14/05/2009MURIÓ EL BRASILEÑO AUGUSTO BOAL
Duelo en el teatro Latinoamericano

El teatro del mundo sufrió una gran pérdida: falleció el creador del “teatro del oprimido”, Augusto Boal. Para el dramaturgo, director de teatro, escritor y actor, de origen brasileño las circunstancias políticas de América latina lo hicieron ser parte del mundo.
Augusto Boal delineó los principios y métodos del Teatro del Oprimido (TO) a partir de una experiencia escénica que tuvo con campesinos peruanos, en el marco de una campaña de alfabetización inspirada en la metodología de Paulo Freire. Dicha metodología no apuntaba sólo a enseñar a leer y a escribir, sino a que los alumnos logren una comprensión crítica de la realidad social, política y económica que les tocaba vivir, aprendiendo a descifrar, intervenir y transformar su entorno.
“¿Por qué tenemos que seguir la estética determinada por la clase dominante?” fue a partir de esa pregunta que llegó a la afirmación de que la única manera de realizar un teatro auténticamente político es transformando las convenciones que dirigen la representación escénica. Entonces, decidió romper con la clásica separación entre actores y espectadores, situación que claramente delimita quiénes son los que tienen el privilegio de la palabra, la acción y la atención. Mientras el resto debe optar por el silencio, la quietud y la oscuridad. La propuesta de Boal implica una ruptura en este reparto de roles, permitiendo que los espectadores sean espect - actores o espect - actrices, es decir, que participen activamente de la representación.
Las dictaduras lo fueron corriendo, de Brasil vino a la Argentina donde conoció a su esposa, y en marzo de 1976 debió partir nuevamente. Desde allí se trasladó a Portugal, tan sólo por dos años. Luego, invitado por la Sorbonne para dar clases de Teatro del Oprimido, se radicó en Paris. Su vida en el exilio fue hasta 1986, tiempo en el que jamás dejó de trabajar sobre el teatro del oprimido adaptándose a la coyuntura social de cada país en el que estuvo.
El TO no se quedó sólo en los ámbitos teatrales, sino que fue llevado por Boal a la esfera política en la década del ‘90, donde fue concejal de la ciudad de Río de Janeiro. Su propuesta era trabajar teatralmente los problemas vividos por el ciudadano común y discutir las leyes en las calles. Así fue, cuando inició el proyecto ‘Teatro Legislativo’, transformando al elector en legislador.
En su interpretación sobre el teatro articulado a una potencial transformación de la cotidianeidad de la vida, supo decir como, “todo ser humano usa en su vida cotidiana el mismo lenguaje que los actores usan sobre el escenario. Si bien no existe receta para dejar de estar oprimido, el objetivo es ensayar en escena para transformar la realidad fuera de ella”.
En marzo de este año, recibió el reconocimiento de "Embajador Mundial del Teatro" de la UNESCO. En el momento de su muerte se encontraba desarrollando un proyecto teatral con el apoyo del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, que pretendía llevar a cabo en una quincena de estados de su país. El 2 de mayo de 2009, Augusto Boal falleció en Río de Janeiro a los 78 años, a causa de una insuficiencia respiratoria.