03/11/20095 - ENTREVISTA CON LA PERIODISTA HINDE POMERANIEC.
A 20 años de la caída del Muro y el surgimiento neoliberal
Boletín quincenal Nº 112.- El Muro de Berlín fue el símbolo máximo de la Guerra Fría, la división de Europa y el mundo en dos bloques completamente enfrentados y el temor a la destrucción nuclear. En este mes de noviembre de cumplen 2 décadas de la caída del Muro que dividió a las dos alemanias. Sobre este hecho clave en la historia del Siglo XX, publicamos una entrevista con la periodista Hinde Pomeraniec, conductora de Visión Internacional junto a Pedro Brieguer y a Raúl Delatorre (sábados 13 horas por Canal 7). Pomeraniec es, además, editora de la sección Internacional del diario Clarín y acaba de publicar el libro “Rusos, postales de la era Putin”.
Especial de Cacodelphia, Radio Estación Sur (FM 91.7, La Plata) – Miércoles 19 horas.
- ¿Qué proceso determinó a cuál, la caída del Muro en la caída de la U.R.S.S. o la política de Gorbachov en la caída del Muro?
- El colapso de la U.R.S.S. ocurre en 1991, dos años después de la caída del Muro, lo que sí tiene que ver directamente es la política de Mijail Gorvachov a partir de 1985. La política iniciada por el premier soviético que se conoció como la Perestroika, que fue, por lo menos en el enunciado, el intento de salvar al comunismo desde adentro del comunismo y finalmente terminó con el comunismo. Hay diversas teorías acerca de por qué terminó como terminó. Están los que dicen que fue provocado desde afuera y están los que dicen que en realidad fue una implosión, es decir, que esto tenía que terminar como terminó porque, desde adentro, ya no daba para más. Cuando decimos “desde adentro” hablamos de lo que era la ex Unión Soviética, con las repúblicas soviéticas que después se fueron independizando una a una a partir de 1991; pero también el resto del bloque soviético, lo que se llamaba los países detrás de la cortina de hierro, o los países de Europa del este, que eran los países satélites donde había gobiernos -por llamarlos de algún modo- teledirigidos desde Moscú.
- ¿La caída del Muro fue consecuencia de la “Doctrina Sinatra” de Gorbachov o la caída de la U.R.S.S. fue consecuencia de la caída del Muro?
- Los nostálgicos hablan de Gorbachov como un traidor, o sea, dicen que fue algo así como un hombre del enemigo puesto adentro y, desde afuera lo ven como el gran salvador, el que evitó seguir con una guerra que, hacía muchas décadas que estaba por delante y él que termina de ver lo que venia como inevitable. Si uno se pone a pensar lo que hubo en materia de avance tecnológico, en las últimas dos décadas, era inevitable, porque además lo vamos viendo en lo queda de comunismo en el mundo, como pasa en China, por ejemplo. Uno ve que en China el proceso es mucho más lento, más seguro en relación a los intereses del país. En el caso de los rusos se fueros desaforadamente al libre mercado. Los chinos lo van haciendo mucho más lentamente, pero en la medida que quieren seguir sosteniendo una línea férrea de control en lo que tiene que ver con la información, por ejemplo, ya no lo pueden hacer. Es decir, hay algo que tiene que ver con el avance tecnológico que se iba a imponer si o si y no estamos hablando solo de lo que era el afán consumista de los ciudadanos del este europeo, como si el consumo fuera, por llamarlo de alguna manera, algo natural en el ser humano; estamos hablando de otra cosa. Estamos diciendo que tratar de mantener a decenas de millones de personas aisladas de la formación no iba a poder continuar. Probablemente Gorvachov fue consciente de eso también.
- En los actos conmemorativos por los 60 años del comienzo de la primera guerra, Polonia fue muy duro con la U.R.S.S. por los sucesos de Katyn. ¿En este aniversario queda mejor parada la U.R.S.S. y la Rusia actual o existen allí sectores importantes que aún critican las políticas iniciadas por Gorbachov?.
- En relación a cómo lo va a leer, yo creo que lo va a leer cuidadosamente diciendo que era un espacio histórico necesario tratando de recuperar lo que fue bueno. No sé cómo pueden quedar, nosotros podemos ver la lectura que hacen hoy los rusos de los procesos históricos. Acabás de mencionar la lectura que están haciendo en relación con la Segunda Guerra Mundial y podemos ir adivinando lo que va a ser en relación con la caída del muro. Mi sensación es que a los dirigentes rusos, por lo menos en el caso de Vladimir Putin, les importa bastante poco como quedan parados en ese sentido. Es decir le importa mucho más la cuestión domestica que la manera como se los vea en el mundo, sobre todo si se les tiene respeto y eso, indudablemente está vinculado con el orgullo ruso. Los rusos hoy siguen pensando que ellos salvaron al mundo del nazismo y, de ahí no se van a correr. Cuando te referís a Katyn, estas hablando de una masacre de intelectuales y militares polacos que se mantuvo bajo una mentira durante mucho tiempo. Los rusos acusaban a los nazis de haber realizado esa matanza y los polacos siempre supieron que fueron los soviéticos. En relación a la transparencia, es Gorvachov el primero en reconocer que fueron los soviéticos los autores de la matanza de Katyn. Pero a partir de ese reconocimiento, Rusia no avanza mucho más en relación a un perdón ni a otro tipo de reconocimiento. Es como si Gorvachov lo hubiera hecho y después todos se callaron la boca. En ese sentido hay una gran diferencia entre Gorvachov y todos los que vinieron después. Porque, inmediatamente después, con la llegada al poder de Boris Yeltsin, que, para simplificar, es una suerte de Menem de los rusos, se ocupará únicamente de lo que tiene que ver con el libre mercado, las privatizaciones y con el cumplimiento al pie de la letra las instrucciones del Consenso de Washington. En términos políticos lo que sí hay en la época de Yeltsin, es el mayor tiempo de libertad de prensa y de pensamiento y de expresión que se conozca en la historia de Rusia. Lo cual en términos individuales es muy importante pero fue sólo eso y el resto un desastre, por algo los rusos no lo recuerdan como el periodo más floreciente de su tiempo. En ese sentido, con lo que tiene que ver con la caída del Muro de Berlín primero y la caída de la U.R.S.S. dos años después, podemos apreciar que aquellos que no pudieron adaptarse a esos tiempos y, estaban acostumbrados a vivir acompañados de un Estado que se ocupaba de todo lo fundamental para un ser humano, haber sido librados a su suerte no les cayo nada bien. No por nada la segunda fuerza en Rusia, con poca gente, sigue siendo el partido comunista. También en la ex RDA, en la parte alemana oriental hay todavía una cierta nostalgia de ese Estado que se ocupara de que tuvieras todo aquello que hace de una persona, una persona mínimamente satisfecha.
- Lo cuenta la película Good bye, Lenin...
- Es que es eso. Esa película toma justamente un fenómeno que se llama Ostalgie, que es un término alemán usado para referirse a la nostalgia de la vida en tiempos de la antigua República Democrática Alemana y que es esa nostalgia de un tiempo donde había muchas más certezas que interrogantes, como los que vinieron después y en donde la gente menos preparada, por lo menos, sabia que llegaba al final de su vida habiendo tenido la mínimas satisfacciones. No es poca cosa. Yo no voy a hablar de la caída del muro con una mirada nostálgica, porque creo que esos procesos históricos se iban a venir de algún modo. Pero puedo entender por qué hay gente que extraña lo que extraña.
- Por lo menos la posibilidad de una alternativa...
Si, lo que pasa es que hay que tener cuidado con eso. Me parece que lo que hizo Putin, fue tratar de no renegar de ningún pasado, por lo menos inmediato en Rusia. Es decir así como se reconocen las barbaridades de Stalin, también se dice que Stalin fue precisamente el que libero al mundo de los nazis. Esa es como una lectura que suelen hacer los rusos. No hay que confundirse en relación a lo que hizo Putin o lo que todavía se sigue proyectando en relación al Estado grande o a la recuperación al lugar del estado, con una ideología de izquierda, porque si hay algo que Rusia hoy no es, es un país de izquierda. Más allá de las buenas relaciones con el presidente Chávez o incluso con Raúl Castro, no confundamos a Rusia con un país de izquierda, porque no lo es. Rusia lo que tiene básicamente con América Latina es negocio. Es la necesidad de mostrarle a EE.UU. cómo se mete en su patrio trasero del mismo modo que EE.UU. lo hizo en el espacio post soviético, cuando se metió en Giorgia, Ucrania en los últimos años.
- ¿Cuáles fueron los principales problemas que tuvieron que afrontar los alemanes luego de la caída del Muro? ¿El económico fue uno de los puntos más delicados de la reunificación?
- Fue justamente muy complicado, porque lo que había que hacer para volver a formar una Alemania única era emparejar. ¿Y para dónde se emparejaba, para arriba o para abajo? Comienza además la inmigración de los trabajadores del este. Entonces, en ese sentido ¿cómo se hacia una Alemania equitativa? Era complicado también enfrentarse con el resto de Europa, porque no todos los líderes europeos estaban de acuerdo con que hubiera una única Alemania. Hay que pensar, por un lado en la cuestión histórica, la Alemania única necesariamente retrotraía a Hitler y en una cuestión ya si se quiere más egoísta una Alemania única, sería mucho más poderosa y, pasaría a ser lo que es hoy, el padre de la Unión Europea, junto con Francia. En ese sentido fue muy complejo. Era una cuestión muy complicada además después de décadas reunificar culturas. Uno lo piensa hoy y ve, lo que se consiguió y por eso es tan interesante visitar Berlín y ver esa ciudad como la ciudad que tiene la historia y la modernidad entrelazada como ninguna otra. Por algo la llaman la primera ciudad post nacional.
- El problema económico fue rápidamente tapado por un nuevo problema étnico social: la inmigración masiva en los años ’90 de turcos y otros inmigrantes. ¿Qué influencia tuvo este fenómeno en la unificación?
- No soy especialista en eso, pero uno podría intentar ensayar que eso probablemente fue positivo para lo que fue la reunificación en la medida en que demostraba que la única diferencia no era este - oeste. Hay que recordar que el ensamble de los turcos fue dolorísimo en Alemania. Es decir, los asaltos a las ciudades, a los pueblos, a las casas, los neonazis, existieron en ese periodo. A mi me parece que lo más saludable que ocurrió en Alemania, tuvo que ver con sus lideres con sus gobernantes, que ya desde los ’70 fueron muy habidos en reconocer las tremendas barbaridades que habían cometido lideres como Hitler en la década del ’40, o sea, no tuvieron ningún reparo en pedirle perdón a Polonia e iniciaron relaciones con Israel y todo eso era necesariamente para afuera pero necesariamente también ha tenido que ser para adentro.
- ¿Cómo se dio la consolidación de la Unión Europea con esta nueva Alemania unificada? ¿Tuvo pretensiones hegemónicas? ¿Fue vista con temor por las otras naciones de Europa?
- Alemania se sigue manteniendo aislada e incluso en no tener el EURO. Los grandes que llevan la batuta en la Unión Europea y que son los que asistieron económicamente a los otros países que fueron ingresando, son definitivamente Francia y Alemania. Con Estados de bienestar enormes, muy importantes, independientemente del signo político. Es decir más o menos de izquierda o más o menos de derecha el estado no se toca y, cuando se toca, provoca que millones salgan a la calle. En ese sentido Alemania es una potencia incalculable y que al mismo tiempo tiene líderes que más allá que cada tanto aparezca alguno más zarpado en la cuestión con la discriminación con los inmigrantes, Alemania es un Estado que no tiene ningún reparo en reconocer las barbaridades que el Estado alemán hizo en algún momento de la historia. Eso lo diferencia con Rusia.
- Por último… ¿Cómo influyo directamente la caída del Muro y el fin de la Guerra Fría, sobre los países de América Latina?
- Lo primero que uno tiende a pensar es que definitivamente tuvo que tener un cambio de dirección, porque dejaba de existir, el modelo del hombre nuevo. Lo que quedaba como izquierda sólida pasaba a ser China o, en América Latina, Cuba que, en términos generales, es la influencia de la caída del muro de Berlín en la izquierda. No estoy tan segura que las consecuencias hayan sido muy diferentes en Europa que en América Latina. Recuerdo que en la década de los ’90, circulaba alguna broma al respecto, diciendo que había sido el fin de los partidos de izquierda y el fulgor de las ONG’s. Empezaba a ver ONG de todo tipo y color donde la militancia encontraba el espacio que en décadas anteriores había encontrado en los partidos políticos. Así que en principio uno podría decir eso, donde aparecen además los derechos humanos o la ecología como espacios importantes en relación a la cuestión humanista, donde cierta militancia encontraba su espacio, luego de la decepción del universo soviético. En América Latina lo que vemos es un proceso de neoliberalismo a través de Consenso de Washington y del seguimiento de las políticas orientadas por los organismos internacionales. Después, a partir del 2000 con la explosión en Ecuador después de la dolarización, la Guerra del agua en Bolivia y el 2001 en Argentina, empieza el postneoliberalismo en la región. En ese sentido sí hay como una separación entre la región y el resto del mundo.