20/05/200933 AÑOS DE IMPUNIDAD, 32 MESES SIN JULIO LÓPEZ
“La justicia sigue de feria”

32 meses de la desaparición forzada de Jorge Julio López, HIJOS La Plata y el espacio cultural Arte al Ataque organizaron una jornada cultural en las puertas de los Tribunales Federales de La Plata, bajo la consigna “La justicia K sigue de feria”.Luego se realizó una nueva marcha de la Multisectorial.
Jorge Julio López fue desaparecido el 18 de septiembre del 2006, poco después de declarar como testigo en el marco del juicio oral contra Miguel Osvaldo Etchecolatz, quien fuera Director de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires durante la dictadura y mano derecha de Ramón Camps. En esa sentencia, por primera vez, la justicia reconoció que los delitos de lesa humanidad perpetrados por Etchecolatz fueron cometidos “en el marco de un genocidio”. El testimonio del albañil de 77 años fue clave para la condena efectiva del represor, quien lo había torturado personalmente en el centro clandestino de la Comisaría 5º de La Plata, uno de los campos de concentración en los que López estuvo en cautiverio.
Desde su segundo secuestro, ocurrido el día en que Jorge Julio López iba a asistir a los alegatos de ese juicio, cada 18 todos los meses, organizaciones de derechos humanos, estudiantiles, culturales y políticas reclaman por su aparición con vida y por el juicio y castigo a los responsables de su desaparición.
Ayer, a partir de las 12 horas, fue convocada la jornada cultural “La justicia K sigue de feria, la gran kermesse”. Desde temprano se pudieron observar actividades recreativas, con diversas consignas, aludiendo a la lentitud de la justicia para efectivizar las causas por los delitos de lesa humanidad perpetrados durante la última dictadura. En paralelo, actuaron grupos musicales de diversos géneros: Contraviento, Vatangueando, Mansa Locura, Variete Catalunya y Flower Power, que acompañaron la jornada con música y alegría.
A lo largo del día, una radio abierta informaba sobre los expedientes vinculados a la dictadura que desde hace años juntan polvo en el edificio de Tribunales. Entre ellos se nombraron las causas sobre los centros clandestinos de detención “La Cacha”, Arana, 1 y 60 (Infantería), la Brigada de Investigaciones de La Plata y las Comisarías 1º, 5º y 8º de esta ciudad. Al virtual cajoneo de esos expedientes (algunos, como el de la Comisaría 5º de La Plata, en condiciones de ser elevados a juicio oral), se suma la causa López, prácticamente paralizada: a dos años y medio de la desaparición del testigo, no figura en ella un solo imputado, no se consideran las medidas propuestas por los querellantes y no ha surgido ningún resultado concreto sobre el destino sufrido por Jorge Julio López.
Hacia el final de la tarde se realizó la movilización convocada por la Multisectorial La Plata, Berisso y Ensenada, que finalizó con la lectura del documento a cargo de los sobrevivientes Nilda Eloy y Carlos Zaidman, esta vez no en la Casa de Gobierno, como se realiza todos los meses, sino en 8 entre 50 y 51. Es allí donde se encuentran los juzgados federales nº 1 y nº 3: el primero, a cargo del juez Humberto Manuel Blanco, quien desde hace poco tiene en sus manos el expediente sobre la desaparición de López, después de que el titular del Juzgado Federal nº 3, Arnaldo Corazza, se excusara de seguir actuando. Gracias a ese conflicto de competencia, no se realizó una sola medida investigativa en los últimos tres meses.
En el mismo edificio funciona la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, ante quien el colectivo de organizaciones Justicia Ya en La Plata solicitó a comienzos de este año que la causa permanezca a cargo de la Secretaría Especial del Juzgado Federal nº 3, dedicada exclusivamente a causas en las que se investiga el terrorismo de Estado. Hace pocos días, la Sala I de la Cámara, presidida por el juez Alberto Ramón Durán —que ya fue recusado por Justicia Ya en La Plata por sus estrechos vínculos con la Policía—, determinó que la causa quedara fuera de la órbita de esa Secretaría. El destino de la investigación queda ahora en poder de Blanco, un juez que no sólo admite no conocer ni manejar el caso, sino que tiene en sus manos gran parte de las causas por delitos de lesa humanidad que hoy se denuncia como paralizadas.