04/08/20082 -EL BLUMBERISMO TARDÍO DEL GOBIERNO BONAERENSE
El ministro Stornelli quiere fuerzas parapoliciales en todos los municipios
Boletín quincenal Nº93 - La brutal paliza que una banda de parapoliciales con –por lo menos- complicidad estatal perpetró contra niños y adolescentes en situación de calle en pleno corazón político bonaerense es apenas un emergente de una concepción de cómo “solucionar” el problema de la inseguridad. No sólo se da cobertura al accionar de patotas conformadas por miembros y ex miembros de las fuerzas del orden para que realicen tareas de limpieza social, sino que desde las entrañas del ministerio de Seguridad bonaerense que dirige Carlos Stornelli se está impulsando la creación de brigadas de patrullaje con policías retirados en cada municipio para que manejen móviles donde viajarán efectivos en actividad que harán horas extras.
En 2003, el policía retirado José Ramón Pelozo, apodado el “Mataguachos” o “Romephuesos”, trabajaba en Ezeiza en un plan de seguridad similar al que impulsa ahora la provincia. En horario de trabajo se dirigió a Villa Fiorito, en Lomas de Zamora, para asesinar a Matías Bárzola, un joven de 16 años, crimen por el que fue condenado hace dos semanas a 13 años de prisión, luego de una larga lucha encarada por sus familiares y por la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (Correpi).
La idea de los hombres de Stornelli es imitar el plan impulsado en su momento por Néstor Franco, antiguo funcionario del intendente de Ezeiza, Antonio Granados y actual director provincial de Seguridad pública. El plan se llamó “Tolerancia Cero”. Se planea que cada distrito se haga cargo de la colocación de cámaras de seguridad en las calles y de montar una sala de situación desde la cual se digite cada patrulla municipal y el contenido las filmaciones. La gobernación pretende que los municipios contraten a uniformados que se hayan retirado para que participen de tareas de seguridad. Uno de los primeros en firmar el convenio fue Antonio Descalzo, jefe comunal de Ituzaingó, que tomará como empleados propios a ex policías. De esta manera se habilita a los caciques políticos locales a potenciar sus relaciones con miembros retirados de una de las fuerzas de seguridad más descompuestas, que con sucecivas purgas ha sido depurada por su escandalosa relación con el crimen organizado. Los municipios tendrán como empleados a hombres que se retiraron de la “mejor policía del mundo”, como solía denominarla Eduardo Duhalde. Muchos de ellos, cuentas con antecendetes más que polémicos por sus accionar en el marco de una institución corrompida desde sus cimientos.
Si bien la figura de Juan Carlos Blumberg como referente del reclamo de mayores penas y controles se fue extinguiendo para quedar en el ridículo, sus planteos represivos dejaron un legado que las autoridades de la provincia más importante del país no dudan en retomar. Tras los pasos de Ituzaingó van otros municipios, como Campana, San Fernando, Luján, Tigre, San Miguel, Lanús, Almirante Brown, Tres de Febrero, Merlo, Malvinas Argentinas, Hurlingham, San Miguel y Cañuelas. En la capital provincial también analizan impulsar estas patrullas “comunitarias”. ¿Será una manera de legalizar el accionar de los parapoliciales que perpetran graves violaciones a los derechos humanos en pleno centro plantense?
El asesinato de una familia en Campana que sacudió a la opinión pública, promete acelerar el debate. Aparentemente, la administración de Daniel Scioli considera que sólo con más vigilancia (cámaras y patrullas, un panóptico omnipresente)se puede evitar el incremento de los robos y de un termómetro de inseguridad que, en tiempos de crisis en el kirchnerismo y reaparición del duhaldismo en escena, parece volver a disparse. Detenerse a pensar en medidas que apunten a modificar aunque sea minimamente las desigualdades que se acrecientan cada vez más entre quienes más tienen y quienes ya no tienen nada que perder, es un desafío que quedará relegado nuevamente para etapas mejores.