10/03/20081- CARAS OPUESTAS DE UN CRECIMIENTO ECONÓMICO DESIGUAL
Scioli derrama riqueza con barrios privados e industrias contaminantes
Boletín quincenal N° 82 - "Si en La Plata querías hacer un barrio privado, no te lo autorizaban. Entonces quedaron extensiones de tierras gigantescas. Y crecieron muchísimo las villas. -¿Usted cree, entonces, que con estas urbanizaciones se pueden evitar las villas miseria? -Sí. -Y las va a promover... -Sí. Brandsen se ha llenado de plata con eso" (diálogo entre un periodista de La Nación y el Intendente de La Plata, Pablo Bruera, publicado por el matutino el sábado 2 de Enero). Cuando ya nadie parece discutir los beneficios del crecimiento económico sostenido, el plan de los Intendentes del conurbano muestra como horizonte concreto un ensanchamiento de la ya notable brecha de desigualdad social existente. Proliferación de opulentos barrios privados y seductoras rebajas de impuestos para industrias contaminantes que no generan demasiados puestos de trabajo. En ese marco las políticas sociales de emparche no alcanzan, y reaparecen en escena nuevos asentamientos y protestas por falta de infraestructura. Una mirada sobre un modelo de matriz impopular en la zona de mayor densidad de habitantes del país.
Abril; Altos de Hudson 1 y 2; Ombúes; Victoria Village; Village del Parque; Fincas de Iraola; Aras del Sur; la Cándida: extraños suenan los nombres de los nuevos barrios atraídos por una pujante Berazategui gerenciada por el pejotista Juan José Mussi. "Tenemos una gran cantidad de kilómetros de autopista en paralelo a la misma cantidad de kilómetros de costa, es algo que debemos aprovechar", no se cansa de decir el intendente sureño. Quien gobierna desde 1997 abre sus tierras a los emprendimientos privados, que en los últimos años suman más de una veintena. "Quienes viven ahí me pagan religiosamente los impuestos. ¿Les voy a decir que se vayan?", explica el intendente. En el mismo lapso, sólo dos barrios populares fueron construidos en el municipio.
Desde la inauguración de la Autopista Buenos Aires - La Plata, que permite llegar desde Berazategui a la Capital Federal en sólo 25 minutos, y a caballo de un discurso centrado en la seguridad, un nuevo Puerto Madero crece a pasos agigantados. Clubes náuticos y countries demarcan una geografía que sólo se recorta entre dos barrios humildes que han quedado allí, "afeando" el crecimiento sostenido: Kennedy Sur y Barrio 3 de junio, donde no hay red de gas natural suficientes, donde no existen las redes de agua y ni cloacas. Lo único que se derrama sobre estos barrios populares son inundaciones, tal cual ocurrió en las últimas semanas. Los barrios privados fueron hechos sobre terrenos a mayor nivel y sus desagües desembocan donde viven los que no disfrutan del crecimiento: más del 70 por ciento de los habitantes de la provincia habitan en barrios pobres y asentamientos. Por supuesto la instalación de estos emprendimientos es votada a velocidad récord en los concejos deliberantes locales. Como parte de esta estrategia, Mussi trazó un acuerdo con su par de Florencio Varela: el traslado de familias asentadas a la vera de la ruta 2 en Berazategui a cambio de financiación para los escasos asfaltos en el partido que gobierna Julio Pereyra. El proyecto costero de Mussi ya está siendo imitado en menor escala en Avellaneda y Quilmes.
Pero no sólo de countries vive la provincia. La segunda pata del plan son los declamados "parques industriales", que suman diez en la provincia y son anunciados como parte de un súbita reindustrialización del país. En los últimos años, se inauguraron dos en Berazategui, tres en San Martín y uno en Lomas de Zamora y La Matanza. La cantidad de nuevos empleos que crearon las nuevas industrias fue de 5 mil, todos ellos en condiciones laborales pésimas para los trabajadores, que permiten los contratos irregulares y la falta de sindicalización. Tras cinco años de crecimiento económico, la desocupación en el conurbano sigue superando el 30 por ciento de los habitantes y los subocupados llegan al 14. Lo que las nuevas autoridades no dicen es que, más allá de la bonanza amarrocada a nivel nacional, las cuentas de la provincia están en rojo.
En suma, los nucleamientos industriales de la provincia generan pocos puestos de empleos en condiciones favorables siempre para el empleador y la consabida rebaja considerable de impuestos para las empresas se equilibra con retornos que financian campañas electorales. En el conurbano no queda río ni arroyo por contaminar, los desechos químicos son arrojados al agua sin ningún control efectivo. Industrialización para el derrame, mito de un modelo que se asienta en la desigualdad.
Mientras, el mediático y optimista ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, insiste con anunciar sus "políticas focalizadas" de "regeneración de las cadenas productivas", básicamente financiacion para microemprendimientos, no más que eso. Sabiendo que sólo administra parches de un proyecto definidamente desigual, organiza pomposas presentaciones de tarjetas alimentarias, cuyo monto asciende, sólo en casos puntuales, a 100 pesos por núcleo familiar. Con la tarjeta se puede comprar únicamente en las grandes cadenas de supermercados y los niveles de inflación desmienten un aumento que no es tal. Cartonear y changuear de forma intermitente sigue siendo la salida cotidiana de numerosas familias. La contrapartida a los barrios privados, ya lo decía con preocupación Bruera, son los asentamientos y villas. Las tomas de tierras han reaparecido con asiduidad en escena a falta de planes de vivienda con impacto real. La provincia, especialmente el conurbano, tiene un escandaloso déficit a nivel de infraestructura. La inversión privada tan festejada sólo sirve para ocultar al atraso.
Un sistema de salud colapsado en los hospitales, pero sobre todo en el pésimo funcionamiento de las salitas barriales; una escuela con altísimos niveles de deserción y el paco administrado por los jerarcas de La Bonaerense como nueva droga de control para los pibes pobres, enmarcan una crisis que continúa silenciada por índices macroeconómicos de los que, pese a los discursos, en lo concreto, se sigue esperando el mítico derrame.