11/04/20105- Parte 2: Inflación en la etapa K y las alternativas populares
El poder del capital como causa de la inflación
Por
Equipo de Economía Política del Centro de Estudios para el Cambio Social.
Boletín quincenal Nº 118.- La etapa actual se caracteriza por un recrudecimiento de la inflación, que ha sido reconocido por el INDEC. La inflación real ha promediado el 21% anual en los últimos tres años, mientras que la tendencia de los primeros meses de 2010 marca un salto adicional. El presente texto, retoma la discusión presentada una semana atrás y busca profundizar sobre las políticas económicas ejecutadas por el gobierno nacional y las posibles alternativas.
La eficacia de la política de contención salarial – mediada por las burocracias sindicales – resultó en el fin de la recuperación de los salarios reales. En 2008 y 2009 los trabajadores/as vieron estancarse el poder de compra de sus salarios. Los salarios nominales promedio crecieron apenas por encima de la inflación real de la etapa; los salarios de los/as trabajadores/as estatales lo hicieron muy por debajo.
Habiendo perdido cualquier sustento la hipótesis dominante de la inflación por presión salarial (que ya habíamos descartado), comienza a tomar preeminencia la visión de que la misma es causada por el descontrol de los gastos públicos y la emisión de dinero. Esto último es negado rápidamente con un solo dato: la cantidad de dinero ha crecido en los últimos años menos que el PBI, reduciendo su relación de 13,43% en 2007 a sólo 13,05% en 2009. En lo que respecta al gasto público, vemos que si bien aumentó en relación con el PBI nominal, el gasto del sector público nacional fue en 2007-2008 más bajo que en los años anteriores (2002-2006). Vista la evidencia, es clara la intención de los sectores dominantes y sus representantes: acotar los márgenes de libertad del Estado (control del Banco Central) y realizar un ajuste de gastos que permita pagar los crecientes pagos de intereses y capital de la deuda externa, que en 2010 son el rubro del gasto presupuestado que más crece.
Dicho esto ¿qué explica el recrudecimiento de la inflación?
Un primer elemento es la recuperación en el precio de algunos productos de exportación significativos para la Argentina. La el poroto de soja aumentó 32% desde comienzos de 2007, el aceite de girasol 64%, carne bovina 16% (25% en el último año), el petróleo 37%. Esto presiona sobre los costos y los grandes capitales – con su voluntad de ganar a toda costa – los trasladan a los precios. Aprovechan para esto el “colchón” que les provee la devaluación del peso que desde 2006 superó el 24%.
El segundo elemento parece ser la voluntad de los grandes capitales de recuperar la pérdida de competitividad que enfrentan desde 2003. En efecto, su propia estrategia de protección de sus ganancias por medio de la inflación ha deteriorado el tipo de cambio real porque el dólar ha aumentado mucho menos que los precios internos. En esta etapa de crisis económica, la presión sobre la rentabilidad se incrementa. Frente a la necesidad de acelerar la acumulación de capital, las grandes empresas recuperan la “iniciativa” buscando devaluar los salarios a través de la inflación para aumentar sus ganancias.
¿Qué hacer? ¿Cómo frenar la inflación?
Lejos de atacar las causas fundantes de la inflación – que como mostramos deben rastrearse en las características del propio modelo de acumulación actual – el gobierno kirchnerista ha privilegiado su alianza con los sectores dominantes. En ese marco el problema inflacionario ha sido abordado con 4 instrumentos fundamentales:
1.Una política de subsidios a las empresas de servicios públicos. Si bien esto ha contenido la inflación en esas ramas, lo ha hecho a costa de subsidiar las ganancias empresarias sin políticas de inversión ni control de la calidad de los servicios.
2.Acuerdos de precios con las grandes cadenas de distribución y cámaras sectoriales, pero sin abordar directamente el problema clave de la concentración y el poder que poseen las grandes empresas productoras de las mercancías.
3.La mencionada política de contención salarial (“techos salariales”), en complicidad con las burocracias sindicales.
4.Intervención del INDEC para “dibujar” las estadísticas inflacionarias con los costos que implica la pérdida de credibilidad del conjunto de los datos estadísticos oficiales.
En función de la evaluación presentada ¿qué podría hacerse para enfrentar la inflación? Sin ser exhaustivos, en esta coyuntura existen acciones concretas que se pueden implementar inmediatamente para enfrentar el problema:
1. Estatización del comercio exterior (exportaciones e importaciones), lo que permitiría controlar eficazmente los precios internos de la producción nacional.
2. Creación de instancias democráticas de evaluación y control de los costos empresariales en las principales industrias, buscando transparentar la fijación de precios en los lugares de producción, con la aplicación de sanciones adecuadas.
3. Abandonar la política de subsidios indiscriminados para pasar a ejercer un seguimiento y control (en instancias de participación popular) de las inversiones realizadas por las empresas de servicios públicos.
4. Política de ingresos que priorice las recuperación del poder de compra de los ingresos de los/as trabajadores/as para alcanzar en lo inmediato un salario igual a la canasta familiar que hoy supera los 4400 pesos por mes.
Todas estas son medidas factibles a corto plazo que sólo pueden hacerse efectivas – sin embargo – sobre la base de la participación popular, algo que desde las fuerzas políticas de las clases dominantes, incluyendo al kichnerismo, no están dispuestos a aceptar pues alteraría el actual equilibro de fuerzas sociales que hoy favorece al gran capital.