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trabajadoresDETENCIONES POR ESCRIBIR CONSIGNAS EN LAS PAREDES
Algunas pintadas están prohibidas: persecusión contra una herramienta de comunicación popular
EL 27 de junio pasado, fue detenido en el marco de un desproporcionado operativo policial el presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Humanidades de Paraná (Entre Ríos) junto a otros tres militantes, todos ellos pertenecientes a la Organización Socialista Libertaria. El motivo: estar realizando una pintada callejera para conmemorar la Masacre de Avellaneda. Quedaron imputados por el delito de daño a la propiedad pública, un día después del tercer aniversario de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. El centro de estudiantes de la Facultad de Humanidades se encuentra en un plan de lucha por becas y por el reconocimiento de títulos a nivel nacional.
En el sur, en General Roca, ciudad gobernada por el ex jefe de la SIDE, Oscar Soria, estrictas normas contra las pintadas se han establecido. Se amenaza penalmente a quienes tratan de expresarse sin autorización previa, o sea a quienes infringen la ordenanza que prohíbe fijar carteles o inscribir leyendas en la vía pública. Autoridades municipales exigen la identificación de los responsables de las pintadas de la movilizaciones populares, como del reciente escrache a Soria por su parte en la planificación de los asesinatos del Puente Pueyrredón. Mientras tanto, con paradójica impunidad proliferan en dicha ciudad pintadas nazis.
En tanto, en Lujan el intendente, en agosto último, denunció y mandó detener a los militantes del Movimiento de Trabajadores Comunitarios (MTC) que difundían sus reivindicación de viviendas y trabajos dignos con sencillas pintadas callejeras de ferrite y cal. Homero Maturano, de 28 años, y Alfredo Miño, de 62, serán enjuiciados por una denuncia del Intendente que los acusó por "daño calificado y daño simple", por lo que podrían recibir una condena de seis a ocho meses de prisión. La noche de la detención, tuvieron que soportar 36 horas de detención en la Fiscalía de Mercedes, pasando toda la noche a la intemperie. A raíz de ello, Miño, un hombre mayor, fue atacado por una neumonía que le significó 40 días de internación.
Son sólo algunos ejemplos de cómo se desarrollan prolíficamente verdaderas herramientas de comunicación popular que -si bien no son novedosas-, en estos tempos de concentración mediática y de privatización cada vez más obsesiva del espacio público tomaron un rol fundamental en la posibilidad de difundir consignas: tanto en el caso de Paraná como en el de General Roca, las pintadas que molestan al poder político decían que Darío y Maxi Viven, que la lucha sigue, que no están solos, y hacían ver imágenes como la del dibujo en el que Darío con su mano en alto trata de frenar a la policía, para proteger a un Maxi agonizante.
El poder desde ya encuentra mecanismos legales para acotar estas posibilidades de expresión, como los arriba citados. Otro panorama contrapuesto encuentran quienes pintan para los partidos del poder. Bandas profesionalizadas y con cobertura legal pintan enormes paredones. Observando el conurbano bonaerense encontraremos ejemplos más que claros de la apropiación del espacio público por parte de monocordes pintadas "profesionales" eternizando acuerdos, lealtades, conducciones, candidaturas que son o que no serán.





