07/07/20084- PERSECUCIÓN GREMIAL EN EL TEATRO SAN MARTÍN
Del "Premio Clarín" 2007 al "Premio Despido" 2008
Boletín quincenal Nº91 - Desde hace años se presenta a la Ciudad de Buenos Aires como uno de los polos culturales más importantes de Latinoamérica, pero pocas veces se dan a conocer las condiciones en las que sus trabajadores prestan tareas.
En el transcurso del último año, se hicieron públicos diversos conflictos en la administración pública vinculados a despidos y formas de contratación fraudulenta. Hace 8 meses, Ernesto Chacón Oribe, delegado de la Asociación de Trabajadores del Estado, uno de los bailarines de danza contemporánea más destacados del medio y ganador del Premio Clarín 2007, fue removido de su puesto, al igual que otros seis integrantes del elenco, por denunciar que el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín niega sistemáticamente los derechos laborales a sus integrantes. A estos despidos se le suma el de Wanda Ramírez y Pablo Fermani, decididos la semana pasada tras varias medidas de protesta por la persecución a la que se ven sometidos.
El conflicto en el Ballet del Teatro San Martín se desencadenó durante el 2007, cuando ocho bailarines sufrieron diferentes lesiones fruto de la exigencia física que se ven sometidos. Algunos de los accidentados tuvieron que ser sometidos a intervenciones quirúrgicas y a la hora de solicitar la cobertura médica, las autoridades les comunicaron que carecían de ella y que por lo tanto debían costear las cirugías de su propio bolsillo. La situación llevó a que los artistas buscaran asesoramiento gremial en ATE-CTA, donde a partir de algunas investigaciones se les confirmó que el Ballet como tal no existía jurídicamente ya que, a pesar de funcionar desde hace más de 30 años, nunca se había formalizado legalmente.
Los bailarines solicitaron una entrevista, ignorada por las autoridades, con el Director del Complejo Teatral Buenos Aires, Kive Staiff, quien ejerce su cargo desde hace más de 35 años y fue designado por la dictadura de Agustín Lanusse en el año 1971 retirándose en el ’73, para volver, nuevamente en dictadura, en 1976 hasta 1989. En 1998 volvió a la dirección del Teatro San Martín, cargo que ocupa actualmente, en tanto que en los años intermedio dirigió el Departamento de Artes de la Representación en la Fundación Banco Patricios, la Dirección General de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y el Teatro Colón de Buenos Aires.
Ante la falta de respuesta, los bailarines optaron por una salida gremial, fomentando la afiliación del ballet a ATE, en un territorio hegemonizado por el cegeteísta Sindicato Único de los Trabajadores de la Ciudad de Buenos Aires (SUTECBA). El 30 de noviembre del año pasado, ya conformada la Junta Interna de delegados, en el marco de un balance anual de la compañía, el Director Artístico del Ballet, Mauricio Wainrot anunció que a siete de los veintitrés bailarines que pertenecían en su momento al elenco no se les renovaron sus contratos anuales para 2008. De esta manera Ernesto Chacón Oribe (Premio Clarín figura de la danza 2007 y Revelación 2006, delegado general), Bettina Quintá (Imagen del 30 aniversario del BCTSM, delegada gremial), Silvina Cortés (Premio Clarín revelación 2002 y nominada figura de la danza 2005), Jack Syzard, Ariel Caramés, Ana Clara Goswailer y Guillermo Gonzales Sevilla, quedaban en la calle.
Cuando los trabajadores le solicitaron explicaciones a Wainrot, elocuentemente afirmó: “No estoy a favor de la estabilidad, no la puedo aceptar como forma de trabajo, porque la tarea del bailarín es efímera” . De esta manera intentó encubrir la persecución gremial mediante una decisión estética o de funcionamiento de la compañía.
Las medidas de protesta se sostuvieron durante el primer semestre del año a pesar que el estreno de funciones del Ballet se retrasó seis meses tras los despidos. El 21 de junio pasado, día de la inauguración de la temporada, por medio de una volanteada en la sala Martín Coronado, se informó a los asistentes, entre ellos al ministro de Cultura Hernán Lombardi, la situación por la que atraviesa el elenco.
Las medidas informativas y la acción gremial lograron que en los días siguientes se asignara a los trabajadores una Aseguradora de Riesgos de Trabajo, así como también mejoras sustanciales en las condiciones como por ejemplo obra social, aportes jubilatorios, asignaciones familiares y aguinaldo. Sin duda la conquista más importantes que lograron es que luego de sobrevivir por 30 años, finalmente el Ballet está creado oficialmente.
Inesperadamente y cuando todo indicaba una inminente apertura de negociaciones para reincorporar a los bailarines despedidos, Christian Suárez, trabajador de las boletería del Teatro San Martín, fue cesanteado por solidarizarse con los trabajadores del Ballet. Pero las represalias no culminaron en esta medida. La semana pasada se disparó un nuevo frente de conflicto cuando sin mediación, la dirección del Teatro anunció el despido de Wanda Ramírez y Pablo Fermani, ambos integrantes del Ballet. Ramírez es la única delegada que había logrado permanecer en la compañía sufriendo la persecución de los directivos.
En caso de no retrotraerse las medidas tomadas por los directivos del Complejo Teatral Buenos Aires y de continuar la inacción de las autoridades del ministerio de trabajo de la nación, estaríamos presenciando un nuevo intento por sentar precedente en la persecución y los despidos de los legítimos representantes de los trabajadores, quienes se encuentran amparados por la inmunidad gremial que protege a los delegados sindicales.