23/06/2009FALTA POCO
Elecciones 2009: en días finaliza la campaña más insoportable de los últimos años
Especial Elecciones 2009 - El conteo de los votos posterior a los comicios del próximo domingo indicará hasta donde llega la sensación de un corrimiento general hacia propuestas de derecha de amplios sectores de la sociedad. Ocurrirá entre opciones de poder que, más allá de los matices existentes no representan en sí mismas a los intereses de los sectores populares. En paralelo, la presentación de algunas expresiones de la llamada “centroizquierda” salen a la cancha con múltiples contradicciones y complejidades, sin expresar aún una alternativa política contrahegemónica sólida.
Quienes miden dicen que el oficialismo ganará las elecciones, a pesar de lo cual su fuerza posterior será más débil y que la derecha del PRO y sectores del PJ y, en menor medida, el llamado “panradicalismo” se habrán fortalecido. El kirchnerismo deberá entonces negociar con quienes hoy propugnan el regreso al neoliberalismo. Esta situación no es novedosa, sino más bien todo lo contrario: supone la cristalización de las dificultades crónicas que posee el amplio campo de la izquierda para esbozar una alternativa política independiente de las estructuras clásicas, en tiempos en los cuales se abren posibilidades concretas de introducir críticas o iniciativas que cuestionen la matriz, ya no distributiva, sino productiva de un sistema que se muestra inoperante para resolver, incluso en los países centrales, las enormes asimetrías por él generadas.
Aunque cueste advertirlo, entre la bruma de acusaciones que olvidará y jugarretas electoraleras, el oficialismo se presenta en estos comicios como lo posible y es apoyado por un heterogéneo conjunto. A un lado la intelectualidad, que surte con exactos discursos a un espacio político cada vez más vidrioso y de alianzas transitorias, sostenido terrenalmente por otro en la figura de algunos gobernadores, bastantes más intendentes del conurbano y la cúpula empresaria de la CGT. Oculto y fuera de debate, el intocado núcleo duro de su modelo de acumulación: el saqueo agro minero exportador, con la soja de Monsanto; las tajos a cielo abierto de la Barrick Gold y Repsol YPF representando al elenco de ganadores, al que se suman las subsidiadas empresas trasnacionales y de la inexistente "burguesía nacional".
La oposición por derecha, que se rearticuló en torno al conflicto por las retenciones móviles y la Mesa de Enlace, intenta madurar en las urnas una renovación de los postulados neoliberales más duros. Marcadas las diferencias en medio de un cambio de etapa, entre Daniel Scioli y Francisco de Narváez; entre José Luis Gioja y Mauricio Macri; entre Juan José Álvarez y Aníbal Fernández; entre Alfredo Atanasof y Eduardo Camaño no es posible sostener la existencia de dos modelos antagónicos, sino dos versiones matizadas, con mayor o menor nivel de disposición posterior a la confluencia para garantizar la recomposición de las estructuras políticas tradicionales y la gobernabilidad para los sectores concentrados de la economía.
Esquizofrenia mística, gorila y derechista aporta Elisa Carrió, que asentada en la estructura nacional de la UCR con los socialistas como aliados es otra de las variantes más taquilleras. La mujer de fucsia, que no duda en confesar su predisposición para defender a “los grandes grupos económicos” de la mano del banquero de la JP Morgan, Alfonso Prat Gay, y compara a quienes cobran planes sociales con los esclavos de 1813, lejos está de representar una salida que mejore la vida del pueblo trabajador. Pero la disputa agraria, acomodó y desacomodó los tantos en muchos aspectos: parte de la izquierda local tomó partido por el bando de la Sociedad Rural - histórica espalda y cabeza de los proyectos más reaccionarios y genocidas en nuestro país- y el complejo sojero, que luchaba solo por retener lo máximo de sus ya abultadas ganancias, convirtiéndose en furgón de cola de proyectos antipopulares. Ahí están sus armados electorales lamentables.
Por otro lado, agrupamientos de la izquierda tradicional (PO, PTS, MAS) que expresaron su equidistancia del gobierno y las patronales agrarias, vuelven, ya en campaña, a presentar sus clásicas propuestas. La participación y fragmentación electoral de estos partidos evidencia la incapacidad política para llegar a acuerdos mínimos de conjunto. En este sentido, el promover la abstención o la no participación electoral de las organizaciones populares hoy por hoy, no se sostiene sobre definiciones principistas que rechazan de lleno la instancia electoral; sino más bien es fruto de la caracterización que prevé que en la actual correlación de fuerzas en el escenario nacional, no es una opción popular la que tiene posibilidades de capitalizar o referenciar una alternativa política contrahegemónica. De esta manera se desprende que una alternativa con estas características, no puede ser construida sino por acuerdos sostenidos y no disputas entre figuras en función del orden en las listas.
A pesar de las limitaciones mencionadas, y en sintonía con el carácter plebiscitario adjudicado a estas elecciones tanto por el oficialismo como por la oposición, es esperable que la concurrencia a las urnas y la elección positiva de candidatos sea de un número superior a otras parlamentarias. Marcada la cancha electoral, en la cual suelen triunfar las expresiones que aseguran gobernabilidad a los grandes grupos económicos, aspecto que no se modificó siquiera tras la pueblada de 2001, hacemos un breve panorama del arribo a las urnas de algunas expresiones hacia la izquierda del espectro. Centrándonos en aquellas de ese conjunto que - aún atravesadas por las contradicciones y complejidades de armados electorales y no ajenas a la fragmentación general de las fuerzas populares-, despiertan a grandes rasgos mayor interés en el votante.