09/10/2006
El Líbano. Polvo y escombros
Fotografías de
Guillermo Valle y Ferrán Quevedo
Texto de
Alberto Arce
para
Prensa De Frente
Polvo y escombros. Las ruinas de nuestra verguenza, las ausencias de quienes nunca ocuparon portadas, el tormento del silencio que cubrirá sus muertes, la incomprensión a la que se expone quien lo ha vivido en directo. Si alguien no tenía olfato, en Beirut ha descubierto el olor de la muerte.
Escuchar sin responder. Anotar en una libreta. Una y otra vez la misma historia, la misma pregunta: Nosotros somos civiles ¿por qué nos castigan, porqué nos matan como a animales?. Fotografías, cintas de video. Siempre el mismo plano. Donde una vez danzó la vida ahora tan sólo queda polvo y muerte. Los periodistas miran hacia otro lado, se separan a fumar un cigarro en soledad. Si habían olvidado la dignidad, los habitantes de Beirut Sur se la recuerdan. Con orgullo.
Carcasas de misiles sin explotar firmadas por los Estados Unidos y arrojadas por Israel. Los agresores disponen de un cuerpo que alimenta y empuja con fuerza y una mano que golpea. Europa se conforma con mantener los ojos cerrados, vidriosos e impotentes, avergonzada, mascullando las mejores intenciones, maniatada mientras el terror se impone. Shiyah, Burj Al Barajni y Dahie, Beirut Sur. Castigados por ser chiítas. Madrid, París, Londres, Berlín. Políticamente correctos. Cómplices.
Crímen de guerra. Masacre. Objetivos indiscriminados, persecución aleatoria de civiles. Castigos masivos contra una población indefensa que sólo huye tempralmente y no se averguenza de su opción política, que mantiene la dignidad, que conoce sus motivos porque los tiene y se mantiene firme. Coches reventados, cargados de colchones, refugiados que vuelven a sus casas. No han pasado 24 horas. La derrota no existe para ellos.
33 días de verguenza e inacción internacionales. Limpieza étnica fallida. Cerca de 1500 muertos. Ancianos, Mujeres. Niños. Jóvenes resistentes. Sus hijos, sus padres, sus hermanos. 15000 casas destruidas. Casi un millón de desplazados. ¿Dónde se han quedado quienes les querían?, ¿Hacia donde han mirado mientras les bombardeaban?.
No han esperado a nadie. Nadie quiso llegar a tiempo. Comienza la reconstrucción. Miran hacia el cielo. Escuchan el zumbido de los aviones espía. La amenaza continúa. La Resistencia vuelve a sus búnkeres. Las armas callan y esperan. Quedan pocas preguntas por resolver. Muchas vidas por reconstruir tras los funerales. Hezbollah no les dejará solos mientras tanto. Todos ellos son Hezbollah. Nasrallah les mira. Y además, les escucha.

Información relacionada