17/10/2007LUCHA ANTIPATRIARCAL Y PROBLEMÁTICAS DE GÉNERO
Los corpiños se rebelan
Dibujo: Flor Vespigniani
Boletín especial Género - Las nenas juegan con las muñecas y los nenes con los autitos. De más grandes, un juego de cocinita para ellas (para que vayan practicando) y para ellos una pelota de fútbol número cinco. Rosa y celeste son los colores que desde que nacemos van diferenciando a las mujeres de los hombres, para marcar, después, los roles que nos tocarán desenvolver en sociedad: la mujer debe encargarse del hogar y el hombre tiene que salir a trabajar.
Cimentado en el patriarcado que, como su nombre lo indica, ubica al padre de familia en un lugar superior como supuesto sostén del hogar, el hombre tiende a ser entonces un "macho rendidor". Para la mujer, en cambio, se atesorarán atribuciones complementarias: debilidad, sensibilidad y pasividad (no actuar, ni reaccionar) y enfrentar los designios de su sexo: ser madre, cuidar a su marido y ser ama de casa.
La cara visible de esta realidad es el machismo, que tipifica los roles de las mujeres y de los hombres. Esto se sucede constantemente en la división sexual del trabajo al interior de la familia, pero también en la sociedad, convirtiendo a todo aquello que no responda a estos estereotipos opuestos en algo anormal.
La construcción social del patriarcado se fija como "sentido común", como cuando se dice que los hombres no tienen que llorar y deben ser fuertes en cualquier situación desfavorable, o aquella imagen ideal que obliga a las mujeres a estar siempre flacas y vestidas a la última moda.
Este discurso instalado en la sociedad es mantenido y reforzado diariamente por las más diversas instituciones, iglesia, escuela y medios de comunicación. Pero por el contrario a lo que comunmente se entiende, no es únicamente la mujer la que es oprimida por el patriarcado; también los son los hombres. Este discurso está presente y es reproducido en hombres y mujeres.
Contra esto, hay algunas mujeres que dan la pelea. La lucha contra el machismo tiene una historia larga ya, y las mujeres han logrado cambiar muchas cosas de su situación de subordinación. El movimiento feminista albergó, desde sus inicios, una enorme cantidad de grupos diversos que luchaban por la igualdad de género. Desde aquellos grupos que identificaban a los hombres como el principal enemigo, hasta otros grupos que buscaban la igualdad entre los géneros.
Hoy en día, la lucha por la igualdad de género involucra a muchísimas organizaciones y grupos que trabajan en sentidos complementarios: la lucha contra la violencia familiar, la pelea por la igualdad laboral entre hombres y mujeres, la equidad en la participación de cargos públicos, la igualdad de derechos entre heterosexuales y homosexuales, la reglamentación del trabajo sexual, la formalización del trabajo doméstico, etc.
Desde 1986 existen los Encuentros Nacionales de Mujeres, fenómeno único en Latinoamérica. Pero lo cierto es que incluso hoy en día la organización por la defensa de los derechos referidos al género involucra a fracciones minoritarias. A pesar de estas luchas legítimas, no fueron pocas las medidas oportunistas que, con un prolijo discurso mediante, arguyen que la liberación de la mujer se realizó con la llegada de éstas al poder, cuando ocuparon banquillos presidenciales o con la obligatoriedad del cupo del 30 por ciento de candidatas mujeres en las listas de cargos electivos.
El objetivo real de la lucha por la igualdad apunta a lograr desnaturalizar las tipificaciones y las actitudes preestablecidas que se atribuyen a hombres o a mujeres y que, al fin y al cabo, promueven la continuidad de la explotación del hombre por el hombre, de la mujer por el hombre. ¿Qué pasa cuando una mujer o un hombre no pueden cumplir con la expectativa que la sociedad tiene de ellos? Si el hombre debe salir a trabajar para sostener una familia, ¿cuál es el impacto de la desocupación en los núcleos familiares bajo el patriarcado, cuál es el impacto del trabajo precarizado? ¿Qué pasa, entonces, si la mujer tiene que salir de la casa?
Los roles cambian. Ni la mujer es naturalmente ama de casa ni el hombre naturalmente "no llora". En la actualidad, las mujeres tienen un lugar innegable en la lucha por la igualdad, fruto de haber sido las promotoras de la lucha contra el patriarcado y principales protagonistas y sostenedoras de la protesta social y las nuevas formas de organización en los últimos años.
En este trabajo, junto a una crónica del XXII Encuentro Nacional de Mujeres realizado en Córdoba el último fin de semana, intentaremos esbozar y aportar a la discusión sobre la realidad del sexo femenino y algunas de sus problemáticas.