04/08/20086 -EN MAR DE PLATA, LA MUERTE DE UN TRABAJADOR PROFUNDIZA LA PROTESTA
La lucha por el derecho a trabajar en blanco le llevó la vida
Boletín quincenal Nº93 - Héctor Mansilla tenía 53 años y el pasado jueves dormía y luchaba en la carpa que un grupo de obreros del pescado alzaron frente a la pesquera Taturiello en el barrio portuario Las Avenidas, en la ciudad de Mar del Plata. El reclamo era trabajo o una indemnización digna. Cerca de las 5 de la madrugada del sábado les dijo a sus compañeros que se iba a la casa porque no se sentía bien. Héctor sufría del corazón. A pocas cuadras del acampe, murió. Iba caminando con las manos en los bolsillos cuando sufrió un infarto y cayó al suelo. Los obreros exigen respuestas por su muerte. Y siguen esperando que la empresa de Luis Caputo les brinde una salida.
"Así no se puede vivir", dijeron Sebastián y Javier. Uno tiene 18 años y el otro 30. Desde los 12 años que cortan pescado y ambos estuvieron durante 105 días -mientras duraron los cortes en la terminal portuaria- trabajando en galpones sin habilitación del barrio Las Heras, según denunciaron. Héctor Mansilla estuvo con ellos cuando la firma Taturierllo los llevó a trabajar en "condiciones infrahumanas" a aquellos galpones, y en las carpas montadas en Marcelo T. de Alvear entre Guanahani y Hernandarias.
Sebastián tiene otros ocho hermanos. Dijo que la necesidad los llevó a cortar pescado a pesar de la huelga de sus compañeros en el invierno del 2007 y el tono de sus palabras pide perdón. Su rostro está negro por el humo que desprende la fogata de ramas y gomas que insinúa calor en días tan fríos. Los compañeros de Mansilla afirmaron que: "Hacía mucho frío a la madrugada. Él estaba… Le dijimos que se vaya para la casa, él vive acá nomás. Al rato viene una camioneta de Moliendas del Sur -una fábrica de cajones- a avisarnos que había un muchacho muerto. Lo fuimos a reconocer y sí, era un compañero de nosotros".
El cuerpo sin vida apareció en Guanahani y Bosch, según informaron fuentes policiales. Sus manos estaban en los bolsillos como señal del intenso frío. Mansilla no tenía familia en Mar del Plata y al momento de su muerte no tenía consigo el DNI. Sus compañeros llamaron a una empresa de emergencias médicas, pero cuando llegó el médico, era tarde.
El reclamo
"Lo que nosotros hoy estamos reclamando es un trabajo digno o un arreglo. Por lo que vemos, solución de trabajo no nos van a dar. Lo único que queremos es que nos den una solución", relató Sebastián, quien aprendió a cortar pescado con 12 años. "Reiteramos que no queremos ninguna bolsa de mercadería ni ningún subsidio. Lo único que queremos es trabajar", aseveró el adolescente.
El joven obrero mencionó que son 58 los trabajadores que se encuentran en el acampe y se turnan cada noche para dormir en el lugar. "Este señor, Luis Caputo, siempre nos venía diciendo que nos iba a dar trabajo, que teníamos que esperar. El que era capataz, al que le daban pescado, vendió la camioneta y un montón de cosas para sustentarnos con vales y ayudas", mencionó Sebastián.
Desde que comenzaron la protesta frente a la pesquera ningún representante de la empresa se acercó a mediar. Y una fuerte denuncia recayó sobre personal de la comisaría tercera. "Ayer a la noche (por el viernes) vino el jefe de calle Gancedo a querer que vayamos a la comisaría porque había un arreglo. ¿Qué estamos haciendo? ¿Es un ministerio de trabajo la comisaría? Queremos denunciar eso. Ya hubo un muerto. ¿Qué quieren, que haya más muertos acá? Ya no podemos más", sostuvo Sebastián.
Los trabajadores añadieron que el fiscal Carlos Pelliza tiene en su fiscalía una denuncia contra tres trabajadores por "extorsión a la empresa", según denunciaron los obreros. Los trabajadores, a pesar de lo ocurrido con el compañero fallecido, aseguraron que continuarán la lucha. "Vamos a seguir acá hasta las últimas consecuencias. Hasta que esta gente se siente con nosotros a dialogar, y se siente a arreglar el tema. Acá se van a tener que hacer cargo de este muchacho que falleció", dijo Sebastián. "Tenemos que estar acá por lo nuestro: por nuestros hijos y por nuestras familias", remató Javier.