15/08/2009INTERNAS DEL PJ SE LLEVAN PUESTA UNA RECUPERADA
Desalojo de la Cooperativa Textil Quilmes: tudu legal, Don Carlos!

El reciente desalojo de los trabajadores y la restitución de la planta a manos del antiguo patrón, un especialista en descargar crisis de rentabilidad sobre sus empleados, pone fin a la iniciada autogestión cooperativista. El faccionalismo del PJ en Quilmes como trasfondo de una decisión judicial, todavía resistida por los trabajadores, pone de relieve las limitaciones a la hora de “defender los puestos de trabajo” e impulsar el trabajo cooperativo que sostiene el gobierno nacional.
En carpa y en la puerta de la fábrica duermen y resisten los trabajadores de la Cooperativa Textil Quilmes. El jueves por la madrugada, se ejecutó el desalojo de la planta ordenado por el juez Véndola del Juzgado de Garantias Nº4 de Quilmes. La textil retorna a manos de Rubén Ballini, quien ya quebró y recreó con las mismas máquinas al menos tres firmas textiles en el municipio: Filobel, Febatex y Filobelt. Ballini es un verdadero especialista en el arte de sortear sus responsabilidades como empresario: reducción de personal, no pago de vacaciones y aguinaldos, ausencia de aportes jubilatorios, deudas y descuentos irregulares, agregado de horas de trabajo no pagas, administración fraudulenta de libros y balances, timba financiera, falta de inversión. La resolución de la justicia, respaldada por la ausencia de desiciones políticas en su contra, premia el accionar delictivo del empresario y deja a las familias de los trabajadores de la Cooperativa nuevamente en la calle.
Paradojas de la etapa, mientras Cristina Kirchner asegura que el trabajo es la única manera de combatir la pobreza y anuncia la implementación de planes de empleo para cooperativas, en el pago chico de su jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, ahora aliado al actual intendente, Francisco “Barba” Gutiérrez, comparten una preocupación prioritaria: cortar las aspiraciones del Daniel Gurzi, actual diputado provincial por el Frente Para la Victoria, quien había pasado de un sector del PJ local hacia el otro. Eran tiempos de enfrentamiento entre el poderoso y lenguaraz jefe de ministros y el titular comunal estaban enfrentados. El acuerdo logrado por Fernández y Gutiérrez consistió en armar una lista única del kirchnerismo en Quilmes para las elecciones del pasado 28 de junio. Ambos acordaron también ralear a Gurzi.
Gurzi, de la agrupación Causa Peronista, había sido un hombre de plena confianza de Fernández, quien siendo ministro del Interior lo había colocado como ministro de Gobierno, Trabajo y Culto de la intervención federal encabezada por Pablo Lanusse en Santiago del Estero tras la caída de los Juárez. Fernández debió desplazarlo de ese cargo a pedido del ex fiscal. El diputado cuando todavía estaba aliado con Gutiérrez había presentado la Ley de Expropiación de Filobel en la legislatura bonaerense. Lograda la media sanción en diputados, un día antes del desalojo de la textil quilmeña, senadores debía debatir dar curso a la ley. En el camino, Gurzi salió a criticar públicamente a la gestión Gutiérrez y anunció sus aspiraciones a reemplazarlo en 2011. Sorpresivamente el proyecto no fue tratatado en la cámara alta bonaerense.
A la madrugada Vendola ordenó el desalojo de la fábrica. El nombre de Gurzi es razón suficiente para que Gutiérrez se desentienda del conflicto. El gobierno municipal, que en tiempos de campaña se mostró junto a Néstor Kirchner en la estatizada papelera Massuh, nunca mostró interés suficiente en la problemática de la Textil. El conflicto se inició en diciembre de 2008, con un acampe de trabajadores despedidos por reducción de personal. Pese a las millonarias deudas con sus trabajadores y contando con personal reducido, nunca bajo el nivel de producción. El sindicato, la Asociación de Obreros Textiles (AOT) acompaño a Ballini en su regreso a la fábrica y desde el comienzo rechazó cualquier avance de la autogestión, que le resta poder de negociación con la patronal.
Como resultado de la lucha de los trabajadores, el gobierno local, el provincial, y el nacional y sus respectivas carteras de producción y trabajo, más la legislatura bonaerense tomaron conocimiento cabal de la situación. Durante ocho meses, no fueron capaces, no quisieron, pese a promesas en tiempos de campaña electoral, de defender a los trabajadores y sus familias. “Que el poder político deje de apoyar a estos empresarios vaciadores; restitución de la fábrica a quienes queremos trabajar; aprobación de la ley de expropiación”. sintetizan sus anhelos los trabajadores de la Cooperativa, que continúan su pelea por trabajo.
Las fábricas recuperadas y puestas a producir por sus trabajadores, se multiplicaron ante la crisis económica global, cuyos alcances en nuestro país está tan lejos de ser catastrófico como de ser tan inofensiva como sostiene el oficialismo. Sin embargo, el fenómeno reconoce sus orígenes casi una década atrás. Cinco años de crecimiento económico a tasas asiáticas no fueron momento propicio para avanzar en políticas integrales en este aspecto. Las cooperativas, en general, dieron muestras de poder producir, el embudo es donde colocar los productos. El supuesto cooperativismo ahora ventilado, no reconoce antecedentes en aquellos que lo promulgan. No hubo medidas tales, pero si reclamos, como la implementación de redes de comercialización. El devenir de estos emprendimientos forma parte de la mera voluntad y hasta la buena suerte de los trabajadores. El estado no generó condiciones mejores.
Las leyes de expropiación, cuyo trámite es siempre lento y vidrioso, repleto de idas y vueltas, neutralizaban la posibilidad del desalojo, pero aún está lejos de favorecer en un todo la viabilidad de las recuperadas. Fue el mimso Gurzi quien impulsó a nivel bonaerense la reforma a la Ley tras lo cual las cooperativas deben abonar los costos del inmueble fijados por el estado. El regreso de Ballini, es el triunfo de los
Don Carlos de las publicidades oficiales contra el empleo en negro. Donde no se dan pasos de avance contra las prácticas empresarias inescrupulosas, donde no se potencia la autoorganización de los trabajadores, donde los jugadores del PJ priorizan su disputa interna por sobre todo, la destrucción de los puestos de trabajo es legalizada y promovida. Así también avanza la derecha.
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Cooperativa Textil Quilmes
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