dicen, sólo dan información sobre hechos consumados. El escenario es otro, los tiempos para actuar también. El gobierno no está en condiciones -nunca lo estuvo- de intentar la intervención de alguna universidad. Con esos fantasmas trataron de asustarnos. Aunque los que se presentan como alternativas al menemismo no proponen cambios profundos, en estos casi tres años que quedan hasta la retirada del gobierno, la universidad tiene un margen para actuar, la posibilidad de pensar en otros términos la construcción de un proyecto educativo. Claro que la voluntad, en los niveles de conducción, es otra. Lo que no debemos perder de vista es que tenemos posibilidades para elaborar una propuesta propia, para que alguna vez seamos nosotros los que digamos qué queremos, y ellos los que tengan que decir que no, y explicar por qué.
La idea de estas notas era relacionar los fragmentos. Cada medida, cada política, cada argumento, tienen un porqué, aunque siempre nos toca ver sólo los restos. Apuntaron a convencernos, a negar nuestras ideas, hasta que acudieron a la fuerza para que entráramos en razones. Apostaron al agotamiento de nuestro propio cuerpo. A pesar de todo seguimos existiendo porque, por lo menos, tenemos la palabra. Y ahora nos toca la difícil tarea de juntar los pedacitos y empezarlos a unir.