16/05/2010UN ANALISIS DE LA SITUACION EN COSTA RICA
Tiempos de Terror
Por Gustavo J. Fuchs.- El ascenso de Chinchilla a la presidencia costarricense es más que un simple resultado electoral en la vida nacional. Quienes creen que este es 'un gobierno más' del PLN se equivocan. Y quienes creen que nos esperan tiempos de diálogo y unidad, también. El nuevo gobierno viene en un período clave de la historia nacional; el período de mayores privatizaciones que enfrenta el país. No solamente empieza a sentirse el CAFTA-RD, sino también se comienza a consolidar un modelo de Estado neoliberal profundo, como el que ha fracasado estrepitosamente en otras naciones latinoamericanas.
Las manifestaciones en Limón y San José a finales de Abril demostraron que el pueblo costarricense – al igual que el resto de los pueblos latinoamericanos – no piensa ceder tan fácil al 'nuevo orden'. El efecto de dichas manifestaciones, sumado a la multitudinaria marcha del Día del Trabajador, han puesto alerta a la oligarquía de nuestro país.
A la vanguardia, como de costumbre, salieron los medios. La Nación intentaba etiquetar – para crear pánico – a todos los asistentes como “chavistas”. Así su cobertura de la marcha se titulaba “Chavistas ticos marchan con mensaje revolucionario” (La Nación, 2/5/10, p. 16A), en clara alusión al grupo del Comité Bolivariano Yamileth López (CBYLO).
La realidad fue otra. Marcharon sindicatos, partidos políticos, grupos de estudiantes, grupos culturales, educadores y educadoras, artesanos y artesanas, entre una gran variedad de ciudadanos y ciudadanas que querían manifestar su oposición al gobierno actual e indirectamente al entrante.
Dentro de tanta diversidad marchaba el CBYLO, un grupo de ciudadanos y ciudadanas en su legítimo derecho, que admiran y reconocen la labor del presidente democráticamente electo de Venezuela. Pero para La Nación, se trataban de 'chavistas' a quienes había que señalar. Tomas Nassar aprovecha y hace eco de la nota publicada por el diario de los Jimenez-Borbón, en su artículo “Welcome Chavistas” (La República, 6/5/10), abusando de su espacio 'Vericuetos' para repetir las mismas falsedades propagandísticas de siempre contra el gobierno venezolano, y achacarlas al grupo que se manifestó el Día del Trabajador.
La República había advertido en su portada del lunes 3 de mayo sobre las peligros que se avecinan de cara al traspaso de poderes, justo después de que el 2 de mayo La Nación hubiera lanzado el artículo mencionado. La portada del diario titulaba “Temor amenaza con tomar las calles”, y el extenso artículo dedicado al tema desplegaba 2 fotografías de la quema de llantas semanas antes en Limón (3/5/10, pp.12-13). De acuerdo a La República, los costarricenses debían temer a los “grupos radicales en contra del 'Sí' (al TLC )” que están “aislados” y buscan la “desestabilización” durante el traspaso de poderes.
Desde sus altares corporativos, quienes redactaban este tipo de notas comenzaban una campaña de contención. La idea era clara: hay que evitar y disminuir cualquier oposición y descontento social a como de lugar, de cara al traspaso de poderes. La estrategia fue la misma que durante el TLC; el miedo. Causar terror desde sus páginas para evitar una asistencia similar a la del Día del Trabajador en el traspaso de poderes.
El 8 de mayo, finalmente, día del evento, los policías arremetieron brutalmente contra poco más de un centenar de manifestantes que pacíficamente – querían ingresar al parque público y demostrar su oposición.
La policía impedía el paso de los manifestantes al parque La Sabana (donde se realizaba el acto), con la excusa de revisarles por motivos de seguridad – así lo reportaba La Nación. Lejos de un enfrentamiento, como daba a entender el pasquín, era claro el abuso de las autoridades. En los vídeos del violento hecho, ampliamente difundidos por internet, se ve la realidad; la policía pretendía impedir que los manifestantes ingresaran con pancartas a expresar su descontento.
Finalmente un grupo de frustrados manifestantes evaden el cerco policial (muy lejos de donde se desarrollaba el acto principal) y los uniformados reparten golpes brutales. Los vídeos revelan también la presencia de agentes de la DIS infiltrados dentro del grupo de manifestantes. Los oficiales se niegan a informar el destino final de los apresados, y se resisten a dar su nombre y apellido. Al parecer ningún medio capto la gravedad de la situación.
La Nación por su parte dedicó una página al incidente (9/5/10, p. 18A), mientras dedicaba quince a describir todos los pormenores del día – incluyendo quienes asistieron al almuerzo oficialista y quienes no, como iban vestidos, comentarios 'jocosos', entre otras banalidades.
El ingreso violento de agentes del OIJ a la Universidad de Costa Rica – que concluyó con varios detenidos y agredidos –, las manifestaciones en Limón – donde misteriosamente no se apresó a ninguna de las personas implicadas en los hechos violentos, pero si a estudiantes y líderes sociales – y la brutalidad desplegada el 8 de mayo por la policía, permiten entrever lo que nos espera con el gobierno Chinchilla.
El autoritarismo es la regla mientras la bancada del PLN confía “en eliminar presión de minorías”, resalta en su portada La Prensa Libre (3/5/10). El nuevo Ministro de Seguridad pide a la policía “actuar con firmeza ante manifestantes” (La Nación, 11/5/10, p.12A), en lo que son sus primeras declaraciones. No importa la amplia gama de flagelos que afectan a la sociedad costarricense, su prioridad es actuar con 'firmeza' frente a la oposición.
La apertura eléctrica, el proyecto minero Crucitas, la ley de salario único, la privatización de los puertos de Limón (que dejara a 60% de los trabajadores actuales desempleados), la ley de capital mixto municipal, entre otro amplio número de leyes de corte neoliberal, son la agenda prioritaria del nuevo gobierno.
Ante el desafío de forjar el modelo neoliberal – fallido en otras latitudes – y cambiar la concepción del Estado costarricense, la oposición esta destinada a crecer en la medida en que los 'cambios' comiencen a doler en el bolsillo de la ciudadanía.
La herencia de Arias a Chinchilla es un sistema judicial amañado, una Sala IV condescendiente, unos medios fieles al oficialismo, y una oposición diezmada, con muchísimos frentes abiertos.
Recordemos las palabras de Arias: “Con Laura sin duda alguna habrá continuidad sobre lo que hemos hecho, pero no son suficientes ocho años. Si queremos un piloto automático tenemos que profundizar ese camino” (La Nación, 7/5/10, p. 4A). Ya su hermano, Rodrigo Arias, anunció su candidatura a la presidencia al 2014.
No hay que tomar las palabras de los Arias a la ligera. Recordemos su anhelo de 'Tiranía en Democracia' (La Prensa Libre, 3/9/05), y miremos al presente. Lo que se viene no es jugando.