06/06/2008DESPIDOS EN LA PLANTA DE ARCOR EN SALTO
Dulce ironía

Desde el 19 de mayo, alrededor de 700 trabajadores y trabajadoras de la planta de empresa Arcor-Bagley ubicada en Salto, llevan adelante medidas de fuerza con el objetivo de ser oídos por la empresa en sus reclamos salariales y de mejoras en las condiciones de contratación y seguridad en el trabajo. Tras varios días de paro, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social dictó la conciliación obligatoria pero sin alterar la situación de 116 trabajadores que habían sido despedidos.
Salto es un pueblo más de la provincia de Buenos Aires. Ubicado a 180 Km. al noroeste de la capital federal, por ruta 7. Responde a los parámetros tradicionales de cualquier otro pueblo de la zona, que vive en aparente calma: mucho campo, mucha 4x4, un intendente peronista…. En pleno lockout agrario, está en llamas.
Hace poco más de 10 años llegó a Salto la primera planta de producción de galletitas de la empresa Arcor. En cualquier pueblo del interior argentino es un acontecimiento histórico, gran apertura, mudanzas varias de gerentes top ten y diez años en veda de impuestos para la empresa multinacional que llega al pueblo golpeado por la década 90. Esta planta es uno de los monstruos de la multinacional de productos alimenticios del grupo que comanda Luis Pagani, exporta un porcentaje importantísimo de su producción, cumple con cantidad de normas internaciones y se constituye como una planta modelo en lo que es producción con base de harinas. Sin embargo, este crecimiento no tiene ninguna relación con el salario de los hombres y mujeres que allí trabajan.
Los trabajadores y trabajadoras de Arcor-Bagley reclaman a la empresa, en el marco de las negociaciones paritarias, un incremento del salario inicial de 1100 pesos a 1900.También plantean como necesidad regularizar la situación de trabajadores y trabajadoras que figuran como eventuales y que constan con 5 años de antigüedad, conviviendo con alto riesgo de accidentes laborales ante una negligencia casi total por parte del departamento médico de la empresa.
La empresa se niega a subir los sueldos, a rever la situación de los contratos eventuales y hasta a revisar las dudosas condiciones de seguridad para el trabajo. Ante la negativa, 700 trabajadores y trabajadoras iniciaron el 19 de mayo un paro total de actividades en la planta. Acompañaron la medida con actividades de difusión a la comunidad de Salto, como marchas, ollas populares en la puerta de la planta, y piquetes en la rotonda en la que la planta esta ubicada.
La respuesta de la empresa: un saldo de 116 despedidos. El martes pasado el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social dictó la conciliación obligatoria por diez días, pero los 116 despidos quedaron como estaban, despedidos. Los trabajadores y trabajadoras se movilizaron a la Capital Federal, hasta las oficinas de Arcor y cortaron nueve de julio y corrientes pero no obtuvieron ninguna respuesta favorable, ni de la multinacional ni del ministerio de trabajo.
“Salto vive del campo” se puede escuchar en la rotonda de entrada al pueblo en donde se sucedieron varios de los piquetes agrarios que realizó “la gente” de la zona. Como si Salto estuviera vivo y el campo le diese de comer en la boca. Más allá de las mistificaciones, resulta ser que existe gente en Salto que no vive del campo, que no tiene campo ni trabaja en el campo. Una proporción altísima de la población del pueblo, trabaja en Arcor. Y esa gente, vive de su trabajo.