05/03/2009EN TORNO A LA NUEVA LEY DE RADIODIFUSIÓN
Las penas son de nosotros, las telecomunicaciones son ajenas
Por OYR - Hay cosas que son inexplicables. Hay acciones, dichos que a veces tan sólo nos llevan a sentir que somos una y otra vez engañadxs con mentiras y falsas promesas. Y eso es exactamente lo que está haciendo el gobierno de Cristina Fernández de manera reiterada.
Una ley abarca varios aspectos, y la promesa de reforma de la Ley de Radiodifusión no es la excepción. Según el diario “Crítica”, en su edición del Lunes 2 de Marzo, más allá de que sus fuentes en diputados digan que esta vez el proyecto “va en serio”, también postula que este proyecto toma como base los 21 puntos de la Coalición por una Radiodifusión Democrática que involucran y respaldan varias organizaciones sociales y de comunicación como F.A.R.C.O. que en su página oficial y en un comunicado firmado por su Presidente, Daniel Fasarolli celebra ese anuncio. Sí, es importante e imperativo avanzar en la derogación de La ley 22.285 de la dictadura, pero no hay que hacerlo con engaños y mucho menos cuando se tiene el respaldo de organizaciones sociales que han puesto mucho trabajo en informar y dar el debate sobre este tema histórico. Esto es tan nefasto como tener de sub director de programación de Radio Nacional a Enrique Vázquez, un personaje que colaboró en la dictadura.
Como decíamos, una ley abarca varios aspectos, no sólo el marco legal en este caso, sino cuestiones como la capacidad energética y el futuro de las tecnologías aplicadas a los medios que dependen de ella, por dar algunos ejemplos. Durante la Dictadura, este elemento fue importante. La presión de los grandes grupos empresariales que se relacionaban en ese entonces con las Juntas, muchas de ellas de origen alemán, las presiones para la transmisión internacional del Mundial ’78, etcétera, definieron en aquel momento la norma que todavía rige (Pal N) en nuestros televisores, nuestra telefonía, radios, etc. Hoy esto vuelve a reiterarse paro nadie se hace eco. Detrás de la idea de que organizaciones sociales son las que impulsan esta reforma, se esconde el verdadero meollo de la cuestión. Hoy y cada día, son más los medios, los formatos, las plataformas que una Ley de Radiodifusión debe contemplar y legislar de cara al futuro, pero de esto nos hemos olvidado o lo ignoramos. La idea de sacarle pantalla al Grupo Clarin, a Tinelli, a De Narvaez está bien. Pero ¿qué hacemos con el resto de estas nuevas plataformas que ya ocupan y en el que avanzan a pasos agigantados? El dominio se extendió hasta el cable, la televisión satelital, Internet y esto es lo importante.
Desde hace unos años las góndolas de hipermercados y casas de electrodomésticos se vienen llenando de televisores de plasma, LCD de alta definición, DVDs, etc. provenientes de diversos mercados alrededor del mundo, pero ¿comprendemos su funcionamiento y si están hechos de acuerdo a nuestras leyes? Esto es parte del debate y también parte de los lobbies empresariales que están pujando continuamente. Esto es parte de una historia que se repite. Esta tecnología sólo estará en condiciones cuando sea legislada. Mientas tanto son sólo juguetes caros. Desde ahí, desde la góndola se presiona y nosotrxs, individuxs, no nos enteramos. Para más ejemplos, en otra nota de Crítica, esta vez en su versión digital (4) fechada el 30 de Abril del 2.008, da cuenta de una frustrada muestra de la televisión digital por parte del viceministro japonés de Asuntos Internos y Comunicación Hideo Shimizu al ministro Julio De Vido. Vale aclarar que Brasil ya se definió por el sistema japonés, ya que, según estudios hechos, es el sistema que menos recursos energéticos consume de todos los que hay en el mercado.
Lo que pasó en el último viaje de Cristina Fernández a España es notable y un punto de inflexión. Conocidas son de las reuniones que mantuvo con las empresas españolas que más inversiones tienen en nuestro país y una de ellas es Telefónica. De ahí el apuro y el anunció de la pronta llegada de la nueva de la Ley de Radiodifusión. Telefónica es una de las más grandes empresas de telecomunicaciones del mundo y en Europa lleva la delantera. Pretende, entre otras cosas, abarcar parte del negocio de las telecomunicaciones en nuestro país al que hoy, por la legislación no puede acceder. Lo que le pidió en la reunión mantenida en España a la presidenta es poder introducir el negocio de Internet, televisión digital (cable) y telefonía todo en un mismo paquete. Esto es lo que ya está haciendo en Europa y aquí no puede. Todo esto a cambio de la promesa de seguir invirtiendo en la Argentina. Detrás de este pedido, hay otros grupos de medios esperando. Si esto es permitido por la nueva Ley de Radiodifusión, Tinelli es el menor de los problemas.
Esto, aunque a nadie le importe, también es la Ley de Radiodifusión y es parte del debate.
Organización y Resistencia, por una comunicacion alternativa
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LA BATALLA POR LA LEY DE RADIODIFUSIÓN
Gobierno, mercado y convergencia