24/06/2008LAS FIGURAS REPETIDAS DE LA HISTORIA RECIENTE
La actual farsa de los que generaron la tragedia de la Masacre de Avellaneda

A punto de cumplirse 6 años de la Masacre de Avellaneda -la violenta represión diseñada por el gobierno de Eduardo Duhalde contra la protesta social que asesinó a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki y provocó heridas de bala a más de 30 manifestantes-, ninguno de los responsables políticos está siquiera procesado. Muchos de ellos, instituciones y personas, aparecen en estos tiempos en posiciones protagónicas en torno del conflicto agrario, ese que estuvo jalonado de cortes de rutas no reprimidos encabezados por los que llamaron a la represión aquel junio de 2002, o de hipócritas defensas de los cortes de los desocupados y excluidos de parte de los mismos que vienen protegiendo a los asesinos del Puente Pueyrredón.
En un primer plano en la defensa de las protestas y cortes de los propietarios rurales está hoy el mismísimo Duhalde, el máximo responsable de la matanza del 26 de junio; el mismo que, cuando las fotos de la estación de Avellaneda dieron un violento mentís al relato que intentó su gobierno de las muertes de Darío y Maxi -"los piqueteros se mataron entre ellos"- debió adelantar el fin de su presidencia y prometer que abandonaba la carrera política. Ahora, curiosamente, a caballo de la defensa de los cortes patronales, decidió volver para convertirse en el articulador de una "alternativa" de la derecha al actual gobierno.
En ese primer plano está la Sociedad Rural, cómplice de cuanto golpe militar recuerda la historia argentina del siglo XX, incluido por cierto el del 24 de marzo de 1976. Su titular, Luciano Miguens, llora ahora por las "penurias" de sus representados y justifica los cortes de ruta patronales y su constitución en aduanas interiores de facto para determinar quién pasa y quién no. Miguens es el sucesor en el cargo de Enrique Crotto, quien en los primeros días de junio de 2002 asumió junto al banquero Eduardo Escasany la tarea de representar al poder económico en el reclamo público de represión a lo que denominaba como "subversión" de los desocupados en lucha, los que cortaban las rutas para luchar por su supervivencia.
También se desgañitan en la defensa de las protestas de los patrones rurales Federico Pinedo y otros diputados y dirigentes del PRO, o de Recrear. Son los mismos que hasta el año pasado compartían bancada, orgullosos, con Jorge Vanossi, el ministro de Justicia de Duhalde que también hablaba de la "subversión piquetera" y procesó a los numerosos detenidos de aquella movilización del 26 de junio con la acusación de que habían atentado contra la ley de Defensa de la Democracia.
Los grandes medios de comunicación son otros que juegan a la trágica paradoja entre un proceso y el otro. Todos ellos, con La Nación y el grupo Clarín a la cabeza, demonizaron, calumniaron y ningunearon todas las protestas populares. Propagandizan y alaban sin matices, en cambio, los cortes de ruta de los productores rurales y hasta crean supuestos nuevos líderes políticos de entre sus dirigentes.
En el otro polo del conflicto, el del gobierno kirchnerista, las presencias de personajes ligados a la Masacre de Avellaneda no son menos significativas. Néstor Kirchner recurrió con oportunismo al recuerdo de la más flagrante de las canalladas "informativas" de Clarín, aquel título del 27 de junio de 2002 que atribuía a "la crisis" las muertes de Darío y Maxi, para compararla con la cobertura que el mismo diario hizo del módico operativo de desalojo por unos minutos de la ruta 14 ocupada por ruralistas y de detención, por un lapso no mucho mayor, del mediático Alfredo de Angeli. Es el mismo Kirchner que, al llegar al gobierno, en 2003, le había prometido a Alberto Santillán la investigación "caiga quien caiga" de las responsabilidades políticas de la Masacre, para exigir después a los movimientos sociales pasarse al oficialismo con armas y bagajes, y sin más protestas, como prenda de cambio.
También ensaya hoy miradas comprensivas de las protestas populares, en comparación con las de los ruralistas, el actual ministro de Justicia, Aníbal Fernández, quien como secretario Técnico de Duhalde integró el elenco de autores intelectuales de la matanza.
Y como principal vocero y patotero "oficioso" campea la figura de Luis D'Elía, ése que no dejó programa de televisión sin recorrer el 27 y 28 de junio de 2002, para reiterar la tésis duhaldista de los "piqueteros malos", los "encapuchados". El mismo que, además, trató de sabotear el acto unitario de repudio a la represión de Avellaneda organizado inmediatamente después.
Más información:
“KOSTEKI - SANTILLÁN: A 6 años NO BAJAMOS LAS BANDERAS”