19/09/2009"Cuídenlo a Kiki, tenemos carta blanca"
Aparecieron Jonathan y Ezequiel: Los mato la policía

Luego de dos meses de una intensa búsqueda por de sus familiares y amigos aparecieron los cuerpos sin vida de Jonathan “Kiki” Lezcano (25) y Ezequiel Blanco (17). La versión policial dice que ambos jóvenes fueron abatidos el 8 de julio, día que desaparecieron, cuando supuestamente intentaron asaltar al policía federal Daniel Veiga aunque ambos fueron ejecutados de disparos en la cabeza y fueron fichados como N.N en la morgue judicial. Un mes antes habían sido amenazados por el "El Indio", efectivo de la Cría. 52: “Cuídenlo a Kiki, tenemos carta blanca. Y si no lo matamos nosotros lo matan los del fondo".
El miércoles 8 de julio, los dos jóvenes salieron a las 7 de la tarde de su barrio, Lugano, en un remis. El remisero, que fue la última persona que los vio “dijo que los había dejado a tres cuadras del Hospital Piñero y que estaban bien, además que lo volverían a llamar en una hora para que fuera a buscarlos, pero nunca recibió esta llamada”, comento a Manuel Lezcano, padre de Ezequiel. Ahí comenzó la búsqueda de familiares y amigos que incluyó una denuncia en Missing Children, una denuncia en la Defensoría del Pueblo contra la comisaría N° 52, pegatinas con sus caras en el barrio, un corte en la Av. Cruz más difusión a través de mails y medios.
Entre los hospitales y comisarías que visitaron se encontró el Piñero y la Comisaría Nº12. “Estuvimos el 10 o el 11. Preguntamos si había un chico de tales características. Nos dijeron que no. Después nos enteramos por la constancia de la morgue de que el mismo día que lo mataron lo llevaron al Piñero donde estaba cuando pasamos a preguntar por él”, declaró una de las tías de los chicos al diario Página/12. En la Cría. 12, donde está asignado el oficial Veiga, la respuesta fue más asombrosa. Le dijeron que no tenían a nadie, que la tenían vacía por la gripe A.
La ejecución de dos N.N
En la versión policial, ese mismo 8 de julio Ezequiel y Jonathan, ambos armados, intentaron asaltar a Daniel Veiga, efectivo de la División Conductas Delictivas en Espectáculos Deportivos de la Policía Federal de la Cría. 12, cuando salía con su auto de su casa ubicada en Pasaje El Zonda y Castañares de Villa Lugano. En un lento pero demorado proceder, el policía se identificó como tal, dio la voz de alto, pero como los ladrones lo continuaban amenazando, sacó su arma reglamentaria y les pegó dos tiros en la cara al mayor y, para desafío del peritaje balístico en un caso de autodefensa, uno en la nuca al menor. Ambos murieron en el acto.
Los familiares y los amigos de los jóvenes continuaron con la intensa búsqueda hasta que la presión hizo que la familia Lezcano recibiera una llamada del Juzgado 49 del juez Facundo Cubas, donde les anunciaban que Ezequiel había “fallecido” y que sus restos se encontraban en el cementerio de la Chacarita. Enterrado como N.N, según consta en fotografías el cuerpo del joven tenía los dedos de las manos negros con la tinta que se usa para las huellas dactilares, también presentaba golpes y la marca de las esposas en la muñecas. Alertados por los Lezcano, la familia Blanco encontró el cuerpo de Jonathan en la morgue antes de que también fuera enviado al mismo cementerio.
Apresurados y para no dar a entender que desaparecen cuerpos de jóvenes pobres, el juzgado declaró que “Los occisos no pudieron ser reconocidos porque no tenían documentos y sus dedos estaban inutilizables”. Vale la pena recordar que Cubas es celebre por ser el juez que ignora la intimación de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para continuar con la Causa Walter Bulacio, claro ejemplo de tortura y asesinato por fuerzas de seguridad en democracia.
La última presentación del Archivo de Casos de la Coordinadora Contra la Represión Institucional y Policial (Correpi) indicaba que las fuerzas de seguridad asesinaron a 16 pibes por mes durante el 2008. Desde la desaparición de
Luciano Arruga en enero de este año hasta las ejecuciones de Jonathan y Ezequiel la cifra a aumentado a 20 por mes confirmando lo que la Correpi decía en aquella presentación: “El análisis de las edades permite ratificar que los jóvenes pobres son el blanco favorito de esa política preventiva, precisamente por ser el sector con mayor potencialidad de rebeldía y por lo tanto quienes primero y más profundamente deben ser disciplinados.”