06/10/2008- Internacionales-
MOVIMIENTOS CAMPESINOS REPRIMIDOS EN ALTO PARANÁ
Paraguay: policía asesina a campesino en ocupación de tierras

Un campesino de la Asociación de Agricultores del Alto Paraná (ASAGRAPA) fue asesinado el viernes en Colonia Guaraní, departamento de Alto Paraná, por las fuerzas de seguridad paraguayas.
Beinvenido Melgarejo, de 45 años, se encontraba junto a otros 200 campesinos ocupando un campo de mil hectáreas, vendidas al empresario brasileño Oscar Fader para plantar soja y fue herido por un disparo que dio en su cuello. La primera muerte con Fernando Lugo en el poder tiene el peso de los latifundistas sojeros brasileños, que controlan a la policía, la justicia y los gobiernos locales, como transfondo. Los campesinos anuncian nuevas tomas de tierras y el gobierno que "no las soportará".
“Con estos repudiables acontecimientos, queda demostrado el absoluto sometimiento de la fuerza policial a la voluntad criminal de los latifundistas y sojeros brasileños, y empresas transnacionales que violan nuestra soberanía, destruyen la naturaleza, al ser humano y a las comunidades campesinas” expresó Jorge Arévalos, coordinador de la Asagrapa.
Promediando la mañana del viernes, un operativo conformado por efectivos de la policía antimotines, la montada y 30 agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) llegó hacia las tierras ocupadas portando orden de desalojo y captura de “21 dirigentes" firmada por la juez Celsa Rojas. Haydeé Barboza y Zunilda Martínez fueron la fiscales del operativo en el lugar.
Pese a que los sin tierra abandonaron pacíficamente la tierra que ocupaban, la policía comenzó a disparar balas antitumulto, gases lacrimógenos y a golpear a los campesinos. Melgarejo recibió un impacto de bala en el cuello, producto del cual falleció media hora más tarde. La orden política provendría de la senadora liberal Zulma Gómez y los intendentes de Mbaracaju y San Alberto, los brasileños Wilmar Alba y Romildo Maia, respectivamente.
“Consideramos que lo que ocurrió fue una ejecución. Responsabilizamos a la Policía y a las fiscalas (Haydeé Barboza y Zunilda Martínez). El compañero murió desangrado porque le balearon y le abandonaron en la calle. La gente comenzó a buscar auxilio y una hora después se consiguió para transportarlo y murió camino al hospital de San Alberto” señaló el dirigente agricultor Tomás Zayas.
La represión llegá solo un mes y medio después de la asunción de Fernando Lugo como presidente de Paraguay, tras casi 20 años de hegemonía de la derecha Partido Colorado. En reunión con los productores de la la Coordinadora Departamental de Campesinos Sin Tierra y de la ASAGRAPA, el Ministro del Interior, Rafael Filizzola dijo “la línea de Gobierno, les digo con mucha franqueza, es respetar la Constitución. El caso de la propiedad privada, así como la reforma agraria, es un derecho constitucional. Nosotros tenemos la obligación de preservar la propiedad privada”.
“El polvorín ya se encendió en el campo, y el gobierno está ausente” advirtió por su parte Claudia Russer, presidenta de la Asociación de Productores de Soja (APS) en Paraguay. Ruser afirmó que su sobrino, el ingeniero agrónomo Miguel Orrego, funcionario de la multinacional Bunge sufrió un atentado a manos de campesinos en la zona de Yguazú, Alto Paraná.
Periodistas que se encontraban en el sitio afirmaron que los uniformados portaban, debajo de los chalecos antibalas, sus armas de fuego reglamentarias. Sin embargo, los medios de la derecha paraguaya tienen dos hipótesis: hablan de “enfrentamientos armados” entre los propios campesinos para justificar las muertes, versión que echó a andar la fiscal Haydeé Barboza y por otro lado, del apoyo externo del Movimiento Sin Tierra del Brasil y de “otra organización” que, afirma el períodico ABC, “sería” venezolana pese a llamarse Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC). Banderas de ambas organizaciones fueron encontradas en el lugar.
Tema relacionado:
Campesinos paraguayos en Argentina