09/03/20101- QUÉ HUBIERA PASADO SI…
¿Puede el kirchnerismo aún recomponer su poder?
Boletín quincenal Nº 116.- El análisis contrafactual, en política, resulta inútil si se trata de encontrar verdades que la historia negó, pero puede volverse apropiado como ejercicio de balance, de aprendizaje. El kirchnerismo, con todo lo
bueno y
lo malo que supo acarrear en esta etapa, en el plano político se encuentra dando palos de ciego, defendido sólo por los consecuentes y con bien diversos sectores en su contra.
En el plano legislativo, por caso, preguntémonos entonces: ¿Qué hubiera pasado si el gobierno no hubiera jodido a todos los partidos de centroizquierda con la ley de reforma política, de la forma más engañosa que pudo, como lo hizo? ¿Qué podría haber pasado si el kirchnerismo hubiese valorado de otra forma el acompañamiento que logró de este sector para la aprobación de la estatización de aerolíneas y las AFJP, la ley de medios, y hubiera seguido obrando en esa línea? ¿Y si antes de anunciar una “asignación universal por hijo” en soledad y a las apuradas, se hubiera convocado a los diputados de la CTA que desde hace años vienen proponiendo esa política, en vez de ningunearlos?
No podemos saberlo, pero lo que es política y matemáticamente cierto es que, con el sector de la centroizquierda parlamentaria de aliado, el gobierno no hubiera sufrido la périda de las mayorías parlamentarias que ahora parece jaquearlo. Claro que, como pasó en las tres leyes importantes antes mencionadas, para lograr el necesario consenso “por izquierda” el gobierno se hubiera visto forzado a una coherencia y una supervisión de sus “inclinaciones por derecha” (por ejemplo, los beneficios a Telecom que incluía la primera versión de la ley de medios) que parece no estar dispuesto a ceder.
Pero el gobierno ha hecho méritos para aislarse, no sólo en el plano legislativo. Es sabido, por ejemplo, que la CTA cuenta con una notoriamente menor representatividad respecto a la CGT, pero a su vez la central alternativa expresa a un activismo sindical consecuente, que recela en gran medida de este gobierno y en muchos casos, se involucra en la construcción tanto del partido de Claudio Lozano en Capital, de Proyecto Sur a nivel nacional, o del Instrumento Político que impulsa De Genaro en la provincia de Buenos Aires. Simplemente para agregar un pincelazo al hipotético cuadro de situación, hagamos la pregunta: ¿Y si el kirchnerismo hubiera cumplido su promesa originaria de otorgar la personería gremial a la CTA, en lugar de haber mentido reiteradamente a los trabajadores que esa central alternativa representa?
Una más: las reiteradas protestas por el proyecto de cooperativas Argentina Trabaja, reavivó piquetes y reorganizó diversos frentes de lucha que terminaron chocando contra una de las más interesantes políticas sociales del oficialismo, amén de su escandalosamente malintencionada implementación. “Nos juntó el gobierno”, dijeron en la última conferencia de prensa referentes de organizaciones que hasta hace poco se encontraban prácticamente enfrentados. ¿Y si el gobierno hubiera abierto el programa a las cooperativas autogestivas, como se reclama, en vez de considerar su enemigo a toda organización que no se le encuadra obsecuentemente?
Qué hubiera pasado si… Pero la realidad es que todo eso no pasó, y el gobierno se dedicó los últimos tiempos a diseñar una curiosa estrategia: pensó en que resistiría los embates de “la oposición” reaccionaria, mientras al mismo tiempo jodía a la centroizquierda parlamentaria, ninguneaba a la central alternativa de trabajadores, y combatía a las organizaciones territoriales independientes.
¿Cómo “enfrentar a la derecha”, en términos de la liturgia oficial, entonces? ¿Con los intendentes del conurbano y los gobernadores del PJ que están agazapados viendo cómo avanza los tanteos de Massa, Bruera y Scioli con el PJ opositor? ¿Con Osvaldo Barone en
“6,7,8” por Canal 7 y con la comunidad de Bloggers K? Aún valorando la militancia y las adhesiones de los convencidos, reconozcamos que, como base de sustento de un proyecto que intenta recomponer adhesiones populares para perdurar, suena a poco. Si el kircherismo realmente quisiera “resistir la restauración conservadora”, tal vez debería pensar en dejar de chocar con diputados progresistas, reconocer al sector importante del activismo sindical nucleado en la CTA y dejar de enfrentar a las organizaciones barriales independientes, para empezar…