27/12/2009LO QUE RELEGITIMÓ El KIRCHNERISMO EN EL CONURBANO
Por los bigotes parecían mejicanos, pero no: era el “cartel de Quilmes”

Lo cierto es que la historia política del superministro es más parecida a lo que ahora dejan entrever los informes periodísticos en torno a un caso al que no se le conoce techo aún. Al jefe de Gabinete Aníbal Fernández, el único que se mantiene en el ejecutivo desde la gestión transitoria de Duhalde, aquel a quien un alto funcionario actual del gobierno Quilmeño acusó publicamente de gobernar con el narcotrafico, aquel que estuvo prófugo de la justicia, aquel que garantizaba para el kirchnerismo llegada, contactos y control del aparato bonaerense, transita sus horas más resbalosas.
Meiszner y los cerveceros
El triple crimen de jóvenes y rápidamente millonarios empresarios involucrados con el trafico de efedrina y medicamentos adulterados está relacionado con el poder político por varias aristas. La más simple: que uno de los asesinados haya acercado su nombre para el blanqueo de aportes a la campaña presidencial de Cristina Fernández. En esa vía, el hecho salpicó también al círculo de hombres de Aníbal Fernández, ya que víctimas y victimarios eran portadores de numerosas armas cuyos permisos habilitaba el titular del RENAR (Registro Nacional de Armas), Andrés Meiszner, especie de ahijado político del ministro y lanzado ya como precandidato a intendente en el pago chico, donde Aníbal comenzó a militar junto al ortodoxo peronista Ángel Abasto, pasó por el duhaldismo más ácerrimo antes de recalar en el progresismo kirchnerista.
Las pintadas del jefe del RENAR en la ciudad las realiza el sector de la barra que maneja
“Dedo” Becerra, que responde a Fernández y tiene tres parrillas llamadas “la posada de los cerveceros” en la ciudad. En una de ellas un mural agradece “al doctor JLM”. Una bandera de “Meiszner intendente 2010” es colocada detrás de uno de los arcos del estadio del club cervecero desde hace un año. Ese estadio lleva el nombre del padre de
Meiszner, José Luis – el JLM del mural parrillero - histórico y eterno mandamás del club cervecero, segundo de Julio Grondona en la AFA y socio político de Fernández desde la época en que ambos trabajaban para el menemismo en la ciudad. Los hemanos Lanatta y Schillacci, implicados en el triple crimen, están fuertemente vinculados al sector de la barra que maneja "Dedo".
Es imposible que los implicados en la causa desplegaran sus acciones en Quilmes sin el conocimiento del poderoso Fernández, quien más allá de que dejó la intendencia local envuelto en un caso de malversación de fondos públicos que lo tuvo una semana prófugo de la justicia, conserva una buena porción de poder territorial, mediático, judicial y policial en el sur del conurbano.
El aparato provincial
Fernández tejió la continuidad de relaciones con el aparato clientelar, de recaudación policial y manejo judicial en la provincia desde el corazón del duhaldismo. Entre otras cosas, su sapiencia en los operativos de saturación sin represión practicados con la gendarmería ante determinadas protestas enfrentadas al gobierno, le aseguraron ir pasando de ministerios y carteras con la estructura de seguridad - jueces, fuerzas de seguridad, armas - en la mochila. Sus contactos en el ancho y heterogéneo PJ bonaerense, construidos en tiempos en que era "cajero" del duhaldismo en la legislatura bonaerense, sus
canchereadas macartistas en los medios y su lealtad al matrimonio pinguino le valió convertirse en hombre clave en la estructura kirchnerista.
Mallo, Igor y Fiezzi
A modo de desmentida y ante la profusión de informaciones, cerca del jefe de Gabinete deslizan en off que los implicados hermanos Schillaci y Lanatta “trabajan” para Daniel Mallo, dirigente del ultrakirchnerista Compromiso “K” en Solano. Mallo responde directamente a Rudy Igor Ulloa, mano derecha, viejo amigo patagónico y testaferro de varios medios de comunicación y empresas pingüinas. Entre los proyectos más recientes de este espacio está Hinchadas Unidas Argentinas (HUA) el de conformar - según explico el propio Mallo - una “agrupación política" que aúne a varias barra bravas y “aporte votos y fiscales” en las proximas internas del PJ, acercándoles financiamiento para viajar a Sudafrica el año que viene a ver el mundial de fútbol a cambio.
Las banderas de HUA, que pudieron verse en la gran mayoría de los estadios de primera división en el último campeonato, muestran sobre fondo celeste y blanco una “V” sobre la que se coloca la letra inicial del apellido del ex presidente y actual diputado Kirchner. Mallo y “Yiyo” Fiezzi, otro “empresario” quilmeño que se inició en la política de la mano de Aldo Rico, y quien levantó una buena suma durante el conflicto por las retenciones ya que alquiló todas las carpas montadas frente al congreso, fue
precandidato a presidente del PJ por el sector de Aníbal y el sector de Mallo. La Barra de Quilmes trabaja para ambos dirigentes indistintamente.
El desbarranque del Chino
Sergio Villordo, el “Chino”, fue quien sumió en la debacle al sector de Aníbal durante su estadía al frente del ejecutivo quilmeño de 2003 a 2007. El ex chofer del jefe de Gabinete tuvo todo para quedarse, entre ello, las cuantiosas sumas de dinero vía Casa Rosada para obra pública, pero se enfrentó con
casi todos los sectores e hizo mucho para dejarle vía libre al también kirchnherista Francisco Gutiérrez, quien lo derrotó hace dos años cuando buscaba ser el primer intendente reelecto en la ciudad. Hoy Villordo, quien conoce a buena parte de los implicados en el triple crimen y está enemistado y no por razones políticas con el jefe de Gabinete, se alista en el PRO - PJ que encabeza Francisco De Narváez a nivel provincial.
"El narcotráfico no volverá a gobernar en Quilmes"
“Cuando en octubre del año pasado (Francisco) Gutiérrez gana la mayoría y minoría en el PJ, la victoria, que dejó afuera a Fernández, se anunció a las 19 horas. A las 19,30 es secuestrado en Saavedra aquel joven, que sin ninguna explicación cruza en autos operativos toda la Capital Federal y aparece fusilado en Bernal, en pleno festejo del triunfo que logró Gutiérrez…”, la cita pertenece nada menos que al actual secretario de gobierno de Quilmes y mano derecha del "Barba" Gutierrez, Guillermo Robledo. Fue enviada al periódico local Perspectiva Sur y las elecciones a las que hace referencia son las internas del PJ en 2008. En el texto, Robledo de más pistas:
“El viernes 20 asume (Eduardo) Camaño (aliado de Gutiérrez) junto a Scioli en la Jefatura de Gabinete de la Provincia de Buenos Aires. Es el fin político de Aníbal Fernández en Quilmes. Esa misma noche asesinan al farmacéutico Fortier y empieza el intento de desestabilizar a Gutiérrez infiltrando narcotraficantes conocidos de Quilmes en las marchas genuinas de los vecinos. Pero no pasarán” aseguraba el funcionario de Gutiérrez para finalizar afirmando que
“El narcotráfico no volverá a gobernar en Quilmes. Y dejarán de operar paramilitarmente como lo hacen matando profesionalmente a figuras socialmente relevantes de nuestro distrito para que tengan impacto mediático”.
Tras el revuelo político generado, Robledo pidió públicas “disculpas” pero no desmintió en contenido de sus declaraciones. El actual jefe de Gabinete lo querelló ante la justicia. En las pasadas elecciones de junio, Gutiérrez y Fernández trabaron un acuerdo electoral y presentaron una lista conjunta que obtuvo la victoria en las legislativas. Robledo continua en su puesto junto al Intendente.
El abogado menemista
Las conexiones políticas rozan a casi todo el PJ quilmeño y no terminan en el kirchnerismo más encumbrado: a los hermanos Schillaci, relacionados con el triple crimen, los defiende el ex presidente de Argentino de Quilmes, el otro club local,
Luis Omar Daer, abogado penalista quilmeño, hombre hístorico del PJ que cuenta entre sus defendidos al ex presidente Carlos Menem en la causa de armas.
Daer defendió también al comisario Félix Vega, máximo responsable policial del operativo en torno al puente Pueyrredón el 26 de junio de 2002, cuando frente a una movilización de desocupados, las fuerzas de seguridad desataron una cacería que culminó con una treintena de heridos y dos jóvenes, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, asesinados por las escopetas de la bonaerense, cuando Aníbal Fernández era secretario de la presidencia de Eduardo Duhalde, sindicado como máximo responsable político de aquella jugada en la que el PJ buscaba “limpiar las calles de piqueteros”. Todos los abogados defensores de aquel caso residen en Quilmes y tienen fuertes relaciones políticas con el peronismo.
El jefe
Jefes policiales, jueces, barras bravas, punteros, armas y tráfico, el poder acumulado por Fernández durante la última década no alteró el perfil pero sí la escala de la “estructura propia” de la principal espada del actual gobierno, segunda parte de un proyecto que hace tiempo y a lo lejos, prometió venir a renovar la política.