13/09/2007
FERROVIARIOS. Ricas escenas en la cocina del conflicto.
ES UNA LUCHA
Fotografías y
texto
de
Argentina Arde
para
Prensa De Frente
Un conflicto laboral no “nace, se reproduce y muere”. En el medio hay una cantidad de acciones, jugadas y maniobras que conforman una compleja trama. Miradas furtivas, conversaciones y rumores en oscuros pasillos; reuniones y sociedades celebradas al reparo de la noche, sueños de conspirar contra el enemigo, y hasta enfrentamientos directos. Todos éstos son elementos que forman parte de la táctica -y a veces de la estrategia- de un lado y otro del tablero de ajedrez, donde se sostiene una pelea constante (muchas veces silenciosa) entre grupos históricamente antagónicos: una empresa y sus trabajadores.
Esta historia tiene como antecedente previo el vaciamiento y la posterior privatización de las empresas del Estado, consagrada por Menem en los ‘90. Entre ellas, Ferrocarriles Argentinos, que pasó de tener 98.000 trabajadores a 17.000. La flamante TMR S.A. (Transportes Metropolitanos Roca Sociedad Anónima), se hizo cargo de la Ex- Línea Roca, empresa que con el tiempo sería manejada por Sergio Taselli, afamado empresario, célebre por propiciar el vaciamiento o quiebra de infinidad de empresas entre las que se destacan Altos Hornos Zapla, Yacimientos Carboníferos de Río Turbio, el ex- Ferrocarril San Martín y Parmalat.
TMR nunca perdió un centavo. Los generosos subsidios que el Estado aún otorga (en los primeros tres meses del 2007 llegaron a ser aproximadamente 23 millones de pesos), permitieron a la empresa recaudar cifras millonarias y en dólares. No obstante, la calidad del servicio llegó a sus peores condiciones.
Fiel a la ideología del menemismo, Taselli no perdió el tren y realizó numerosos negociados para venderle al propio Estado bienes que ya le pertenecía.
Paralelamente, nacieron y proliferaron gran cantidad de empresas tercerizadas al servicio de TMR; empresas fantasmas del mismo Grupo Taselli (Técnica Industrial, Poliservicio, TAYM, Servi Express, Cathering World, etc., mayormente dedicadas al rubro de limpieza), creadas con el objetivo de abaratar costos a TMR. El encuadramiento de los trabajadores en el Convenio de Comercio y no en el de la Unión Ferroviaria, habilitó la existencia de salarios mucho menores y la agudización de las condiciones de flexibilidad laboral y superexplotación. El sindicato que por ley les corresponde jamás hizo algo por ellos.
La Unión Ferroviaria, liderada hace décadas por José Pedraza, pasó de ser Sindicato a Empresa al formar parte como accionista de la concesión de Belgrano Cargas, otra privatizada. Ya no vela por los derechos de los trabajadores ferroviarios -que ahora son sus empleados-, sí por sus propias ganancias.
En este contexto nacen dos luchas, la de los trabajadores de Poliservicio (2004) y Cathering World (2005). Tras sendas quiebras, los trabajadores despedidos pugnan por el pase a planta permanente en TMR. Entre 2004 y 2005, gracias al apoyo de organizaciones sociales y políticas que bregan por la unidad entre ocupados y desocupados, no sólo logran, bloqueos de boletería mediante, la reincorporación de los ex-trabajadores de las tercerizadas, sino que obligan a la empresa a tomar trabajadores desocupados integrantes de dichos movimientos, hecho inédito en Buenos Aires. Lo logran, sí, pero aún bajo el convenio de comercio. Conseguir el reencuadramiento, ser reconocidos como trabajadores ferroviarios con todos los derechos que ello implica, será su próxima lucha.
Este humilde trabajo, intenta alejarse (sin éxito) del lugar común de mostrar sólo la acción directa de un conflicto. Pretende internarse en el sigiloso y constante trabajo de hormiga que día a día llevó adelante un particular grupo de Trabajadores Ferroviarios. Pretende internarse también en las reacciones de la patronal y de la burocracia sindical como contrapartida a cada una de las iniciativas tomadas, entendiendo a estas últimas como parte de las tácticas y estrategias que se utilizan no sólo aquí sino en toda empresa donde de desarrolla un conflicto.
Las voces citadas pertenecen a los compañeros de las organizaciones sociales y políticas que ingresaron con los bloqueos. Del otro lado del tablero: La empresa, el sindicato y el Ministerio de Trabajo.
Hace no mucho tiempo, en la línea Roca de los ex- Ferrocarriles Argentinos. . .

Mientras de público conocimiento era el pésimo servicio que prestaba la empresa…

…puertas adentro, los trabajadores también sufrían, jornadas de doce horas, bajos salarios e insalubridad. Surgieron los conflictos por los despidos de Poliservicio (2004) y Cathering World (2005). Sólo movimientos y organizaciones políticas los apoyaron.

Mediante bloqueos en boleterías que llevaron meses se logró la reincorporación de los despedidos. Luego, progresivamente, ingresaron los “piqueteros”. Todos pasaron a pertenecer a TMR, bajo el Convenio de Comercio.

Sin perder el tiempo, la empresa dividió al grupo nuevo con un traslado de los “piqueteros”: “A la semana nos mandan a limpieza a Cañuelas (50 Kms. de Constitución), nos esconden allá en el fondo, aislamiento total” “Es jugar al desgaste la maniobra de la empresa, te lleva de un lado para el otro, te aleja de tu domicilio. . .” A su vez, la empresa y el gremio hicieron correr voces:

“Utilizando el sentido común de quiénes son los piqueteros: vagos rebeldes que no les gusta laburar, que les robamos los puestos a ellos, a sus hijos”. Luego de tres meses, la empresa los desparrama en distintos puntos de la red, grave error: “a medida que nuestros compañeros de trabajo nos fueron conociendo y viendo cómo trabajábamos nos fueron aceptando”

“El hecho de ir charlando en los momentos que teníamos tiempo, de ir cambiando opiniones, las experiencias de ellos, la experiencia nuestra, de ver qué podíamos hacer, que era importante continuar con la lucha, no quedarnos quietos, contarnos los miedos que teníamos cada uno, y empezar a caminar. . .”

En marzo de 2006 comienzan con los reclamos ante la empresa y el sindicato. Sin respuestas y luego de varias medidas de protesta, se va al corte: “Cuando los compañeros a principios del siglo veinte o fines del diecinueve hacían un block, un piquete de huelga, lo que evitaban era transportar la mercancía, acá lamentablemente la mercancía es el pasajero”

“El corte de vías no es que lo inventaron los piqueteros, tampoco el corte de ruta, históricamente es una de las herramientas del obrero, de lucha, de presión, y una forma de oponerse a los avances de la patronal”

Corte de vías en Avellaneda, 28/9/06

Obligaron entonces a la empresa, al sindicato y al ministerio a reunirse. Como muestra de buena voluntad, levantaron el corte, permaneciendo al costado de la vía. Desde Constitución, la empresa mandó patotas para echarlos.

La Unión Ferroviaria se proclamó única negociadora y a los compañeros enviados como delegados no los dejaron subir. En las vías la situación es tensa.

Desde arriba ofrecen un acta para firmar que cumple con algunas de las reivindicaciones. Es tiempo de decidir, un NO es volver a cortar las vías. Se acerca la hora pico. Los trabajadores votan por el SI.

Llega la noticia de que firmaron, las vías desbordan de gritos, abrazos y festejos: “Ya para nosotros fue un triunfo”

En minutos, el desengaño. Mientras abajo los trabajadores debaten si aceptan o no la propuesta, arriba cambian el acta original por otra que permite a la empresa patear el pase hasta marzo, que es la que firman: “Pensamos que habíamos logrado lo que queríamos, y cuando vuelven los compañeros con el acta firmada, al leerla, se nos produce un bajón terrible”

La empresa comienza las represalias. De la mano de los supervisores fieles a la empresa y demás alcahuetes, empieza la persecución.

“El sindicato sabe quiénes somos y, si nos echan a algunos de nosotros, no van a salir a defendernos”

Llueven traslados, sanciones, suspensiones, uno, dos, tres. . . cuatro despidos. “Fue un golpe tremendo, provocó un retroceso, una inacción, pensábamos que íbamos a salir todos juntos a pelear y responder por esos compañeros y fue tal el susto. . .

. . . tal el miedo, surgió la disyuntiva de qué hacer”
“Si pasan esos despidos, les das lugar a que sigan despidiendo, no lo podíamos dejar pasar, teníamos que hacer algo, sí o sí”

“Ese lazo con las organizaciones fue la carta en la manga que teníamos para salir adelante, para continuar con la lucha, y para no ir directamente al fracaso”

Se hacen distintas acciones contra los despidos. Mientras tanto Sindicato y Empresa operan conjuntamente sembrando miedo y división. “. . . volanteadas, pintadas, fondo de lucha para bancar a los compañeros que estuvieron tres meses sin cobrar el sueldo, se llegó en enero, también por otro corte de vía, a lograr la reincorporación”

“El segundo corte por la reincorporación fue una bisagra fuerte porque nos permitió volver a tener el objetivo del pase a convenio ahí adelante”

A remar juntos otra vez. La empresa intenta comprar voluntades entre los trabajadores, el sindicato ayuda.

Otra vez se agotan las instancias. Se viene marzo, el plazo para el pase se vence y todavía no pasa nada.

El 28 de febrero de 2007, se reúnen en secreto el Ministerio de Trabajo, la Empresa y el Sindicato y cambian nuevamente el acta por otra que no contempla plazos de tiempo ni cantidad de trabajadores para el pase a convenio. La empresa podrá elegir a dedo quién pasa y quién no. Estalló la bronca entre los trabajadores y el 8 de marzo:

“Los compañeros muy decididos al corte y aguantar lo que venga”. Pero. . .

Llega Jantus, el vocero de la empresa, con sus secuaces. Y los ferroviarios: “De acá no nos movemos. Hasta que no vengan y firmen el acta no levantamos la medida.”

“No reconocimos a Jantus como representante legal de la empresa, solicitamos que estuviera Pablo Díaz (Gerente de ‘Recursos Humanos’), la firma de peso”. Jantus estudia el acta bajo la lluvia, y se la lee por teléfono a Díaz.

Jantus ofrece firmar el acta (mojada) por el pase de los trabajadores presentes en el corte, excluyendo astutamente al resto. Un error en ese momento sería el fin de la lucha. Está decidido: Todo o nada.

“…y 15 minutos después aparece el Gerente de Recursos Humanos a firmar en una de las oficinas de la Estación Avellaneda el acta que nosotros propusimos. . .”

“. . . estaba muy nervioso, aceptó todo lo que nosotros pedíamos, el tema de la antigüedad, las sanciones, hasta que firmó, y después. . . nos tuvimos que ir a festejar”
A modo de epílogo:
“Con burocracias muy fuertes, pro patronales, en algunos lados se ha ganado, y en otros lados cuesta, pero sí como mensaje a los compañeros es que no son invencibles ni las patronales ni las burocracias como la Unión Ferroviaria que es una de las que tiene Argentina, nosotros hemos demostrado con organización y con lucha que no son invencibles, el trabajador cuando se organiza puede y eso lo ven los compañeros y da ánimo para seguir por más.”