04/06/2010LA ESTRATEGIA DE INSULZA
Buscan que Zelaya regrese a Honduras para legitimar al gobierno de Porfirio Lobo

La gestión de quien se proclama como presidente hondureño, Porfirio Lobo le propuso al ex presidente constitucional Manuel Zelaya retornar a Honduras y le ofreció todas las garantías para que regrese sin correr peligro. Además de la evidente necesidad de recuperar el apoyo de la población y el reconocimiento internacional que en gran medida no ha recibido, la iniciativa ya cosechó fuertes rechazos por parte de la derecha conservadora de Honduras. En tanto, Zelaya reiteró que el problema es que la estructura judicial y política que perpetró el golpe sigue intacta, con los mismos militares y funcionarios judiciales a la cabeza.
Frente a la propuesta de Porfirio Lobo de que Zelaya regrese, quien más entusiastamente se sumó al pedido fue el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, quien planteó con honestidad que eso permitiría la reconciliación en Honduras y su reingreso a la OEA. Sin embargo, no es un clima de reconciliación el que sobrevuela en Honduras: hace pocos días asesinaron a Pedro Durón, de 24 años, hermano de la ex ministro de Asuntos Sociales y uno de los jóvenes, que como miles más, se sumaron a las protestas contra el golpe el 28 de junio del año pasado.
Este asesinato se agrega a la lista de más de siete periodistas y 30 abogados que han sido asesinados en los últimos meses, así como las amenazas, la quema de radios comunitarias y cientos de acciones que marcan la falta de reconciliación en Honduras. Por otro lado, organismos de derechos humanos denunciaron un plan para asesinar a Zelaya si regresa al país por parte de sicarios y paramilitares colombianos encargados de la tarea.
Recordemos que, tras el golpe de junio de 2009, Roberto Micheletti se erige en el poder hasta llamar a elecciones, en donde asume Porfirio Lobo. Sin embargo, salvo Estados Unidos, Costa Rica y algunos países más, la comunidad internacional no reconoce a Lobo como presidente constitucional. Frente a esta situación, el pedido de reconciliación en Honduras, levantado tanto por Lobo como por Insulza muestra la necesidad imperiosa de reconocimiento, a la que Manuel Zelaya ha respondido que hoy no están dadas las condiciones de retornar al país ya que “se mantiene la inmunidad que gozan los golpistas, y con esa impunidad cubren los delitos de lesa humanidad que han cometido".
En efecto, la derecha conservadora de Honduras no titubeó en pedirle a Lobo “ponerse los pantalones largos”, lo criticó por “garantizarle impunidad a Zelaya” y aseguró que se equivoca al interferir con los otros poderes del Estado”.
En su paso por Buenos Aires, Zelaya se reunió con Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y con el titular del Servicio de Paz y Justicia Adolfo Perez Ezquivel y remarcó la necesidad de pensar en una reconciliación que comience con la renuncia de los implicados en el golpe de Estado que lo sacó del poder y una amnistía para todos los delitos que se le imputan (entre ellos, traición a la patria, abuso de autoridad y corrupción).
En el mismo sentido, el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) de Honduras rechazó reunirse con el embajador norteamericano Hugo Llorens por considerarlo coparticipe del golpe de Estado del 28 de junio del 2009 y criticó la iniciativa de crear una Comisión de la Verdad, planteada para “investigar lo sucedido en el Golpe”, pero conformada por miembros de los partidos conservadores y de individuos que participaron del mismo. Luego, Llorens diría que son los "pequeños grupos de derecha e izquierda los que impiden la reconciliación".
Mientras tanto, el próximo martes 8 de junio, se prepara una jornada continental para exigirle a los Estados que no reconozcan al gobierno de Lobo. Decenas de organizaciones realizarán movilizaciones a las cancillerías de sus países para denunciar la incstitucionalidad del gobierno actual hondureño y pedir que no se reconozca a Porfirio Lobo como presidente.