05/07/2010CRECIENTe AUMENTO DE PALESTINOS ENCARCELADOS
Israel usa prisiones políticas para reprimir palestinos
Por Dafne Melo, enviada a Ramallah (Palestina) por Brasil De Fato.- Desde la ocupación de 1967, un quinto de la población palestina que vive en los territorios ocupados ya fue presa por motivos políticos; la lista incluye niños y adolescentes. En marzo de 2002, la situación en Cisjordania se había complicado. En respuesta a la Segunda Intifada, las fuerzas armadas israelíes aumentaron todavía la represión dentro de los territorios palestinos, poniendo en práctica una fuerte ofensiva militar que culminó con el cercamiento de de Muqataa, local donde estaba el entonces presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat. Los tanques invadieron las calles del centro de Ramallah, ciudad que es sede de ANP.
Yasser al-Disi, periodista y director de comunicación de una organización de derechos humanos Al-Haq, con sede en Ramallah, decidió ir até a la oficina de la organización antes de que los ataques comenzaran. Allí se quedó por un día, sin información sobre lo que estaba pasando en la ciudad, debido al suministro irregular de energía eléctrica. Dos días después de que los ataques comenzaran, quince soldados israelíes golpearon la puerta de la sede de la organización y llevaron a Yasser, esposado y vendado a una cárcel, donde quedó detenido por tres meses en prisión administrativa, sin que le hiciesen ninguna acusación.
La historia de Yasser as-Disi es apenas una de la centenares de millones que palestinos pueden contar. De acuerdo con la organización de derechos humanos Adameer, cerca del 20% de los palestinos que viven en los territorios ocupados desde 1967 (Cisjordania, Jerusalén Oriental e Franja de Gaza) ya fueron presos debido a sus actividades políticas.
Derecho a resistir
De acuerdo con datos de enero de Adameer, existen casi 6.500 prisioneros políticos palestinos dentro de las cárceles israelíes. De estos, el cinco por ciento están en prisiones administrativas, un recurso que, en la práctica, permite que el Estado de Israel mantenga a cualquier palestino por hasta seis meses – siendo que el plazo puede ser renovado infinitamente –, sin presentar una acusación formal. Hay todavía 37 mujeres e 330 niños y adolescentes.
Para el abogado del Ministerio de Prisioneros de ANP, Jawad al-Amawi, antes de discutir las ilegalidades del sistema penitenciario israelí es necesario reafirmar el derecho que el pueblo palestino posee de resistir la ocupación de su territorio. “Todas las leyes internacionales aseguran a los palestinos – y a cualquier otro pueblo ocupado militarmente – el derecho a resistir esa ocupación. En el caso especial de Palestina hay una serie de resoluciones de la ONU que dan a los palestinos el derecho de resistir frente a las violaciones del Estado de Israel”, defiende. Algunas de esas resoluciones de la ONU, que citan directamente el caso palestino son la número 3.089 (Asamblea General, 1973) y 3.070 (Asamblea General, 1960).
Para el abogado, mientras la ocupación militar – que incumple las resoluciones 242 (1967) y 338 (1973) de las Naciones Unidas – persistir, el problemas de los prisioneros políticos palestinos también se va a mantener. “Nosotros continuaremos resistiendo y ellos vana continuar deteniéndonos como medida de represión”, concluye.
Problema crónico
Desde la ocupación de 1967, después de la Guerra de los Seis Días, se calcula que cerca de 700 mil palestinos fueron presos por razones políticas. La aplastante mayoría son hombres lo que hace que el 40 % de la población masculina ya haya pasado por la cárcel. Antes de los acuerdos de Oslo, en 1993, al-Amawi cuenta que había poco más de 11 mil presos palestinos en cárceles israelíes. La libertad de esos presos eran muchas veces negociadas por medio de operaciones en intercambio. Generalmente, grupos políticos secuestraban uno o varios soldados israelíes y exigían como contrapartida, la liberación de palestinos. Como ejemplo, el abogado cita que, en 1985, la Organización por la Liberación de Palestina (OLP) consiguió la libertad de 1083 activistas por la liberación de cuatro soldados.
Con el acuerdo de Oslo, hubo negociaciones y casi todos los presos palestinos fueron liberados. Sin embargo, Israel todavía mantuvo cerca de 300 prisioneros, considerados una amenaza muy grande a la seguridad del Estado sionista. El número de detenidos, sin embargo, volvió a crecer, aunque lentamente, ya que la ocupación también continuó. “Al mismo tiempo, los prisioneros políticos palestinos comenzaron a tener conocimiento de sus derechos y a encarar su propia lucha contra la ocupación, dentro de las cárceles, luchando contra el sistema penitenciario israelí (IPS, sigla en inglés para Israel Prison Service). Usaron varios medios para mejorar las condiciones en las cárceles, haciendo valer derechos que son asegurados por las leyes internacionales – a pesar de que Israel despreciara todas las leyes internacionales”, explica al-Amawi. Después de septiembre de 2000, con la eclosión de la
Segunda Intifada, el número disparó e volvió a los 11 mil de antes.
Condiciones
Las condiciones en que los detenidos son mantenidos incumplen diversos acuerdos y tratados internacionales. Sin contar l propia arbitrariedad de la prisión en sí, dentro de las cárceles hay una ausencia de asistencia médica adecuada, impedimentos para dar continuidad a los estudios, tortura física y psicológica, aislamiento total – prohibiendo inclusive la visita de los familiares – y hasta el mismo uso de los prisioneros como conejillos de India para la industria farmacéutica israelí. De acuerdo con la abogada Sahar Francis, directora de la organización Adameer, 85% de los presos pasan por torturas en interrogatorios o en el correr del encarcelamiento. Israel posee una ley, de 1987, hecha por la Comisión Landau, designada por la Suprema Corte del país, permitiendo el “uso moderado de la presión física y psicológica” por parte del servicio de inteligencia (Shin Bet, también conocido por el acrónimo Shabak).
“Las familias, cuando se consiguen visitar, no pueden llevar nada, a no ser dinero al preso. Ni un producto de limpieza o de higiene personal. Obligan al prisionero a comprar todo dentro de la propia prisión. Y esos productos, con precios más caros de lo normal, son de una única empresa israelí que tiene un acuerdo con IPS”, denuncia Francis.
Para la abogada, una de las formas más crueles de tortura psicológica es impedir que el preso vea a su familia. Como las prisiones están en territorio israelí, la mayoría de los parientes no siquiera puede transitar por el territorio, a no ser que tenga un permiso. “Hay muchas restricciones; si estuviste prisionero, si tenés una edad entre 16 e 45 años, si desarrollaste alguna actividad política, todas esas categorías impe¿iden que el permiso sea concedido todos los meses o cada tres meses. Alegan cuestiones de seguridad”, cuenta. Ella cita el ejemplo de 750 prisioneros que son de Gaza. Como hay un bloqueo, no reciben ninguna visita desde junio de 2007.
PARA ENTENDER
Acuerdos de Oslo – Fue el primero acuerdo hecho entre el Estado de Israel y la Organización para la liberación de Palestina (OLP), con inicio en1993. Dentro de sus puntos principales, quedó establecido que Israel retiraría sus tropas de Cisjordania y de la Franja de Gaza, y que serían creadas tres áreas– A, B y C. A. El área A sería de control total de la Autoridad Palestina; el Área B de control civil por ANP y control militar por el ejército de Israel; y el Área C sobre el control total del gobierno de Israel. El acuerdo creó la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Diversas organizaciones de izquierda rechazaron el acuerdo todavía en 1993.