3-HAY UNOS 2 MIL CADÁVERES SIN IDENTIFICAR
Denuncian en Colombia la fosa común más grande de Latinoamérica
Boletín quincenal Nº 120 -Por PDF y Alba TV - El mismo día en que el embajador colombiano ante la OEA alardeaba largo rarto
en la sesión extraordinaria del organismo sobre los supuestos grandes logros de la gestión uribista en materia de derechos humanos, se difundía el hallazgo de la fosa común más grande de Latinoamérica: unos 2000 cadáveres sin identificar en la localidad de La Macarena, en el suroriente colombiano, ahí nomás de una guarnición del Ejército. La noticia practicamente no despertó interés en los grandes medios. ¿Qué habría pasado si el hecho hubiese ocurrido, por ejemplo, en Venezuela?
El jueves se realizó una audiencia pública en La Macarena para analizar la crisis humanitaria que vive Colombia. El acto, convocado por la Comisión de Derechos Humanos del Senado, reunió a cerca de 1500 pobladores de las regiones de alto y bajo Ariari y municipios de Vistahermosa, La Uribe y Mesetas, quienes ofrecieron sus testimonios ante seis eurodiputados, organizaciones de DDHH y un grupo de congresistas opositores como Piedad Córdoba e Iván Cepeda.
Los campesinos de La Macarena decidieron romper el silencio. Los relatos hablan de sistemáticas acciones en las que helicópteros militares lanzaban cuerpos en ese sitio. Así empezó a ampliarse este cementerio clandestino devenido en la fosa común más grande de América Latina, lo que llevó a los pobladores a pedir ayuda internacional.
Todos coinciden en que muchos de los cadáveres pertencen a casos de ejecuciones extrajudiciales o “falsos positivos”, como se denomina a los civiles que son presentados como guerrilleros muertos en combate, en escenas montadas por el ejército. Una práctica que se tornó habitual durante el régimen uribista, como parte de su plan de “seguridad democrática”.
Así lo detalla Piedad Córdoba: "Aquí fue donde comenzó de verdad la política que se conoce como falsos positivos, los asesinatos a sangre fría para reclamar recompensas, para tener ascensos, para pedir vacaciones, es algo tan vergonzoso que no se explica uno cómo es que el país vuelve y elige en cuerpo ajeno una política tan horrorosa de violación a los derechos humanos”.
La eurodiputada de la Comisión de Derechos Humanos Ana Gómez quedó sorprendida: “Que el Ejército asesine a su pueblo es una aberración, no lo puedo entender”.
Hasta julio de 2009, sumaban 686 los expedientes abiertos por casos de falsos positivos en la Procuraduría colombiana.