22/09/2009TRAS LA SANCIÓN DE LA LEY DE MEDIOS
La oposición neoliberal con votos pero sin iniciativa

Amplia fue la cosecha electoral de junio para el par UCR – Coalición Cívica; PRO – PJ. Sin embargo ninguno de esos espacios logra recortarse claramante como recambio del kirchnerismo. Los principales dirigentes - sin poder trazar en voz alta un proyecto de país - juegan a las escondidas. Las recientes derrotas de la corporaciones sojeras y mediáticas, ambos espacios propiciantes de su crecimiento electoral los dejó con los votos pero sin iniciativas. Solo el vicepresidente Julio Cobos y su juego desestabilizador se distingue dentro del espacio que pugna por retomar la agenda neoliberal más radicalizada.
El frente electoral que bajo la denominación de Acuerdo Cívico y Social reunió a la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica y el Socialismo no logra alinear posturas. Sus máximos dirigentes, con una desmoronada y siempre inestable Elisa Carrió y el socialismo alejados por razones diversas de la figura de Cobos, pierden consistencia. En el PRO, Mauricio Macri arrastra sobre si una pésima gestión en la Ciudad de Buenos Aires y en tiempos no electorales pierde presencia mediática detrás de un discurso muy acotado y poco consistente. Sus aliados provinciales, Francisco de Narváez y Felipe Solá no logran aún sumar todo el PJ que quisieran y no encuentran resquicios importantes, más allá de algunas chicanas pasajeras, la mayoría de la veces insostenibles en sus propias trayectorias.
La corporación sojera, representada en una Mesa de Enlace, que en su última convocatoria de protesta demostró un bajísimo nivel de participación en las provincias y nulo apoyo efectivo en las grandes ciudades, ha quedado momentáneamente desdibujada. Su continuo machacar agenda por derecha carece de poder de fuego efectivo en las últimas semanas. En ese contexto, la oposicion política que supo aglutinarse acríticamente en torno a las patronales agrarias queda al descubierto y sin reacción.
La inesperada impotencia que, al menos en lo público, siguen demostrando los grupos mediáticos para enfrentar una ley de medios que los perjudica en sus estructuras monopólicas, concentradoras y de poder político, resquebrajó el esquema en segunda instancia. Que la ley salía o salía y que eso provoca su propia desaparición, son los principales argumentos de su mensaje. Jugando a la víctima pero a la defensiva el grupo Clarín, cabeza del bloque mediático, parece prepararse mejor para una “venganza” que para frenar la iniciativa hoy. El lloriqueo de los principales referentes de una oposición por derecha, que decidió escapar a un debate que perdía, demuestra esa impotencia.
El tercer pilar soñado por la fracción mediático – sojera, las cámaras empresarias, aun con matices entre ellas, y a las que el modelo de subsidios todavía beneficia jugosamente, son más cautelosas en sus criticas al gobierno. Para Clarín y la Mesa de Enlace el vicepresidente se presenta como el único presidenciable y la aspiración tiende a amontonar a toda la posición de derecha tras el mendocino. Para tal objetivo, no alcanza solo con la UCR y el PJ está y seguirá en disputa. El cambio de representaciones en el parlamento, con los mandatos que se inician en diciembre, auguran para la derecha mejores condiciones que las actuales. La ausencia de cuadros y dirigentes consistentes contrasta esa idea.
Mientras diciembre no llega, el gobierno demuestra la capacidad pinguina de reinventarse en momoentos de debilidad. La Nueva Ley de Medios y su amplitud para incorporar modificiaciones, fue una de sus mejores jugadas. La movida de ningún modo le pertenece en exclusividad. Los diarios más cercanos al oficialismo afirman que la tendencia a buscar apoyos a su izquierda, aquella que antes no existía y a la que ahora se halaga continuará tal como ocurrió en diputados.
De darse, la estrategia permitirá la sanción de algunas leyes que mejoren en términos populares a las actuales. La Ley de Entidades Financieras, instalada durante el último gobierno militar y una reforma política tendiente a facilitar condiciones de igualdad económica entre los diversos partidos políticos figuran entre las posibles. La asignación universal por hijo, que sostiene desde hace años la CTA entre otros espacios, es la tercera punta en cuestión, aunque allí el oficialismo buscará dilatarla todo lo posible.
Sin embargo, las tensiones entre el kirchnerismo, su forma de construir, reconstruir y destruir poder; sus objetivos concretos y la centro izquierda en leve pero sostenido crecimiento no desaparecerán: el decidido acercamiento oficial al FMI será el primer punto polémico de unos cuantos. Enfriando las opiniones más optimistas, la propia historia del oficialismo lo convierte en el principal escollo a la hora de sostener la hipotesis de reformularse en alianza con los espacios líderados por Pino Solanas y Martín Sabbatella. Lejos de voluntarismos espasmódicos, el camino no parece simple.