25/11/2009PLOTTIER RECUERDA AL CURA RODRIGUEZ
A las calles por su nombre
Por Ayelen Rodriguez - El sábado 7 de noviembre, en la localidad de Plottier, Neuquén, se bautizó una calle con el nombre de Pascual Salvador Rodríguez. En esa Patagonia cuyas calles están plagadas de nombres de genocidas, esta vez, el pueblo de Plottier homenajeó a un militante social.
Desde comienzos de 1969, en la provincia de Neuquén, los obreros de la empresa Hidronor, a cargo de la construcción de la represa hidroeléctrica de El Chocón, venían reclamando una serie de reivindicaciones vinculadas con la seguridad en el trabajo y las condiciones de vida en la villa, donde vivían, provisoriamente, la mayor parte de ellos. En el proceso de organización y de lucha de los trabajadores de El Chocón jugó un papel fundamental el sacerdote de la diócesis de Neuquén, el padre Pascual Rodríguez, quién se desempeñaba como cura obrero, dando misa en una escuela de la villa y compartiendo las horas de trabajo con los trabajadores de la construcción.
A fines de diciembre de ese año, los trabajadores eligieron a tres delegados que no fueron reconocidos por la conducción nacional de la UOCRA, encabezada en ese momento por Rogelio Coria, uno de los personajes más destacados de la burocracia sindical. Frente a esta situación, los trabajadores declararon una huelga que paralizó las obras y que derivó en la expulsión de algunos trabajadores y en la detención de los tres delegados y del padre Pascual Rodríguez, quienes fueron acusados de “extremistas”, “agitadores” y “subversivos”.
Durante los meses más álgidos del conflicto, las autoridades de la empresa se negaron a facilitarle al padre Rodríguez una habitación en la villa provisoria, restringiendo de esa forma su actividad pastoral. Una vez finalizada la huelga, se le prohibió el ingreso al campamento por orden del Ministro del Interior de la Nación, General Francisco Imaz, quién consideró “inoportuna” la presencia del sacerdote en el lugar y sugirió al obispo que enviara un reemplazante. El obispo fue muy claro en su respuesta: “No irá otro sacerdote, en primer lugar porque es necesario reparar la injusticia por calumnias, detenciones ilegales y vejaciones a que ha sido sometido. Además no conviene: pues es el más indicado por sus condiciones, su experiencia y el aprecio y respeto con que es rodeado por los trabajadores y los dirigentes que lo conocen”. Durante todo el conflicto, el obispo de Neuquén, Jaime de Nevares, y todos los sacerdotes de la diócesis se manifestaron claramente en defensa de los derechos de los trabajadores, repudiando el accionar de la empresa, la burocracia sindical y la dictadura del general Juan Carlos Onganía. En marzo de 1970, al enterarse que la empresa estaba construyendo una capilla en las inmediaciones de la represa, el obispo anunció públicamente que allí no se daría misa hasta que se repararan las injusticias cometidas contra los trabajadores. Dos años más tarde, coherente con esa posición, sostuvo que no participaría en los actos oficiales que se realizaran en El Chocón.
La preocupación del padre Pascual Rodríguez por los temas del trabajo y la transformación social se sostuvo en una actividad incansable: el estudio, la investigación, la participación política y su rol como formador en la gestión y sostenimiento de emprendimientos cooperativos.
El cura obrero del Chocón continuó siempre su compromiso como militante de las organizaciones y educador, pero también como compañero de la mujer de la que se enamoró y padre de sus hijos. Sin embargo, nunca renunció formalmente a su ministerio sacerdotal. En coherencia con su ética, manifestaba en su “modo de vivir” la crítica al celibato como práctica coercitiva por parte de la Iglesia Católica.
A cuatro décadas de aquellos sucesos, el proceso de lucha y organización de los trabajadores de Hidronor se ha convertido en un símbolo de la resistencia contra la dictadura de Onganía en toda la región. La figura del padre Pascual Rodríguez está indisolublemente ligada a esa experiencia y a las corrientes del cristianismo comprometidas con el cambio social.