10/11/20081 - ESPECIAL: BOLETÍN NUMERO 100
100 veces Prensa De Frente

La tradición marca que los números redondos se festejan. Ante la primera centena de boletines quincenales de
Prensa De Frente decidimos volver por un rato la mirada hacia el pasado, reflejando hechos claves en la lucha popular de los últimos 50 años en nuestro país, que expresen síntesis o demarquen un quiebre de etapa de procesos sociales y políticos.
Los revistaremos con el solo objetivo de encontrar en ellos, de reenlazar, rastros posibles para el camino actual hacia el cambio social, hacia una revolución que sacuda las estructuras políticas, económicas y culturales que rigen a nuestra sociedad bajo la hegemonía del capitalismo. Porque creemos que traer al presente experiencias históricas es clave para encontrar el rumbo que haga posible este cambio, celebramos de esta manera 100 quincenas haciendo
Prensa De Frente. Además, el cambio de diseño marca una nueva etapa en la que buscamos ampliar los niveles y herramientas de comunicación: renovación diaria de noticias en portada; un canal de videos y los cables noticiosos de la Agencia Walsh se suman a los envíos quincenales, las publicación de comunicados, gacetillas y anuncios de actividades y las fotogalerías y todo el material acustumbrado.
Convencidos de que el peronismo gana en efectividad cuando es tomado en bloque, sea para denostarlo desde una postura de clase o para amarlo a ciegas, en este boletín repasaremos algunos de sus momentos más reelevantes. A esta altura de las cosas, cuando sus banderas, ya no aquellas más radicalizadas que marcaban un manifiesto horizonte socialista, sino aún las más reformistas, han sido abandonadas por la estructura burocrático partidaria en la que se transformó en las últimas décadas, estando al servicio de la fracción del poder económico de turno. El peronismo claramente en modelo PJ, pero aún en sus ultimas versiones pretendidamente más progresistas, es en la actualidad una gran barrera de contención que habrá que derribar con mayores y mejores niveles de organización popular.
Reivindicando la aparición de la identidad política más determinante de nuestra historia contemporánea, como hace semanas hicimos con el 17 de Octubre, nos reafirmamos en la necesidad de aportes para seguir pensando al movimiento nacional y popular en clave emancipatoria. Y de paso vislumbrar en estos tiempos una vez más, que no será aliados a los sectores de la derecha económica o política que vendrán los cambios. Bajo tales líneas guía echaremos una mirada sobre de la toma del frigorífico Lisandro de la Torre, experiencia en plena Resistencia Peronista y más tarde el período enmarcado en la consigna campaña del "Luche y Vuelve", consigna masiva que al cumplirse, el 17 de noviembre de 1972 marcaría profundamente la historia de las decadas siguientes.
Otro mojón de las luchas populares será (fue) El Cordobazo. Síntesis del enraizamiento en la resistencia peronista y la pujante aparición del sindicalismo clasista en su mejor y real versión; de la unión en la acción de sectores en lucha bajo reivindicaciones compartidas, con los obreros industriales como puntal, de la acción directa profundamente radical y masiva haciendo retroceder a los pelotones del gobierno militar, constituyéndose como una de las armas principales de las luchas populares en tiempos de alza. Una valoración de los elementos que reunidos, dieron vida a esas memorables jornadas de lucha.
Saltando en la historia separamos en dos enfoques convergentes hechos claves en las confrontaciones de nuestra historia reciente, luego de la apertura de un nuevo ciclo institucional, las expresiones surgidas al calor de la oposición al neoliberalismo. Así, viajamos a la aparición de piquetes y puebladas en el interior, el comienzo del movimiento piquetero desde las tomas de tierras y el desarrollo de organización a nivel barrial, contextualizado por la aparición de la CTA como actor alternativo a la burocracia sindical, los llamados nuevos movimientos sociales y la llamada nueva izquierda como reflejo más o menos conciente de procesos continentales de lucha.
No quedara afuera la potencialidad y limitiaciones que expresaron las aparecidas asambleas barriales, el clásico rol desmovilizador e inconducente que una vez más jugaron los partidos de la izquierda tradicional. La lenta y zigzagueante recomposición de un campo popular que todavía paga las consecuencias de su ofensiva y derrota en los `70, y el hartazgo de los sectores medios con las políticas de saqueo, y la reconfiguración de los paradigmas con que el estado aborda la protesta social quedaran aquí resumidos y enmarcados en los acontecimientos de diciembre de 2001 y en la Masacre de Avellaneda del 26 de junio de 2002.
No es la intención de este boletín abarcar todas las luchas dadas durante estos años, ni congraciarse con ningun espectro ideológico en particular. La elección de los hechos analizados refleja el ínteres del colectivo de PDF y es a todas luces parcial. Las razones aparecen plasmadas en cada uno de los textos.