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09/03/2009
5 - ACERCA DEL NUEVO SINDICATO DE SUBTES Y PREMETRO
Notas sobre el subsuelo de La Prole sublevada


Boletín quincenal Nº104 - Por Mariano Pacheco (*) - “Hágame el favor, señora…”, dice Nicolás, mientras se seca su frente con un pañuelo. Debe hacer unos 45 grados ahí abajo. Según anuncia el TV instalado en hall, 35; de sensación térmica 40. –“Ya le expliqué que eso lo tiene que reclamar en otro lado, señora, ¿qué quiere que le haga?”. –“No seas maleducado, pibe”, grita un tipo desde atrás de la fila...


“Parada Carlos Gardel, es la estación del abasto, Sergio trabaja en el bar en la estación del abasto, piensa siempre más y más, será por el aburrimiento. Subte línea b y yo me alejo más del cielo, ahí escucho el tren, ahí escucho el tren, estoy en el subsuelo, estoy en el subsuelo”.

Luca Prodan, en Mañana en el abasto.

“A los que afirman que los trabajadores deben permanecer indiferentes al destino del país y pretenden que nos ocupemos solamente de problemas sindicales, les respondemos con las palabras de un inolvidable compañero, Amado Olmos, quien días antes de morir, desentrañó para siempre esa farsa: El obrero no quiere la solución por arriba, porque hace doce años que la sufre y no sirve. El trabajador quiere el sindicalismo integral, que se proyecte hacia el control del poder, que asegura en función de tal el bienestar del pueblo todo. Lo otro es el sindicalismo amarillo, imperialista, que quiere que nos ocupemos solamente de los convenios y las colonias de vacaciones”.

CGT de los Argentinos, en Mensaje a los trabajadores y el pueblo - Programa del 1º de Mayo de 1968


I
-“Hágame el favor, señora…”, dice Nicolás, mientras se seca su frente con un pañuelo. Debe hacer unos 45 grados ahí abajo. Según anuncia el TV instalado en hall, 35; de sensación térmica 40. –“Ya le expliqué que eso lo tiene que reclamar en otro lado, señora, ¿qué quiere que le haga?”. –“No seas maleducado, pibe”, grita un tipo desde atrás de la fila. A los 40, 45 grados de temperatura se le suma ahora el calor del amontonamiento, de la calentura. Mateo corta un boleto y sigue atendiendo. Orlando le dice que no les de bola, que le haga caso a él, que ya tiene varios años ahí, que no vale la pena. -“Te amargas el día y no cambia nada”, dice. Adentro, en la boletería –que tendría que hacer unos 23 grados si el aire acondicionado funcionara- el aire caliente de los ventiladores se mezcla con los malos aires del ambiente, con la bronca y el encierro en un lugar de pocos metros cuadrados, pero por sobre todo, con la repetición diaria de ese tipo de escenas, que hacen que las gotas de transpiración corran también por la cara de los muchachos que atienden detrás del vidrio. – “Retírese, señora”, insiste Nicolás, “¿no ve la fila que se arma?”. – “Por qué no te vas a la mierda, pelado botón”, grita otro tipo desde atrás. Nicolás está cansado, podrido. Nunca entiende por qué tanta insistencia con letra b. Trabaja en la línea B; las puteadas siempre empiezan así: boludo, botón… vigilante. Sea V o B, siempre lo mismo. Nunca –y no sabe por qué- después del pelado viene un pelotudo, alcahuete o polizón. Ahora está por salirse de sus casillas. Nadie entiende que su función, su trabajo es –como lo dice su nombre- el de “asistente de pasajeros”. No, para todo el mundo él es, o bien el que está al pedo al lado del molinete, o bien el de seguridad. Cuando Orlando se enoja suele salirse de las casillas. –“Andáte a la mierda, viejo pelotudo”. –“Salí afuera, forro, si sos tan cocorito”. –“Si salgo te pongo…”. –“Y después hacen paro, encima de que ganan un montón de guita”. –“Y vos que haces para ganar más en tu trabajo, forro, ¿o querés que seamos todos unos pobres infelices?”. –“Andá a la concha de tu madre…”

La falta sistemática de monedas en las boleterías para dar el vuelto a los pasajeros, la falta de mantenimiento de los coches y las instalaciones –o bien la incorporación de nuevos elementos que luego funcionan mal, como el sistema de señalización de la línea A- el inadecuado sistema de ventilación y audio, son algunos de los tantos problemas cotidianos que provocan un servicio pésimo del subterráneo. Por no hablar del Premetro, que cada dos por tres se interrumpe. En determinadas oportunidades, la bronca estalla. Por desgracia, esa bronca se vuelca contra los trabajadores y la respuesta de éstos se canaliza en comenzar a odiar, cada día un poco más, a los usuarios. Ahí, justamente ahí, es donde se produce un desacople, un malentendido, un desajuste en la relación entre trabajadores y usuarios (y donde la empresa Metrovías saca uno de sus principales beneficios. Ideológicos, claro, pero también materiales. Porque no sólo ganan una cantidad extraordinaria de dinero diario –por el valor de los pasajes, por los “subsidios” que el Estado le otorga- sino que además no sufre “daños” en su infraestructura -como ha sucedido en reiteradas oportunidades con los trenes que van desde Capital al sur o el oeste del Conurbano, y que también prestan pésimos servicio de manera permanente). Porque la mayoría de los usuarios son también trabajadores. Ellos y sus familias. Y la mayoría de los trabajadores de Metrovías, son también usuarios.

II
La posibilidad de conformar una nueva Asociación Gremial impone nuevos desafíos. Lejos de la burocracia de la UTA, de la patronal y del gobierno, el Cuerpo de Delegados se erigió como una importante referencia para el conjunto de los trabajadores del país. Porque desde hace ya varios años vienen librando batallas que, cada tanto, salen a luz pública, demostrando que con la unidad, la lucha y la organización desde las bases, es posible desequilibrar la balanza y obtener conquistas importantes.

Esta historia de luchas y conquistas ya lleva más de una década. Desde 1996 –cuando comenzaron a organizarse clandestinamente- hasta hoy, no hubo un año, prácticamente, en que los trabajadores del subte no libraran una batalla en defensa de sus derechos. En 1997 se realizaron los primeros paros contra los despidos y en reclamo por la insalubridad. En 1999 se libraron luchas contra los despidos. En el año 2000, este proceso se expresa en el Cuerpo de Delegados: 12, de los 21 miembros, ya no responden a la UTA. En 2001, ante el intento de eliminar el puesto de guarda, se realizan paros en todas las líneas y la mayoría de los talleres. La empresa, luego de 3 meses de conflicto, finalmente retrocede. En 2002 comienza a instalarse la lucha contra la insalubridad: se marcha a la Legislatura porteña, hay represión y paros contra la represión. En 2003 se conquistan las 6 hs de trabajo, por insalubridad, aunque quedan excluidos del convenio los boleteros. También se producen nuevas medidas de fuerza, esta vez contra los acuerdos salariales firmados por UTA. En 2004, luego de una serie de paros (por las 6 hs para los boleteros, contra las máquinas expendedoras de boletos que intenta imponer la empresa y contra los acuerdos UTA-Metrovías) se obtienen nuevas conquistas. En 2005 se logra que los trabajadores de TAYM -empresa tercerizada de limpieza- pase al nuevo convenio: 6 horas, mejores salarios y condiciones laborales. Ante el 19% que la burocracia, el gobierno y la empresa intentan imponer en las paritarias, se realizan nuevos paros que conquistan un 44% de aumento. En 2006, otra vez al paro. Esta vez, con piquetes en las vías en Plaza Miserere, logrando el pase de las tercerizadas a convenio. En 2007 se realiza la campaña de denuncia por los malos servicios de la empresa (“no queremos un Crogmañón bajo tierra”), y la falta de inversión. En 2008 la situación con UTA llega a su punto de enfrentamiento más alto. El 12 de mayo, el sindicato promueve unas elecciones fraudulentas con auxiliares y peones de limpieza. Se realizan paros en señal de protesta. El 12 de diciembre, nuevamente paro: esta vez contra otro intento de fraude electoral. El ausentismo ante las elecciones convocadas por UTA es mayoritario

En estos años, los trabajadores de Metrovías han realizando, también, “paros solidarios”, como lo hicieron en 2005 en apoyo a LAFSA o en rechazo por la presencia en el país del presidente de los Estados Unidos, Georges W. Bush. “Si el viene yo paro”, fue una de las consignas con las que se repudió la presencia de uno de los principales genocidas del mundo en la actualidad.

En el plano político-cultural, el Cuerpo de Delegados fundó una Editorial, que viene publicando una serie de libros en los últimos tres años: en 2006, Cuando el terror no paraliza (1974/1982), una recopilación de entrevistas y diarios de época realizada por Manuel Compañez y Francisco Ledesma, a través de las cueles se narra la historia de aquellos trabajadores del subte que sufrieron en carne propia las mas terribles formas de represión implementadas por el Terrorismo de Estado; en 2007, Los trabajadores del subte protagonistas de cambios. Una aproximación sobre la situación laboral de las mujeres en el subterráneo de Buenos Aires (1981-2004), de Claudia Roxana Salud, que se propone analizar los cambios en las relaciones sociales entre varones y mujeres al interior del trabajo cotidiano; en 2008, Un fantasma recorre el subte, una crónica de la lucha de los trabajadores de Metrovías, de Virginia Bouvet, que relata el proceso que va desde la privatización, en 1994, hasta el ingreso de Taym al convenio en el año 2005.

También ha promovido la difusión de películas y de manera permanente informan sobre sus actividades, ideas y propuestas a través de la ya legendaria página web www.metrodelegados.com, desde la cual contagian su entusiasmo.


III

Febrero de 2009: en el marco de la “Campaña Nacional e Internacional de Apoyo a la Creación de un Nuevo Sindicato” se realiza, del jueves 5 al jueves 12, un Plebiscito de consulta para desafiarse de UTA y crear un nuevo sindicato. La participación masiva de los trabajadores en las seis líneas del subterráneo no da lugar a dudas. A pesar de la agresión que sufrieron, por parte de una patota de UTA, durante el primer día de la jornada desarrollada en la línea D (que dejó como saldo un trabajador hospitalizado con fractura múltiple de brazo), los resultados arrojan una arrolladora mayoría a favor de SI por el nuevo sindicato. Teniendo en cuenta que por la fecha del año el 20 % de la planta estaba de vacaciones, de un padrón general de 2947 empleados, votaron 1796. Por el SI lo hicieron 1774; 18 por el NO y 4 impugnados. Es decir, 66,6 por ciento por el Sí, de un 68 por ciento del total del padrón.

El resultado, que carece de valor legal, gráfica la intención política de manera contundente: dos de cada tres trabajadores se pronunció por la desvinculación gremial de la UTA. Una victoria del conjunto de los trabajadores, encabezada por los integrantes de un Cuerpo de Delegados legalmente destituido, aunque legítimamente en funcionamiento permanente.

La batalla de discursos tampoco estuvo ausente en estas jornadas. El ministro de Trabajo de La Nación, Carlos Tomada, aseguró que no iba a ser posible la fundación de nuevo sindicato. Moyano sonrió. Los del Cuerpo de Delegados respondieron empapelando todo el subterráneo con la consigna: Los trabajadores tenemos la Decisión Tomada: Asociación Gremial de Trabajadores del subte y premetro.

El proyecto de sindicato propio ya había sido presentado por el Cuerpo de Delegados ante las autoridades del ministerio de Trabajo de La Nación en agosto de 2008, días antes de que el congreso de UTA pretendiera expulsar a los metrodelegados. Como ya han pasado los 90 días exigidos por la ley para el reconocimiento oficial (Art.22-Ley de Asociaciones Sindicales), los trabajadores de Metrovías han tomado la decisión de desafilarse masivamente de UTA y afiliarse al nuevo sindicato. –“Si el ministerio está en falta, no hay por qué esperar”, repite Orlando una y otra vez a todo compañero que se cruza, mientras les entrega la ficha de afiliación. Porque como alguna vez planteó con claridad la combativa CGT de los Argentinos: “El movimiento obrero no es un edificio ni cien edificios; no es una personería ni cien personerías; no es un sello de goma ni es un comité; no es una comisión delegada ni es un secretariado. El movimiento obrero es la voluntad organizada del pueblo y como tal no se puede clausurar ni intervenir”.

IV

Tal vez las palabras que morfeo dedica a Neo, en el film Matrix, puedan servirnos como disparador para pensar el proceso actual por el cual atraviesa la iniciativa de un nuevo sindicato en el subte: “Tarde o temprano te darás cuenta que una cosa es conocer el camino y otra recorrerlo”

Cierta pasión por juntarse se está multiplicando bajo los túneles de la ciudad. La reunión como ámbito en el cual debatir, planificar, posicionarse políticamente, pero también el otro tipo de reunión. Tal vez más informal, tras una tediosa jornada laboral. La reunión que permite que boleteros y peones de limpieza, guardas y auxiliares de estación, o maquinistas, encuentren la posibilidad de beber, comer, algunos fumar, muchos reír y, entre todos, conversar. Porque el juntarse fortalece la identidad de los trabajadores como un colectivo con confianza en sí mismo. En el juntarse cada uno descubre que su problema es también el del otro. Se forjan afinidades, camaraderías. Se transmiten experiencias de lucha a los más nuevos, se refrescan las visiones de los más viejos.

En el plebiscito, sin ir más lejos, fueron muchos los que sintieron esa alegría de saberse formando parte de algo más grande. Reafirmando eso de que, cuando se lucha, en general, no se está solo. Estudiantes, organismos de derechos humanos, movimientos sociales y partidos políticos de izquierda se acercaron a manifestar sus solidaridad…

La posibilidad de conformar un nuevo sindicato instala nuevos desafíos. Una alternativa independiente de los trabajadores, anti-burocrática, que desde una perspectiva de independencia clase se proponga fortalecer el accionar desde las bases, no requiere (solamente), una postura ideológica sobre un pliego estatutario. El desafío, más que nada, se presenta a la hora de “recorrer el camino”.

Y como se ha dicho líneas arriba, es este un recorrido que ya lleva varios años. Por eso el ejemplo del subte es importante para el conjunto de los trabajadores. Porque no expresa, simplemente, el movimiento ascendente de una oleada, sino un proceso que se dinamiza en una coyuntura pero que ya viene con varias mareas a cuestas. Un recorrido que ha sabido demostrar que, aun en lugares donde la burocracia es fuerte, se puede iniciar una pela anti-burocrática; que se puede combatir la precarización, la tercerización, la flexibilización laboral (claro que una condición es, al menos, la estabilidad de uno de los sectores). Pero la gran diferencia entre conocer y recorrer el camino se presenta ahora, cuando hay que hacerse cargo de aquello que ya otros mostraron cómo no se debe hacer…

V
“Para que el pueblo, los trabajadores, puedan construir un poder propio, es indispensable no caer en la vieja trampa de creer que suplantando burócratas por dirigentes combativos se soluciona el problema”, dice el viejo Juan, que se entusiasma al ver cómo otra camada de activistas sindicales le da forma a nuevas propuestas que le recuerdan su propia juventud, aquellos tiempos en los cuales las Coordinadoras Inter-fabriles paralizaban el país, a mediados de los 70; cuando la burocracia –con aparato y todo- tenía que comerse ese tipo de sapos.

Fortalecer la autonomía de los trabajadores como clase es un desafío central para un proyecto que aspire a cambiar la sociedad actual. En este sentido, que la dirección política se ejerza desde las asambleas de base es fundamental. Claro que eso no tiene por qué negar las mediaciones necesarias. Pero una cosa es que las funciones de delegación o ejecución de tareas concretas se propongan fomentar la participación masiva y fortalecer las instancias de base, y otra muy distinta es que quieran perpetuar la falta de involucramiento del conjunto para mantenerse en un lugar de representación. Eso es, justamente, lo que promueve la burocracia sindical. Frases del tipo “Deja que yo te lo resuelvo”, o “Decíle al delegado, que para eso está: para solucionarte los problemas” son muy frecuentes en los ámbitos laborales. Cuando no: “si consultamos estamos cagados, los compañeros no entienden”, o “Esto lo resolvemos nosotros, después vemos como se la dibujamos al resto”.

Por todos esos mecanismos es que no basta con tener dirigentes honestos, luchadores. No basta si la labor cotidiana no apunta a fortalecer y extender los niveles de conciencia del conjunto. Cuando la base está fuerte, más allá de las limitaciones legales, o de “representación”, el poder de los trabajadores se hace sentir. El plebiscito realizado por los metro-delegados, por un lado, y las truchi-elecciones convocadas por la UTA, por otro lado, son claros ejemplos de lo que estamos intentando decir. Por lejos, el porcentaje en cada ocasión no da lugar a dudas de cual es la posición de las bases. El desafío, seguramente, sea ahora el de transformar la bronca anti-brocrática en propuesta, y la voluntad electoral en voluntad de participar.

Porque si la burocracia no es un mal natural, como un gen que se trae de nacimiento, por ejemplo, la participación es el anticuerpo fundamental. La vigilancia permanente de las bases como método preventivo. Porque el burócrata –y en eso la historia de nuestro país tiene numerosos ejemplo- muchas veces es alguien que durante mucho tiempo puso “la carne en el asador”, como se suele decir. Un compañero combativo de hoy puede ser tranquilamente un burócrata mañana. Y con esto no estamos poniendo en tela de juicio la integridad de nadie en particular, que se entienda. De hecho, los metro-delegados han sido un ejemplo durante todos estos años (¿Cuántas ofertas habrá recibido cada uno por parte de la patronal?). Claro está que la convicción ideológica en estos casos es fundamental, aunque a veces no basta. Por eso, la importancia del control que las bases puedan ejercer sobre sus compañeros y compañeras.

Porque no es fácil romper con la cultura política dominante que primó en las últimas décadas en nuestro país, tan acostumbrados a delegar en otros que nos tienen. Tanto que, muchas veces, vemos en quien se encarga de cuestiones colectivas a la figura de un boludo, o un garca. Cuesta que entendamos que hay una vocación distinta en el activismo. Porque la política, en las últimas décadas, ha sido más un asunto de beneficio personal que de servicio social. Por eso la apuesta por gestar nuevas herramientas se empecinan tanto en construir un tipo de vínculo que se base en la solidaridad, el compañerismo, la camaradería. Juntarse no para que “nos lleven” sino para participar, no para que “nos den” sino para conquistar.

Promover mandatos rotativos, fragmentar los lugares que generan poder o prestigio personal, pueden ser algunas políticas que posibiliten prevenir la formación de castas burocráticas. Cuentas claras, buenas amistades. Sobre todo en momentos en donde las referencias son tan pocas. Porque convengamos que, en los últimos años, no fueron muchas las experiencias clasistas, anti-burocráticas que se erigieron y pudieron mantenerse en pie.

VI
En tiempos de crisis, como los que atravesamos en la actualidad, es muy probable que estallen conflictos laborales, como sucede ahora con la lucha de los docentes por mayor presupuesto para la educación. O bien que, ante el cierre de lugares de trabajo, se siga el maravilloso ejemplo de la ceramista de Neuquén FASINPAN (Fábrica Sin Patrón), ex Zanón, como ha sucedido con la Cooperativa Textil Quilmes (ex Febatex) y con INDUGRAF en la Ciudad de Buenos Aires.

Está claro que, en los próximos meses, el gobierno, los empresarios, pretenderán que los trabajadores aguantemos, pongamos el lomo, descarguemos la crisis sobre nuestras espaldas. Moyano pateando la pelota para mediados de año con las paritarias es un ejemplo de esto.

En este contexto, al Cuerpo de Delegados del subterráneo, se le presenta en el horizonte una batalla importantísima. Deberán reafirmar el respaldo que la mayoría de los trabajadores les brindó en el plebiscito. Continuar con la lucha por mejores condiciones de vida, como lo vienen haciendo, pero desde un lugar de legitimidad social más amplio. Porque sabemos: hablar desde un sindicato no es lo mismo que hacerlo desde otros lados. Las presiones, de todo tipo, no dejarán de cesar.

Por eso, para terminar, quisiéramos traer nuevamente unas palabras del programa del 68 de la CGT –A. Porque sintetizan, de alguna manera, el espíritu con el que fueron escritas estas líneas:

“Nos pidieron que aguantáramos un invierno: hemos aguantado diez. Nos exigen que racionalicemos: así vamos perdiendo conquistas que obtuvieron nuestros abuelos. Y cuando no hay humillación que nos falte padecer ni injusticia que reste cometerse con nosotros, se nos pide irónicamente que “participemos”… Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”.

En el subterráneo de Buenos Aires este proceso ya está en marcha. Veremos como sigue. Y que el futuro diga.


(*)Boletero del subterráneo y estudiante de Letras en la Universidad de Buenos Aires. Integrante del consejo de redacción de Herramienta, Revista de debate y crítica marxista. Colaborador de los sitios web Prensa De Frente y Portal Darío Vive. Críticas o comentarios: marianopacheco9@hotmail.com.

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