12/05/2010ESPACIOS COMUNICIONALES KIRCHENRISTAS
Ingeniosos para defender al gobierno hasta aburrir hablando de si mismos

Lo que antes paso con 678, se traslado con matices a TVR y Duro de Domar, continua con buena parte de los blog K. Una vez que la oposición los identifica y menciona pierden efectividad tras sobreestimar su rol. En un caso, en los programas de Diego Gvirtz por estricta lógica televisiva de monopolio, en el otro, por exceso de buena voluntad y espíritu figurativo. Lo cierto es que dejan de hacer foco en el gobierno, únicamente para hablar de si mismos.
678 cambió la manera de hacer televisión oficialista desde el canal estatal. Sea uno kirchnerista o no, el programa indudablemente interpelaba por sus nuevas formas para presentar el debate mediático en torno a la política y se coinvirtió en un éxito de audiencia. Tal vez más por la ausencia de propuestas de su tipo, que por la brillantez o coherencia de algunos de sus panelistas, con Cabito y Carla Czudnowsky como claros ejemplos. El programa funcionaba como retaguardia mediática hasta que comenzó a volverse monotemático.
Tras la pretendida profundización del debate gobierno - monopolio clarín, lo único de lo que hablan Orlando Barone, Sandra Russo y compañía es de ellos mismos. De lo que ellos dicen, hacen y generan y de lo que sobre ellos dicen en los demás canales, que en general tiende a no ser amigable, con lo cual la polémica se retroalimenta. Esa lógica, no es muy diferente que la de los tambien polémicos programas de “chimentos” como los que conducen desde hace años Jorge Rial y Viviana Canosa. Rial sostiene que a las vedettes las inventa él. Con la cara roja, Barone defiende su rol de heróe mediático nacional y popular marcando trincheras a sus costados, por derecha e izquierda, para atrás y hacia adelante. No hay nadie más vacia y solitariamente kirchnerista que él, porque él inventó con sus palabras al tipo de kirchnerismo del que es fánatico.
Impulsado por un productor que “se hizo” en canal 13 como Diego Gvirtz, el esquema se complementa con un círculo de continuidades en Duro de Domar y TVR también de su productora. Ambos programas se emiten por las pantallas de Canal 9 y conforman un todo con matices pero que se repite en autocitas, marcos de debates, alineación editorial al kirchnerismo - no pocas veces forzada de sus conductores y panelistas - y discursos plagados de diagnosticos sencillos, equidistante en realidad de cualquier dentidad política histórica y definida. Otro rubro que suele repetirse es el de los invitados, donde raquean alto Milagro Sala, Martín Sabbatella y Florencia Peña.
En de los blogs es otro caso. La mayoría de ellos rompió la monotonía planteando formas creativas de defender al gobierno con mayor o menor nivel de crítica “desde adentro”. Es realmente admirable el nivel de incidencia en las definiciones que se adjudican de seguido. Aunque varios de ellos pecan de un fanatismo adolescente y amnésico, otros plantean debates realmente jugosos frente a la coyuntura política.
Sin embargo, en general les cuesta desatarse de la estricta agenda fijada por la gestión, y por ejemplo, salen al descampado y sin épica posible a defender a capa y espada los “ataques” de la derecha que no deja al gobierno pagar la deuda externa según las recetas del ucedeísta Aimé Boudou. Pero el peor problema es sin embargo que, ellos también, quedan engrampados en comentar cuanta referencia hacen Clarín y otros medios de sus blogs.
Y lo cierto es que las referencias, falaces y descalificadoras por lo general, no dejan demasiada tela para cortar. Sin embargo, cada vez que alguien los menciona, se advierte una suerte de codeo mutuo del que no lo puede creer primero y del que se ilusiona alto después. No pasará mucho tiempo para que dejen sus lugares detrás de las computadoras y jueguen no ya a admirar a Aníbal Fernández sino a imitarlo directamente, convencidos de que lo que falta son lenguas como esa para defender la gestión.
Tras la derrota del campo en soledad, y la perdida de un importante caudal de votos en junio de 2009, de improviso, un puñado de programas de tele y una veintena de blogs con buenos niveles de lectura vienen a reemplazar a organizaciones, estructuras y cuadros, una fuerza política que el kirchnerismo jamás vio fuera del PJ y por tanto, nunca construyó. Si se trata solo de autobombo televisivo y 2.0 está muy bien. El problema es pedirles y creerles demasiado.
Imagen original de
DerekDice