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Boletín quincenal Nº93 - En la espiral mediática se fue acomodando: de genuino protagonista en la irrupción de las luchas de los jubilados en los ´90, a bufón de toda lucha, Raúl Castells apareció las últimas semanas rogándole en la exposición anual de la la oligárquica y golpista Sociedad Rural Argentina a Luciano Miguens que le mande 100 vacas a los necesitados del norte del país. Casi mofándose, el titular de SRA le contestó “sí, les vamos a dar 200 entradas gratis” . El derrotero de Castells incluyó alianzas con las peores sectores del PJ, exageraciones políticas, fama mediática, un nunca explicado accidente, su comedor en Puerto Madero, shows con Marcelo Tinelli y pérdida de toda credibilidad de lucha. De aquel líder popular a este personaje insoportable.
Si bien en términos de alianzas políticas el piquetero nunca demostró demasiadas pruritos – el 11 de octubre de 2002, por ejemplo, el entonces senador del PJ y ex presidente y gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, el diputado radical Melchor Posse y los sindicalistas Hugo Moyano y Julio Piumato, marcharon al frente de la columna del MIJD hacia los tribunales de Lomas de Zamora para reclamar su libertad – fue en 2005 ya con Néstor Kirchner en el gobierno, cuando Castells comenzó su paulatino alejamiento del campo popular para basar su política estrictamente en puntos de repercusión mediática.
Previo anuncio de un abandono de los piquetes, y un más que confuso episodio en el que denuncio ser atacado con “lanzallamas” por la policía en la feria de la Salada, en 2006 tuvo una nueva ocurrencia: inauguró un comedor en pleno Puerto Madero cedido a su organización “por la solidaridad de un empresario”. Con cámaras aseguradas, festejó allí mismo, en el barrio más caro del país, con figuras de la farándula y aquellos a los que todavía llama “sus compañeros” el año nuevo. Acompaño la reaccionaria marcha en la que Juan Carlos Blumberg logró que se aprobaran leyes de endurecimiento de penas.
Si de ir tras las cámaras se trata, en los últimos meses a Castells se lo vio como uno de los que apoyaban al "campo". “¡Esta es gente del pueblo! ¡Acá nadie les da el choripán!” se lo escuchó gritar gorila para congraciarse con las patronales del campo en su acto rosarino del 25 de mayo. La carpa en plaza Congreso previa al remate de una movilización hacia la inauguración de la exposición rural, en la que se dio el dialogo del primer párrafo de esta nota, fueron recientes y ya no tan llamativas imágenes de un Castells que seguirá, como si a la oposición tambien le hiciera falta, caricaturizando alegremente toda lucha popular, con encanto. Post anterior: Los presos de Las Heras buscan romper el aislamiento

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