27/08/2009TALLER DE PENSAMIENTO POLÍTICO EN LA UBA
Otras formas de estudiar en la Universidad
Por Mariano Pacheco, para Prensa De Frente - El martes 1 de septiembre a las 19 horas, comienza un nuevo ciclo del Taller de Pensamiento Político que, desde hace ya más de dos años, se viene realizando semanalmente en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA(Púan 480).
“En un territorio que se caracteriza por el estudio, a veces el pensamiento y rara vez la crítica, venimos realizando talleres de pensamiento, a partir de ciertas preguntas”, dicen los organizadores. La temática de este segundo cuatrimestre del año versará en torno a la lectura, la reflexión y el debate en torno a ciertas apropiaciones del marxismo en América Latina.
Así, el primer bloque, estará estructurado en torno a tres reuniones que se abocarán a trabajar textos de y sobre el peruano José Carlos Mariátegui. Un segundo bloque, de dos reuniones, revisará el debate que en la década del 70 sostuvieron las organizaciones Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en cuanto al marxismo y la cuestión nacional. Finalmente, un tercer bloque de tres reuniones, abordará la actualidad de la situación política en Bolivia: las luchas de los mineros, de los campesinos, de los indígenas...
Si habitualmente los acontecimientos de nuestro continente “se nos explican teniendo como centro las actividades gubernamentales y las iniciativas de ciertos dirigentes”, este taller, por el contrario, pretende partir desde otro lugar: desde una mirada que recorra desde abajo los movimientos que ponen en cuestión la dominación. Partir “de los sujetos concretos que producen y reproducen nuestro mundo todos los días, una perspectiva que adopte el rumor de las masas anónimas, de su vida común clandestinizada” para decirlo con las palabras de Cría Cuervos, el colectivo universitario que convocante.
Si bien el punto de partida de las preguntas actuales tiene que ver con el intento por “producir herramientas para situarnos en las luchas desde América Latina”, la experiencia comenzó indagándose acerca de la naturaleza del Estado: ¿qué es el estado?, o ¿cómo es?, ¿qué hace?, ¿cómo funciona?, ¿qué hacer con él?, se preguntaron en el primer taller, donde intentaron “desnaturalizar el término que organiza buena parte de los pensamientos políticos pero que sin embargo, muchas veces, permanece impensado”. Luego, quisieron recorrer el problema del trabajo: “nos preguntamos por las formas de la composición de las clases trabajadoras y sus implicancias organizativas actuales, partiendo de la teoría del conflicto entre capital y trabajo abierta por Marx”.
Tal vez la novedad de este tipo de experiencias (que en los últimos años han proliferado por distintos territorio geográficos y sociales, como insistiendo obstinadamente en mantener encendidas las brazas de las fogatas que en diciembre de 2001 ardieron por aquí y por allá), no tengan tanto que ver con los contenidos de lectura y los ejes de debate, sino con la dinámica misma de la actividad. ¿POR QUÉ UN TALLER? ¿QUÉ IMPLICA PARA NOSOTROS HACER UN TALLER? ¿POR QUÉ ESTUDIAR SIN ACREDITAR?, son algunas de las preguntas a partir de las cuales, estudiantes y graduados de distintas carreras de la facultad, comenzaron a juntarse. “Para nosotros es fundamental desarrollar la formación más allá de los habituales recorridos de las materias que nos plantean nuestros planes de estudio”, ensayaron como una primera respuesta.
“En primer lugar porque consideramos el estudio como una actividad que no se somete necesariamente a los recortes de las disciplinas que estudiamos; el intercambio entre compañeros de distintas disciplinas es una forma de atentar contra los límites del pensamiento. En segundo lugar, deseamos plantearnos en este espacio una forma de aprendizaje distinta, una forma que no parta de la práctica de una cátedra donde los docentes planifican, enseñan, y evalúan lo aprendido, sino que como colectivo encaremos las tareas de planificación, aprendizaje y valorización del taller. En tercer lugar, creemos que la propia actividad de planificar un taller y llevarlo a la práctica nos permite avanzar en el aprendizaje de aquello que no se enseña en la facultad, pero que, sin embargo, es intentado por todos aquellos que apuestan por un conocimiento emancipador: justamente a enseñar y aprender cuestionando las relaciones de poder”.
Una experiencia poco común en la universidad, aunque bastante similar a la que, desde hace años, vienen desarrollando en diversas barriadas distintos Movimientos de Trabajadores Desocupados: organizando talleres de géneros, de arte y oficios, de jóvenes, formación política, de comunicación, etc., siempre desde la concepción y la práctica de la Educación Popular. Similar también a la experiencia que –también desde hace unos años y cada vez con más fuerza- se vienen llevando adelante en los Bachilleratos Populares. Una experiencia más que, si bien no muestran –porque no lo pretenden- por donde es el camino, sí demuestran que las iniciativas por gestar espacios que cuestionen, aquí y ahora, el mundo tal cual lo conocemos, no han dejado de proliferar. Y no es poco. El ensayo ha comenzado. Que el futuro diga…