07/07/20082- LA PELEA POR LA CONDUCCIÓN EN LA CGT
Moyano vs Barrionuevo, batalla burocrática en las grietas del diseño kirchnerista
Boletín quincenal Nº 91 - En una disputa que poco tiene que ver con los intereses de los trabajadores, y mucho en cambio con los espacios de poder relativo respecto del núcleo de hegemonía estatal, la burocracia cegetista se alista para concretar mañana una inusitada elección de la nueva conducción entre una lista surgida de un acuerdo bendecido por los Kirchner y organizada para garantizar la continuidad de Hugo Moyano como secretario general, y otra encabezada por el mismísimo Luis Barrionuevo, cuyo objetivo es el de reinstaurar el orden del aparato sindical que se había conformado con el menemismo.
No hay casualidad en la emergencia de un sector de la burocracia que se anima a discutir el diseño instrumental de la estrategia kirchnerista de disciplinamiento del conflicto laboral. Hombre ligado desde hace mucho tiempo a los negocios del área de servicios –hoteles y clínicas- y con contactos también añejos con los agroexportadores, los Bunge, Barrionuevo cree que el nivel de deterioro que produjo en los Kirchner el enfrentamiento con el campo, y el que sufre Moyano por el papel que asumió en la coyuntura, abrieron las grietas necesarias como para recuperar el manejo de la CGT.
Si es cierto que, por lo menos en principio, no consiguió convencer ni a los “gordos” ni al metalúrgico Antonio Caló para que lo acompañen en la empresa, y por lo tanto se encontraría en franca minoría en cuanto a la cantidad de congresales con derecho a voto en el congreso ordinario cegetista de mañana, la jugada de Barrionuevo no parece exactamente un delirio.
Todavía no está claro como jugarán realmente en el momento de la elección los congresales de los gremios “gordos”, la mayor parte de cuyos dirigentes tienen antiguos y fuertos entuertos que resolver con Moyano, al que sólo declaran acompañar por las presiones de la Casa Rosada. Pero, aún en el caso de que esos congresales voten homogéneamente por la reelección de Moyano, Barrionuevo está en condiciones de obtener más del 25 por ciento de los votos, por lo tanto varios lugares en el consejo directivo como para aguardar, desde esos espacios y con su ratificado posicionamiento como el hombre de alternativa a Moyano, que un previsible traspié del camionero le permita un asalto definitivo a la conducción.
Aun reelecto, Moyano tiene que superar algo más que el desgaste que le provocaron sus andanzas primero como pesado y después como frustrado mediador del gobierno frente a las patronales rurales. En el ámbito sindical lo que más se le cuestiona fue la funcionalidad sin matices ni protestas con la que jugó el papel de apresurado guardián del techo de aumentos salariales querido por el gobierno y los empresarios en la ronda paritaria de este año, el famoso 19,5 por ciento, porcentaje payasesco ante la realidad de la pérdida de valor del salario de los trabajadores. El mismo Barrionuevo, pero también aliados como Caló o el mecánico José Rodríguez consiguieron acuerdos salariales superiores al 30 por ciento que hoy no hacen sino multiplicar las maldiciones de pasillos de otros burócratas que quedaron atascados en el cerrojo puesto por Moyano para las paritarias.
Se dice que el gobierno tiene previsto aceptar una reapertura de las discusiones salariales para los sindicatos que ya firmaron para actualizar los aumentos, que va a convocar al Consejo Nacional del Salario para elevar el salario mínimo, y que incluso está dispuesto a elevar de manera más o menos rápida los pisos a partir de los cuales empieza a regir el impuesto a las ganancias para los salarios, y hasta a eliminar la famosa tablita que impuso para la aplicación de ese impuesto el ministro de Economía de Fernando de la Rúa, José Luis Machinea, tablita que cual esquema de retenciones móviles eleva los índices del impuesto de manera geométrica para los salarios medios-altos.
Todas esas medidas podrían darle algo de aire a un Moyano eventualmente reelecto pero celosamente vigilado en lo que sería su nuevo mandato por aliados forzados de peso, como los “gordos” –el mercantil Armando Cavalieri, el ferroviario José Pedraza, el lucifuercista Oscar Lescano, por ejemplo- y Caló. Obviamente, el kirchnerismo no haría efectivas esas medidas fundamentalmente como ayuda a un Moyano complicado, sino para tratar de recuperar consenso en los sectores urbanos asalariados, medios y medios-altos, después de los costos provocados por la pelea con los ruralistas y con el horizonte de las elecciones legislativas de 2009 ya asomando.