10/12/20074-POR EL SANEAMIENTO Y EL ACCESO A UN DERECHO BASICO
Un siglo haciendo agua
Boletín quincenal Nº78 - Trazando una perspectiva que se repite en otros aspectos, la posibilidad de acceso popular a las redes de agua potable en nuestro país se vieron restringidas no por azar, sino a causa de las políticas aplicadas.
A fines del siglo XI se sancionaba la primera ley al respecto y setenta años más tarde se creaba Obras Sanitarias de la Nación, y el tendido proyectado superaba al de los países europeos. Neoliberalismo, privatización y saqueo mediante en los ´90 y la continuidad en lo concreto tras la engañosa reestatización durante el gobierno de Néstor Kirchner, colocan a nuestro país detrás de Cuba, Chile, Colombia, Costa Rica, México y Uruguay. La contaminación a la que, con la complicidad de los gobiernos someten las grandes empresas a las cuencas Matanza, Reconquista y Río de la Plata, y la falta de inversión publica, dejan a las grande concentraciones de población en Capital Federal, Gran Buenos Aires y La Plata en situación de emergencia hídrica, sanitaria y ambiental. Hay 5 millones de personas sin agua segura y 14 millones sin cloacas en zonas urbanas. En el conurbano bonaerense 3 millones de personas carecen de agua de red y 5 millones de cloacas.
En 1897 el controversial Domingo Faustino Sarmiento, por entonces presidente declaraba, durante una polémica con Guillermo Rawson: “si damos agua potable a la gente necesitaremos menos hospitales” y elaboraba el primer plan para dar agua a 400 mil habitantes. En 1940 Obras Sanitarias de la Nación logró su nivel histórico de expansión del servicio, generando un sistema unificado. Saltando en la historia por sus puntos nodales, a principios de la década pasada, y tal como ocurrió por entonces con otras empresas publicas, comienza una operación político- mediática tendiente a instalar la versión de que el estado no podía brindar servicios efectivos. En 1993 OSN es consecionada por plazo de 30 años a SUEZ, poderoso grupo económico francés y sus socios españoles. El 10 por ciento de las acciones “queda para los trabajadores “, es el peaje entregado a José Lingieri, titular del gremio.
Los contratos que fijan que por metro de red debe trazarse igual medida de cloacas no fueron respetados por la empresa y eso provoco la subida de las napas, que hoy afecta a todo el conurbano bonaerense. Carlos Ben, hombre de confianza de Lingieri, formó parte de la comision estatal de privatización, que debía controlar el proceso. Una vez que Suez se hizo cargo de la empresa, Ben pasó a manejar los aspectos regulatorios y las negociaciones de contratos con el estado. Tras la crisis de 2001, a los pesimos servicios brindados, los paulatinos aumentos de tarifas no parecian conformar al grupo frances que decide retirarse. Luego de no lograr convocar inversores extranjeros, el gobierno de Néstor Kirchner crea Aguas y Saneamientos Argentinos (AYSA) Sociedad Anonima. La “reestatización” es encabezado por Lingieri –en representación de los trabajadores, claro – y su amigo, Ben.
Toda la red cloacal de Capital y conurbano desemboca en el río de la Plata a donde van a parar los metales pesados (cromo, bario, plomo) que las empresas arrojan a arroyos y riachuelos. Según denuncias comprobadas por los integrantes del Foro en Defensa del Río de la Plata, la Salud y el Medioambiente, integrante de espacio InterCuencas, la planta potabilizadora en Bernal, Quilmes, de donde se saca el agua de red para las mismas zonasno no resuelve el problema de la contaminación.
Durante una charla que dio en el comedor comunitario “Los Kilmecitos” del Frente Popular Darío Santillán en barrio IAPI, Nieves Baldaccini, integrante del Foro afirmaba: “si sopla viento del sudeste, tal como ocurre cada tanto en este río, lo que sale de los cloacas va a la depuradora. Además los desechos de las empresas pasan por los filtros usados, el sistema de potabilización debe cambiar” y agregaba “los sistemas de red hechos por los vecinos o los pozos desde donde se extrae agua, están contaminados. En el conurbano, hay redes informales de agua y los pozos se trazan a dos metros de profundidad cuando recién a los 60 hay agua potable”.
“Reclamamos que se declare la emergencia hídrica, sanitaria y ambiental, que se obligue a las empresas a no tirar sus desechos a los arroyos y ríos, que las tres cuencas sean saneadas. Los gobiernos emplean a los vecinos para limpiar solo alrededor de los cauces y no el agua en sí, que es la que está siendo contaminada por las empresas y va a parar al Río. El entubamiento de los arroyos tampoco soluciona el problema sino que lo esconde. Para esto hay que unirse con todos los vecinos y las organizaciones” afirmaron desde el Foro.