05/05/20085 - REPRESIÓN SIN ORDEN JUDICIAL EN MAR DEL PLATA
"Pisalos, matalos, pasalos por encima…"
Boletín quincenal Nº87 - Por Periodismo 2001 para Prensa De Frente- "Pisalos, matalos, pasalos por encima". Las órdenes del jefe distrital de la policía bonaerense, abogado Gustavo Salvá (de anteojos negros en el centro de la foto), fueron gritos en la mañana del último jueves 17 de abril. El uniformado estaba arriba de un colectivo de la empresa de supermercados Toledo y las directivas eran para el chofer del ómnibus. Delante, unos quince trabajadores se habían sentado para impedir que el micro ingrese al peladero de aves. Eran los obreros despedidos indiscriminadamente por un reclamo laboral.
El conductor se negó a avanzar. Salvá descendió del colectivo y ordenó la represión. No había disposición judicial que lo ampare. Unos diez efectivos de infantería comenzaron a golpear salvajemente a los trabajadores que se encontraban indefensos en el piso, sin ningún tipo de arma y con las manos en alto, como clara señal de no violencia.
Salvá, quien se jacta en todos los medios de su profesión de abogado, conoce las leyes, y sabe que no puede haber acción policial semejante si no cuenta con una orden judicial. Sin embargo, no titubeó en agredir a los obreros, causándole lesiones a tres de ellos.
Al momento de la represión, sólo había en el lugar dos medios locales. La radio FM De la Azotea pudo dar cuenta la situación vivida. El diario El Atlántico obvió la palabra "represión" en los títulos, a pesar de que la foto de tapa era totalmente descriptiva: un trabajador tenía como escudo sólo sus manos y una gorra visera dada vuelta en su cabeza. Estaba sentado en el piso, mientras un uniformado de infantería lo golpeaba brutalmente con su bastón. Detrás, Salvá, con un grito desesperado, contemplaba el episodio.
Hubo portales de Internet que dieron cuenta del episodio: en alguno se habló de represión, y otro sólo se nutrió de la voz del jefe distrital como fuente. Las explicaciones rozaron el absurdo: dijo que debió actuar porque hubo personal femenino agredido (sólo habría actuado una única uniformada; y por cómo están equipados los efectivos es imposible a mano limpia agredirlos); y quiso justificar la represión diciendo que hubo ataques contra el micro. Los periodistas presentes dieron cuenta que no se arrojó ni una sola piedra.
Los canales de televisión leyeron un comunicado de la CTA que circuló en repudio a lo sucedido, y otro diario local no sacó ni una sola línea del episodio. Sólo se limitó a recaudar dinero con los avisos clasificados que la empresa Toledo publicó en busca de personal para el peladero de aves…
Ese mismo día, un obrero realizó la denuncia en la fiscalía Nº8, a cargo de Fernando Gómez Urso. Le imputó a Salvá la "comisión del delito de lesiones gravísimas en concurso con el delito de coacción agravada, amenazas de muerte y tentativa de homicidio". Adjuntó un listado de diez testigos que están dispuestos a declarar. Sin embargo, desde la entidad judicial informaron que la denuncia se añadirá a la investigación general.
El brutal accionar policial quedó impune. Los medios no actúan por conveniencias publicitarias y la Justicia desestimó la denuncia contra Gustavo Salvá con una risa irónica, al otro lado del teléfono, cuando el periodista le reveló la gravedad de la acusación.