14/12/2009LA DESIGNACION DE ABEL POSSE EN EDUCACION
El fascismo en la Ciudad, atendido por sus propios dueños

El pasado jueves, Mauricio Macri designó a Abel Posse como cabeza del Ministerio de Educación de la Ciudad. Esto no es un hecho aislado y pareciera ser un paso más en el vaciamiento educativo que el macrismo impulsa. Desde que Macri asumió la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la educación fue una de las áreas que sufrió los mayores embates del modelo de exclusión, saqueo y represión que su gestión lleva adelante. Si bien la crisis del sistema educativo en la Ciudad lleva sus largos años, la gestión PRO ha profundizado un proceso de desigualdad en el acceso y permanencia a la educación, perjudicando a vastos sectores de nuestro pueblo.
Desde diciembre de 2007 se han llevado adelante políticas educativas que profundizaron las problemáticas socioeducativas: creció la deserción en la escuela media; las escuelas deben ser clausuradas por graves problemas de infraestructura; el sistema de otorgamiento de becas se achica y excluye a quienes dependen de éstas para su escolarización y las vacantes escasean, fundamentalmente en los barrios del sur de la Ciudad.
El último presupuesto que ha votado la Legislatura de la Ciudad, con mayoría macrista en histórica alianza con la bancada K y del PJ, viene a agravar esta situación: se reduce la partida vinculada a la inclusión educativa (programas de inclusión y otorgamiento de becas), mientras crece una vez más, el financiamiento a las entidades de educación privada, mayormente vinculadas a la Iglesia. La infraestructura escolar solamente representa el 3% del presupuesto educativo, siendo además el área de mayor subejecución durante el año 2009. Pero claro, el destino de estos fondos es incierto.
Esto repercute directamente sobre la vida de los pibes, ya que en las escuelas del sur de la Ciudad de Buenos Aires, uno de cada cuatro niños no termina sus estudios y este número crece en el caso de la educación media.
En este marco, las luchas de los estudiantes y los docentes por el derecho a la educación son contestados con represión, censura y violencia. Tildándolos de “vagos” en reiteradas ocasiones, los trabajadores y trabajadoras de la educación son el canal a través del cual Macri justifica su amplio fracaso para revertir la situación de desigualdad educativa que no tiene intenciones de enfrentar. Y peor aún, los canales de diálogo están cerrados.
Narodowski, ex Ministro de Educación, se ha retirado por la puerta chica, pagando con su cargo el escándalo de las escuchas y el espionaje que ocultó en su ministerio. Y en su reemplazo, el círculo PRO apostó por el nefasto Abel Posse.
El ex embajador, quien asumió con aberrantes declaraciones a la prensa, viene a manejar la cartera de educación sin haberse vinculado jamás al ámbito educativo. Posse es un fiel exponente de las ideas fascistas y antidemocráticas que esgrimen las clases dominantes de nuestro país desde hace décadas. Además de hacer apología de la última dictadura militar y vincularse con los peores asesinos que en ella participaron, no considera a la educación como un derecho social y una obligación que el Estado tiene para con los niños, niñas y jóvenes. Por el contrario, enfatiza la vinculación entre la criminalidad y los niños, utilizando el término de “niño-asesino” y justificando la cárcel para menores. Es que para el nuevo ministro de educación, la inclusión social y la educación son meras “fugas” porque frente a la crisis social en la Argentina hay una “batalla central”en la cual “el Estado tiene la obligación de reprimir”.
Pero lo cierto es que la gestión PRO maneja un sólo concepto de educación que si bien se profundiza, es anterior a Posse. El proceso de exclusión, desfinanciamiento y saqueo ya había comenzado. Posse es la figura ideal que el macrismo necesita para profundizar la represión y la censura con la que enfrentará a la lucha que los estudiantes, docentes y comunidad educativa no se han resignado a abandonar. Expresa su pensamiento antipopular y autoritario sin tapujos, conformándose así en un formador de ideología PRO, desde sus propios escritorios.
La designación de Abel Posse como Ministro de Educación es una puntada más en el tejido electoral que Duhalde y Macri construyen hacia el 2011. Fue él mismo quien avaló esta designación, brindándole a Macri un hombre de su círculo de confianza. Esta designación viene a dar cuenta de cómo la derecha tradicional se reconfigura y estrecha lazos, en función a las próximas elecciones.
Sin embargo, Macri vuelve a ocultarse bajo una “estrategia de desapego”. Es la misma que utilizó con la designación de Jorge “Fino” Palacios: nombra a estos personajes para posicionarlos a su derecha, y así, construir una imagen de “liberal moderado”. Pero ya no podemos creer que posturas como las de Abel Posse no son compartidas por el Jefe de Gobierno. Él es uno de los principales artífices de esta política de represión y autoritarismo que ejerce en su jurisdicción y del armado de la derecha que, de la mano de Duhalde, pretende impulsar a todo el territorio del país. Más aún, esta movida política es el reflejo de la estrategia de reconfiguración de poder que la derecha conservadora está realizando frente a un gobierno cómplice y partícipe, que sólo se dedica a rearmar su matriz de poder con miras al 2011.