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22/12/2009
LIBROS PARA EL CAMBIO SOCIAL
Camilistas, entrevista con comandantes del ELN colombiano

Una delegación internacionalista arribó a la selva nororiental de Colombia, con el fin de mantener con la dirigencia de la guerrilla, el diálogo que da cuerpo a este libro. La publicación del pensamineto de las y los combatientes del Ejército de Liberación Nacional, organización que abrigó los sueños de Camilo Torres, busca plantear un debate imprescindible en América Latina, en una coyuntura propicia para hacerlo. Es hora de que Colombia sea colocada en la agenda de los esfuerzos colectivos de los pueblos del continente. De una remota zona de la selva colombiana surgen las palabras guerrilleras que aquí se expresan; es allí donde las palabras de paz y de justicia deben mantener alerta un fusil que las proteja y les permita ser dichas. Que les permita ser.

Nota introductoria, por Martín Obregón (Editorial El Colectivo)

Camilo Torres ilumina los caminos de América

El 15 de febrero de 1966, en las montañas de Santander, Colombia, caía en combate Camilo Torres Restrepo, sacerdote católico, sociólogo y guerrillero del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia. Hijo de una familia acomodada, se había ordenado como sacerdote en 1954, al tiempo que comenzaba sus estudios de sociología.
Sus investigaciones en ese campo lo llevaron a comprender la realidad social de su país, algo que se advierte ya en su tesis de licenciatura –Aproximación estadística a los problemas socioeconómicos de la ciudad de Bogotá, de 1958–, donde la voluntad de dar a luz una sociología comprometida con los sectores populares convive con una concepción “desarrollista”, que atribuye la pobreza y la desigualad social al atraso económico de la región.
Poco a poco, como consecuencia de los viajes que realiza por el interior del país y las actividades que lleva a adelante en los barrios populares de Bogotá, Camilo Torres llega a la conclusión de que la miseria en la que viven millones de colombianos tiene una raíz que es fundamentalmente
política: una minoría oligárquica, aliada al imperialismo norteamericano, concentra en sus manos la mayor parte de la riqueza, condenando a las
grandes mayorías al hambre y la marginalidad.
Desde comienzos de los años 60, sus textos denuncian con claridad a los principales responsables del drama colombiano: las élites oligárquicas y el imperialismo norteamericano.
Como las raíces del problema eran políticas, también debían serlo las respuestas. A partir de este momento Camilo se embarca en una actividad febril que lo lleva a viajar por todo el país, escribir artículos, dictar
conferencias, reunirse con militantes de todas las tendencias y adquirir una convicción: el objetivo principal de la acción política debe ser una revolución que desemboque en la toma del poder por parte de las mayorías.
Es en este punto donde la figura del sociólogo confluye con la del sacerdote, ya que en Camilo Torres la opción revolucionaria tiene una raíz teológica. Al concebir al cristianismo en términos de “amor al prójimo”, Camilo se convence de la necesidad de un cambio estructural
que ponga fin a los padecimientos de amplios sectores del pueblo. Por eso dirá que la revolución “no sólo es permitida sino obligatoria para los cristianos”.
En la segunda mitad de 1965, convencido de la necesidad de contar con una herramienta política que permita unificar la acción de todos los revolucionarios de su país, lanza una ambiciosa propuesta: la del Frente Unido del Pueblo Colombiano, que debía convertirse en “un gran recipiente, en el cual todo el pueblo, y en primer lugar los revolucionarios, depositen lo mucho o lo poco que pueden dar”, y donde “encuentren los cristianos, los marxistas, los sin partido, los del MRL, los de ANAPO, los liberales, los conservadores, todos los pobres de Colombia, un arma eficaz para enfrentar a la oligarquía”.
Sin embargo, los márgenes para proseguir la lucha por medios legales se van estrechando rápidamente. La masacre de Marquetalia, en 1964, había demostrado que la oligarquía estaba dispuesta a todo con tal de no
resignar sus privilegios. El curso de los acontecimientos hace que crezca en Camilo la convicción de que el enfrentamiento con las clases dominantes será necesariamente violento.
La cuestión de la violencia se ubicará entonces en el centro de la reflexión política de Camilo Torres, quien sostendrá que frente a la violencia de quienes sojuzgan a todo un pueblo, debe levantarse una “violencia justa”, que no es otra que la violencia revolucionaria. De esta manera, la violencia del pueblo emerge como una respuesta lógica
y racional frente a la irracionalidad de la explotación y el sometimiento. En un clima de ideas caracterizado por el influjo de la revolución cubana y a partir de un concepto clave en su pensamiento –el del “amor eficaz”–, Camilo Torres concluye que frente a la rigidez de las estructuras socioeconómicas y la violenta resistencia de la oligarquía
colombiana, la lucha armada es el método más eficaz para concretar la revolución. Este razonamiento lo lleva, a fines de 1965, a incorporarse al ELN.
El pensamiento y la praxis revolucionaria del Padre Camilo Torres tuvieron como marco las profundas transformaciones operadas en la Iglesia católica a lo largo de los años 60, que se pusieron de manifiesto en el
Concilio Vaticano II (1962-1965) y, años más tarde, en la Conferencia de Medellín (1968). En América Latina, amplios sectores del clero y del laicado católico se comprometieron activamente con los sectores populares y plantearon la necesidad de una transformación radical de la sociedad. En la mayoría de los casos, la “Iglesia del Pueblo” chocó con la resistencia de una jerarquía católica estrechamente vinculada con los poderes políticos y económicos. En Colombia, Camilo Torres llegó a la conclusión de que las estructuras institucionales de la Iglesia, en lugar de favorecer los procesos de cambio, los obstaculizaban. Su compromiso con el cristianismo encontraba así un límite infranqueable, por lo que para poder seguir siendo consecuente con su fe solicitó la reducción
al estado laical: “Cuando opté por el estado clerical lo hice pensando que en esa forma serviría mejor a la Iglesia y a los colombianos. Después de más de diez años de ministerio sacerdotal me doy cuenta de que, en
las circunstancias históricas particulares de la Iglesia, de Colombia, y de las mías propias, puedo lograr esos objetivos más eficazmente como laico. Es más, creo que las circunstancias a las que me refiero me obligan a tomar posiciones en el terreno temporal que no puedo rehuir
sin lesionar mi fidelidad a Cristo, a la Iglesia y a Colombia”. En la acción militante de Camilo Torres y de muchos cristianos que siguieron el camino de la lucha popular encontraron sustento, pocos años después, las
primeras formulaciones teóricas de la Teología de la Liberación.
Luego de su caída en combate, Camilo se convirtió en una de las referencias más fuertes del movimiento revolucionario en América Latina y en el símbolo de la confluencia entre los cristianos y la revolución.
A lo largo de más de cuatro décadas, el ELN –que contó entre sus principales cuadros de dirección con otros tres sacerdotes católicos, los españoles Manuel Pérez, Domingo Laín y José Antonio Comín– se nutrió del ideario camilista, incorporando a sus filas a cristianos y marxistas, abrevando en diversas tradiciones políticas e ideológicas y combinando diferentes métodos de lucha.
Desde la Editorial El Colectivo consideramos que los materiales que presentamos en este libro, coeditado con América Libre, tienen un importante valor desde la perspectiva de un conocimiento más profundo de las experiencias concretas de la lucha popular en América Latina. Por otro lado, muchos de los tópicos que se abordan en las páginas que siguen –la cuestión de la violencia política, la síntesis de tradiciones ideológicas diversas, la articulación de los distintos métodos de lucha,
la unidad de las fuerzas populares, la denuncia del terrorismo de Estado, entre otros– adquieren una importancia medular al momento de reflexionar en torno al presente y al futuro de Nuestra América.
Este libro tiene, además, un valor testimonial, en tanto recoge de primera mano las voces de protagonistas directos del conflicto político colombiano. Voces que están siendo permanentemente silenciadas por un régimen que mediante la violación sistemática de los derechos humanos garantiza los privilegios de esas mismas minorías que denunciara Camilo Torres hace más de cuarenta años y que constituye la punta de lanza de la ofensiva imperialista de los Estados Unidos en América Latina.

Testimonio. 2009.
Coeditado Editorial El Colectivo - América Libre.
152 págs.
14x20 cms.
Comprar/consutar:
editorialelcolectivo@gmail.com

Comentarios:

Lunes 28, Diciembre 2009 - 10:16 hs.
Comentario de: Eder Dutra do Carmo [Visitante]
Camilo Torres fez da luta armada o motivo de se contrapor as reinantes injustiça com os excluidos da socidade columbiana. Fez da sua vocação sacerdotal o motor para sua convicção, de que o Reino de Deus só pode se fazer presente através da justiça e de vida em abundância para todos.Por isso derramou seu sangue. O grande erro da classe dominante burra, é que não percebeu que matando Camilo, iriam criar outros Camilos no mundo todo. E que Deus nos abençoe!


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