19/05/2010Hipocresías y revictimización alrededor de General Villegas
Buenos muchachos
Por Luciano Fabbri - Integrante del colectivo de varones antipatriarcales - Así defiende un centenar de vecinos y familiares a los tres varones veinteañeros acusados de abuso sexual ultrajante, corrupción de menores y difusión de pornografía infantil en el pueblo de General Villegas. “Son delitos comunes, hay que tener un poco de flexibilidad” decía un señor mayor entrevistado por un programa televisivo. “Está mal, pero tampoco es para hablar de violación, tan, tan culpables no son”, agregaba una joven de veintitantos.
Estas opiniones son una de las caras de la impunidad de la que gozan los violadores, abusadores y pedófilos que caminan por las calles y santuarios. Es la voz del Patriarcado, que se internaliza y reproduce, justificando el ejercicio de la violencia masculina contra mujeres, niñas y niños.
El mito sobre la sexualidad irrefrenable del varón, casi instintiva, se esconde detrás de los vecinxs que protagonizaron la llamada “marcha de la tolerancia”. Tolerar la violación, ya que es consecuencia biológica de la necesidad sexual masculina. Ellos son “buenos muchachos”, sólo fueron víctimas de un exceso de virilidad.
Para canalizar esa necesidad el sistema prostituye mujeres, y eso parecería estar bien. Pero estos chicos no querían pagar por sexo, no compraron lo que el mercado (y el estado) les tenía a mano, preferían carne fresca, y así abusaron, coaccionaron y denigraron a una chica de 14 años.
“Era una vaguita”
Otra cara de la impunidad, es la poco original re-victimización de la mujer violentada. En éste caso, una adolescente. “Era una vaguita”, dicen algunos vecinxs respecto a la víctima”. Luego de marchar exigiendo la impunidad de los acusados, la esposa de uno de ellos, argumentaba; “todos en el pueblo saben quién era ésta piba”.
Parece que ésta piba merecía que la violen en grupo y difundan las imágenes, así como las mujeres víctimas de violencia suelen merecer la agresiones de las que son destinatarias cuando osan correrse del rol que la sociedad patriarcal les asigna. Esta piba porque era una “vaguita”, otras por usar minifalda, por decir que sí o por decir que no, por ser histéricas, por ser lesbianas, por no ser buenas esposas, por no ser sumisas, por no ser obedientes.
“Escándalo, es un escándalo”
Nos alertan los medios amarillistas que hoy se escandalizan por lo que pasó en éste pueblo, cuando en el país, y en el mundo, pasa todos los días. Esos mismos medios dónde las mujeres aparecen como objetos de consumo en sus pautas publicitarias, o como sujetos consumidores de productos de belleza o de limpieza, dónde menores son convocadas a “perrear” al ritmo del reggaeton en un concurso “solidario”, sarandeando sus cinturitas infantiles para morbo de los viejos pedrastras que las miran por la tele.
Los mismos medios que promocionan a una “Lolita” o “colegiala” que te vende fantasías por un mensaje de texto, y que facturan miles de pesos por prostituir mujeres en sus clasificados, se espantan ante el abuso de una menor.
Los medios son responsables, y son hipócritas. El pueblo de General Villegas es responsable, y es hipócrita. Vos que estás leyendo, y yo que estoy escribiendo también somos responsables, y también somos hipócritas.
Cada vez que reproducimos una práctica y un discurso machista, estamos alimentando ésta sociedad patriarcal y la violencia sistemática de las que son víctimas mujeres y niñas.
El machismo abusa, el machismo viola, el machismo mata. La indiferencia y la hipocresía también.