04/05/2009ROSARIO: ACTO UNITARIO FRENTE A MAHLE
Solidaridad entre las luchas populares para que la crisis no la paguen los de abajo
Envío especial, Día del Trabajador/a.- Más de 5.000 personas se acercaron hasta las puertas de Mahle para participar del que fuera sin dudas el acto del 1ro de mayo más masivo de los últimos años. Esto con el objetivo de expresar solidaridad con los trabajadores de la autopartista alemana, quienes tomaron la planta ante la decisión empresarial de cerrar la filial rosarina y despedir a sus más de 500 empleados. Este multitudinario acto dio cuenta por un lado del alto impacto de la crisis económica en el eje industrial Gran Rosario- Villa Constitución- San Nicolás y sus primeras expresiones de conflictividad laboral; así como también de la consolidación de un camino unitario frente a la misma, cimentado en la voluntad de coordinación de las principales conducciones clasistas del movimiento sindical y popular de la región.
Desde las primeras horas de la mañana fueron llegando a las puertas de la fábrica, situada en la zona sudoeste de la ciudad, los trabajadores de la empresa acompañados por sus familias y vecinos del barrio. Luego fue el turno de las organizaciones sindicales, territoriales, estudiantiles y políticas, quienes fueron ubicándose para participar del acto. "Esta es una pelea larga, no aflojemos, aguantemos hasta el final", con esas palabras uno de los delegados de la comisión interna sintetizaba la expresa voluntad de todos los presentes, en un acto centralmente signado por la emoción y la solidaridad ante la difícil situación que atraviesan los trabajadores.
Si bien el cierre de Mahle, por su magnitud, evidenció las dimensiones del impacto de la crisis internacional en una región basada en la producción agroindustrial y volcada al mercado externo, como es el sur de la provincia de Santa Fe; no es su primer síntoma.
En efecto, desde fines del 2008, se han venido produciendo numerosos y duros conflictos en la región como resultado de la cada vez más virulenta negativa empresarial a resignar una parte de sus altos márgenes de rentabilidad (millonarias ganancias en el quinquenio 2003- 2008) frente a los cambios producidos en el contexto económico internacional. En este sentido, se destaca el conflicto en la planta de General Motors en la localidad de Alvear, con 435 despidos reconvertidos en suspensiones con disminución salarial tras el controvertido acuerdo firmado por el sindicato SMATA- CGT luego de 76 días de conflicto; así como el desarrollado en la fábrica de Paraná Metal de la ciudad de Villa Constitución, donde la empresa intentó imponer el cierre de la planta por un mes con suspensiones sin goce de sueldo y tras una férrea resistencia de los trabajadores se salió del conflicto con un régimen que sin embargo incluyó congelamiento de salarios y suspensiones rotativas.
A esto se agrega una coherente política patronal (con la complicidad activa de las burocracias sindicales) de persecución e intento de desarticulación de toda forma de organización por la base de los trabajadores que los deje en mejores condiciones para resistir estas medidas. Este es el caso del conflicto en la representación gremial de los trabajadores de la industria láctea de Rosario, con el intento de intervención de la seccional local combativa de ATILRA por parte de la dirigencia nacional del sindicato aliada a las empresas del sector, y que llegó a incluir ataques con “patotas” a los delegados locales. También el de la fábrica de ruedas EB de la localidad de Fighiera donde, si bien no se logró la reincorporación de cuatro delegados despedidos por la empresa (que se encuentra en trámite judicial), se puede valorar como importante victoria parcial el haber obtenido el reconocimiento del derecho a elegir representantes, y la garantía por parte de la empresa de que no se despedirá a nadie por los próximos 365 días.
En este difícil escenario de confrontación defensiva con las patronales, en el que los trabajadores intentan no ser quienes paguen los primeros efectos de la crisis, sigue siendo para destacar la capacidad de los trabajadores de la industria aceitera para conseguir no solo sostener condiciones laborales y valores reales del salario sino también sobrepasar los límites de los acuerdos alcanzados por su propia dirigencia a nivel nacional con las principales empresas del ramo y el gobierno nacional. Cabe remarcar entonces la conquista alcanzada la semana pasada por la seccional Rosario de este sindicato, de un 25% de aumento para los trabajadores de la planta de “Patito” (Molinos Río de la Plata).
Es así que el masivo y unitario acto del 1ero de Mayo en las puertas de Mahle, no puede entenderse sin este basamento de creciente conflictividad laboral en las principales ramas industriales de la región.
Pero tampoco sin recuperar el camino desarrollado por las principales conducciones clasistas del movimiento sindical y popular de la región, que vienen impulsando espacios de coordinación obrera y multisectorial y acciones unitarias frente acontecimientos claves como los 24 de marzo o la llegada de Bush en el 2005. A lo que se suma un camino más reciente de confluencia clasista, antiburocrática y autónoma de trabajadores, expresado en ya dos encuentros de delegados del cordón industrial (el segundo de ellos en ocasión del 35 aniversario del “Villazo”) y en una importante expresión local de la última Jornada Nacional de Lucha impulsada por CTA.