31/08/2007UN BALANCE DEL CONFLICTO EN EL PUERTO DE MAR DEL PLATA
Cuando la lucha le tuerce el brazo a la patronal y a la burocracia
Foto: Indymedia Mar del Plata

El puerto de Mar del Plata es una ciudad dentro de la ciudad. Tiene su centro comercial, su propia dinámica, su industria y sus conflictos. La pesca es la actividad central y los conflictos que en dicha industria se generan repercuten de manera directa en la vida de toda la ciudad. El último proceso de lucha se abrió a mediados de julio y fue protagonizado por los fileteros (trabajadores en tierra), con la particularidad de que estuvo impulsado por fuera de las estructuras sindicales que luego intentaron aquietar y contener las exigencias.
La última gran reforma en la industria pesquera, realizada a mediados de los años 90 y comúnmente conocida como la cooperativización del fileteado en plantaLa misma, lograda con la complicidad de la burocracia sindical del SOIP (Sindicato Obrero de la Industria del Pescado), sirve para esconder la relación laboral que vincula a los trabajadores con las empresas a partir de la transformación de los obreros en supuestos “socios”, que no reciben aportes patronales por no ser, para la ley de Cooperativas, empleados.
Consecuencia directa de esto fue la pérdida de las conquistas logradas a través de años de lucha: como lo es la garantía horaria (sueldo básico haya o no pescado para trabajar) o la representación sindical. En las fábricas cuando no hay pescado mandan a los obreros a sus casas y les dicen que escuchen la radio: todos los días a las 20.30 un programa de radio anuncia cuáles fábricas tendrán pescado para trabajar y cuáles no, es decir qué empresas llaman o no al personal a presentarse. Durante meses la radio no anunciaba llamados en muchas fábricas, y los trabajadores y trabajadoras empezaron a organizarse para pelear por una garantía horaria, empujados por el hambre y la falta de ingreso. Así, 700 obreros de 8 cooperativas inician piquetes frente a la empresa Giorno, reclamando el blanqueo bajo el convenio vigente (cct 75), y la garantía horaria.
Con el correr de los días, y al no encontrar respuestas de la patronal, los 500 trabajadores de Giorno endurecieron la medida de fuerza trasladando el piquete a los accesos de puerto, bloqueando de este modo la circulación del pescado y paralizando, por tanto, toda la producción.
En contraposición a la riqueza que los empresarios pesqueros ostentan -el dueño de la empresa siguió todo el conflicto desde Europa- los trabajadores y trabajadoras de la industria pesquera viven en condiciones de miseria. El convenio Colectivo de Trabajo del año 1975 que garantiza la estabilidad horaria, la relación de dependencia y la protección del recurso, es sistemáticamente violado por los empresarios con el amparo de nuevas formas legales para explotar al máximo a los trabajadores y el recurso.
El punto de inflexión en el conflicto fue la orden de desalojo dictada el domingo 22 de julio. Los trabajadores, que en su mayoría vivieron en estas jornadas su primera experiencia de lucha colectiva, definieron resistir. La decisión fue acompañada activamente por todas las organizaciones sociales de la ciudad.
Resistida la orden de desalojo, la dirigencia del SOIP acordó de espaldas a quienes encabezaban la lucha el fin de la protesta a cambio de una garantía horaria de 800 pesos y empezar a discutir el blanqueo sin decir cuándo, cómo ni entre quiénes, es decir, no discutir el blanqueo.
Los trabajadores decidieron continuar con la medida de lucha porque no estaban satisfechos sus reclamos. Luego de tensas horas de provocación policial y amenaza de represión, los empresarios tuvieron que firmar un nuevo acuerdo, que garantiza no sólo los 800 pesos de garantía sino también el comienzo del blanqueo con un plazo máximo de 100 días corridos
Esto significó un triunfo parcial para los trabajadores, que reagruparon para continuar la lucha: hoy ya se están tomando represalias contra los obreros que participaron del conflicto y la persecución policial es permanente. Además, el conflicto ya se volvió a desatar en más empresas.
Durante las noches que duró el piquete se vivieron las temperaturas más bajas del año y tal vez lo más rescatable de este proceso de lucha es la organización de base, la combatividad y el “ponerle el cuerpo” a los reclamos.