08/02/2010YA HAY 500 POLICIAS METROPOLITANOS
Cuidado con la picana! La Policía PRO ya anda por la ciudad

Tras el lanzamiento el viernes pasado de los primeros 500 efectivos de la Policía Metropolitana, hoy recorrieron el Parque Centenario y aseguraron que el primer objetivo será “controlar la venta ilegal callejera”. Luego de varios escándalos que comenzaron con un masivo rechazo de un amplio espectro de organizaciones sociales, políticas, culturales, estudiantiles, partidarias, a la figura del “Fino” Palacios, la causa por las escuchas ilegales y la inteligencia realizada a los docentes, la ultima vergüenza de Macri aparece con la compra de pistolas Taser, que producen una descarga eléctrica al disparar. Con argumentos irreproducibles, los macristas vuelven a poner sobre el tapete la cuestión de fondo: la necesidad de una fuerza de seguridad que les responda y les permita ejercer la violencia con libertad de acción, sea para desalojar a quienes viven en la calle –como acostumbraba la UCEP-, para arremeter contra quienes viven de su trabajo en una feria o para reprimir las protestas sociales.
El primer argumento dado por el gobierno porteño, al comprar las armas, fue que sólo compró cinco. “Para probarlas, sino funciona, no funciona”, repitieron los principales funcionarios. Lo cual es falso. Existe un expediente que habla de la compra de más de 70 armas, lo que no se hizo finalmente efectivo por el debate que se abrió sobre el tema. Pero más allá de eso, lo cierto es que la justificación central del Ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, y de Mauricio Macri fue “así se puede evitar la pérdida de vidas”. De esta forma, el objetivo M es discutir si es mejor que los policías metropolitanos usen pistolas 9 milimetros o picanas móviles y no explicar por qué un gobierno utiliza una herramienta de tortura para patrullar las calles de la ciudad.
Todos los organismos de Derechos Humanos repudiaron y exigieron que no se utilicen estas armas. Amnistía Internacional, el CELS desaconsejaron su uso, explicando los efectos que producen sobre las personas que son disparadas y el Comité contra la Tortura y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU las calificó como un elemento de tortura.
Las Taser no dejan marcas, -se les puede instalar una cámara de seguridad, pero al terminar los 90 minutos de grabación vuelve a empezar, grabando encima de lo ya grabado-, puede alterar el ritmo cardiaco, puede ser utilizada discrecionalmente por el policía que está en la calle. Recordemos que hoy estamos hablando de 500 efectivos con años en la Federal, la Bonaerense y otras fuerzas provinciales, con una sobrada experiencia en materia de uso discrecional de las armas.
En plena amplificación mediática sobre la inseguridad en la Ciudad de Buenos Aires, es importante marcar el discurso del Macrismo con la Policía. Mientras resalta la buena coordinación con la Policía Federal y centra su tarea en coordinar cuestiones de tránsito, venta callejera y el “cuidado” de las plazas, prepara una Policía que actué en las protestas
sociales.
Si bien en teoría, la Metropolitana actuará inicialmente en cuatro barrios porteños (Villa Urquiza, Saavedra, Coghlan y Villa Pueyrredón), tomando “contacto con los vecinos”, ya se conformó un grupo de elite similar al GEOF, que utilizará las armas Taser. Se llama División de Operaciones especiales Metropolitanas (DOEM), está conformado por cuarenta oficiales que vienen del GEOF, de la brigada Halcón, de la Provincia de Buenos Aires, de Albatros –la elite de la Prefectura Naval– y de otras fuerzas de elite. Fue rigurosamente entrenado, a pesar de que los delitos para los cuales tiene competencia la Metropolitana son los contravencionales.
Así aparece en la calle la policía de Macri. En su acto de inauguración al hablar de un día histórico, acepto que hubo “equivocaciones”. Si hacer inteligencia sobre los docentes es un error y utilizar una picana móvil es evitar pérdida de vidas, seguramente cuando el jefe de gobierno porteño hablaba de cumplir con el pedido de los vecinos, se refería a sembrar terror, con pistolas, picanas y policías entrenados para combatir.