23/02/20101- LA PELEA POR EL FONDO DEL BICENTENARIO
La danza de crispaciones y caricaturas que bailan el oficialismo y la oposición
Boletín quincenal Nº 115.- En el colmo de la esquizofrenia superestructural, una disputa clave, como la de la instauración o el rechazo del denominado Fondo de Bicentenario –esto es, la opción de pagar deuda con nuevo endeudamiento a tasas algo más bajas, o con nuevo endeudamiento a tasas más altas y con ajuste añadido- tendrá una doble vía de resolución. Por un lado la del desafío parlamentario, a ver quién la tiene más grande en ese ámbito, y por el otro, en el camino del “ánimo destituyente” de la oposición de derecha, en la lógica de la judicialización extrema de la política.
En esa segunda vía, la lógica que maneja la oposición de derecha ya parece una caricatura de sí misma. Los radicales, el PRO y la Coalición Cívica acaba de recusar a los jueces de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo porque, suponían, iban a fallar a favor del recurso interpuesto por el Gobierno para suspender el efecto del bloqueo al decreto Presidencial de Necesidad y Urgencia que creó el Fobic a través del uso de 6.500 millones de dólares de las reservas del Banco Central. Es decir: para esos partidos de la oposición, los jueces constituyen instrumentos de acción política en la medida en que garanticen fallos a favor. Y deben ser neutralizados en sus funciones específicas si no ofrecen esas garantías.
Una sobreactuación, de todos modos, si se tiene en cuenta que existe otra causa con efectos suspensivos de la vigencia del DNU presidencial, abierta por diputados del menem-duhaldismo, cuyo análisis en la instancia de apelación viene notablemente más retrasado y que impediría, por lo tanto, el tan temido lapso por el cual el Gobierno podría hacer efectivo el DNU hasta que se realice la sesión extraordinaria convocada en la Cámara de Diputados para analizar el tema para el 2 de marzo, un día después de que Cristina Kirchner deje abierto ante la Asamblea Legislativa el nuevo período ordinario de sesiones.
La crispación de la oposición de derecha se relaciona con su incapacidad para asegurar una mayoría que voltee la iniciativa del Fobic en el Congreso. Los 11 diputados del interbloque de centroizquierda ya anunciaron que no darán su apoyo al resto de la oposición en la medida en que las fuerzas de derecha no aceptaron plantear el uso de los 6.500 millones de dólares de la reserva para crear un fondo de desarrollo como alternativa a su uso para pagar deuda. El interbloque había planteado además la necesidad de suspender todo pago de intereses o capital de la deuda hasta que una comisión determine qué porciones de esas supuestas obligaciones son legítimas, y cuáles fraudulentas, según el fallo del juez Jorge Ballestero de 2000.
A este respecto, el del origen y perfil de la deuda, los violentos enfrentamientos entre el Gobierno kirchnerista y la oposición de centroderecha se neutralizan hasta encontrar una franca zona de acuerdo: contra las abultadas pruebas sobre la falsedad original de las operaciones de endeudamiento, los certificados de deuda truchos y mellizos, la falta de contabilidad oficial de la deuda y los distintos canjes –Plan Brady, canje de títulos por empresas públicas, blindaje, megacanje, etc-, todos sostienen que los que los acreedores dicen que se debe hay que pagarlo porque ya fue aceptado por otros gobiernos constitucionales. Una lógica que, si se hubiera mantenido a rajatabla respecto del correlato disciplinador del endeudamiento durante la dictadura, el terrorismo de Estado, nos tendría inertes ante la vigencia de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida impulsadas por el gobierno constitucional de Raúl Alfonsín.
En todo caso, también hay una relación directamente proporcional entre aquella crispación de la oposición, y su estrategia caricaturesca de judicialización de la política, y la crispación del propio kirchnerismo que, a través del DNU, también bordeó la versión casi caricaturesca del escamoteo del tema de la deuda del debate público y parlamentario.