24/03/2009AL PRO LE CUESTA GESTIONAR LO BÁSICO
Escuela 9: con la lucha de los padres pudieron comenzar las clases

Mientras el conflicto entre los docentes y el gobierno porteño se mantiene sin resolución (mañana habría un nuevo paro de Ademys, con un escrache a la casa de Gabriela Michetti), Macri dice que "es un crimen hacer que los niños pierdan clase". Sin embargo, varias escuelas porteñas no iniciarion el ciclo lectivo normalmente por problemas edilicios o de obras a medio hacer.
Este es el caso de la escuela Nº9 de Capital, en donde el uso del colegio durante el verano para las colonia demoró la obra edilicia y los chicos estuvieron más de una semana sin comenzar las clases. La iniciativa de los padres, que incluyó cortes de calles y presión a los responsables -el gobierno encabezado por Mauricio Macri - dio sus frutos.
Transcribimos a continuación un relato elaborado por Paola, cuyos hijos estudian en la mencionada escuela:
"La primera semana de marzo comenzaron las clases, pero en la escuela nº 9 “Florentino Ameghino” de Av. La Plata al 600 -así como en varias otras escuelas de la Capital Federal- no ocurrió lo mismo. El día martes, al llevar a nuestros hijos a la escuela, nos encontramos con que la directora informaba que “las clases estaban suspendidas por problemas de infraestructura”.
Traducido al castellano y según lo que alcanzamos a ver, esto significaba una escuela totalmente desmantelada, con los cables eléctricos y cañerías al aire, escombros y basura por todos lados y -viendo los pocos trabajadores de la construcción que había en su interior- ninguna posibilidad de que nuestros hijos pudieran comenzar las clases antes de uno o dos meses.
Mientras los directivos del establecimiento minimizaban la situación “invitándonos” a que nos retiremos y volvamos el jueves en busca de novedades, cosa que hicieron muchos padres que tomaron a sus hijos y se retiraron protestando bajito, otros – unos pocos ese primer día - nos quedamos a exigir a la directora una solución inmediata. Concientes de que si nos íbamos nuestros hijos comenzarían las clases quien sabe cuando, nos plantamos con firmeza y comenzamos a llamar a algunos medios.
Comienzan entonces a llegar a la escuela diferentes funcionarios que no aportaron ninguna solución e intentaban maniobras para alejarnos de la escuela, como fue la propuesta de dispersar a los chicos en diferentes colegios de la zona, cosa a la que nos negamos rotundamente.
No sólo nos negamos a irnos sin soluciones sino que mediante cadenas telefónicas y a través de los mismos chicos, más padres se fueron enterando de lo que sucedía y se fueron sumando, con lo que al segundo día ya no éramos tan pocos y fuimos muchos más al tercero.
Para ese entonces todos los medios estaban difundiendo la noticia y ya no solo circulaban funcionarios del Pro sino también de la oposición. Y el colegio estaba poblado de padres, alumnos, funcionarios, plomeros, electricistas, arquitectos y trabajadores de la construcción.
Lamentablemente tenemos que señalar la ausencia de los docentes de la escuela que, si bien pararon por salarios y en defensa de la educación, cosa imprescindible por lo que nuestra propia escuela demuestra, se perdieron una gran oportunidad de unir esfuerzos de todos y debilitaron el apoyo a su propia lucha, como expresaban con el correr de los días los comentarios de los padres defraudados.
Mientras se multiplicaba el número de padres comenzamos a decidir en asambleas las medidas a tomar, donde se daba una participación muy fluida y discusiones que iban mas allá del problema edilicio para entrar en temas como el comedor o en qué gastaba el gobierno el presupuesto en vez de dedicarlo a la educación o la salud, entre otros. Y como nadie creía que las obras fueran a terminar para el lunes- como ya nos prometían para ese entonces- se proponen el corte de calle para el día viernes y la posterior toma si no hay avances en la obra.
Ese día llegamos y nos encontramos con la escuela cerrada para evitar que entremos por temor a la toma. Pero los padres, que ese día fuimos con los chicos con sus guardapolvos, telas, aerosoles y cartulinas, comenzamos el corte de la Av. La Plata enarbolando una bandera que los chicos hicieron por la escuela y por su derecho a estudiar. El corte duró una hora, con cantos, aplausos y elementos para hacer mucho ruido. Muchos de los autos que pasaban nos acompañaron con sus bocinas en señal de adhesión y cerramos el corte con un gran aplauso para todos los padres presentes y principalmente para los chicos que tuvieron un despliegue de creatividad y energía impresionante.
Mientras no paraban de llegar camiones con materiales y trabajadores que en varios turnos y durante las 24 hs se dedicaban a poner en condiciones la escuela, nos informaron entonces que al día siguiente, sábado, estaría la escuela ya en condiciones para comenzar las clases el lunes. Resolvimos entonces presentarnos a las 18 hs del sábado en la escuela para hacer una recorrida por ella y verificar que sea cierto. Alrededor de 50 padres así lo hicimos y, a pesar de que no querían dejarnos entrar, fue tal la presión que tuvieron que acceder a que entrara una comisión de 7 padres que recorrimos toda la escuela y verificamos que faltaban solo detalles de terminación.
Los arreglos son provisorios, la obra definitiva debería comenzar en aproximadamente 90 días, con lo cual ganamos una batalla aunque aún no la guerra. Un saldo importante que dejaron estos días es la decisión de muchos padres que quedamos en juntarnos próximamente para seguir charlando qué escuela queremos y en qué condiciones. Porque lo que circulaba de boca en boca es que si no nos hubiésemos juntado y no hubiésemos hecho semejante quilombo, la escuela hasta dentro de dos meses no abría sus puertas. Con lo que verificamos que no podemos esperar nada del gobierno y que, cuando nos juntamos y exigimos con firmeza y decisión, sin esperar nada desde arriba, podemos ganar.
Paola
Madre de una alumna de la escuela